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lunes, 22 de marzo de 2010

El Cuee

Ricardo Mejía Cano

El Colombiano, Medellín

Marzo 22 de 2010

El Comité Universidad-Empresa-Estado de Medellín ha empezado a plantearse interrogantes de gran importancia. El Comité además de interesarse por aprovechar mejor el valor económico del contenido intelectual de la academia, quiere buscar una mayor competitividad de la región e impactar positivamente el crecimiento económico y nuestra calidad de vida. Para ello tendrá que definir en cuales variables, de las muchas que determinan la competitividad del país, puede influir el Comité.


Mayor competitividad debe conducir a mayor prosperidad de todos los habitantes de un país. No se refiere exclusivamente a crecimiento económico, también a aspectos como acceso al agua potable, educación, salud, justicia e infraestructura. No se puede descartar la importancia de reducir los índices de natalidad en los estratos más pobres de la población. Esto crea dilemas al Estado y a la sociedad: ¿Disponiendo de recursos limitados, a qué debemos darle prioridad?


Según el Reporte de Competitividad del Foro Económico (FEM) del año pasado, Colombia está en la posición 43 entre 134 países en cuanto a gasto en educación. Sin embargo en calidad del sistema educacional estamos en la posición 73. Aparentemente hay una ineficiencia en el gasto. El Ministerio de Educación ha hecho avances importantes al lograr que los profesores oficiales empiecen a participar en sistemas modernos de evaluación. Necesariamente significará una mejora en la educación pública.


En cuanto a cobertura de la educación secundaria estamos en la posición 77 y en cobertura de educación terciaria posición 68. Estos resultados confirman un desbalance: lo consecuente sería tener mejor cobertura en secundaria. No desglosa el Reporte la cobertura de la educación en carreras técnicas y tecnológicas Vs. las carreras universitarias. Si lo desglosara, constataríamos aun mayor desbalance. Las exigencias de la Ley 30 y la presión de las universidades estatales por más dinero han impedido que del presupuesto nacional se destine una buena parte para fortalecer la formación tecnológica. La mayoría de los institutos tecnológicos se quieren convertir en universidades para recibir ayuda del presupuesto nacional. Así las cosas, en el futuro la única institución de formación tecnológica sería el SENA. Invertimos cinco años de formación profesional para que los jóvenes realicen oficios que podrían desempeñar tecnólogos con tres años de formación. Nuestras deficiencias en formación tecnológica y en entrenamiento práctico saltan a la luz en la medición del "Nivel de Entrenamiento del Staff": posición 105. Para mayor INRI, la presión social obliga a los bachilleres a estudiar carreras universitarias, cuando una tecnología podría ser suficiente. Se requiere una campaña para acreditar la importancia y valor de las tecnologías para el desarrollo de nuestra sociedad.


Según el Reporte del FEM, en acceso a Internet en los colegios somos el país 81. Con colegios "desconectados" será difícil lograr una mejora en la calidad de la educación. Los gobiernos departamentales están haciendo grandes esfuerzos por mejorar la cobertura. Sin embargo el 25% de la población rural no tiene aún acceso a agua potable. ¿A cuál inversión le damos prioridad?


El Comité, con los tres estamentos que lo integran, es el foro más indicado para dar respuesta a estos interrogantes.

El CUEE de Medellín ha delegado la promoción de los proyectos Universidad-Empresa en Tecnnova. Ésta se ha dotado con la estructura necesaria para promover dicha colaboración.


Ahora el CUEE puede fijarse metas más ambiciosas, que impacten positivamente el progreso de la sociedad. Si lográsemos un consenso, a nivel regional y nacional, en cuanto a los indicadores que debemos mejorar de manera prioritaria para dar saltos importantes en competitividad, aceleraríamos la integración de la población marginada, con mejoras sustanciales en la calidad de vida de los colombianos.


El reto es difícil y el sólo planteamiento genera riesgos e incertidumbre. El riesgo mayor es no aprovechar el trabajo conjunto de los tres estamentos para promover los cambios que nuestra sociedad con urgencia necesita.

lunes, 25 de enero de 2010

¡Nadie en alpargatas!

Ricardo Mejía Cano

El Ciolombiano, Medellín

Enero 25 de 2010

"Todos descalzos". Esta parece ser la premisa de algunos países. Para lograrlo, se han empeñado en acabar con el sector privado.


Si se observan los países con mejor calidad de vida en el mundo, medida por el ingreso per cápita y la equidad en la repartición del ingreso, todos soportan su desarrollo en la iniciativa privada. Noruega y Suecia se distinguen no solo por tener los ingresos per cápita más altos del mundo, sino también los de mayor equidad, medida según la distribución del ingreso. Estos dos países también se distinguen por estar en los primeros puestos en facilidad de hacer negocios, según medición de "Doing Business", evaluación que hace anualmente el Banco Mundial entre 183 países.


En un interesante artículo de Glenn Hubbard, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia y William Duggan, profesor de la misma universidad, demuestran cómo los países han logrado sus mayores avances en los periodos que han promovido la iniciativa privada: Mesopotamia en el 2500 a.C., Roma del 200 al 400 d.C., la Revolución industrial en Europa, y como último ejemplo China. Desde que empezó a promover a finales de los 70 la iniciativa privada, ha sacado a más de 400 millones de chinos de la pobreza. La revolución de la "Gran Marcha" conquistó muchos corazones en el mundo, pero dejó descalzos a la mayoría de los chinos.


Si los países en desarrollo quieren mejorar el ingreso y la equidad, de acuerdo a lo que enseña la historia, deben promover la iniciativa privada facilitando la creación de empresas: desregular en cuanto a tramitología y regular en cuanto a transparencia.


El sector privado debe mejorar permanentemente sus sistemas de producción, logística, distribución y crear nuevos canales para llegar a los clientes de manera más rápida y económica, si quiere satisfacer los gustos y necesidades cambiantes de la población y atender sus exigencias por mejor calidad y menores precios. El Estado debe presionar al sector privado en esa dirección, promoviendo la competencia y eliminando trabas que impidan o dificulten el desarrollo de la iniciativa privada. De ninguna manera convertirse en el monopolio de los medios de producción.


El Banco Mundial encuestó a más de 60.000 personas de bajos recursos sobre cómo consideraban que podrían salir de la pobreza. Las respuestas fueron inequívocas: todos los encuestados cifraron sus esperanzas en posibles mejoras en sus pequeños negocios o en tener o mejorar el empleo. Factores dependientes necesariamente del crecimiento económico. Facilitar la creación de empresas y el crecimiento de las existentes está estrechamente relacionado con la disminución de la pobreza.


"Doing Business" realizó su primera evaluación en el 2004, midiendo sólo 5 variables, en el 2009 incorporó 5 nuevas variables, para un total de 10. Con el tiempo también ha ido incorporando nuevos países, así que no es fácil comparar el "ranking" de Colombia en el 2004 con el del 2010. Sin embargo las mejoras en Colombia han sido constantes, hasta ubicarse en el 2010 en la posición 37 entre 183 países.


Las mediciones de la población por debajo de la línea de pobreza en Colombia son motivo de gran discusión entre diferentes entidades, pero lo cierto es que del 2002 a la fecha ha disminuido en un 10-15% el porcentaje de población pobre. Gran parte de esa mejora se debe al mayor respaldo a la iniciativa privada y a la seguridad democrática, que ha permitido un mejor desempeño de la primera.


Colombia, como algunos de nuestros vecinos, debe empeñarse en que nadie ande en alpargatas, pero para que todos andemos con buenos zapatos. Para ello es necesario promover y facilitar más el ejercicio de la iniciativa privada.

martes, 15 de diciembre de 2009

La Nueva Narrativa

Ricardo Mejía Cano

La Patria, Manizales

Diciembre 15 de 2009



Por los canales de televisión y emisoras de radio oficiales, por la prensa escrita y sitios de Internet afectos al régimen, en prácticamente todo acto público, Chávez y sus subalternos, como reacción a la mencionada secuencia de reveses, empezaron a orquestar “La Nueva Narrativa”.


El mayor del Ejército norteamericano Nidal Malik Hasan mató hace unas semanas a 13 personas en el Fuerte Hood en EE.UU. No hay muchas explicaciones de por qué lo hizo. Tomas Friedman, el famoso columnista del New York Times y autor del libro “The World is Flat”, dio recientemente una: El mayor Hasan fue impulsado a la demente acción por “La Narrativa” de los terroristas árabes.


Según Friedman, “La Narrativa” es un cóctel propagandístico de medias verdades y mentiras descaradas, según el cual una alianza de EE.UU. e Israel declaró la guerra al Islam como parte de una gran cruzada para reprimir a los musulmanes. El grado alcohólico del cóctel aumentó sustancialmente desde la reacción norteamericana al ataque del 9/11.


Desde aquel desafortunado festín del terrorismo mundial, que marcó la cúspide de su capacidad destructora, los norteamericanos han cometido muchas estupideces, pero también aciertos: han logrado neutralizar a los terroristas Talibanes y han creado conciencia de la importancia de promover regímenes democráticos en Afganistán e Iraq. En opinión de Friedman, los disparates cometidos en Abu Ghraib no pueden opacar las acciones de los diplomáticos y soldados norteamericanos para que los árabes puedan disfrutar de un mejor futuro.


Después de más de dos décadas de esfuerzos de los norteamericanos, no todos exitosos, por establecer democracias en los países árabes y liberar a los musulmanes de la tiranía, “La Narrativa”, sostiene Friedman, se ha dedicado a publicitar lo contrario: “El propósito de los norteamericanos es doblegar al pueblo árabe-musulmán”. Si bien la mayoría de las muertes de musulmanes se producen en los ataques de los suicidas terroristas del Yihad, muchos de los noticieros locales achacan los muertos al deseo de los norteamericanos de masacrar al Islam.


El 22 de noviembre de 2007 el presidente Uribe dio por terminada la mediación de Chávez para el intercambio humanitario, ante el show y “boom” publicitario que éste le quería dar a un evento que más bien exigía discreción y prudencia. Diez días más tarde, el 2 de diciembre, Chávez perdió el referendo mediante el cual aspiraba a la reelección indefinida, y se hace manifiesta su pérdida de popularidad. El 1 de marzo de 2008 el Ejército colombiano mató al principal interlocutor de Chávez en las Farc: Raúl Reyes. Pocos días después se dio a conocer información contenida en los computadores de éste, confirmando su cercanía con aquel.

Por los canales de televisión y emisoras de radio oficiales, por la prensa escrita y sitios de Internet afectos al régimen, en prácticamente todo acto público, Chávez y sus subalternos, como reacción a la mencionada secuencia de reveses, empezaron a orquestar “La Nueva Narrativa”: Colombia es un país de narcoparamilitares, de lacayos al servicio del imperialismo Yanki que han permitido a éste tomar control de siete bases del Ejército colombiano, su presidente es “cobarde, mentiroso y cizañero” y el país se convirtió en la mayor amenaza para la región. Esta narrativa se transmite varias veces al día, todos los días, por todos los canales del régimen.


Joseph Goebels, ministro de propaganda de la Alemania nazi, fue famoso por su habilidad para desorientar al pueblo alemán, transmitiendo medias verdades o peor aún, haciendo aparecer como verdad, hechos que eran definitivamente falsos. Mientras divinizaba a Hitler, azuzaba el odio contra los judíos y los países vecinos. Gracias a su control absoluto de los medios y su utilización malintencionada, manipuló al pueblo alemán para que apoyara y marchara en la invasión de Europa.


La prudencia y discreción con que Colombia ha respondido a la agresión verbal y sandeces del vecino es encomiable. Pero alguna estrategia deberemos idear para evitar que este Goebbels del Siglo XXI anime a los Nidal Malik de la región a emprender actos dementes, o peor aún, que anime a unos despistados a una guerra, como en la historia del alemán.
Cuidémonos de “La Nueva Narrativa”.

lunes, 1 de junio de 2009

Volvámonos paranóicos

Por Ricardo Mejía Cano

El Colombiano, Medellín

Junio 1 de 2009

¿Son los académicos y empresarios colombianos complacientes?

Muchas de las 113 variables que se estudian para elaborar el Reporte Global de Competitividad (RGC), publicado cada octubre por el Foro Económico Mundial, no provienen de datos cuantitativos, sino cualitativos, medidos en la Encuesta de Opinión Ejecutiva (EOE), diseñada por el profesor Michael Porter y su equipo. Cada pregunta se debe calificar en una escala de 1 a 7, donde 7 es la mejor.

En la EOE del año pasado, los 125 empresarios y académicos encuestados en Colombia dieron a la "Colaboración Universidad-Empresa" una calificación de 3.6, igual a la dada por los 116 líderes encuestados en España. Esta medición es de gran importancia, pues no sólo determina qué tan innovadora es la industria, sino también qué tan beneficiosa y útil es la investigación de las universidades.

A la pregunta "Calidad de la Educación en Matemáticas y Ciencias", los colombianos le dieron una calificación de 3.9, nuevamente igual a la dada por los españoles. La "Adquisición Gubernamental de Productos de Tecnología Avanzada" la calificamos con 3.9, superando la de los españoles, quienes la calificaron con 3.7. ¿Será qué España está muy mal o que los colombianos somos muy complacientes?

Para aterrizar a los ilusos, es bueno anotar que España quedó en la posición 29 y Colombia de 74, entre 134 países, en el RGC del año pasado. Nos llevan una ventaja monstruosa en competitividad.

Los encuestados también deben clasificar, de más a menos grave, 15 factores previamente definidos y que afectan el desarrollo de los negocios. Sólo el 4.9% de los colombianos encuestados consideraron la "Inadecuada Educación de la Fuerza Laboral" como el principal obstáculo para el desarrollo de los negocios, en contraste con el 11.6% de los españoles. De mucho mayor impacto es la clasificación dada a la "Inadecuada disponibilidad de Infraestructura": sólo el 7.3% de los colombianos la consideraron como el mayor obstáculo al desarrollo empresarial, en contraste con el 9.3% de los españoles. ¿Será más preparada nuestra fuerza laboral y mejor nuestra infraestructura que la española, o somos los colombianos muy complacientes?

Los empresarios y académicos españoles mantienen contacto con sus pares de Francia, posición 16 en el RGC del año pasado, con los de Alemania, posición 7 y con Suiza, posición 2. Ese permanente contacto les debe transmitir angustia de todo lo que deben mejorar.

Los empresarios y académicos colombianos mantienen contacto con sus colegas de Venezuela, posición 105; Ecuador, 104 y Bolivia, 118, países que están perdiendo competitividad a la velocidad de la luz. El absoluto desinterés de nuestros vecinos por la competitividad, posiblemente nos hace creer que estamos "sobrados" y de allí nuestra complacencia.

Colombia pasó de estar entre el 87% de los países más competitivos en el 2001-2002, posición 65 entre 75 países, o sea muy rezagados, a estar en el 55% de los punteros en el 2008-2009. En principio una mejora considerable. En ese lapso ingresaron a la competencia Chad, Burundi, Mauritania, Mozambique, Timor, Malawi y algunos de buena familia, pero en su mayoría son como nuestros vecinos, países con los que Colombia no se debía equiparar. Si nos comparamos con los mismos 75 países de la medición del 2001/02, estaríamos en la posición 55, entre el 73% de los países más competitivos, una mejora importante, pero todavía muy rezagados.

Sólo con mayor competitividad podremos reducir el desempleo, la inequidad, la inseguridad y tantos males que nos agobian. Según Porter los países donde los programas de competitividad son liderados por los gobiernos, nunca alcanzan avances considerables. En su opinión, sólo cuando el sector privado y académico asumen dicho liderazgo es posible conseguir verdaderos logros. Como sugiere Porter, en Colombia empresarios y académicos están empezando a liderar los temas de competitividad, pero tendremos que dejar la complacencia y volvernos paranoicos en este compromiso.

lunes, 4 de mayo de 2009

Productividad: camino a la prosperidad

Por Ricardo Mejía Cano

El Colombiano, Medellín 

Mayo 4 de 2009

Para el Foro Económico Mundial, la competitividad depende del conjunto de instituciones, políticas, y elementos que determinan la productividad de un país. Sin mejoras permanentes en productividad será imposible alcanzar mejoras en la prosperidad y bienestar de los ciudadanos.

El Foro mide anualmente más de cien variables (agrupadas en 12 áreas o "pilares") para cada país y ha aprendido, con sus treinta años de experiencia, que el impacto de las diferentes variables depende del nivel de desarrollo del país. Una mejora sustancial en las ocho variables del "pilar" de infraestructura (calidad y km/hab. de carreteras, ferrocarriles, vías navegables, etc.) tendría mayor efecto en la productividad de Colombia que en la de Suecia. Ésta tiene su problema de infraestructura relativamente resuelto, y debe buscar su mayor competitividad en la sofisticación de su población científica y en la innovación.

Supongamos que Colombia, gracias a las investigaciones de Cenicafé, descubre una nueva variedad de café de mayor productividad. Tratándose de una innovación agrícola importante, no tendría los beneficios esperados para nuestra economía, pues los ahorros en la parte agrícola se perderían por el exagerado costo de los fletes y precariedad de la infraestructura. Por supuesto debemos hacer esfuerzos en investigar cómo mejorar la productividad de nuestra agricultura, pero según los diagnósticos del Foro, hay un grupo de indicadores que deberíamos mejorar de manera urgente y que impactarían más positivamente la productividad del país.

El Reporte Global de Competitividad, publicado anualmente por el Foro, no es más que un diagnóstico para cada país, en el que se pueden observar cuáles variables afectan más negativamente su productividad.

El Foro ha clasificado los países según el ingreso per cápita, corregido por el poder de compra, y por la participación de bienes primarios en el total de las exportaciones. En el primer grupo están los países con menos de US$ 2.000 per cápita corregido, cuya economía se fundamenta en una mano de obra poco calificada y más del 70% de sus exportaciones son materias primas. Este grupo incluye a Bolivia, Honduras y Nicaragua.

El segundo grupo de países, entre los que se encuentran Colombia, Argentina, Brasil, México y Costa Rica, tienen un ingreso per cápita corregido entre US$ 3.000 y 9.000 y las exportaciones de bienes manufacturados tienen mayor peso. Según Michael Porter, quien juega un papel importante en la definición de la metodología del Foro, este grupo debe hacer grandes inversiones en infraestructura, promover una administración pública amigable con el sector privado, mejorar la gobernabilidad empresarial e incentivar la inversión.

La innovación en estos países es importante, pero debido a que no tienen productos y servicios globalmente diferenciados y gran parte de su tecnología viene del exterior, Porter les recomienda los "joint ventures" con compañías extranjeras más desarrolladas, los contratos de producción bajo licencia, promover la inversión extranjera, mayor acercamiento entre el sector académico y el privado y no tener miedo a imitar. Los japoneses fueron durante mucho tiempo líderes en copiar e imitar tecnologías de otros países.

El tercer grupo de países tiene un ingreso per cápita corregido superior a los US$ 17.000 y sus exportaciones son principalmente bienes manufacturados y servicios. Sus mejoras en productividad dependerán en gran medida de la innovación y de su sofisticación científica y empresarial. Dos grupos adicionales de países están en transición entre el grupo uno y dos y entre el grupo dos y tres.

El Centro Nacional Productividad además de coordinar en Colombia el trabajo de las diferentes instituciones nacionales y regionales dedicadas a la promoción de la productividad, debería utilizar los diagnósticos del Foro para definir en qué variables se debe concentrar cada institución y fijar planes de mejoramiento a cada una, con el fin de acelerar los cambios necesarios. Así podríamos lograr aumentos importantes en productividad y mejorar considerablemente la prosperidad y bienestar de la población.

 

 

martes, 10 de marzo de 2009

Empleadores y sindicatos: "pacatos"

Por Ricardo Mejía Cano

El Colombiano, Medellín

Marzo 9 de 2009

Cuando empleadores, sindicatos y gobierno se reúnen anualmente a discutir sobre el salario mínimo, la variable a considerar es el porcentaje del reajuste. Cuando las juntas directivas discuten los aumentos, la única variable es el porcentaje. Es cierto que cada sindicato al final del correspondiente acuerdo laboral discute ajuste del básico, mejoras en programas de educación, formación, salud, deporte, etc., pero siempre pensando en tratar a todos por igual, nunca en incentivar a los mejores. Todos son pacatos, timoratos para promover mejoras en productividad.

Para mejorar en productividad todos los sectores deben incentivar a quienes se comprometen en hacer su trabajo cada día mejor, a quienes estudian y proponen nuevos sistemas, se esfuerzan por los resultados, a quienes no van a cumplir con un horario sino a cumplir con un compromiso. Evitemos incentivar la mediocridad.

Es un problema cultural originado en la cúpula empresarial. Muchas juntas directivas no consideran estratégico el sistema de remuneración, despachan el tema en cinco minutos, autorizando el aumento según los resultados de la empresa y de la inflación esperada. No profundizan cómo incentivar la formación en los diferentes niveles de la empresa, cómo incentivar a quienes introducen mejoras importantes en los procesos, cómo diferenciar a quienes alcanzan los objetivos de los que no, etc. La remuneración del gerente y sus principales subalternos, rara vez son temas de análisis y discusión.

William G. Bowen fue profesor y rector de la Universidad de Priceton, y posteriormente miembro de las juntas directivas de American Express, de Merck & Co. y de otras muchas empresas importantes (¿Por qué en Colombia son tan escasos los rectores que pasan de la academia al sector privado?). Bowen acaba de publicar "The Board Book", de lectura obligada para directores, gerentes, rectores, miembros de los consejos de universidades, de fundaciones, etc.

Para Bowen la junta debe discutir a profundidad el sistema de remuneración del gerente y sus reportes directos. En su opinión, la mayor proporción del ingreso debe estar supeditada al logro de los objetivos fijados. Menciona cómo cada vez más Juntas Directivas exigen que Recursos Humanos les presente todo el sistema de remuneración en hojas de cálculo que han bautizado "La vaca sagrada".

Esta es una planilla en que se registran los ingresos del gerente (o sus subalternos) de los últimos tres-cinco años, indicando en cada año el ingreso por salario básico, prestaciones, bonos (especificando los del corto y largo plazo), ayudas de estudio, salud, club, alivios tributarios, vehículo, gasolina, etc. También se registran año a año el porcentaje promedio de aumento de los empleados y los principales indicadores con que la junta mide la gestión: utilidades, retorno sobre capital invertido, etc. Con dicha información la junta puede observar qué porción del ingreso está ligada al desempeño y cómo va aumentando el ingreso del ejecutivo versus los aumentos de los empleados y de los principales índices de la compañía. Con "La vaca sagrada" y un poco de análisis, la junta toma mejores decisiones.

Un reducido grupo de instituciones financieras, principalmente de EE. UU. y desafortunadamente las más grandes, son responsables del actual "despelote" financiero. Igualmente las juntas de un reducido grupo de empresas, por acción o por omisión, han permitido que gerentes de grandes compañías salgan con las alforjas llenas, mientras han dejado las empresas en cuidados intensivos. Para evitarlo, las juntas están acudiendo a sistemas más novedosos de análisis.

Que las juntas sean más proactivas y demanden del equipo directivo resultados, no hará que de inmediato los sindicatos también empiecen a ser proactivos. Pero en la medida que éstos vean que los ejecutivos se ganan el pan con sudor que produce resultados, muy posiblemente dejarán de ser tan pacatos.