viernes, 16 de octubre de 2009

El capitalismo de Estado

Eduardo Durán Gómez

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Octubre 16 de 2009

Definitivamente Venezuela cada día da muestras más fehacientes de que lo que quiere el régimen de Chávez es la concentración de los medios de producción en cabeza del Estado, es decir, lo que algunos llaman la apropiación del capital por la burocracia o la consideración de que el Estado es la única sociedad, y que debe administrarse con criterio público. Después de muchas nacionalizaciones de empresas productivas en casi todos los ramos, ahora le ha correspondido el turno al emblemático Hotel Hilton de Margarita, famoso porque allí se han celebrado eventos de talla continental.

La pregunta que nos hacemos es ¿para qué quiere el gobierno un hotel de cinco estrellas? ¿Acaso será válida la argumentación de que sirve para que funcione allí una academia de capacitación? Realmente no alcanzamos a pensar que en semejante edificio que ha mostrado la televisión, con toda clase de lujos y adaptado exclusivamente para atender huéspedes de alto nivel, pueda ahora convertirse en escuela.

No imaginamos los costos que tendrá su adaptación, ni el cálculo de lo que significará la abolición de todos los lujos existentes, por los cuales tendrá que pagar el Estado en la indemnización a la cadena hotelera, cuando hubiera sido mucho más fácil y económico haber construido una sede para tales propósitos con la estructura estrictamente necesaria y con una racionalidad de costos que redundaría en la economía que debe observar cualquier proyecto público.

A estas alturas, los teóricos de ese régimen no han ahondado en todo lo que significó el fracaso del modelo en la antigua Unión Soviética y los países de Europa del Este, en donde al desaparecer ese esquema político, lo único que se pudo observar fue la ruina total, como si se tratara de la apreciación de un cese a una prolongada guerra en donde se vivió con toda clase de privaciones, pues las industrias además de ineficientes, nunca se pudieron renovar, quedando a merced del deterioro progresivo.

Tuve la oportunidad de hacer una inspección en la Alemania Oriental un tiempo después de haber ocurrido el derribo del muro de Berlín y lo que pude apreciar fue que la inmensa mayoría de las factorías tuvieron que ser abandonadas tal cual estaban, pues era imposible y antieconómico tratar de actualizarlas a los estándares de funcionalidad en términos de rentabilidad.

Hoy en día está demostrado que los Estados eficientes son los que dedican sus mayores esfuerzos a los asuntos esenciales y básicos para la población: salubridad, educación, suministro de servicios públicos y vinculan al sector privado como motor para el desarrollo, para el crecimiento creativo y para el logro de niveles de eficiencia competitivos, con la meta de tener una mayor calidad de vida de la población.

A propósito, llama la atención que en Colombia se hayan eliminado 68 entes estatales en los últimos seis años.

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