miércoles, 18 de noviembre de 2009

Zelaya no se halla

Jaime Jaramillo Panesso

Colombian News

17 de noviembre de 2009

Manuel Zelaya, ex presidente “bolivariano” de la República de Honduras ha perdido la batalla. Desde su teatral exilio que siempre estuvo avalado por las democracias y las semidictaduras del continente, se preparó para regresar al solio presidencial. Estaba convencido por los siguientes hechos: Uno: La OEA, Organización de Estados Americanos, declaró su rechazo a la transición hondureña desde el primer día, arropándose en sesgos ideológicos y sin averiguar el proceso legal interno que culminó en el ostracismo de Zelaya. Dos: los Estados Unidos, que hacen parte de la OEA, se opuso a la destitución de Zelaya y de su expulsión. Tres: la coalición chavista del continente, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, desplegó todo su arsenal diplomático y financiero en apoyo a su nuevo socio que recién había perdido el poder. Y cuatro: Hugo Chávez declaró en una de sus intervenciones dinamiteras, que si Zelaya no era repuesto en su cargo, invadiría Honduras. Es inconcebible que en ese momento guerrerista del Presidente venezolano, nadie se haya pronunciado en razón de esta amenaza, la misma que en días recientes pronunció contra Colombia, aunque con otras palabras.

Zelaya deambuló exitosamente por muchos escenarios con sus botas, sombrero y lenguaje de vaquero. Un ardid planeado por Brasil y Venezuela puso a Zelaya dentro de la embajada brasileña en Tegucigalpa, capital de Honduras. Bastante penetró Zelaya al interior de su país, sin que Venezuela invadiera con su ejército. La embajada se transformó en el directorio u oficina central de agitación política zelayista. Entonces el régimen de Micheletti hubo de aceptar la negociación para resolver la crisis, negociación que tuvo de base la propuesta de Oscar Arias de Costa Rica. El as de Micheletti es, desde el comienzo de su gobierno, las elecciones del próximo 29 de noviembre, que restablezcan el clima y el proceso democrático. El as de Zelaya es estar reinstalado en la Presidencia para orientar y dirigir el debate electoral y definir un gobierno de unidad nacional. El acuerdo señala que será el Congreso hondureño quien restituya a Zelaya, pero no pone fecha alguna para esta actuación. De allí que Micheletti haya formado un gabinete de unidad sin Zelaya, porque este se negó a participar. Las elecciones de 29 de noviembre se harán sin el zelayismo y con el visto bueno tácito de muchos países y explícito de los Estados Unidos. Concluye temporalmente esta comedia de equivocaciones y salpicón de intervenciones con el aplazamiento de la decisión de Congreso hondureño hasta el 2 de diciembre, cuando ya no exista ni un litro de esperanza lechera del vaquero “más inauténtico que existió”, como diría la canción popular Pecos Bill.

Este episodio, sin duda, divide a los demócratas y enfurece a los chavistas. Divide a los demócratas porque la OEA, con su pifia inicial, despista a la opinión pública. ¿Es un acto sesgado del Secretario General, Insulza, para darle anticipada ventaja a Chávez? ¿Es la falta de información del desarrollo de los hechos al interior del conflicto político hondureño que defenestró al socio de Chávez? Los resultados evidencian que este perdió un alfil. Le queda el hueso duro de roer que es su vecino, Colombia. Mientras tanto Zelaya rompe con Obama y Lula se ríe con diabólica melancolía.

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