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domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Piedad, con patente de corso?

Maria Isabel Rueda

El Tiempo, Bogotá

Noviembre 22 de 2009

El país le perdona casi todo a Piedad Córdoba. Es cierto que a veces la insultan en la calle, pero esas voces son la excepción a un estatus de tolerancia en el que la mantienen los colombianos, porque entienden sus descaches de carácter en medio de las complejidades de su misión humanitaria.

Por eso, los colombianos le pasan a Piedad asuntos que le cobrarían a cualquier otro colombiano. Le han perdonado cosas no tan graves, como sus chorros de babas cuando se ha tomado la vocería del control político en el Congreso, como hace unos años en el famoso debate sobre Invercolsa contra el entonces ministro Fernando Londoño. Tan mal sustentado por Piedad, que casi quedamos debiéndole a Londoño la devolución de las acciones de Ecopetrol. O cuando hace quince días dijo 45 minutos de bobadas sobre el campo, pero ni siquiera se apareció por el Capitolio a votar la moción de censura contra el Ministro de Agricultura.

El país, incluso, le ha perdonado a Piedad cosas graves. Como su invitación a los países del continente, durante un foro en México en el 2007, a ayudar a derrocar el gobierno ilegítimo, mafioso y paramilitar de Álvaro Uribe.

Pero la semana pasada sí creo que Piedad se pasó. Tuvo una actitud casi cómplice en la liberación de un peligroso miliciano de las Farc, alias 'Danilo', a quien tuvieron que soltar unos detectives del DAS por presión de una turba enfurecida, y quien, según Piedad, no iba a ser capturado, sino "sometido a una tentativa de desaparición forzada".

Alias 'Danilo' tiene una condena vigente de 50 meses de prisión por el delito de rebelión. Una orden de detención por narcotráfico y una de captura como sospechoso de brindar apoyo logístico al frente sexto de las Farc, que mantiene asoleados a Corinto, Miranda, Toribío y Tacueyó.

Es verdad que la captura de alias 'Danilo' se produjo, de manera bastante ingenua por cierto, en inmediaciones de un foro del Derecho Internacional Humanitario, que en realidad era un acto de campaña política de la senadora Córdoba. De ahí salieron las personas que a la fuerza redujeron a los detectives, los golpearon, saquearon sus pertenencias, los despojaron de sus identificaciones y chalecos antibalas, USB y armas de dotación, amenazando con cortarle la mano con una segueta al detective que resolvió esposarse al miliciano para evitar su fuga, al tiempo que este ordenaba que "desaparecieran" a los detectives gritándoles "hijos de Uribe". A la mujer detective incluso la despidieron con un "su familia se va a morir, h.p.".

Ignoro si Piedad desconocía que este "dirigente popular", este "líder campesino" lleva una doble vida, porque en la otra es visto por la justicia como un peligroso miliciano de las Farc. Ha querido empaquetar el incidente entre una "matriz de opinión", que, según ella, crecientemente tiende a "asociar a las organizaciones populares con grupos terroristas". No, senadora Piedad. Por ahí no es la cosa.

Se ha dicho mentirosamente que los detectives no iban identificados, pero son visibles las huellas de cómo les arrancaron a la fuerza sus identificaciones del cuello. Se ha intentado mostrarlos como irregulares porque se desplazaban en taxi, cosa que es habitual entre detectives del DAS. Y que no llevaban orden de captura, cuando el documento sí existe y fue legítimamente expedido por un fiscal Roa Arias.

Senadora: siga ejerciendo su labor humanitaria, para la que cuenta con todo el apoyo de los colombianos. Pero no use una patente de corso para desafiar la benevolencia que se le ha brindado. Es cierto que su carácter explosivo y con frecuencia tan poco coherente a veces le ha impedido ejercer la razón cuando la ha tenido. Pero, desde luego, no se la concede cuando no la tiene, como ahora.

¡SE ME OLVIDA! ¿La tumbada de los puentes peatonales de humildes pobladores de las zonas fronterizas las planeará Hugo Chávez en sus noches de insomnio?

domingo, 2 de agosto de 2009

Una diligencia grotesca

Por Maria Isabel Rueda

El Tiempo, Bogotá

Agosto 2 de 2009


No nos gusta que los hijos del presidente Uribe anden haciendo millonarios negocios que ponen a andar sospechas sobre favoritismo oficial.

Pero nada tiene que ver con eso el espectáculo que vimos el jueves, cuando Tomás Uribe fue zarandeado entre escoltas y cámaras de televisión durante una citación que le hizo la Corte Suprema.

Y quizás más grotesco aún fue lo que no se vio.

Tomás Uribe aparece comprometido en unas denuncias sobre asignación de notarías que ha hecho uno de los dos hermanos Cuello Baute, quienes actualmente están siendo procesados por la justicia como bandidos de cuello blanco.

El uno, porque, como Superintendente de Notariado, habría chantajeado a los notarios con plata y con vacas. Aunque el delito de concusión no es excarcelable, este señor anda suelto; y el otro hermano, porque, como congresista, se habría hecho elegir con el apoyo del paramilitarismo. Y adivinen: también anda suelto.

Es factible que estas dos joyitas hayan dado rienda suelta a sus denuncias en el marco de una negociación de penas a cambio de una colaboración eficaz con la Justicia. Y como en uno de esos listados aparece la referencia "hijos del Presidente" al lado del nombre de una tal notaría designada en Tunja, que se la pasaba chicaneando sobre una inexistente amistad con los hijos del Presidente, la Corte consideró justificado llamar a Tomás Uribe como testigo de los hechos. Una citación semejante debe ser acatada por cualquier ciudadano, sea o no el hijo del Presidente, como testigo de unos hechos cometidos por un tercero. La Corte no puede llegar hasta investigarlo, porque no tiene esa competencia sobre particulares. Pero lo que le hicieron finalmente a este muchacho fue una indagatoria de acusado.

Como cualquier delincuente, Tomás fue indagado sobre su patrimonio, sus empresas, sus ingresos, sus actividades, su asistencia a eventos sociales o políticos, sus consignaciones en cuentas bancarias. Pero eso no fue lo peor.

Lo interrogaron los magistrados auxiliares de Yesid Ramírez. El magistrado que se hizo célebre por haberse dejado regalar un reloj del narcotraficante Giorgio Sale y por recibir homenajes de otro controvertido personaje. El mismo magistrado que, con su conducta, sirvió de pretexto para que se pusiera en marcha aquella publicitada investigación, perversamente concebida desde Palacio y ejecutada de manera tan arbitraria por el DAS, en la que ocurrieron las 'chuzadas' ilegales que conoció en su momento la opinión pública.

El magistrado Yesid, que debe estar sumamente mortificado por haber dado pie con su conducta a que se espiara de manera tan indebida a sus colegas, debió tener por lo menos el recato de declararse impedido.

Se trata del hijo del Presidente por el que siente tanta rabia y fastidio.

Que Tomás Uribe recibió plata por la entrega de unas notarías no he logrado establecer quién lo afirma.

No aparece en el expediente de los Cuello Baute. Me dicen que lo ha sugerido en algunos círculos privados su abogado, pero hasta ahora no deja de ser una calumniosa especie que, inexplicablemente, ha sido mencionada en los medios, porque no se conoce un solo documento que pruebe tan espantosa conducta.

Si Tomás Uribe recibió platas a cambio de asignar notarías, lo de menos sería que se cayera su padre, el Presidente. Habría que cerrar el país declarándolo definitivamente inviable. Por fortuna, eso está lejos de estar comprobado.

En cambio, lo que sí está quedando en evidencia es que debemos ir pensando en organizar un réquiem por la honorabilidad con la que la otrora Corte Suprema de Justicia ejercía sus funciones.

¡Hello! ¿No existirá en esa corporación un solo magistrado que tenga la valentía de levantarse para preguntarles a sus colegas hasta dónde, en esta revancha política contra el Presidente, tienen pensado llevar su avasallaje?

SE ME OLVIDABA. ¿Cuántos periodistas cabremos en la celda de Rodrigo Pardo?

domingo, 29 de marzo de 2009

¿Qué pasaría si hay referendo?

María Isabel Rueda

El Tiempo, Bogotá

Marzo 29 de 2009

 

Empieza la carrera de obstáculos que deberá correr, si es que lo hay, el referendo para la reelección de Álvaro Uribe.

 

El primero es el del Consejo Electoral, cuya investigación sobre la financiación del referendo concluyó la semana pasada con el chorro de babas de que había que hacer otra investigación. Sigue su aprobación en el Congreso, a lo que no le veo ningún problema.

 

Pero la torpe decisión de algunos congresistas de reformar el texto del referendo le crea a la Corte Constitucional, ya no la obligación de pronunciarse sobre un solo aspecto de su constitucionalidad, sino innecesariamente sobre dos. El primero, el de si hay que respetar, como es obvio, a pesar de lo que dice el texto, que la gente firmó creyendo que lo hacía para la reelección en el 2010. Y ahora el segundo, provocado torpemente por los parlamentarios amigos del referendo, de si puede o no el Congreso cambiar la redacción de un referendo de origen popular. Pero auguro que saldrá avante del Congreso y pasará a su examen en la Corte Constitucional.

 

Aunque allí existe el problemita de que la Corte anterior, a la que le tocó decidir la constitucionalidad de la primera reelección de Uribe, conceptuó que ella no representaba peligro para la integridad de la Constitución si era por una sola vez. Pero dijo que si era por una vez, no por dos. La salida jurídica de la Corte tendría que ser argumentar que si la primera reelección de Uribe la decidió el Congreso, la segunda la decidirá el pueblo, que es la voz de Dios.

 

Llegamos así al último de los obstáculos y el más difícil de todos: el de la realización del propio referendo.

Para que sea válido, tendrá que sacar 7'000.000 de votos, que corresponden al 25 por ciento del censo de 28 millones de potenciales votantes. Uribe, en su reelección, obtuvo 7'397.000 votos. Pensando pensamientos, supongamos que se le bajen a una cifra cercana a los 6'500.000 y que, sumados a los que voten en su contra, no lleguen a los siete millones que se requieren.

 

A pesar de la derrota del referendo, Uribe saldría ganando con más de seis millones de votos a su favor. Y se produciría el extraño y delicado escenario institucional de un Presidente con los votos necesarios para salir elegido de lejos en unas elecciones en las que ya no podrá participar.

 

Se activarían entonces las candidaturas de Juan Manuel Santos, de Germán Vargas y de Andrés Felipe Arias, que estaban a la espera de los resultados de un referendo que venían promoviendo a favor en público, pero que en privado rezaban para que fuera derrotado.

 

Tratándose de egos tan pesados, desde ya garantizo que no existe ninguna posibilidad, repito, ninguna, de que estos tres se pongan de acuerdo en una fórmula que deje a uno solo de ellos como candidato de la coalición uribista. Por lo cual, creo que los tres se enfrentarán muy parejos con los candidatos que a su vez elijan finalmente el liberalismo y el Polo. Y con Sergio Fajardo, si llega hasta acá como todo indica. Y con Noemí Sanín, quien podría también activar aquí su candidatura como una opción independiente, a pesar de venir del uribismo. Y de pronto, hasta con Rodrigo Rivera.

 

¿Y que sucedería si el Presidente, a esas alturas, y con esa cantidad de votos que conserva a su favor, resuelve hacer un guiño, por ejemplo el de dejarse sacar una foto en primera página de EL TIEMPO tomándose un tinto con Uribito?

 

Pero todo lo anterior es paja. Uribe, solito, va a sacar los 7 millones que necesita para ganar el referendo.

 

¡SE ME OLVIDA! El ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria ha utilizado estas páginas para quejarse porque me falló de buena fe, así él lo ponga en duda, la grabación de una entrevista que le hice en mi casa. Tiene toda la razón en estar molesto. Lo que pasa es que el que sabe grabar es él, no yo.