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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Capo di tutti capi

Fernando Luis Egaña

Webarticulista.net, Caracas

Diciembre 6 de 2009

Si Cabello, Rangel, Ramírez, Chácón o Adán son capos de mafias boliburguesas, entonces el jefe de todos ellos, Hugo Chávez, es el capo di tutti capi.

Las denuncias de Ismael García sobre el entramado mafioso de la revolución bolivarista han causado un gran revuelo en la opinión pública por al menos dos razones: la primera es que el diputado García tuvo suficiente tiempo de conocer por dentro las intersecciones del poder chavista, y la segunda es que acuerpan y complementan a otras presunciones y evidencias sobre la naturaleza corrupta del régimen que impera en Venezuela. Las revelaciones de Henry Ramos Allup y los continuados editoriales de Teodoro Petkoff sustancian las referidas denuncias.

El caso de Fernández Barrueco es quizá la punta del iceberg de esas costras polares que se han apoderado del Estado nacional, convirtiéndolo en un edén para el crimen organizado, y en una fuente casi inagotable de esas mega-fortunas que caracterizan no ya a una mera boliburguesia sino a una auténtica boli-plutocracia.

Según las referidas y documentadas denuncias, muchas de las principales figuras del bolivarismo se han erigido en cabezas de frondas político-financieras-policiales, con sus correspondientes ramajes de testaferros, banqueros instantáneos, aparatos de seguridad y depredadores del erario público. Y hasta el hermanísimo Adán se encuentra en la lista suprema de los jefes de las poderosas "famiglias" de boinacolorá.

El fenómeno del latrocinio boliburgues, desde luego, no es de ahora sino de los propios comienzos del "proceso de cambios". Diversos han sido sus escándalos connaturales: desde el "valijagate" hasta los negocios con Cadivi, pasando por el inaugural Plan Bolívar 2000 y el encausamiento selectivo de "empresarios institucionales" para tratar de darle crédito a la retórica eticista del señor Chávez.

Pero ahora el maremagno es de tal magnitud, que ya no sólo retrata a un Estado mafioso más o menos encubierto dentro del Estado formal, sino que presenta al conjunto de la estructura estatal como instrumentos operativos de un elenco de mafias corporativas que tienen por epicentro al mandamás de Miraflores.

Y ello no es hipótesis sino conclusión de lógica elemental, porque si los super-colaboradores del señor Chávez, que llevan acompañándole y sirviéndole durante más de una década, manejan cada uno, bien por separado o en conexión, su respectiva gran tajada de la botija petrolera, entonces no es concebible que el "jefe del látigo" tenga casi 11 años morando en la luna de la inocencia.

Al parecer, Fidel Castro le ha aconsejado a su mentor que se simule agraviado y que se defienda atacando. Ante el desparramamiento de los hechos, en Miraflores están montando una operación de control de daños que busca alejar al eje del espiral que anida a su alrededor. En otras palabras, pretenden tapar el sol con un dedo, y no obstante sería ingenuo subestimar la habilidad oficialista para enredar, confundir y hasta revertir, siquiera parcialmente, la más rocosa de las realidades.

La satrapía está conmovida porque el capo di tutti capi no quiere que su revolución mafiosa le transmute el trono en el banquillo de los acusados.

domingo, 17 de mayo de 2009

La embestida

Por Fernando Luis Egaña*

Webarticulista.net, Caracas

Mayo 15 de 2009

 En la cúpula miraflorina consideran que tienen una oportunidad extraordinaria para empujar el proyecto de dominación nacional que denominan "revolución bolivariana", o mejor "bolivarista" como preferiría Manuel Caballero.

Por lo menos 4 razones sustentarían ese parecer y el derivado avasallamiento que se despliega. La primera es que no hay elecciones a la vista, es decir no hay condicionamientos electorales en el horizonte. El oficialismo no tiene preocupaciones comiciales por ahora, y aprovechan la situación para "reformar" la ley electoral a su discreción.

Los comicios municipales fueron volados del calendario constitucional y diferidos hasta quién sabe cuando. Además el precedente serviría para "manejar" las fechas de otras consultas más importantes, como las parlamentarias.

En segundo lugar, el señor Chávez aún se encontraría en la espuma de la aprobación referendaria de la reelección ilimitada, lo que le "empodera" por partida doble: las mieles de una victoria electoral y la eliminación del plazo de vencimiento del mandato presidencial. Ello tiene particular importancia para las Fuerzas Armadas.

La tercera razón es que los 5 millones y medio de votos opositores que se consolidaron el 23-N y el 15-F, no se han transformado en un contrapeso activo de oposición política y social. Y mientras consideren en Miraflores que la resistencia es insuficiente, seguirán apretando el acelerador del despotismo o el cierre de la jaula autoritaria.

Y el cuarto elemento se refiere a la percepción de crisis socio-económica que, si bien ya empezó a diseminarse con intensidad, aún no ha adquirido las dimensiones catastróficas que le serían propias, de continuar la debacle fiscal --agravada que no creada por la caída de los precios petroleros. 

En otras palabras, confían que por ahora tienen un margen de maniobra que se les estrecharía y les debilitaría con el paso del tiempo, argumento de peso para actuar con premura.

Todos esos elementos ponderados en su conjunto ayudan a explicar el porqué de la redoblada marcha de la neo-dictadura en prácticamente todos los frentes de la vida nacional. El rumbo sigue siendo el mismo de siempre: el control hegemónico del Estado y la sociedad, así como su garantía de continuismo, pero lo que está variando es la velocidad de la ofensiva.

La embestida tiene blancos en medios de comunicación con Globovisión a la cabeza, en gobernaciones y alcaldías independientes, en sectores productivos de variada índole, en los propios cimientos del derecho de propiedad, en los sindicatos autónomos, en las universidades nacionales y privadas, y en todo aquello que obstaculice la pretensión de control definitivo.

Por ello, no hay respuesta que sustituya a la unidad del país no-oficialista, bajo la dirección de sus líderes naturales y legítimos que son los gobernadores y alcaldes elegidos por votación popular. Esa vanguardia de lucha es el camino para enfrentar la embestida. Ahora. 

* Columnista, profesor universitario y ex-Ministro de Información