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sábado, 16 de enero de 2010

El concepto del Procurador

Raúl Pacheco Blanco

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Enero 16 de 2010

Con relación a la interpretación jurídica del referendo, hay dos tesis que se alegan y se debaten con la misma vehemencia, la liberal y la democrática. La liberal mira con rigor el texto de las leyes, espulga sus incisos y se detiene ahí, donde encuentra algo que no está en consonancia con ley o no se han observado los trámites de rigor.

La democrática en cambio tiene en cuenta el origen del referendo, el volumen de opinión que envuelve y que no puede ser obstaculizado por trabas de procedimiento.

La oposición se casó con la tesis liberal y de ahí que cualquier error o vacío en el trámite es suficiente para enervar la existencia de la ley.

Y el uribismo en cambio alega que mientras el pueblo quiera, lo demás sobra: cualquier vicio que se presente es subsanable, porque el referendo está cargado de una juridicidad que está naciendo y por lo tanto no puede ser abortada.

En este orden de ideas, el Procurador optó por la tesis democrática o, sea, la uribista y en desarrollo de esa tesis dio su concepto.

Pero el Procurador tuvo el buen cuidado de tener en cuenta sentencias y criterios de la Corte constitucional, sentados por esta institución en casos anteriores, para darle piso a su concepto. En ese sentido, no está diciendo nada nuevo, ni tampoco está inventando cosas. Se trata pues, de una interpretación ortodoxa con relación a lo que ha venido señalando la Corte Constitucional.

Y la Corte ha sostenido en sentencia C-555-03, revisando la constitucionalidad de la ley 796 de 2.003 “No toda vulneración de una regla sobre la formación de las leyes, contenida en la constitución o en el respectivo reglamento del Congreso, acarrea ineluctablemente la invalidez de la ley y su declaración de inconstitucionalidad, En efecto, en determinados casos, puede tratarse de una irregularidad irrelevante, en la medida en que no vulnera ningún principio ni valor constitucional… Esa irregularidad, en sentido estricto, no configura verdadero vicio en la formación de la ley”. (Darío Martínez, El Espectador, 11/ X/ 09).

Hay que tener en cuenta que en el referendo el pueblo no está asumiendo su carácter de soberano, porque entonces podría llevarse de calle los principios fundamentales, o cambiar de constitución .Y en este caso, el pueblo solo está ejerciendo su capacidad de reforma de la constitución.

Ahora, ¿hasta dónde aguanta la constitución?. Eso sí no lo sabemos. En Nicaragua no aguantó y el presidente Ortega se puede reelegir así no lo permita la constitución porque de lo contrario se atenta contra el derecho de igualdad, que es una norma pétrea. Y en Honduras se iba a hacer lo mismo, pero no funcionó.

De otra parte, la Corte, en su sabiduría, podría modular la sentencia para señalarle al presidente, en caso de emitir concepto favorable, que no puede utilizar aquellas facultades que entren a desbalancear el debido equilibrio de los poderes diseñado por la constitución. Por ejemplo, nombrar miembros de la junta directiva del Banco de la República.

En esa forma se subsanaría el exceso de poder en el presidente con motivo de la reelección.

sábado, 19 de diciembre de 2009

"Monseñor Procurador, no meta su rosario en nuestro ovario"

Raúl Pacheco Blanco

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Diciembre 19 de 2009

Sin duda alguna una de las figuras del año ha sido el Procurador. La gente lo mira como un ser extraño, como alguien bajado de las galaxias, como un enviado de Cristo que de pronto se varó en el país y tuvo que apelar a una Procuraduría para manifestarse. Lo cierto es que hacía rato no aparecía una persona que reflejara ideas, creencias, personalidad. Se había llegado a la conclusión de que los funcionarios públicos deben ser lo más grises posibles, porque apenas son meros accidentes, así como el presidente Uribe escoge a sus ministros, sin fijarse tanto en la calidad como en la capacidad para subordinarse en cuanto a su lealtad.

En un país acostumbrado a esas zonas grises, a esos políticos que se meten ora por aquí, ora por allá, que cambian de opinión, que se acomodan, una persona como Alejandro Ordóñez disuena, se sale del lote y queda como un parche. Uno puede estar en discrepancia con sus tesis, teñidas de cierto fundamentalismo, pero no cabe duda que el país gana mucho encontrando personajes de carne y hueso y no de gelatina, que cualquier partido o movimiento se enriquece con personalidades así, que van de frente, con quienes no se puede equivocar porque se sabe en dónde están pisando y para dónde van.

Ahora se ha echado encima a las mujeres partidarias del aborto, quienes ya acuñaron una frase que hará carrera: Monseñor Procurador, no meta su rosario en nuestro ovario, que por cierto suena, como una piedra en la corriente de un río. Él puede mostrar su pensamiento y mover los mecanismos democráticos que sean idóneos para sacar adelante sus tesis, lo que no puede, es echar en saco roto a la Constitución. Por ejemplo, no puede dejar de lado lo que actualmente se considera como un derecho de la mujer: abortar en tres casos específicos que son la muerte inminente de la mujer, la malformación del feto o mediante la violencia carnal. En estos tres casos, ya el Procurador no se puede apartar de este criterio, porque estaría violando la ley. Es más, la Constitución y él juró precisamente sobre la Biblia o sobre el presidente Uribe, respetar y ser fiel a las leyes de la República. Y por más enviado de Dios, no puede pasar por encima de esos preceptos consagrados. Ahora, ¿por qué no hay escándalo cuando el profesor Gaviria Díaz se manifiesta como ateo?, ¿o cuando Gardeazábal se define como homosexual y sí en cambio porque un Procurador se manifieste como católico, apostólico y de pronto romano no, por lo de Monseñor Lefevre? Es raro que en un país católico, se vea como ave rara una persona que se manifiesta en público como católico.

En todo caso, una persona como Alejandro Ordóñez enriquece la política y lo pone en una línea moral muy superior a la que se respira en que el funcionario asalta el presupuesto público o se tira las empleadas a su servicio o es un pésimo marido o un hombre de trago y droga.