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lunes, 22 de marzo de 2010

Un golpe a la democracia

Oscar Tulio Lizcano

El Colombiano, Medellín

Marzo 21 de 2010

La gran damnificada de la caótica divulgación de los resultados electorales del pasado domingo 14 de marzo, es la democracia colombiana. Los comicios debían haberse regido por el sentido de los ciudadanos que querían ir a sufragar, por la claridad, por la facilidad, y no por la complejidad.

Quién lo creyera, fue más difícil entender el tarjetón de la Cámara de Representantes que el del Senado, pues tenía tres secciones distintas que confundieron a los electores. Como si fuera poco, a las enormes dificultades que tuvo el personal de la Registraduría el día de elecciones se le agregan seis días de demora para realizar los escrutinios, la polémica entre el Registrador y el Presidente, y las acusaciones de fraude.


Llaman la atención, por ejemplo, las gravísimas irregularidades que el joven congresista Augusto Posada denunció en el escrutinio del municipio de Itagüí.


Esta denuncia está soportada por un video y, como él mismo lo ha señalado de manera íntegra, no lo afectan a él pero sí a otros partidos políticos que participaron en la jornada electoral.


Esa advertencia es una demostración de honestidad de este parlamentario, pues de probarse esta corrupta situación, se verán incluso favorecidos sus contendores políticos. Una denuncia de este calibre, demuestra la vulnerabilidad de nuestro sistema electoral y hace que, por ejemplo, nos preguntemos si esto ocurre en un municipio importante de Colombia, ¿qué puede suceder en las regiones apartadas?


Mientras esto pasa en Antioquia, los problemas técnicos en el nivel nacional se profundizaron y subieron el tono de recriminaciones contra el Registrador, debilitando el proceso y generando una desconfianza que tendrá que superar para las próximas elecciones presidenciales.


Ahora bien, como un indicador inocultable de la complejidad de nuestro sistema electoral, es la manera como se vienen incrementando los votos nulos con respecto a los comicios anteriores. En el 2002, aún cuando los tarjetones tenían las fotos de los candidatos, los votos nulos para el Senado fueron 335.070; en el 2006, ya sin fotos ni nombre, la cifra subió a 1'212.004. Los votos nulos del pasado domingo duplicaron esta última cifra. Que buen número de votantes pierda su sufragio es un atentado directo al corazón de la democracia y a la confianza de la participación ciudadana.


Así mismo, no es cierto que la única razón de la abstención se deba al desinterés de los ciudadanos en la política.

Muchos no votaron porque no entendían los tarjetones, como lo afirma un editorial de este diario.


La participación mejoraría si estos galimatías electorales se acaban.


Hay que empezar a introducir el voto electrónico, hacer verdaderamente atractivos los estímulos electorales y aumentar el horario de las votaciones hasta las seis de la tarde, como en muchos países.


Lo más vergonzoso es el desempeño de la Registraduría en el conteo de la consulta del Partido Conservador.

Es el colmo alimentar dudas cuando está en juego la Presidencia de la República. El proceso electoral colombiano perdió ante el país y el mundo credibilidad.

viernes, 19 de marzo de 2010

Un hecho vergonzoso

Oscar Tulio Lizcano

La Patria, Manizales

Marzo 19 de 2010

La Registraduría Nacional desempeñó un papel vergonzoso que debería, sin lugar a dudas, terminar con la renuncia del Registrador Nacional, sin detrimento de las modificaciones que deben realizarse al Código Electoral; porque la gran damnificada como resultado de la caótica divulgación de los resultados electorales del pasado domingo 14 de marzo es la democracia colombiana.


Los comicios debían de haberse regido por el sentido de los ciudadanos que querían ir a sufragar, por la claridad, por la facilidad, y no por la complejidad.


Absurdo y, quién lo creyera, era más difícil entender el tarjetón de la Cámara que el del Senado, pues éste tenía tres secciones distintas lo que permitió la confusión, para constituirse en un indicador inocultable que incrementó los votos nulos.


En el 2002, aún con la foto en el tarjetón, los votos nulos para el Senado fueron 335.070; en el 2006, ya sin fotos ni nombre, los votos nulos fueron 1’212.004 y los votos nulos del pasado domingo duplicaron esta última cifra. Que buen número de votantes termine perdiendo su sufragio es un atentado directo al corazón de la democracia y a la confianza de la participación ciudadana, como también, creo que no es cierto que la principal o única razón de la abstención se deba al desinterés de los ciudadanos colombianos en la política. Oí que muchos no votaban porque no entendían la complejidad de los tarjetones.


Y, como si fuera poco, se evidencia la negligencia de la Registraduría Nacional, toda vez que, el viernes 12 de marzo el Procurador General le advirtió al Registrador Nacional, las fallas técnicas, logísticas y de personal que podrían afectar el proceso electoral. Además, precisó que seguía esperando el informe ejecutivo que había solicitado un mes antes, sobre el resultado de los simulacros donde se evidenciaba, no iban a alcanzar su nivel esperado.


Ahora bien, la participación mejoraría si estos galimatías electorales se acaban. Hay que empezar a introducir el voto electrónico, hay que hacer verdaderamente atractivos los estímulos electorales, aumentar el horario de las votaciones hasta las seis de la tarde, como en muchos países.


Lo más vergonzoso de la votación es el pobre desempeño de la Registraduría en el conteo de la consulta del Partido Conservador. Sería el colmo alimentar dudas cuando lo que está en juego es la Presidencia de la República. La demora en los resultados definitivos ha golpeado duramente la credibilidad de la Registraduría como garante de la consulta conservadora. No hay que olvidar que parte de la violencia en el país se ha derivado de las elecciones cuestionadas.

domingo, 7 de marzo de 2010

Un abono a la esperanza de las Farc

Oscar Tulio Lizcano

El Colombiano, Medellín

Marzo 7 de 2010

Después de que la Corte Constitucional dictara el fallo que le cerró las puertas a una segunda reelección de Álvaro Uribe como presidente de Colombia, me trasladé nuevamente a la selva y recordé mi secuestro.


Imaginé el grito henchido de los guerrilleros; los supuse saltando de alegría, celebrando con las comidas que no tienen por cuenta de la presión militar; haciendo tiros al aire, aún temiendo ser asaltados por las brigadas del Ejército que les siguen el rastro.


El rostro del Presidente tras la determinación de la Corte ha de haber contrastado con la sonrisa de triunfo que, muy seguramente, se plantó en alias Alfonso Cano, pese a sentir el resoplido de las Fuerzas Militares tras él.


Sin duda, "no más Uribe" es un abono a la esperanza de las Farc de que el próximo presidente sea un interlocutor abierto al diálogo y no sea proclive a las pretensiones de este grupo para con ello fortalecerse nuevamente.

En otro tiempo, mientras estuve secuestrado, fui testigo del manejo territorial que atesoró el grupo guerrillero durante el proceso de negociación del Caguán. En aquel momento de supuesta esperanza de paz para el país, mi hijo Mauricio emprendió una cruzada para lograr mi liberación.


Hasta la zona de distensión Mauricio viajó en varias oportunidades. Alguna vez lo hizo acompañado de Claudia Rugeles, esposa de Alan Jara, cuando llegaron al lugar de la cita encontraron a guerrilleros, embajadores y altos funcionarios del gobierno disfrutando de una fiesta y, a juzgar por la cantidad de botellas de whisky vacías, en pocas condiciones para una conversación sobre mi libertad.


Mauricio, quien tenía en ese momento 23 años, se reunió con algunos miembros del secretariado, entre ellos los alias Iván Ríos y Simón Trinidad. Ríos propició una cita con el Mono Jojoy y éste, sin rubor alguno, dijo que para liberarme, Mauricio debía hacer inteligencia y darles información que les facilitara el secuestro del entonces Senador Germán Vargas Lleras, y si lo lograban, dirían que mi liberación se debía a mi estado de salud para no levantar sospechas.


Ante tan absurda propuesta, decidió no visitar nunca más la zona de distensión.


Traigo a la memoria esta historia, porque aquel día en que el presidente de la Corte Constitucional anunció el no a la reelección, un frío recorrió mi cuerpo. Y recordé a Pueblo Rico, en Risaralda, por donde pasé mientras estaba secuestrado y existía aún la zona de distensión. Aquella región era, como muchas en el país, un pequeño Caguán: las Farc y el Eln andaban como dueños por su casa; los pobladores se habían acostumbrado a ellos y los buses tocaban las cornetas como quien saluda a un buen amigo.


Esos malos recuerdos no pueden volverse de nuevo realidades. Tampoco comparto el pensamiento de un candidato senador Vargas Lleras, pues, creo como los griegos, "que no hay cosa más peligrosa que una idea cuando es la única que se tiene", y la única no es la guerra. Yo doy fe de esa transición de la cruenta guerra a la tranquilidad que hoy vive buena parte del territorio colombiano.


Yo viví en carne propia -mientras estaba secuestrado- la persecución del Ejército a la guerrilla y sé que lo que se ha logrado por la seguridad democrática es invaluable.

domingo, 28 de febrero de 2010

Indicadores mediocres para Medellín

Oscar Tulio Lizcano

El Colombiano, Medellín

Febrero 28 de 2010


Hace poco se conoció un informe patrocinado por el Banco Mundial que tuvo como fin específico analizar las regulaciones y trámites burocráticos que influyen en el funcionamiento de una pequeña y mediana empresa nacional. El estudio demuestra que las empresas perciben mayores niveles de corrupción en los países donde es más complicado obtener un permiso para ejercer una actividad empresarial.


Comparó entre varias ciudades aspectos como la apertura de una empresa, el registro de propiedades, la obtención de permisos de construcción, el pago de impuestos, el comercio transfronterizo y el cumplimiento de contratos. Las ciudades que se evaluaron fueron seleccionadas por el Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Comercio, liderados por Doing Business, empresa encargada de medir la eficacia y eficiencia en el manejo de la administración.


Los aspectos mencionados son las únicas herramientas que se emplean para cuantificar el impacto de la legislación de los gobiernos en la actividad económica. En otras palabras, permiten saber cuál es la ciudad del país en la que se puede llevar a cabo un negocio con más facilidad.


Sin duda, una de las cosas que más enfurecen al ciudadano común es la cantidad de trámites para pagar impuestos, registrar una empresa, sacar documentos u obtener una licencia de construcción.


Medellín, que cuenta con la empresa más poderosa en la prestación de servicios públicos en el nivel nacional, es la ciudad más lenta para registrar una propiedad frente al promedio de las ciudades colombianas. Por ejemplo, en el acceso a las redes locales de suministro de agua y alcantarillado, el trámite se demora 56 días. En Bogotá el proceso tarda diez. Para la construcción de un almacén o bodega, Medellín es la peor de todas: se demora 200 días para conseguir la licencia de construcción, en cambio en el Valle del Cauca 38 días.


Medellín es la cuarta ciudad más cara para crear una empresa y obtener permisos de construcción y la sexta en cumplimiento de contratos.


Es, además, la que más se demora en la inscripción de la escritura pública en la oficina de registro. En cambio, en ciudades como Popayán un permiso de construcción se otorga con la rapidez de países como Finlandia y, para el registro de una propiedad, el tiempo es de 12 días, similar al de Estados Unidos.


Ante la pregunta: ¿dónde es más fácil abrir una empresa? A Medellín la superan nueve ciudades de las 21 que Doing Business tiene en cuenta. Están por encima ciudades como Pasto, Santa Marta, Armenia, Pereira y Manizales. Para determinar la facilidad en constituir una empresa, el informe se basa en un promedio simple según el número de trámites de tiempo y costos asociados.


Nueva Zelanda es el país mejor ranqueado en el mundo: para la apertura de una empresa se requiere solo un trámite. En Armenia, Colombia, se requieren ocho tramites y en Tunja 15. Medellín ocupa el décimo puesto.


No hay cosa que irrite más al usuario o contribuyente que las colas, las tramitologías; que "vaya allí", que "falta tal papel", "está dañado el sistema", "vuelva mañana que el gerente está en junta", etcétera.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Terror cultivado

Óscar Tulio Lizcano

El Colombiano, Medellín

Diciembre 6 de 2009

"Corrimos a ver qué pasaba y cuando llegamos al sitio donde se encontraba 'Familia', vimos que se le había estallado una mina -empezó a contar Isaza-. Lo vi sentado, recostado sobre un árbol de guamas. Se le habían partido sus patas, le colgaban a la altura de las dos rodillas, solo las unía un pedazo de cuero", me contó Isaza. De quien habla es de un guerrillero que conocí en mi secuestro.


En otra ocasión, un grupo de guerrilleros al mando de Carranza, actual comandante del Frente 36 de las Farc que opera en Antioquia, se enteró de que el Ejército venía siguiéndolos. Carranza ordenó minar todo el camino por donde iban a pasar, quedaron varias minas sin estallar aún sembradas. El comandante guerrillero ordenó retirarlas. Daniela, una de las guerrilleras, encontró una camuflada en un radio de onda corta. Compañera de Chilapo, otro guerrillero. A él fue a quien Daniela le entregó el radio y a quien la explosión dejó totalmente ciego, sin el brazo derecho.


Los guerrilleros son víctimas de su propio invento. Son tragedias muy semejantes a las que ellos mismo hacen con sus actos terroristas contra el Ejército y la población civil. En muchas ocasiones no recuerdan dónde las siembran y son víctimas de estos actos infames.


Los campos están sembrados de minas que amenazan la vida de cientos de miles de civiles inocentes. Si de traer estadísticas se trata, en el 2008, 780 colombianos, cerca de tres por día, padecieron sus terribles consecuencias de muerte y mutilación.


En 2002 se pudo establecer que el 31 por ciento de las acciones de la guerrilla estaban relacionadas con este tipo de artefactos. Ese porcentaje se disparó al 64 por ciento y todo parece indicar que para este año se incrementará de tal forma que hasta el Hospital Militar tuvo que destinar todo un pabellón para los militares heridos por las minas antipersonal. Llegan ambulancias con soldados mutilados y aún así muchos ignoran esta dramática situación por la falta de sensibilidad. Hay soldados mutilados por todos lados, algunos afectados sicológicamente.


De otra parte, esta situación está golpeando el estado de ánimo de las tropas, pues no le temen tanto a enfrentarse a la guerrilla, pero sí a pisar una mina. La guerrilla encontró en esta táctica una estrategia para contener el avance del Ejército, sin importarle que ellos mismos puedan ser sus víctimas.


Las Farc se convierten en el grupo armado terrorista que más las usa en el mundo. Su uso se ha incrementado en los terrenos donde cultivan la coca. Ha incluido estos artefactos explosivos en su estrategia militar para proteger laboratorios y cultivos.


Ahora bien, es desalentador que paradójicamente se les repudie a los grupos armados ilegales por esta macabra acción terrorista contra civiles y militares y, sin embargo, Estados Unidos, China y Rusia las utilizan como mecanismo de guerra para evitar invasiones. Por ello se niegan a suscribir el tratado de Ottawa que es el instrumento jurídico internacional que promueve el no uso de este tipo de mecanismos, que tanto daño le han hecho al mundo.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Para no lanzarse a las alambradas...

Oscar Tulio Lizcano

El Colombiano, Medellín

Noviembre 29 de 2009

Confieso que una de las tantas cosas que pasaron por mi mente durante mi cautiverio fue tener la oportunidad de compartir igual suerte con un siquiatra. Muchas veces me pregunté cuál sería su comportamiento frente a la misma situación. Esa idea me surgió cuando supe que Luis Carlos Restrepo, entonces Alto Comisionado de Paz, tenía esa profesión.


Recuerdo esto por el asombro que me causó el libro de Viktor Frankl, titulado
El hombre en busca de sentido. Frankl me resolvió buena parte de los interrogantes que me surgían en medio de la soledad.


Frankl explica la experiencia que tuvo y que lo llevó a ir en busca del sentido de su vida. Esa búsqueda la emprendió en un momento difícil, pues durante mucho tiempo fue prisionero en los desalmados campos de concentración de los nazis.


La primera noche le invadió la amarga sensación de que nada suyo merecía sobrevivir. Ello lo llevó a pensar en el suicidio como liberación: "durante la primera noche en la prisión me conjuré conmigo para no lanzarme a las alambradas", señala en el libro.


Yo, como Frankl, pasé por deplorables estados. Estuvimos extenuados, consumidos, harapientos, enfermos. Mis enfermedades, sin embargo, fueron derivadas de un clima tropical, de una selva inhóspita. Pero, tuvimos algo en común que nos permitía sobrevivir: el sentido de vivir.


Y ese sentido es el que lo lleva a uno a buscar esperanzadoramente las ganas de encontrarse con los de uno. Es preciso, por ello, conservar esa fortaleza para ir en busca de la libertad interior, porque es la que eleva al hombre muy por encima de su destino adverso.


Frankl habla de la sensación de querer lanzarse a las alambradas, es decir, suicidarse. Finalmente no lo hizo y ahora que lo pienso, en mi caso, jamás se me pasó por la mente cometer un acto de suicidio, ni siquiera en momentos en que más bajo tuve el ánimo. La misma inquietud me acompañó durante las conversaciones que tuve con los demás ex secuestrados. Todos me respondían lo mismo: no. Inclusive uno de ellos me confesó que había intentado suicidarse, pero antes de estar secuestrado.


Estar privado de la libertad realmente no causa tanto daño. Causa daño la suma de ilusiones truncadas, de amores vacíos, de dignidades abatidas, de sufrimiento sin sentido.


¿Cómo pudo Frankl aceptar que la vida fuera digna de ser vivida? Sus palabras explican sorprendentemente la capacidad humana de sobreponer las dificultades y descubrir el sentido de la vida y solo se llega a través del dolor.


Nuestro sentido de la vida en prisión abarcó los amplios círculos de la vida misma y la muerte, del sufrir y el poder morir. Ahí fue donde radicó la esencia de nuestra lucha: en sobrevivir. Y se logra algo que finalmente es la salvación. Cuando uno es consciente de su responsabilidad ante otro ser humano que lo aguarda con todo su corazón, o ante una obra inconclusa, jamás podrá tirar su vida por la borda ya que conoce el porqué de su existencia. Solo así podrá soportar el cómo mantiene encendida esa existencia.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Buscando un enemigo exterior

Oscar Tulio Lizcano

La Patria, Manizales

Noviembre 20 de 2009



Como es conocido por todos los colombianos, ha sido grande la preocupación que ha creado la posición asumida por el mandatario venezolano Hugo Chávez. Preocupación que no sólo sucede en el país, sino también en el contexto latinoamericano, hasta el punto de que el Senado del Brasil nuevamente prolongó la votación del ingreso de Venezuela a Mercosur, toda vez que consideraron fuera de tono las declaraciones de Chávez: “quien hable de guerra en América del Sur, es como mínimo, una persona peligrosa”, afirmó uno de sus senadores.

Ante lo sucedido, Colombia debe tomar con seriedad, la que, sin duda alguna, constituye la más grave amenaza desde la época del conflicto con el Perú. Como también hay que recordar que casi todas las guerras que han estallado en América Latina han corrido por cuenta de militares revestidos de poder como presidentes de sus respectivos países, cuya tensión de guerra es el resultado de grandes problemas nacionales. Tal es el caso de las Malvinas en 1982. Por lo tanto, no podemos los colombianos ser tan “tontos” en creer que el mandatario venezolano es un “loco” o un personaje lenguaraz al que no hay que prestarle atención.

Por el contrario, las actuaciones de Chávez nos conducen siempre a creer que cada vez son mayores las posibilidades de una provocación como lo señala un editorial de un importante diario de la capital “que puede ir desde un incidente fronterizo, hasta un ataque contra instalaciones civiles y militares”.

Un análisis responsable del discurso chavista, -cada vez es más amenazante y radical-, nos indica que no puede ser ignorado y no deja de ser como lo señala el senador del Brasil Arthur Virgilio: “una persona a quien hay que prestarle toda la atención”. Su demagogia militarista y la orden reciente de bloquear las importaciones colombianas sumadas al descontento venezolano por el deterioro de la economía y la postración de la “democracia”, apagones, cortes de agua, carestía, desempleo, entre otras, son sólo uno de los pretextos para buscar un enemigo exterior.


Lo que sí se tiene claro es que los gritos de guerra buscan crear una cortina de humo con respecto a los crecientes problemas locales de su país.

Mientras, todo esto viene sucediendo, es decepcionante y paradójico -como lo calificó el gobierno colombiano- es el silencio de Unasur frente al llamado para prepararse para la guerra que hizo Chávez sin tener en cuenta que una confrontación, por más corta que sea, no sólo causaría profundas heridas a ambos países que tendrían años en sanar, sino también se afectaría ostensiblemente la economía de las regiones fronterizas.

Ahora bien, nos preguntaríamos todos los colombianos frente a este reto; ¿Qué hacer? Primero, antes que todo, no olvidemos que el promotor de las mayores tensiones ha sido Chávez, mientras que el presidente Uribe ha procedido con mucha madurez, prudencia, respeto, serenidad y dignidad. Hace oídos sordos de quienes proponen contestar a las eventuales provocaciones de Chávez y no resta recordarles que este manejo corresponde única y exclusivamente al Presidente de la República. Frente a esta pregunta no queda sino la vía diplomática, buscando soluciones prácticas para bajar la tensión con la intervención de los países de la región como Brasil, Argentina, Chile.

Una salida a esta crisis es el diálogo cara a cara entre los dos mandatarios porque la única manera que se entiende la gente es hablando.

Queda claro también que la mediación regional es otro camino sensato que queda para salir de esta encrucijada. No perdiendo de vista, sin ser alarmistas que sigue siendo la posición de Chávez una amenaza verdadera no sólo para Colombia sino para la región.



viernes, 23 de octubre de 2009

Un extraño silencio del Ministro de Minas...

Oscar Tulio Lizcano

La Patria, Manizales

Octubre 23 de 2009



Escribí en mi libro, “Años en Silencio” una de esas historias que no dejan de parecer conjuros de una realidad que desborda lo inverosímil. Pero aun así, viene pasando inadvertido pese a salir en varios diarios del país y en una columna que publiqué en un importante diario de Antioquia, titulada: “Helicópteros que llegan para las Farc”.


Preguntaba ¿acaso no debe el Ministro de Minas pronunciarse frente al hecho que denuncio?,¿acaso la Agencia Nacional de Hidrocarburos no es la encargada de entregar la exploración de petróleo en nuestro país, y por tanto responsable de lo que en ella pase? y en el aspecto con relación al ministro de Minas Hernán Martínez, quien guarda un prolongado silencio, que es “La peor mentira” como lo dice el filósofo y escritor español Miguel de Unamuno, pues, refiriéndose a este caso, el doctor Fernando Londoño Hoyos, en su programa radial, llamó al Ministro para indagarle sobre la petrolera BGP que ha estado ayudando a las Farc, sin que éste hasta el día de hoy se pronuncie ante tan importante medio.

Estos testimonios indignan porque mientras yo, durante mi secuestro, sufría graves quebrantos de salud, un equipo de médicos enviados por la compañía se encargaba de revisar a todos los insurgentes. Les tomaron muestra de orina y sangre, y les examinaron los ojos y extrajeron uno que otro diente.

Los galenos viajaban en helicópteros blancos, de rayas rojas y logotipo de Bureau Geophysical Processing (BGP), una División de la Empresa Estatal China National Petroleum Corporation (CNPC), que por encargo de la Agencia Nacional de Hidrocarburos de Colombia hacía exploraciones petroleras en ciertas zonas del Chocó. Las aeronaves de esta empresa aterrizaron en distintos campamentos guerrilleros a principios del año 2006, burlando extrañamente el cerco militar que agobiaba al frente guerrillero y lo hizo no en una, sino en siete ocasiones.

En Colombia ya tenemos los antecedentes, recordamos el caso de Armand Hammer, CEO de la Oxi, y la Mannesmann cuyas actuaciones dieron lugar al fortalecimiento del grupo guerrillero Eln, cuando permitían que llegaran helicópteros a la zona donde estaban construyendo el oleoducto en Caño Limón.
Los helicópteros chinos de la BGP llegaban con un equipo de 20 profesionales vestidos de overoles naranja a visitar el campamento. Se llevaron un susto con los sobrevuelos de aviones de la Fuerza Aérea Colombiana. Luego del retiro de estas aeronaves militares, uno de los pilotos de los helicópteros recibió la orden de sobrevolar la zona para que, desde arriba, informara si las ‘caletas’ de los guerrilleros podían ser descubiertas. El piloto de la compañía china advirtió que no había de qué preocuparse.

Como no estuve presente en ello y por la gravedad de los hechos relatados, corroboré la información con distintas fuentes: guerrilleros desmovilizados, civiles y autoridades locales y regionales de la zona donde sucedió. Iván, el segundo al mando del frente guerrillero, ahora desmovilizado, me narró detalles de la llegada de estos helicópteros, como también lo hizo en vivo y en directo ante los medios de prensa, radio y televisión. Él fue el encargado de recibir la “generosa” misión.

¿Por qué el ministro Hernán Martínez guarda silencio todavía ante el requerimiento que hace 30 días hizo públicamente el ex ministro de Interior y de Justicia Fernando Londoño Hoyos? Acaso esa respuesta que dio señalando que ignoraba tal hecho que se denunció hace más de cuatro meses y que la mayoría de los colombianos vieron ante la pantalla chica a Isaza confirmando lo que tanto han dicho los habitantes de la región donde aterrizaban estos helicópteros y las mismas versiones de los guerrilleros desmovilizados.

viernes, 16 de octubre de 2009

Oscar Iván Zuluaga, un gran desperdicio...

Oscar Tulio Lizcano

La Patria, Manizales

Octubre 16 de 2009




¿Por qué Zuluaga no renunció al Ministerio para aventarse a la candidatura presidencial? Sin conocer la respuesta, es apenas sensato decir que fue un error no hacerlo.


Varios de los hijos de Caldas han merecido un lugar protagónico en el acontecer nacional. Muchos de ellos han hecho méritos como representantes de la vida política y pública llegando, incluso, a las puertas de la presidencia de la república. Sin embargo, esa posibilidad se ha malogrado convirtiéndose en una frustración más de los caldenses.

La historia conserva los nombres que han liderado el desarrollo social del país y de la región: Gilberto Alzate, Silvio Villegas, Fernando Londoño Londoño, Otto Morales Benítez. En la última década, figuran Luis Alfonso Hoyos, Fernando Londoño Hoyos, Óscar Iván Zuluaga y Germán Cardona, pese a que el primero fue despojado de su investidura como senador. De no ser por esa razón -que para algunos es bastante cuestionada en beneficio de él- Hoyos, sin duda, sería hoy uno de los con más opción de llegar a la presidencia.


Aún recordamos las dificultades que tuvo el que, a mi juicio, es el mejor funcionario público que han tenido Caldas y Manizales, también sería el más idóneo para representarnos en un ministerio, con la seguridad de que los colombianos lo tendrían como una persona para estar en un juego de candidaturas presidenciales. Se trata de Germán Cardona que, por envidias, tuvo que soportar decenas de demandas pese a ser un hombre que brilla por su acopio de valores morales e intelectuales. Fue tal el acorralamiento, que decidió retirarse de la vida pública. Cardona fue exonerado de todos los cargos, pero los caldenses sí perdimos, perdimos al líder que gracias al hastío de las animadversiones políticas fue determinante en su decisión de no asumir ningún tipo de responsabilidad que tenga que ver con el departamento, ni con Manizales; no le han valido ruegos para que regrese a la actividad pública, entre ellos, se cuentan los míos.


Ahora Caldas cuenta con Óscar Iván Zuluaga, quien por su transparencia y excelentes resultados, fue elegido como el mejor de los ministros de Hacienda de América Latina por una de las revistas más importantes de Europa en materia de economía. Emerging Markets del grupo Euro Money, realizó una consulta en todos los países de la región en la que participaron académicos, inversionistas, economistas y banqueros.


Esta elección hubiese pasado desapercibida y sin importancia, si no hubiese sido llevada a cabo durante la Asamblea del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en Estambul el pasado 4 de octubre del presente año.


Óscar Iván Zuluaga se ha destacado como empresario y estudioso de la economía y como profesor universitario en matemáticas financieras y decisiones de inversión. Destacado entre los diez ejecutivos sobresalientes por la Cámara Junior. Decidió dedicarse a la política siendo elegido como concejal de Pensilvania y alcalde del mismo municipio.


En el 2001 emprendió su campaña al senado destacándose como un excelente orador, obtuvo una de las mayores votaciones del país. Se convirtió en uno de los defensores del gobierno de Uribe, caracterizándose por su lealtad y sencillez. Ya en el Congreso presentó grandes iniciativas: en materia laboral, la Ley que regula la carrera administrativa, el acto legislativo que permitió la reelección presidencial, entre otros.


Conjuntamente con Juan Manuel Santos, fundó el Partido de la U. Uribe lo designó Alto Consejero Presidencial, un cargo de gran influencia, pero de poca visibilidad política. Asumió como Ministro de Hacienda, donde ha manejado con sabiduría las finanzas del país, sorteando la recesión por la que han atravesado los países del mundo, siendo Colombia el de menos impacto.


Esa, sin duda, es una excelente noticia y un gran desperdicio para Caldas que provoca mucho más el cuestionamiento que nos hacemos por estos días: ¿por qué Zuluaga no renunció al Ministerio para aventarse a la candidatura presidencial? Sin conocer la respuesta, es apenas sensato decir que fue un error no hacerlo, pues ante los escándalos sucedidos con Andrés Felipe Arias, la indecisión de Noemí Sanín y las trabas del referendo, él hubiese sido uno de los candidatos más opcionados del uribismo.

viernes, 2 de octubre de 2009

La muy amarga soledad de la oposición

Oscar Tulio Lizcano

La Patria, Manizales

Octubre 2 de 2009


La conclusión contundente es que los dos partidos de oposición más importantes no generaran ninguna preocupación a las huestes que apoyan al presidente Uribe, tampoco fue un plebiscito en contra del gobierno.

Muy amarga fue la campaña de los candidatos del Partido Liberal colombiano, del Polo Democrático y del movimiento Mira; en Caldas, por ejemplo, la maquinaria liberal en cabeza del candidato liberal Rafael Pardo sólo alcanzó a poner menos de 5% de lo logrado en la pasada contienda electoral para Congreso de la república.


Uno se pregunta sobre los altos costos en que incurrió el Estado para financiar este tipo de consultas, en un país con alto índice de pobreza: ¿valdría la pena tanto esfuerzo económico y logístico? ¿Se justifica mantener el mecanismo de consultas preelectorales? Creo que no y la explicación la comparten millones de colombianos.


No es justo que finalmente los contribuyentes tengan que pagar multimillonarios recursos prioritarios como la vivienda, la salud, la educación, entre otros, para satisfacer a algunos precandidatos que como se sabía con anticipación no tenían ninguna opción de ganar, sencillamente querían publicitar su nombre con el fin de ser tenidos en cuenta para un alto cargo público o como antesala para un senado, gobernación o alcaldía y agregar a su hoja de vida el haber sido candidato a la mayor dignidad de la democracia colombiana.


También se deduce que con menos de dos millones de votos depositados en las urnas el pasado domingo 27 de septiembre por los aspirantes liberales y del Polo, el balance para estas dos colectividades es tremendamente decepcionante, teniendo en cuenta que este tipo de jornadas partidistas están diseñadas para convocar a sus militantes y no al electorado en general. La conclusión contundente es que los dos partidos de oposición más importantes no generaran ninguna preocupación a las huestes que apoyan al presidente Uribe, tampoco fue un plebiscito en contra del gobierno. Demostrando con estos resultados una debilidad de sus opositores. Para nada les sirvió la estrategia publicitaria que montaron por radio, televisión y prensa: “La reelección es nociva para la salud democrática”.


No se oyeron propuestas en materia de empleo, salud, educación y mucho menos el manejo que se le dará al terrorismo, narcotráfico en inseguridad en las ciudades.


Por el contrario para los colombianos queda claro que frente a la amarga soledad de los precandidatos en la pasada consulta, el gobierno comprobó que la gran mayoría lo apoya y que votará por la segunda reelección de Álvaro Uribe.


Lo único rescatable de esta jornada con relación a los candidatos que se presentaron fue que cada uno se examinó de diferente manera, después del conteo de votos, de la consolidación y de las reacciones políticas, comenzaron a vislumbrarse los caminos que cada personaje podría tomar para acomodarse en el futuro, en el caso particular del ex gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria Correa quedó la sensación que va a ser importante y relevante no sólo en su partido Liberal, sino como figura nacional, ante una clase dirigente que ya acusa fatiga, que está repitiendo su discurso y que no expresa ideas nuevas, como dicen los griegos: “no hay cosa más peligrosa que una idea cuando es la única que se tiene”.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Helicópteros que llegan para las Farc

Por Óscar Tulio Lizcano

El Colombiano, Medellín

Septiembre 20 de 2009

"A veces el silencio es la peor mentira" . Lo dijo Miguel de Unamuno.


Lo confirman algunos funcionarios del alto gobierno con su propio silencio. Traigo a colación la frase del escritor español como una explicación a un silencio que me inquieta.

Han transcurrido dos meses desde que a través del libro testimonial sobre mi secuestro, " Años en silencio ", Escribí una de esas historias que no dejan de parecer conjuros de una realidad que desborda lo inverosímil.

"La China Socialista está dispuesta a trabajar por las Farc", titulé la crónica publicada en mi libro. Y me dirá, usted lector, si el título no es suficientemente significativo para pasarlo por alto. Pero aún así, pasó inadvertido. Sucedió lo mismo con dos artículos publicados en importantes diarios capitalinos: "¿Conexión china con las Farc?, tituló El Espectador; El Tiempo, por su parte, también reseñó el asunto. La denuncia obtuvo eco en noticieros de televisión, agencias de prensa y otros medios nacionales e internacionales.

Sin embargo, ese eco no llegó al lugar al que debía llegar. Y eso, reitero, es lo que me preocupa. ¿Acaso no debe el Ministro de Minas pronunciarse frente al hecho? ¿Acaso la Agencia Nacional de Hidrocarburos no es la encargada de entregar la exploración del petróleo en nuestro país y por tanto responsable de lo que en ella pase? ¿Acaso la Compañía Estatal China BPG no tiene alguna explicación para darnos?

El silencio de estas tres importantes instituciones del Estado es una afrenta a los miles de colombianos que padecen esta guerra y que, en últimas, somos víctimas de aquellos que en el afán de buscar beneficios particulares, apoyan descaradamente a los grupos armados.

Estos testimonios indignan porque mientras yo, durante mi secuestro, sufría graves quebrantos de salud, un equipo de médicos enviados por la compañía se encargaba de revisar a todos los insurgentes. Les tomaron muestra de orina y sangre, y les examinaron los ojos y extrajeron uno que otro diente.

Los galenos viajaban en helicópteros blancos, de rayas rojas y logotipo de Bureau Geophysical Processing (BGP), una División de la Empresa Estatal China National Petroleum Corporation (CNPC), que por encargo de la Agencia Nacional de Hidrocarburos de Colombia hacía exploraciones petroleras en ciertas zonas del Chocó. Las aeronaves de esta empresa aterrizaron en distintos campamentos guerrilleros a principios del año 2006, burlando extrañamente el cerco militar que agobiaba al frente guerrillero y lo hizo no en una, sino en siete ocasiones.

Entregaban medicamentos y víveres, además de sofisticados aparatos médicos para atender a los guerrilleros enfermos. Había momentos en que el campamento se convertía en un festejo. Los visitantes les llevaban a los guerrilleros ensaladas de frutas y dulces, mientras yo, a pocos kilómetros, estaba enfermo, sin atención médica y sin medicamentos.

Alguna vez, incluso, un equipo de 20 profesionales vestidos de overoles naranja visitó el campamento. Se llevaron un susto con los sobrevuelos de aviones de la Fuerza Aérea Colombiana. Luego del retiro de estas aeronaves militares, uno de los pilotos de los helicópteros recibió la orden de sobrevolar la zona para que, desde arriba, informara si las 'caletas' de los guerrilleros podían ser descubiertas. El piloto de la compañía china advirtió que no había de qué preocuparse.

Como no estuve presente en ello y por la gravedad de los hechos relatados, corroboré la información con distintas fuentes: guerrilleros desmovilizados, civiles y autoridades locales y regionales de la zona donde sucedió. Iván, el segundo al mando del frente guerrillero, ahora desmovilizado, me narró detalles de la llegada de estos helicópteros, como también lo hizo en vivo y en directo ante los medios de prensa, radio y televisión. Él fue el encargado de recibir la "generosa" misión.

¿Qué buscaba esta compañía apoyando al grupo guerrillero que me tuvo secuestrado durante nueve años? Es la pregunta que no he resuelto y que como obliga la ley, deben responder los altos funcionarios del gobierno, bajo la potestad de la seguridad democrática, que promueve derrotarlos militarmente.

lunes, 17 de agosto de 2009

Miguel, un rayo que no cesa

Por Oscar Tulio Lizcano

El Colombiano, Medellín

Agosto 16 de 2009

Muchas veces, durante mi secuestro, sentía que vivía sin moverme en la mitad de un túnel y que la oscura noche se convertía en la carcelera de la tierra. De pronto un soneto de simetría iluminaba mis pensamientos. Eran los versos de Miguel Hernández, que como semillitas se encubaban en mi mente y contrastaban con aquella realidad amarga en la que no había espacio para la palabra y me angustiaba el silencio indiferente de los otros.

Sentí, en medio de la soledad, el vigor y la belleza de las palabras de Hernández. Su mérito reside fundamentalmente en haber sabido unir, como pocos poetas, su propia vida a la extensa obra que dejó desde muy joven escrita.

De ahí que sea la suya, una poesía rica de pasión y talento, y marcada por su origen humilde, de infancia modesta y campesina.

Casualmente, esa historia de vida es una marca característica en su obra, a la que le otorga gran sensibilidad. Sin duda, el que su padre cuidara cabras para sobrevivir, obligó a Miguel a estar en contacto permanente con la naturaleza, de la cual extraería luego muchas de las bellas imágenes que componen sus poemas.

En su versos hay una huella conmovedora de aquellos años de infancia, para comprobarlo basta citar el poema "Las desiertas abarcas": Me vistió la pobreza / me lamió el cuerpo el río / y del pie a la cabeza / pasto fui del rocío.

¡Ah!, cómo no recordar a Hernández, si fue mi consuelo cuando me enteré del secuestro de mi hijo Juan Carlos. El poema "El niño Yuntero", fue la banda sonora de aquellos tres tristes meses en los que apenas y podía enterarme de lo que sucedía con Juan a través de las noticias que sobre ello emitía la radio. Yo, por ese entonces, cumplía seis años de secuestro, así que solo me quedaba repasar las líneas del poema. Lo repetía una y otra vez: ¿quién salvará a este chiquillo? / Menor que un grano de avena / ¿de dónde saldrá el martillo / verdugo de esta cadena?

Su situación en la historia de la poesía española está perfilada: hermano menor de la famosa generación del 27, a la que debe bastante de su formación; y pertenece cronológicamente a la generación del 36, aunque difiere de ella por su procedencia de clase campesina y su formación de autodidacto.

Al comienzo de la guerra civil se incorporó al ejército republicano en contra de Franco. Con la derrota de la república, fue encarcelado, juzgado y condenado a muerte, sin embargo la pena fue conmutada por treinta años de prisión.

Enfermó varias veces en las sucesivas cárceles y murió a los treinta y dos años. Español hasta los huesos, este hombre mediterráneo no solo combatió con su poesía el régimen de Franco, sino que además buscó el sentido de la muerte, ahondo en el contexto social en el que se desenvolvió y no excluyó de sus versos al amor. Esos fueron los grandes temas de su poesía.

Compartió sus angustias y sus vicisitudes y mostró siempre la más viva solidaridad. "Pueblo de mi misma leche", dijo en un verso bien expresivo.

Leopoldo Luis, por su parte, habló de él así; Miguel: "engendrado por un hombre y una mujer humildes cuanto que en el pecho materno mamó las desventuras de los oprimidos".

No conozco otro poeta español que en la guerra haya infundido tan conmovedor tono, como el logrado en el poema "El tren de los heridos": / ronco tren desmayado, envejecido: /: agoniza el carbón suspira el humo/ avanza con un largo desaliento / detenerse quisiera bajo un túnel / la larga madre, sollozar tendida / no hay estaciones donde detenerse / si no es el hospital, si no es el pecho.

No hay sensibilidad que pueda permanecer impermeable al enérgico valor de sus versos. Hablo del poder de sus palabras y de su capacidad como hombre y como poeta.

Sus versos, hicieron parte de esas débiles pulsaciones, de esos hondos latidos de mi vida en cautiverio. Así lo volví a sentir cuando tuve la oportunidad de atender una invitación de las autoridades de Orihuela en España, con motivo de la próxima celebración del centenario de su muerte. Fue maravilloso cumplir con ese sueño de ir a la tierra de este poeta que me ayudó a sobrevivir.

domingo, 9 de agosto de 2009

Las niñas que juegan a "mamacita" en la guerra

Por Oscar Tulio Lizcano

El Colombiano, Medellín

Agosto 9 de 2009

Durante mi cautiverio, guardé en mi memoria algunos testimonios incompletos de adolescente guerrilleras que inerme observaba, sin poder preguntar la razón por la cual se encontraban allí. Muchas de ellas eran en realidad unas niñas, con una visión ciega del conflicto armado y que, como casi todas las demás combatientes, llegaron allí motivadas por el maltrato en sus hogares o las carencias económicas. Una vez quedé en libertad, quise conocer a fondo las historias de varias de esas mujeres después de haber tomado la decisión de desmovilizase.

Norelcy fue una de ellas. En medio de la pútrida selva, cuando vi que estaba embarazada, con su baja estatura y su rostro infantil en realidad parecía una niña jugando a "mamacita", pensé que la imagen era absurda. Pero en la guerrilla la vida no es un juego. Luego me enteré de que los comandantes le habían quitado el bebé y se lo entregaron a una pareja de campesinos de la región donde hacía presencia el grupo guerrillero. Hoy, cuatro años más tarde, Norelcy llora porque a pesar de estar desmovilizada no ha podido recuperar a su hija. También conocí a Tatiana, que el deseo de ser madre la empujó a desconocer la prohibición de quedar en embarazo, impartida por sus superiores, y fue drásticamente sancionada, como les sucedió a otras niñas que se negaban a abortar. Algunas las habían fusilado.

En muchos casos, sus historias de vida están marcadas por maltrato intrafamiliar y abuso sexual -casi siempre de sus padrastros o familiares cercanos-. Una comandante perteneciente al Estado Mayor de las Farc, con veinte años de pertenecer al grupo armado, cuando llevaba seis años de cautiverio me dijo "todas, como yo, fuimos desde niñas abusadas por nuestro padrastro ante la indiferencia o complicidad de nuestras propias madres, que no contentos nos golpeaban y humillaban".

Otro factor de carácter sicosocial es el vínculo amoroso que estas mujeres establecen con los guerrilleros. Y tampoco se puede dar por descontado el temor que les genera ser víctimas de la violencia de los paramilitares. Ello, sumado a la falta de oportunidades, las impulsa a buscar refugio en la guerrilla. Una ilusión de poder o estatus del "no futuro".

La necesidad de reconocimiento las lleva a regresar al sitio donde padecieron discriminación y maltrato. Ahora, cuando empuñan un fusil y visten de camuflado, son ellas las que tienen la autoridad para impartir justicia, pues en muchas regiones del país la guerrilla es quien impone sus métodos de resolución de problemas en la población civil, castiga con tareas cívicas y hasta intermedia en problemas sentimentales.

Según estudiosos del conflicto, el rango más probable de reclutamiento en la guerrilla en las mujeres está entre los 14 y 16 años. Por ello, en las crónicas del libro " Años en Silencio ", mi testimonio de secuestro, sus protagonistas son niñas con ese promedio de edad.

A lo anterior se le agrega causas como familias numerosas, disfuncionales, con ausencia de alguno de los padres o carencias afectivas que finalmente tienden a expulsar a estas niñas al conflicto. A falta de una infancia adecuada, son más proclives al reclutamiento.

No se puede dejar pasar por alto una situación que es frecuente en las llamadas zonas históricas, aquellas que son vulnerables al fortalecimiento de la agrupación guerrillera. Allí, coinciden significativamente las necesidades básicas insatisfechas, condiciones de pobreza, desempleo y acceso restringido del sistema educativo, condiciones típicas de los municipios con más alto riesgo. En consecuencia, el Estado debe tomar medidas sobre situaciones como las que señalo, son apenas el pálido y cruel reflejo de una realidad social donde los colombianos no podemos seguir indiferentes.

domingo, 2 de agosto de 2009

El Bolívar de trapo

Por Oscar Tulio Lizcano

El Colombiano, Medellín

Agosto 2 de 2009

Las ideas de Bolívar atraviesan todo el escenario de América Latina. Su figura se queda endiosada en Venezuela, acompañada de un lema nebuloso de Chávez: "socialismo del siglo XXI". En los últimos años, Chávez ha venido suscitando un festival de retórica hueca que, además, concuerda con los postulados de las Farc.

Sin embargo, no sobra recordar que al grupo guerrillero le dio por resucitar su devoción por el libertador, cuando se desintegró la URSS y cayó el muro de Berlín. La situación es paradójica, porque aunque ahora se aferran angustiosamente a su figura, durante mucho tiempo señalaron a Bolívar representante de la burguesía criolla. Era su enemigo acérrimo de clase. Hoy, su figura que tanto sirvió para bautizar batallones y "fuerzas antiguerrilla", lo es también para designar a frentes guerrilleros, no solo con su nombre sino con los de los próceres de nuestra independencia.

Bolívar ha sido utilizado para manipular la conciencia política de los venezolanos. Chávez, interpretándolo con criterio de sobrenaturalidad, culmina en la pura deidificación. Su veneración se convirtió, como señala el profesor e historiador Germán Carrera: "como los negociantes del culto bolivariano"; y Mario Briceño se refiere a ello como a los "cultivadores de cementerios históricos". Hay muchas formas de explotación que con prácticas y aventuras irresponsables invocan su gloria.

Cualquiera en Venezuela se disputa un alto cargo solo pronunciando la palabra mágica: "Bolívar". Se le abren las puertas de los establecimientos de la cultura, la sala de conferencias, y hasta las puertas del panteón. Decir que se viene en nombre de Bolívar, es carta de entrada segura, una palabra que tiene un efecto mágico. El procedimiento es fácil y seguro.

No es Bolívar por naturaleza el símbolo universal del pueblo venezolano. A él se le ha impuesto un culto oficial que dista mucho de espontáneas y nobles actitudes, como debe ser. Me apasiona la vida del Libertador, soy un lector asiduo de todo lo que se escriba de él, desde una extraordinaria compilación de Lecuna, de obligada lectura, hasta Bolívar "delirio y epopeya" , de Víctor Paz.

Su historia está suficientemente escrita. Queda en evidencia entonces el militar, político y guerrero desdeñoso de la gran fortuna heredada de su familia -puesta al servicio de la causa libertadora-; pero además, se expone el carácter del hombre de los amores y placeres eternos y modalidad en su temperamento, etc.

Historiadores han registrado hasta la saciedad dondequiera que en los archivos han sospechado de la existencia de un documento referente al Libertador.

Comparto la preocupación de Carrera por las temibles consecuencias en América Latina de la utilización indebida del culto para manipular las aspiraciones de una sociedad.

Chávez, con su demagogia furibunda y grosera, ha creado divisiones artificiales, políticas e ideológicas en una región que vivía con sus vecinos una relativa armonía política y comercial. Utiliza el petróleo en función de objetivos políticos. Financia un gasto creciente, pero de alta rentabilidad para los países que comulgan sus ideas.

Unos y otros modelan un Bolívar apropiado a sus fines, apartándonos de su significado histórico, llevando sus ideas a legitimar aún las posturas ideológicas más peregrinas hasta las ostensiblemente insensatas como los actos terroristas de las Farc.

No hay duda de que a lo largo de su vida histórica predomina el rasgo político, por supuesto estadista, hasta el punto que su obra militar se subordina al carácter de un hombre político.

Están quedando lejos las nuevas generaciones para colocarlas al lado de nuestro libertador, lo que podría llamarse "la exacta figura histórica de Bolívar".

Como diría alguien: "cada uno de nosotros lleva su Bolívar por dentro, lo siente, lo piensa y lo ama a su modo, estamos ansiosos de que alguien ponga de acuerdo a todos estos bolívares disímiles y parecidos a un tiempo, y veamos subir al Bolívar grande, total y viviente en su inmortalidad".

El mismo que expuso su vida a todos los peligros de los combates por la libertad, fascinando así las masas con su bravura, inspirándoles amor con su abnegación, y no hacer de su vida un relato insulso, muestrario de predestinación, en que han sido convertidas las vidas de santos para uso catequístico.