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jueves, 11 de febrero de 2010

Juntos celebrando la diversidad y combatiendo el racismo

William Brownfield*

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Febrero 11 de 2010

Yo tengo un sueño, que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel, sino por la firmeza de su carácter”.

Dr. Martin Luther King, Jr. Discurso en la Marcha a Washington, agosto de 1963.

Cada febrero los estadounidenses celebramos el Mes de la Historia Afroamericana. Durante este mes destacamos los logros de la comunidad afroamericana, pero al mismo tiempo reconocemos que nuestro país ha sufrido una larga y lamentable historia de discriminación. Aunque 46 años han pasado desde el discurso del doctor King y ya tenemos nuestro primer presidente afrodescendiente, aún queda mucho camino por recorrer para garantizar la plena igualdad de oportunidades para todos.

Como dos países multiétnicos y multirraciales, Estados Unidos y Colombia tienen muchos retos en común. Entendemos que la promoción de la diversidad y la igualdad son imprescindibles para fomentar el desarrollo humano, pero tenemos que superar desigualdades creadas por muchos años de discriminación. Hace casi un siglo y medio, Colombia abolió la esclavitud, 12 años antes de que Abraham Lincoln emitiera su famosa Proclama de Emancipación, pero en ambos países el azote de la discriminación continúa.

En noviembre, me reuní con la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas y en enero con la Organización Nacional Indígena de Colombia. Los líderes de ambas organizaciones expresaron sus preocupaciones porque estas comunidades siguen siendo desproporcionalmente afectadas por el desempleo, el desplazamiento, la violencia y la falta de acceso a la justicia. Trabajando juntos, podemos hacer más por remediar esta situación.

EU lleva mucho tiempo trabajando con Colombia para ayudar a estas comunidades. Nuestro programa de becas Martin Luther King ha ofrecido la enseñanza del inglés a más de 150 universitarios afrocolombianos para facilitar su acceso a la educación de posgrado en Estados Unidos. El programa Fulbright de Liderazgo para Afrocolombianos ofrece siete becas. Gracias a diversos programas de intercambio, en 2009, enviamos afrocolombianos a los Estados Unidos en áreas tan variadas como el liderazgo estudiantil, la educación secundaria y la salud pública.

Desde 2006 hemos trabajado con el gobierno colombiano para ayudar a más de 27.000 afrocolombianos e indígenas a encontrar alternativas viables a los cultivos ilícitos bajo programas como Territorios Étnicos Productivos. Últimamente, hemos colaborado con la Policía Nacional para alistar y apoyar económicamente a 150 candidatos afrocolombianos e indígenas para que estudien en escuelas de formación policial. Es evidente que hemos logrado avances importantes, pero tenemos que ampliar y consolidar nuestros esfuerzos conjuntos. Con este motivo, el 12 de enero, el canciller Jaime Bermúdez y el Vice-Secretario de Estado James Steinberg firmaron el Plan de Acción sobre Igualdad Racial y Étnica. El Plan se centra en compartir experiencias y promover programas que atiendan el problema de la discriminación racial y temas afines que afectan a las comunidades con escasa representación. Se basa, en gran parte, en las recomendaciones presentadas en mayo de 2009 por la Comisión Intersectorial para el Avance de la Población Afrocolombiana, Palenquera y Raizal.

El próximo paso es establecer un comité de dirección que aborde temas como la educación, la cultura, la representación política, la diversidad y el fortalecimiento institucional. El concepto es promover cooperación entre entidades gubernamentales, instituciones educativas, organizaciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil. Nuestras dos naciones son hoy más prósperas y seguras debido a la cooperación que ha existido entre Colombia y EU durante los últimos diez años. Confiemos en que esa misma cooperación durante los próximos diez años nos convierta en unos modelos globales de igualdad y diversidad racial.

sábado, 17 de octubre de 2009

Día internacional por la erradicación de la pobreza

William Brownfield*

El Tiempo, Bogotá

Octubre 17 de 2009

En un reciente viaje a Cartagena visité una fábrica de salchichas, y lo que realmente me llamó la atención fue su propietario, Julio, un hombre inteligente, simpático, afrocolombiano del Chocó, quien llegó a esa ciudad con poco más de 100.000 pesos en el bolsillo.

Julio empezó su negocio en el 2003, con el apoyo de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) y la colaboración de la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD) y Actuar por Bolívar. Desde entonces, el negocio de Julio ha florecido y hoy emplea a casi 150 personas. De ellas, casi la mitad son mujeres cabeza de familia. Muchas de ellas, al igual que Julio, fueron desplazadas por la violencia que prolifera a lo largo del país. Lo que más me impresionó de Julio fue su visión para buscar una vida mejor y su esfuerzo, compromiso y dedicación por lograr un ingreso sostenible para su familia y las familias de sus empleados.

Hoy, en el Día Internacional por la Erradicación de la Pobreza, el negocio de Julio es uno de muchos ejemplos del éxito de la cooperación entre la comunidad internacional, el Gobierno de Colombia y las organizaciones locales e internacionales para ayudar a los ciudadanos menos afortunados a salir de la pobreza y construir una vida mejor. Trabajamos con nuestros socios para fortalecer los gobiernos locales e incentivar la participación ciudadana. Trabajamos para establecer infraestructura básica y en fortalecer poblaciones vulnerables, como desplazados, afrocolombianos, indígenas y mujeres cabeza de familia. El año pasado, mi gobierno destinó 118 millones de dólares a proyectos de desarrollo alternativo, como microempresas, los cuales han ayudado a cientos de familias a conseguir su sustento. Este trabajo conjunto ha ayudado a Colombia a reducir el índice de pobreza, de un 54,7 por ciento en el 2002 a un 46 por ciento en el 2008, según el Departamento Nacional de Planeación.

Como Julio, muchos colombianos han mejorado su calidad de vida a través de pequeñas y medianas empresas. Muchas de estas empresas reciben apoyo del Programa de Desarrollo Alternativo de USAID, que promociona la producción y comercialización de productos competitivos como leche, caucho, cafés especiales, yuca, maracuyá y cacao. Estas actividades ayudan a los productores locales a expandir sus negocios, fomentando la creación de nuevos empleos. Además, con el aumento del comercio exterior y la apertura de nuevos mercados para productos colombianos, es posible que se creen más oportunidades de trabajo para colombianos. Los programas de seguridad alimentaria suministran alimentos nutritivos a familias en riesgo en todo el país.

El fortalecimiento de los gobiernos locales es componente fundamental para la erradicación de la pobreza. A través de la formación, asistencia técnica y cofinanciación de proyectos de infraestructura, hemos ayudado a aumentar la capacidad de los gobiernos municipales en la planificación y provisión de servicios básicos. Ha sido posible facilitar la participación ciudadana en la toma de decisiones locales, promocionar la transparencia y la responsabilidad a nivel local y mejorar la institucionalidad social. Un gobierno local más responsable significa una mejor y más eficaz asignación de recursos en educación, salud e infraestructura.

Colaboramos en construir carreteras, puentes, alcantarillados, sistemas para el tratamiento de agua y otras instalaciones rurales. Esta infraestructura esencial asegura mejores condiciones de salubridad y, por ende, menores enfermedades para la población. Son proyectos que no sólo permiten el acceso a servicios y bienes por parte de comunidades aisladas, sino también conectar microempresas, como la de Julio, con sus consumidores.

Toda esta asistencia no produciría frutos si no fuese por colombianos como Julio, cuyo espíritu emprendedor ha sacado a tantos de la pobreza; aquellos cuyas manos construyeron las carreteras y los puentes; los que viven y trabajan en las fincas de leche y en las fábricas de salchichas; los gobiernos locales. Son ellos, los colombianos, los que con su visión, trabajo duro y una pequeña ayuda inicial aseguran la prosperidad para sus familias y comunidades.


*Embajador de Estados Unidos

lunes, 6 de julio de 2009

Relaciones entre Estados Unidos y Colombia

William R. Brownfield*

El Universal, Cartagena

Julio 4 de 2009

El 4 de julio, en Estados Unidos y alrededor del mundo, los estadounidenses conmemoran aquel día en 1776 en que representantes de las 13 colonias originales, firmaron la Declaración de Independencia que convirtió a Estados Unidos en la nación soberana que es hoy.

Mientras que los estadounidenses festejan la independencia con desfiles, fuegos artificiales y asados, aquí en Colombia celebraremos no sólo nuestra propia historia, sino también la de nuestra relación bilateral fuerte con Colombia, así como los valores que compartimos y sobre los cuales ésta se cimienta.


Las excelentes relaciones diplomáticas que EE. UU. y Colombia disfrutan hoy empezaron en 1822, cuando el presidente de EE. UU., James Monroe, recibió al encargado de negocios de Colombia, Manuel Torres. EE. UU. fue una de las primeras naciones en reconocer a la Colombia independiente.
Al año siguiente, envió a su primer representante oficial a Colombia. Así, dos países jóvenes forjaron un vínculo fundamentado en la experiencia común de la lucha por la independencia, la libertad y un gobierno democrático para su gente.


Los pueblos de Colombia y Estados Unidos comparten más que los principios comunes fundacionales de las dos naciones. Compartimos también valores y aspiraciones. Estos factores comunes son los verdaderos cimientos de las relaciones excelentes entre los dos países.


Creemos en el Estado de derecho y el respeto por los derechos humanos. Buscamos la igualdad, la seguridad y la prosperidad económica para los ciudadanos de nuestros países. Colaboramos en la lucha contra las drogas y el terrorismo, que desestabilizan nuestra región y amenazan nuestras sociedades.

Expresamos nuestros valores compartidos a través de nuestra colaboración. Estados Unidos y Colombia cuentan con programas conjuntos para el desarrollo económico, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y el debilitamiento de los carteles de la droga y las organizaciones terroristas.


Algunos ejemplos recientes de nuestros esfuerzos mancomunados indican cuán extensa es nuestra cooperación y respaldo mutuo. Hace poco asistí a la clausura de una conferencia de tres días sobre el desminado humanitario, donde los gobiernos, militares, comunidades civiles y ONG de EE. UU. y Colombia, trabajando juntas, revisaron acciones hacia el futuro para liberar a Colombia del flagelo de las minas antipersona.


En junio, el presidente Uribe y yo visitamos juntos el buque hospital USNS Comfort, en Tumaco. Durante su visita, la tripulación médica internacional a bordo del barco atendió a más de 12.000 pacientes, practicó cirugías, entregó anteojos y realizó consultas odontológicas. En el lado más entretenido, Juanes tocó guitarra acompañado de la Banda Sur de la Fuerza Aérea de EE. UU. Trabajando juntos, nuestros dos países pueden alcanzar cualquier meta.


La relación entre Colombia y EE. UU. es más fuerte que nunca. Evolucionó por más de 180 años. Continuará rindiendo frutos durante la administración Obama, y en los próximos 180 años nuestras relaciones bilaterales alcanzarán dimensiones nuevas, y nuestra historia conjunta, valores y aspiraciones siempre serán sus cimientos.


El 4 de julio celebraré los 233 años de la declaración de independencia de EE.UU. También celebraré lo que nuestros dos países han logrado y continuarán logrando, al trabajar unidos para seguir fomentando la seguridad, la prosperidad y la democracia.

*Embajador de Estados Unidos en Colombia

miércoles, 22 de abril de 2009

Día de la tierra

Por William Brownfield*

La Patria, Manizales

Abril 22 de 2009

Para el mundo entero es una prioridad trabajar unido para enfrentar la amenaza del cambio climático.

De nuevo hoy es el Día de la Tierra. Un momento para reflexionar sobre nuestras acciones y sus efectos en el planeta. Instaurado el 22 de abril de 1970 por un senador estadounidense preocupado por la contaminación urbana, hoy por hoy, es una fecha para reconocer y revigorizar los esfuerzos de gobiernos, grupos de interés y el ciudadano común.

En Estados Unidos, el gobierno Obama ha hecho un llamado para medidas que conduzcan a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, invertir de manera novedosa y significativa en tecnologías de energía limpia y establecer una nueva economía verde. Vinculó el presupuesto nacional al medio ambiente, al convertir la energía renovable y la economía baja en carbón entre sus principales prioridades. Y ha implementado iniciativas para mejorar la eficiencia del combustible vehicular, reduciendo así la emisión de gases que tanto contribuyen a los problemas derivados del cambio climático.

Para el mundo entero es una prioridad trabajar unido para enfrentar la amenaza del cambio climático. Durante la reunión en Trinidad y Tobago, el presidente Obama dio a conocer la “Alianza Energética y Climática de las Américas”. Esta iniciativa fortalecerá la cooperación continental para mejorar la seguridad energética, disminuir las emisiones globales de gases y avanzar en el crecimiento económico basado en energía limpia. Son esfuerzos de colaboración entre todos nuestros aliados del hemisferio.

En Colombia, la Embajada de Estados Unidos trabaja muy de cerca con el Gobierno, las ONG y la comunidad empresarial en temas que nos afectan a todos, como la disminución de contaminantes, la protección de la biodiversidad y la administración sostenible de recursos naturales.

El año pasado Colombia y Estados Unidos firmaron un Memorando de Entendimiento que traza el plan para colaborar en el desarrollo de los biocombustibles y otras fuentes de energía renovable. El acuerdo promueve intercambios y seminarios sobre energía renovable, promueve la adopción de estándares internacionales y estimula la inversión privada en biocombustibles y otras fuentes de energía limpia sostenible. También busca fomentar el desarrollo alternativo. La siembra de cultivos para biocombustibles ofrece una alternativa lícita a la producción de coca, reduciendo así los impactos negativos sobre el medio ambiente, como la deforestación y el desecho de químicos tóxicos en los ríos y arroyos de Colombia. Este acuerdo amplia la ya existente profunda relación entre los dos países, la cual va más allá de los programas antinarcóticos y el Plan Colombia.

La Usaid maneja varios programas ambientales grandes en Colombia y la región andina. El 40 por ciento de las tierras colombianas goza de protección e incluye parques nacionales y territorios indígenas y afrocolombianos. Una mayor presencia estatal allí es esencial para consolidar la seguridad. El Programa de Áreas Protegidas de la Usaid por $11 millones de dólares a tres años se realiza conjuntamente con la unidad de parques nacionales para proteger la rica biodiversidad colombiana. Pero la meta no es sólo proteger la biodiversidad por el bien de la biodiversidad. El programa instruye a las comunidades sobre cómo manejar las zonas de amortiguación de los parques nacionales, extendiendo así la presencia del Estado en estas áreas. Igualmente protege las vertientes y estimula la silvicultura sostenible, el turismo y el uso recreativo y educativo de la tierra. La Usaid también apoya a 40 comunidades afrocolombianas en la eco región del Chocó, ayudándoles en el desarrollo e implementación de un plan de conservación forestal natural para preservar sus bosques, a la vez que les proporciona un ingreso económico.

Mi padre es un granjero en el occidente de Texas. Durante 60 años sólo cultivó algodón. Hace dos años, sembró maíz. Cuando le pregunté por qué lo había hecho, me dijo: “Biocombustibles. Yo también puedo ser ecologista”. El 22 de abril todos somos ecologistas. ¡Feliz Día de la Tierra!

* Embajador de EEUU en Colombia.

jueves, 2 de abril de 2009

La plaga de las minas antipersona

Por William Brownfield*

El Heraldo, Barranquilla

Abril 1 de 2009

En Colombia cada mes ocurren unos 100 incidentes relacionados con minas antipersonal. Entre 1990 y 2008 cobraron la vida de 1.678 colombianos e hirieron a otros 5.616, muchos de ellos con discapacidad permanente. Hay muy pocos países afligidos por esta plaga como Colombia. Por eso hoy, en el Día Internacional de Información sobre el Peligro de Minas, debemos entender cuál es el impacto de estas armas en Colombia, trazar los avances que hemos logrado y dedicarnos a tratar todos los aspectos del problema.

En 2005 y 2006, Colombia registró el más alto número de nuevas víctimas de minas antipersonal en todo el mundo, aun más que Afganistán y Camboya. En 31 de los 32 departamentos y el 60 por ciento de los municipios ha habido por lo menos un incidente. Esta crisis tiene aspectos humanitarios, socioeconómicos y políticos. Las minas antipersonal no distinguen entre combatientes y civiles, adultos y niños. El 30 por ciento de las víctimas civiles son menores de edad. Las minas impiden el desarrollo humano y afectan a grupos vulnerables como campesinos, indígenas y desplazados, de manera desproporcionada. Casi todos los incidentes de minas se atribuyen a grupos armados ilegales, primordialmente las Farc y el ELN.

En mi embajada, he declarado 2009 el Año Contra las Minas Antipersonal. Desde 2007, EE.UU. es el país que más ha contribuido a programas contra minas en Colombia, colaborando con el Gobierno a través del Programa Presidencial para la Acción Integral contra Minas Antipersonal. Con la OEA hemos capacitado y equipado dos unidades del Ejército colombiano para el desminado humanitario. Estos equipos ya han realizado exitosas operaciones de limpieza en Bajo Grande (Bolívar) y San Francisco (Antioquia). En 2007, construimos el Centro de Acción Humanitaria contra Minas en la Escuela de Ingenieros Militares, y ya estamos construyendo otro centro de capacitación en Tolemaida. Además, hemos proporcionado sistemas para manejar información sobre minas.

Al mismo tiempo, la Usaid, con la ONG estadounidense Mercy Corps y la Campaña Colombiana contra Minas (Cccm), ha prestado asistencia a los sobrevivientes en los seis departamentos más afectados. El objetivo del programa es aumentar la capacidad para tratar la gama de necesidades de los sobrevivientes y sus familias. Este proyecto comprende el suministro de equipo médico, capacitación de profesionales en rehabilitación, tratamiento físico y psicológico de los sobrevivientes, y programas de reintegración social y económica. En cooperación con la Gobernación y el Hospital Universitario de Nariño, vamos a inaugurar un nuevo centro de rehabilitación integral en Pasto, este mes. Además, con la colaboración del Sena, el Cicr y el gobierno alemán, abriremos una escuela de técnicos de prótesis en Bogotá, para subsanar la escasez de esta habilidad. Hemos apoyado también el Centro Integral de Rehabilitación de Colombia y la Cccm para crear equipos de rehabilitación en zonas remotas, y elaborar programas de educación en riesgo de minas.

Gracias a los esfuerzos de la Fuerza Pública, con el apoyo de gobiernos aliados y las ONG, disminuyó por primera vez el número de incidentes de minas en Colombia en 2007. Aunque este representa un punto de inflexión importante, todavía nos queda mucho por hacer. El problema multifacético de minas antipersonal exige esfuerzos integrados entre operaciones de desminado, educación en riesgo de minas y asistencia a sobrevivientes. El gobierno de EE.UU. seguirá trabajando en todos estos ámbitos al lado de nuestros socios en el Gobierno de Colombia, las ONG y la comunidad internacional.

En marzo, tuve el privilegio de honrar el equipo ‘Huella 2009’, el grupo de cuatro militares colombianos sobrevivientes de minas antipersonal que conquistó la montaña más alta de las Américas. Presente también estuvo un grupo de jóvenes víctimas de minas, quienes, gracias al apoyo de ONG colombianas y americanas, recuperaron sus vidas. Todos ellos son héroes, superaron sus discapacidades y alcanzaron el cielo. Como sociedad tenemos la obligación de asegurar que todos los sobrevivientes de minas tengan la oportunidad de realizar sus sueños. Pero sobre todo, tenemos el deber de lograr que las minas antipersonal no cobren más víctimas inocentes.

*Embajador de Estados Unidos