Editorial
El Mundo, Medellín
Noviembre 15 de 2009
Sólo nos resta felicitar a los señores cancilleres Falconí y Bermúdez por éste gran paso en la “hoja de ruta” que se trazaron el 24 de septiembre en Nueva York.
Tras 20 meses de ruptura, por decisión unilateral de Ecuador, y dos de esfuerzos diplomáticos encabezados por los cancilleres Fánder Falconí y Jaime Bermúdez, Colombia y su vecino del sur acaban de nombrar sus respectivos encargados de negocios, lo que implica un paso en firme en la normalización plena de las relaciones, pues aun cuando esos funcionarios no ostenten el título de embajadores, en la práctica presiden la legación de su país y cumplen sus funciones. De hecho, en la escala jerárquica de representación diplomática, el Encargado de Negocios es el segundo de a bordo y como tal reemplaza al embajador o jefe de misión durante sus ausencias.
Uno de los más reconocidos diplomáticos ecuatorianos, José Ayala Lasso, en cuyo palmarés está haber sido Subsecretario General y Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos; dos veces canciller de su país, durante los gobiernos Alarcón y Mahuad, con una actuación decisiva en la celebración de los Tratados de Paz y Comercio con el Perú en 1998, que pusieron fin a una centenaria disputa de límites entre los dos países, escribió en días pasados en su columna de El Comercio, de Quito: “Ojalá la Cancillería demuestre objetividad y acierto en la selección, dejando de lado motivaciones políticas o ideológicas”. Instó al Gobierno Correa a nombrar una persona “con suficientes méritos profesionales, digna, honorable y sapiente, con reconocidas habilidades para la negociación y probada eficacia en la obtención de resultados”.
Por lo que informa la prensa ecuatoriana acerca de la trayectoria del doctor Andrés Terán, nuevo Encargado de Negocios en Colombia, y lo que sabemos aquí de la del colega Ricardo Montenegro, quien será su homólogo en Quito, cabe esperar de ellos un buen desempeño al frente de la delicada misión encomendada. Terán, doctor en Jurisprudencia y diplomático de carrera, ha representado a su país en embajadas de Bélgica, Estados Unidos, España, Paraguay, así como en delegaciones oficiales a varias cumbres multilaterales y en la actualidad se desempeña como Ministro de la Embajada del Ecuador en Uruguay, y como Representante Alterno ante la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).
Ricardo Montenegro, por su parte, es Comunicador Social-Periodista de la Universidad Los Libertadores, especializado en Gestión Pública Territorial de la Universidad Externado de Colombia, experto en integración y desarrollo fronterizo y actual Director de la Oficina de Soberanía Territorial y Desarrollo Fronterizo. Aparte de eso, es Secretario Ejecutivo de la Comisión de Vecindad e Integración Colombo-Ecuatoriana y de la Comisión de Vecindad e Integración Colombo-Peruana; es Coordinador de las Comisiones de Vecindad e Integración con Brasil y Panamá, y Secretario Ejecutivo de la Comisión Presidencial Negociadora de Aguas Marinas y Submarinas con Venezuela. Ha presidido las Comisiones Mixtas Demarcadoras de Límites con los países vecinos desde 2005 y en 2008 fue Presidente Pro Témpore del Grupo de Alto Nivel para la Integración y el Desarrollo Fronterizo de la Comunidad Andina. Talla de embajador, sin duda, y lo que uno se pregunta es, a qué horas cumple tantos roles el doctor Montenegro, nariñense, por más señas, lo que le ayudará, por cercanía e idiosincrasia, a entenderse mejor con sus hermanos ecuatorianos.
Este avance con Ecuador es una prueba de que el presidente Correa no quiere ser visto como “la cola del cometa Chávez”, sino que actúa con independencia y está fuera del círculo de los incondicionales del venezolano. Pero también hay factores objetivos que están haciendo más eficiente y factible la reanudación plena de las relaciones. Para sólo citar un ejemplo, esta semana comenzaron severos racionamientos de energía eléctrica en Quito y otras ciudades del Ecuador. Cifras de la filial de ISA, XM, muestran que en septiembre Colombia exportó 152.974 Megavatios-hora frente a los 78.439 MWh registrados en el mismo período del año pasado, lo que representó un aumento de 95%. Ayer, El Comercio, de Quito, destacó la noticia de que Colombia aumenta a partir de hoy sus exportaciones a Ecuador en 626 megavatios, producidos en seis plantas termoeléctricas que, por su costo de operación, solo entrarían en funcionamiento en Colombia en caso de que la sequía afecte la producción hidroeléctrica, dijo el periódico, citando fuentes del Ministerio de Minas y Energía.
El doctor Ayala Lasso concluía su columna con esta reflexión: “... Ojalá se piense exclusivamente en el país, en la invariable realidad de una geografía que no puede cambiar y que es el marco en el que Quito y Bogotá tejieron su hermandad -no sin problemas- a lo largo de la historia. Si Colombia procede de igual manera, podremos mirar con optimismo hacia una relación bilateral que multiplique los beneficios mutuos, basada en la estricta observancia del Derecho Internacional, en el mutuo respeto y en la buena fe”. Estamos plenamente de acuerdo y hacemos votos porque así sea. Por lo pronto, sólo nos resta felicitar a los señores cancilleres Falconí y Bermúdez por éste gran paso en la “hoja de ruta” que se trazaron el 24 de septiembre en Nueva York, y que ratificaron el 3 de noviembre en Cotacachi, Ecuador.
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