Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Enrique Pava. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Enrique Pava. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de enero de 2010

Invasión venezolana

Jorge Enrique Pava Quiceno

La Patria, Manizales

Enero 29 de 2010

Durante más de veinte minutos sobrevoló atrevidamente una aeronave venezolana el territorio nacional, sin encontrar quién la repeliera ni se tomaran acciones al respecto. Esto no es otra cosa que la invasión del espacio aéreo colombiano en un acto de extrema provocación y de abuso internacional que debería recibir el repudio de todo el país.


Y es cometido precisamente por una aeronave proveniente del país cuyo presidente, acompañado de algunos políticos colombianos, ha fustigado la instalación de las bases militares norteamericanas en Colombia, dizque porque significa una intromisión en los asuntos internos y un peligro para la paz de Suramérica.


Esta es la hora en que ninguno de los personajes que se han doblegado ante el chafarote de Chávez se ha pronunciado sobre este hecho, ni ha ejercido su censura como sí lo hicieron, por ejemplo, cuando se le dio de baja a Raúl Reyes, supuestamente porque se encontraba en territorio ajeno y se estaba violando la soberanía ecuatoriana.


¿Qué dirá, por ejemplo, Piedad Córdoba sobre este hecho? ¿Estarán satisfechos algunos mamertos del Polo con que su ídolo se atreva a violar nuestro espacio, así como lo ha hecho con el respeto, la consideración y las relaciones diplomáticas? ¿Qué pasaría si quien violara el espacio venezolano fuera una aeronave colombiana?


Tal vez la pasividad que Colombia ha tenido con esta aberración no ha dejado ver su gravedad y tiende a pasar prácticamente desapercibida. Pero si las protestas y hasta las quejas ante organismos internacionales no se presentan ahora, muy pronto tendremos que resignarnos a estas y otras muchas violaciones por parte de quien, con mucho gusto, penetrará nuestras fronteras mediante actos cada vez más intensos.


Para Chávez parece haberse convertido en un reto personal cazar una pelea definitiva con Colombia. Todo parece indicar que dentro de sus inmediatas intenciones está la de entrar en una guerra sin cuartel, que nace desde su misma locura y que puede traer unas catastróficas consecuencias. Permitir hoy silentes que sucedan estas cosas es otorgar una tácita patente de corso a Venezuela para que interfiera nuestro territorio y lo recorra libremente sin cortapisa alguna.


Clara ha sido la relación que los asesinos de las Farc han tenido con Venezuela y existen además evidencias de que allí se han establecido frentes de ese grupo, donde han encontrado protección y ayuda. Por eso mismo, permitir que desde ese país penetren naves abusivamente y sin el consentimiento de las autoridades colombianas, es como abrirles las fronteras a las Farc para que sigan delinquiendo en Colombia y se refugien libremente donde nuestros vecinos, sin ninguna restricción de entrada y salida del país.


Muy bueno fuera, repito, saber qué piensan de esto quienes defienden a Chávez y se doblegan ante su insania. Muy bueno fuera conocer cuál es la posición de nuestros comunistoides criollos con respecto a estas invasiones por parte de este orate venezolano; ¿o ahora, por provenir de allí, sí son válidas las interferencias extranjeras y sí es conveniente abrir las fronteras para que se haga y deshaga en nuestro país?


* * *


En carta enviada al director de este Diario, un señor llamado Jesús Antonio Díaz Corrales pretende poner en tela de juicio mi ética y emprende unos ataques aleves e infundados, haciendo uso de transcripciones de artículos de otros autores y protestando por varios artículos escritos por el suscrito. Sea lo primero agradecerle al citado señor por ser un lector tan fiel de mi columna, pues parece que no se pierde ninguna; los lectores (defensores o detractores nuestros) son de los pocos alicientes que tenemos quienes nos desempeñamos en este oficio, tan incomprendido por demás. Y lo segundo es que dice él que lo he insultado: pues no lo conozco siquiera de nombre y en tal sentido es imposible que me haya referido a su persona en términos insultantes. Otra cosa es que cuando uno habla de mamertos, apátridas o corruptos algunas personas se vean retratadas en estos términos y sientan como si estuviéramos citando sus nombres. ¡Ahí sí no tenemos la culpa!


* * *


A partir del próximo lunes, 1 de febrero, estaremos en el espacio radial de RCN, La Cariñosa, en la frecuencia 1450 MH, con el programa “De Frente Radio”, de lunes a jueves de 10:30 p.m. a 12:00 p.m. Invitaremos a los protagonistas de la noticia del momento para entrevistarlos, conocer desde la fuente lo que sucede e interactuar con los oyentes vía telefónica. ¡Los esperamos!

viernes, 28 de agosto de 2009

¿Más humillaciones?

Jorge Enrrique Pava Quiceno

La Patria, Manizales

Agosto 28 de 20

Ya estamos cansados de estos espectáculos mediáticos del PDA arrogándose facultades cancillerescas para salir a humillarse ante nuestros más perversos vecinos.

Mientras el Gobierno Nacional hace un encomiable esfuerzo por conservar la serenidad y la calma ante las agresiones verbales y las amenazas proferidas por el chafarote venezolano y su álter ego Correa, y lucha denodadamente por conservar la dignidad del país y por defender los intereses de la patria, el PDA llega al colmo de ir nuevamente a hincarse ante nuestros agresores y presentar disculpas por lo que para ellos supuestamente son equivocaciones del gobierno de Uribe.

Se disculpan ante Correa, a nombre de Colombia, por haberle dado de baja a uno de los principales miembros del grupo criminal y terrorista de la Farc que había encontrado albergue en Ecuador. ¿A nombre de Colombia? ¡Qué desfachatez! Debieron ir más bien a expresarle el sentido pésame y a condolerse por la muerte de Raúl Reyes y por el debilitamiento evidente de las Farc en el territorio nacional; a brindarse apoyo en el dolor mutuo que les representa la caída de uno de sus líderes y a trazar las estrategias para ocultar los problemas que sufren Venezuela y Ecuador, a través de los agravios y ofensas en contra de nuestro país.

Los males que ocasionan estas actitudes serviles, aparentemente concertadas de antemano con los presidentes Chávez y Correa, quedan en evidencia con el llamado que formalmente le hizo el orate venezolano al PDA, para que sirviera de órgano difusor de sus intenciones expansionistas y se pusiera abiertamente a su servicio. Y no es que sea nueva esta alianza; no es que de un momento a otro a Chávez le pareció que esta organización política le podría servir de caja de resonancia; no es que, ocasionalmente, encontrara algunas coincidencias ideológicas.

Sería bueno escudriñar un poco en la financiación de algunas campañas políticas en las pasadas elecciones de congresistas, alcaldes, gobernadores, diputados y concejales que recibieron al apoyo económico del PCCC (Partido Comunista Clandestino Colombiano), para concluir que los vínculos de los petrodólares venezolanos en las diferentes esferas políticas no es un propósito nuevo, sino que lo que hoy está haciendo Chávez es pasando su cuenta de cobro por el apoyo económico, y obligando a sus súbditos colombianos a degradar nuestro país para su solaz y la exaltación de su egolatría.

Ya estamos cansados de estos espectáculos mediáticos del PDA arrogándose facultades cancillerescas para salir a humillarse ante nuestros más perversos vecinos. Sólo falta que se reúnan con la cúpula de las Farc y le ofrezcan disculpas por el asedio que el Gobierno Nacional viene ejerciendo sobre ellos. O tal vez no falta; con haberse hincado ante Chávez y Correa, y haber llegado a Venezuela y Ecuador con esa actitud de sumisión, entrega e indignidad, ya han rendido tributo a sus nuevos amos, quienes parecen exigirles veneración y obediencia.

Pero una cosa sí es clara: las romerías de los líderes del PDA por los países vecinos para obtener su bendición y aquiescencia, han sufrido el rechazo de la inmensa mayoría de colombianos que aún nos duele la patria, incluidos algunos de sus propios militantes que no comparten las incoherencias de quienes pregonan la defensa de nuestros valores nacionales ante los Estados Unidos, pero pretenden cedérselos a los países que hoy se escudan en el manido socialismo del siglo XXI.

Y ante todo este alboroto y tanto absurdo que nos toca vivir a diario en este país que, como pocos, es respetuoso de las libertades de expresión y disentimiento, tal vez estamos asistiendo a la mayor paradoja de nuestros tiempos: las Farc, el PDA, Chávez y Correa, serán los forjadores del fortalecimiento del presidente Uribe y del reafianzamiento de su gobierno para un eventual tercer mandato. Es decir, los máximos enemigos de Uribe, se están encargando de posicionarlo y de fortalecerlo mediante sus actuaciones apátridas y sus desvergüenzas e indignidades.

Porque si la oposición, que se ha querido presentar como la alternativa política en Colombia, está mostrando esa sumisión y cediendo nuestra dignidad ante el chafarote venezolano y el director del Círculo Rosa ecuatoriano, cada día nos ratificamos en que es mejor mantenernos en este estado de cosas, que arriesgar a que suban al poder quienes desde hoy se muestran dispuestos a entregarlo todo. ¿Tendremos que soportar más humillaciones de parte de nuestros propios coterráneos? ¡No lo creo!

viernes, 21 de agosto de 2009

¿La ETB para Chávez?

Jorge Enrique Pava Quiceno

La Patria, Manizales

Agosto 21 de 2009

Parece que la defensa de las empresas del Estado colombiano para que no caigan en las garras de las grandes multinacionales, ya no es necesaria si se trata de entregárselas a orates como Chávez o Correa.

Aunque parezca recurrente tocar el tema de los desafueros que comete la oposición y la izquierda colombiana y, en especial, aquellos miembros que se han dedicado a criticar sin aportar y a descalificar todo lo que se hace o intenta hacer por el bien del país, no podíamos dejar pasar desapercibido un hecho que raya en lo antipatriótico y en lo contradictorio, y que deja en evidencia una vez más las oscuras y peligrosas prácticas a las que nos quieren someter y que no admiten crítica ni oposición.

Desde este mismo espacio nos manifestamos en contra de la forma como algunos colombianos, encabezados por Teodora y Dussán, se fueron de rodillas hasta el Palacio de Miraflores para alabar a su amo y hacerle las venias serviles que les permitiera sobresalir en los medios de comunicación, así estuviera de por medio la dignidad de la Patria.

Y en la misma pantomima observamos a ese grupo amorfo autodenominado “Colombianos por la Paz”, que dice haberse organizado para luchar por la libertad de los secuestrados y servir de mediador ante las organizaciones criminales que tienen asolado nuestro país. Ya Colombia ha tenido noticia de cómo este grupo de individuos ha censurado al Gobierno Nacional como si fuera el culpable de tanta ignominia perpetrada por las Farc, y cómo ha pretendido cederles espacios que el propio Presidente ha defendido en representación de los colombianos.

Pero el colmo del cinismo y de falta de coherencia, dignidad y amor por lo nuestro, lo dejó sentado el señor Hernando Gómez, dirigente del PDA y asesor del sindicato de ETB, cuando en un acto de servilismo impúdico le propuso al chafarote Chávez que se convirtiera en el aliado estratégico que está buscando esta empresa de comunicaciones, pasando por encima de sus propios reproches ante las privatizaciones de empresas colombianas que se han visto en serias dificultades económicas como las que atraviesa la mencionada ETB.

En cada perorata pronunciada por los miembros del PDA no ha de faltar su ejercicio demagógico en el cual hacen hincapié en su oposición al neoliberalismo, y las críticas severas ante la pretensión de patrimonios extranjeros para invertir en las empresas públicas colombianas. Este ha sido uno de los pilares fundamentales de su discurso y el argumento de mayor solidez para hacerle creer al pueblo que luchan por sus intereses y lo defienden de las garras de lo que ellos llaman el capitalismo salvaje.

Pues ese capitalismo salvaje y la influencia de los grandes capitales extranjeros ya no parecen ser lesivos ni abusivos con nuestras necesidades, si provienen de gobiernos fundamentalistas que defienden ciegamente lo que denominan el socialismo del siglo XXI que, en la práctica, no es más que un sofisma para enriquecer a unos pocos en detrimento de la calidad de vida del pueblo inocente. Parece que la defensa de las empresas del Estado colombiano para que no caigan en las garras de las grandes multinacionales, ya no es necesaria si se trata de entregárselas a orates como Chávez o Correa que han demostrado ser los mejores aliados de las Farc en su lucha por destruir a Colombia.

Ese es el sentido patriótico que explotan en su discurso nuestros comunistoides criollos. Estos son los principios que defienden quienes posan de nacionalistas, pero ocultan las trapisondas y las negociaciones que sus militantes pretenden realizar cuando se dan cuenta de que sus bases “ideológicas” carecen de sentido y son inaplicables en el mundo moderno. Porque para nadie es un secreto que la privatización de ETB viene andando desde hace algún tiempo; pero ante esto no se ha oído manifestación alguna, salvo el tibio pronunciamiento del PDA al pasado 16 de julio, en el cual tratan de justificar lo que su desprestigiado alcalde mayor de Bogotá está haciendo con esta empresa, siendo lo mismo que ha ocurrido con otras de menor magnitud y por lo que han armado escándalos ensordecedores.

Qué peligro el que se corre en estos momentos ante la posibilidad de que el poder que el pueblo le ha dado al PDA eligiendo gobernantes en alcaldías tan importantes como la de Bogotá, se traduzca al final en la apertura de las puertas para que gobiernos ominosos como el de Chávez entren a dominar nuestras grandes empresas. Gobiernos que se han dedicado a insultar al país, a atentar contra nuestra estabilidad económica, a romper relaciones diplomáticas y a tratar de que nos sometamos ante su riqueza petrolera, no pueden, de ninguna manera, ser los beneficiarios de empresas tan importantes como ETB. Y si dejamos que esto pase, mañana vendrán por más, hasta conseguir una mayor injerencia en nuestra economía doméstica.

Sería una especie de suicidio tolerar estos actos, y posaríamos de cómplices si guardáramos silencio ante intenciones tan macabras como las de Hernando Gómez al ofrecerle a Chávez la alianza con ETB, que no significa otra cosa que entregarle esta empresa al dominio perverso de un gobierno troglodita que no tiene consideración con Colombia. Y así el PDA va mostrando su falta de coherencia y sus verdaderas intenciones. ¡Afortunadamente se aproximan unas elecciones y las evidencias van saltando a la vista, para que el pueblo recapacite a la hora de expresarse en las urnas!



viernes, 14 de agosto de 2009

Los salvadores de Colombia

Por Jorge Enrrique Pava Quiceno

La Patria, Manizales

Agosto 14 de 2009

En el fondo, un diálogo entre Chávez y Teodora; o entre Chávez y Dussán; o entre Chávez y los demás comunistoides criollos; o entre Chávez y las Farc, son la misma cosa: un diálogo entre pares.

Todo apunta a un nuevo complot, pero esta vez aupado directamente desde nuestro propio país por las fuerzas políticas oscuras que perdieron la vergüenza y se lanzan en una campaña indigna en contra de Colombia. Porque ya no sólo tenemos que soportar la incontinencia verbal de los trágicos vecinos Chávez y Correa, sus amenazas, sus insultos y sus despropósitos, sino que ellos mismos, en una coincidencial alianza con las intenciones de las Farc, quieren fijar sus condiciones a través de personajes igualmente perversos como Piedad Córdoba y Jaime Dussán.

Las Farc han tratado de imponernos a “Teodora” como su mediadora, a través de unos espectáculos inhumanos en los que juegan con la libertad de las personas y las utilizan para exponerse en los medios de comunicación. Han exigido su presencia de cómplice connivente como requisito para liberar a secuestrados, haciéndola posar de pacifista cuando en el fondo, más que una interlocutora, se ha convertido en su estafeta y usufructúa impunemente sus estrechas relaciones con ese grupo guerrillero para obtener reconocimiento y réditos electoreros.

Pero como el presidente Uribe se ha negado sistemáticamente a entregarle las facultades para su espectáculo mediático, nos han montado una pantomima internacional sin precedentes desde Venezuela, acolitada por el círculo rosa del Ecuador. Por eso Chávez ha mostrado nuevamente sus fauces llamando a consultas a su embajador en Colombia, para luego de una “improvisada” reunión con la senadora “Teodora”, terminar por revocar su decisión atendiendo el pedido “noble” de la salvadora de Colombia. ¡Habrase visto mayor montaje y despropósito!

Y aparece entonces en la escena el impúdico senador Dussán haciendo alarde de adalid comunistoide. Se traslada motu proprio hasta el Palacio de Miraflores y se inclina servilmente ante su amo Chávez para implorarle que reanude las relaciones con Colombia, arrogándose las facultades constitucionales exclusivas del Gobierno Nacional de manejar la diplomacia, como si su voz tuviera alguna representación del sentir colombiano, o como si su falta de dignidad fuera la característica de los demás compatriotas.

Entonces se ufanan “Teodora” y Dussán de haber conseguido que el gobierno del coprolálico vecino haya cedido a sus pretensiones. Y posan de salvadores de unas relaciones internacionales tan inestables como el temperamento de su amo; es decir, nos quieren hacer pensar que sin ellos no sólo el conflicto interno será eterno, sino que las dificultades internacionales con los países vecinos izquierdosos sólo se solucionarán con su participación directa. Cuando en el fondo, un diálogo entre Chávez y Teodora; o entre Chávez y Dussán; o entre Chávez y los demás comunistoides criollos; o entre Chávez y las Farc, son la misma cosa: un diálogo entre pares.

Nos preguntamos entonces: ¿por qué tanto alboroto internacional hoy por la presencia de tropas norteamericanas en nuestro país, cuando nunca se habían manifestado en contra de bases militares de Estados Unidos en varios países suramericanos, o la presencia de tropas rusas en Venezuela? ¿Por qué hoy sí es malo para la izquierda colombiana lo que antes pasaba simplemente desapercibido? Pues porque la presencia de tropas estadounidenses en Colombia entrará a reforzar la guerra contra las Farc y contra el narcotráfico que, junto con el secuestro, es la principal fuente de ingresos de sus camaradas del campo. Y por eso tanto alboroto y tanto escándalo; porque la derrota de sus amigos insurgentes será más inminente y, por ende, su propio poder sufrirá un serio revés.

Como materia de su discurso absurdo, anteponen siempre el sentimiento de soberanía y de patria. ¿Dónde queda ese discurso después de oír a Dussán en el Senado de la República hacer una apología de Chávez y Correa, y de mostrarlos como sus aliados e ídolos? ¿No se defiende más la soberanía y la patria consiguiendo ayudas tangibles para derrotar a nuestros enemigos internos, que saliendo ante el mundo a despotricar del país y a tratar de denigrarlo y vituperarlo?

Pretende el PDA, en medio de su paranoia, que no sólo sea el indigno de Dussán quien vaya a hacerle las venias a Chávez y a humillarse ante su prepotencia, sino que se atreve a proponer que el Congreso nombre una comisión oficial para que vaya genuflexa a Venezuela a implorar la benevolencia de Chávez. Y en su intento, pretende además pasar por encima del mandato constitucional para suplantar al Gobierno y desconocer que, quiérase o no, el presidente Uribe representa la Unidad Nacional y los nacionales debemos unirnos ante tanta afrenta de los locos de nuestro lado.

Y esgrime como argumento que nos debemos rebelar en contra del “Imperio Yanqui” y gritarles ¡fuera, fuera, fuera! Entonces, preguntamos: ¿nos tenemos que rebelar en contra del “Imperio Yanqui” y doblegarnos ante las Farc, el PDA y los gobiernos vecinos que acuden al discurso comunistoide para enriquecerse individualmente? ¿Debemos ahuyentar a quienes nos quieren ayudar a ganar esta guerra infame, para caer en las garras de gobernantes que vienen apoyando a nuestros mayores enemigos? ¿Nos tenemos que arrodillar ante estos salvadores de Colombia? ¡No faltaba más!

viernes, 24 de julio de 2009

Sobre la respuesta del ministro

Por Enrique Pava Quiceno

La Patria, Manizales

Julio 24 de 2009


Queda otra vez demostrado que existen intenciones soterradas en esta oposición perversa y que se está es jugando irresponsablemente con el progreso de la ciudad y el beneficio social de los más necesitados.

“En suma, Manizales es una ciudad que por sus condiciones topográficas y ambientales ineludiblemente debe dirigir su desarrollo físico territorial hacia un modelo diferente a la expansión, con lo cual debe valorar espacios territoriales al interior de su suelo urbano que constituyen suelo de oportunidad, por sus condiciones de baja densidad, nivel de consolidación, obsolescencia y deterioro social, según lo ha previsto el mismo POT.

“Es por ello que la dimensión territorial que se contempla en la formulación del Macroproyecto está acompañada con estrategias y propuestas de carácter social y económico que han sido valoradas de manera integral por parte de este Ministerio”.

Los anteriores son los párrafos finales de la respuesta enviada por parte del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial a la absurda petición del Camarada No, de suspender la adopción del proyecto de renovación urbana de la Comuna San José.

Y si nos atenemos al contenido adicional y a la argumentación presentada por parte del Viceministro de Vivienda, podemos reforzar nuestro concepto sobre el desconocimiento de este fatídico Senador de lo que pasa en Manizales y de nuestras necesidades más apremiantes. Aún más, podremos reafirmar que lo que parece buscar el tantas veces citado camarada, no es otra cosa que generar desestabilización social para pescar en río revuelto y obtener un lucro electoral a costa del hambre, la pobreza, la inseguridad y el riesgo de perder la vida de miles de manizaleños que viven hoy en condiciones infrahumanas.

Agrega el Viceministro: “…el proceso de formulación y adopción del mismo (proyecto) se encuentra en su etapa final de conformidad con los términos y condiciones que imponen el Plan Nacional de Desarrollo y su reglamento”. Y añade: “En segundo lugar, es necesario destacar que mediante Documento CONPES 3583 de 2009, la Nación definió la asignación de recursos para el desarrollo del Macroproyecto de Interés Social Nacional “San José”, teniendo en cuenta que se trata de una operación urbana de gran importancia para el desarrollo económico y social del Eje Cafetero que deberá iniciar obras de urbanismo en el 2009 y entregar viviendas a comienzos del año 2010”.

Es decir, el Gobierno Nacional le recalca con argumentos legales, lo que muy bien sabe el camarada y pretende ocultar: que el bien general está por encima del bien particular, máxime cuando se trata de la calidad de vida de miles de ciudadanos que padecen inmensas necesidades y que vienen sufriendo el engaño consuetudinario de los politiqueros que, como el negativo Senador, se aprovechan de la pobreza, la ignorancia y el desconsuelo de las clases menos favorecidas para hacerles fincar esperanzas en discursos promeseros que sólo les trae beneficios a quienes los pronuncian.

En otro de los apartes de la respuesta, le expresa el Ministerio: “…en relación con las observaciones planteadas en su comunicación, me permito expresar que a la luz de la legislación vigente, las determinaciones del Macroproyecto “San José” contemplan la obligación de aplicar los instrumentos de gestión y financiación del desarrollo urbano para evitar el desplazamiento de la población, particularmente aquella de menores recursos o, en su caso, procurar su relocalización o reubicación en el área de la operación o en sitios que les garanticen el acceso a una vivienda digna”.

¿Es eso lo que aterra? ¿Quién, medianamente sensato, puede oponerse a que, con los recursos del Estado, se pretenda dignificar la calidad de vida de los colombianos? ¿Habrá algo de ilegal, de absurdo, o de improvisación en un proyecto que ha superado todos los trámites formales y sociales hasta conseguir el beneplácito del propio Ministerio? Queda otra vez demostrado que existen intenciones soterradas en esta oposición perversa y que se está es jugando irresponsablemente con el progreso de la ciudad y el beneficio social de los más necesitados.

Y sobre la Avenida Colón, que para el obtuso camarada, no es más que “una vía de tres carriles por completo innecesaria, la cual alargan y ponen a serpentear por San José con el obvio propósito de generar la mayor destrucción y desplazamiento”, el Viceministro le aduce: “En cuanto al proyecto vial de la Avenida Colón, cabe resaltar que el mismo corresponde a una decisión para el desarrollo urbano de la ciudad que fue adoptada desde el año 2001 en el Plan de Ordenamiento Territorial - POT, y que por obvias razones debe ser incorporado en el Macroproyecto como parte de la estrategia de movilidad y de generación de suelo para usos residenciales, comerciales y de servicios que, bajo un criterio de distribución equitativa de cargas y beneficios, garantice el desarrollo de los procesos de renovación urbana del sector de San José que también fueron definidos por la norma urbanística local desde la revisión del POT en el año 2003”.

Más clara no puede quedar la ignorancia que le acompaña al camarada en los asuntos de Manizales. Y más evidente no puede ser que el tratamiento que le han querido dar a este proyecto un tal Moisés, y sus demás adláteres, es sólo otra pataleta de esas que acostumbran para ocasionar inconformismo y caos, y que utilizan como sustento electorero quienes no tienen argumentos válidos para presentarle a sus votantes.

El alcalde Juan Manuel Llano y el gerente del proyecto, Fabio Alberto Aristizábal, se han empeñado con estoicismo en sacar adelante este macroproyecto que le cambiará la imagen a Manizales y mejorará la vida de miles de manizaleños. Y no puede ser admisible que alguien como el Camarada No, que sólo viene a la ciudad a generar falsas expectativas en los menos favorecidos y a expeler sofismas para poder mantener su cómoda vida de estrato veinte, a costa del sufrimiento de los estratos uno y dos, pretenda hoy atravesársele con argumentos baladíes al desarrollo de una ciudad.

¡Manizales unida sí puede! Y no nos podemos arredrar ante el absurdo y ante la búsqueda de beneficios personales por parte de unos pocos. ¡Ah! Y bienvenidas las nuevas amenazas que sé que me traerá el hecho de oponerme a quien funge como mayor opositor en Colombia, pero no resiste la libertad de expresión cuando se le deja en evidencia.

viernes, 12 de junio de 2009

Carta al Camarada No

Por Jorge Enrique Pava Quiceno

La Patria Manizales

Junio 12 de 2009

No es justo que venga hoy a participar con su oposición absurda en los proyectos de ciudad y a tergiversar la realidad para utilizarla como medio para conservar sus votos.

Causa extrañeza y repudio que una persona como Usted, que ha vivido totalmente alejada de la problemática de Manizales, sólo se presente en nuestra ciudad para oponerse a los proyectos planteados y a las iniciativas de las administraciones de turno, sin importarle nuestro desarrollo y progreso. Muy por el contrario, sus intenciones parecen estar orientadas a conservar cinturones de miseria en los cuales ha encontrado el terreno abonado para conseguir los votos que lo mantienen en ese sitial privilegiado que es su muelle curul en el Senado de la República.

Aún conservamos en los archivos y en la memoria su absurda oposición a la construcción de la llamada “Autopista del Café”, cuando, acudiendo a argumentos baladíes, a verdades a medias y a suposiciones desenfocadas, pretendió Usted obstaculizar el desarrollo de esta vía sin la cual nuestro atraso sería hoy de unas magnitudes incalculables. También allí supo encontrar personas desesperadas y generar algunas manifestaciones de habitantes de Chinchiná que obtusamente se oponían al cobro del peaje, y que desembocó en el linchamiento de un ciudadano inocente, el 8 de junio de 1999, víctima de la violencia que genera la desinformación y la provocación irresponsable que acostumbran a utilizar quienes carecen de argumentos.

Hemos sido testigos de su sistemática oposición a todo; de su constante negativa a cualquier propuesta sin importar el beneficio colectivo; de su tozudez absoluta y de la utilización, para sus réditos electorales, del inconformismo de la gente, muchas veces originado en las falacias artificiosas en las cuales es Usted experto.

Sólo a una persona que vive alejada de esta hermosa ciudad se le puede ocurrir que la Comuna San José esté compuesta por “sectores populares que viven tranquilos y los van a desplazar como una decisión extremista”. Cómo se nota que no le importan a Usted las condiciones de miseria en que tienen que vivir más de 1.660 hogares que habitan las laderas deleznables de esa comuna; o las 961 viviendas construidas en guadua en las faldas de Olivares, donde milagrosamente moran 5.911 seres humanos; o que más del 50% de los hogares (exactamente 2.915) se encuentran en condición de arrendatarios, teniendo que dedicar gran parte de sus escasos ingresos para el pago de arrendamiento; o que más del 74% de las casas de la comuna presentan paredes en mal estado y condiciones peligrosas en su construcción; o que muchas familias viven aún en casuchas cuyo piso es en tierra y en un hacinamiento en el cual tienen que convivir 10 ó 12 personas en 20 metros cuadrados.

Si el hecho de mejorar las condiciones de vida de miles de familias que no duermen tranquilas en el invierno porque no saben si sus viviendas podrán aguantar las inclemencias del tiempo; o para llegar a sus casas tienen que atravesar calles plagadas de inseguridad y violencia; o tienen que dormir en una misma cama con sus padres, abuelos, hermanos y tíos, en unas condiciones de promiscuidad obligante; o cocinar sus alimentos en estufas improvisadas al lado de sus camas; o hacer sus necesidades en un único sanitario que linda con los demás espacios, separado sólo por una raída cortina; si mejorar estas condiciones, repito, es lo que Usted maquiavélicamente llama “negocio”, pues bienvenido este negocio porque va dirigido es a mejorar la calidad de vida de unas familias que requieren ser tenidas en cuenta realmente como seres humanos y no como instrumentos electoreros.

Dice Usted que la Avenida Colón “es una vía que nadie necesita”. Tal vez a Usted le parezca superfluo e inútil que la ciudad crezca, que Manizales se desarrolle en su infraestructura y se expanda en su fluidez vial. Y es lógico, pues no es a Usted a quien le toca soportar la falta de vías, ni la deficiencia en las comunicaciones. Usted no vive en Manizales, ni se ha esforzado por hacer nada por ella. Así que su concepto sobre la falta de necesidad en nuestro desarrollo es más otra de sus artimañas politiqueras con las cuales pretende generar inconformismo para pescar en río revuelto.

Todas las ciudades del mundo necesitan, para crecer y desarrollarse, replantear su infraestructura, máxime cuando se trata de viviendas, calles y vías de antiquísima construcción y que resultan ser un obstáculo para el crecimiento. Y no por capricho de los gobernantes, sino por la misma dinámica social que se va presentando con el tiempo. Esto es algo que Usted, como arquitecto, debería saber.

Además, ¿cómo no va a ser benéfico que ese más del 50% de habitantes que tienen que pagar arriendo en tugurios o casas en mal estado, destinen mejor esos recursos para pagar las cuotas de sus viviendas propias y dignas? Adicionalmente, a los propietarios de viviendas (adquiridas, adjudicadas o invadidas) les serán comprados sus predios a valores comerciales, según el avalúo que determinen entidades especializadas en este tipo de actividad. No se trata pues de un desplazamiento, de un atropello ni de una expropiación.

Por último, Camarada, cuando Manizales ha necesitado de la clase política para salir de sus problemas no ha podido contar con Usted. Por eso no es justo que venga hoy a participar con su oposición absurda en los proyectos de ciudad y a tergiversar la realidad para utilizarla como medio para conservar sus votos. Manizales merece respeto; y no es propiamente lo que recibimos de Usted cuando sólo viene a convertirse en un obstáculo más para nuestro desarrollo. Con gran esfuerzo y buena voluntad estamos tratando de salir de la parálisis en que nos encontramos y no es alborotando el inconformismo de los más necesitados, mediante argumentos infundados y oportunistas como vamos a lograrlo. ¡Si no ha de servir de apoyo, por lo menos no nos perjudique!

sábado, 30 de mayo de 2009

¡Qué miedo de la justicia colombiana!

Jorge Enrique Pava Quiceno

La Patria, Manizales

Mayo 29 de 2009

Hemos llegado al extremo de otorgarle la credibilidad absoluta a los delincuentes y el poder para que ellos decidan sobre la suerte de sus amigos y de sus enemigos, con la complicidad de esos órganos judiciales.

Puede sonar desastroso pero, ¡qué miedo caer en las manos de la justicia colombiana! 

¡Sí! Los colombianos somos testigos diariamente de las injusticias que cometen fiscales, jueces y magistrados invocando las leyes y produciendo fallos muchas veces arbitrarios; o -igualmente perverso- absteniéndose de producirlos por presiones politiqueras, cesión a sobornos o amedrentamiento por parte de sindicados o acusadores. 

Es aterrador comprobar que un ciudadano que osa tocar las nalgas a una dama -y no comparto ni justifico el hecho- se haga acreedor a una condena de cuatro años de prisión, mientras en nuestro medio estamos rodeados de asesinos, ladrones y saqueadores del erario, y de funcionarios que les hacen la segunda y cohonestan esos comportamientos, y se dan el lujo de vivir en el reino de la impunidad. 

Ya es costumbre oír pronósticos sobre decisiones judiciales según el juez o el fiscal que asuma el caso, o del procesado de que se trate. De acuerdo con el poder que ostente, de la maldad de la que haya hecho gala, de la falta de escrúpulos de que tenga fama, de los círculos políticos en que se mueva, o del dinero que esté acostumbrado a destinar para lavar sus culpas, la sociedad entera sabe de antemano cuál será el veredicto que se dicte en contra del acusado. Y algunas veces también se alcanza a pronosticar dicho veredicto por el origen político del juez o por las palancas que haya tenido que utilizar para acceder a su cargo. 

Lastimosamente no podemos negar lo permeables que son nuestros órganos de justicia a la politiquería y al maquiavelismo de los politiqueros. Desde el origen constitucional de las altas cortes, hasta tribunales, fiscalías y juzgados que dependen de estas, existe un vínculo estrecho y de dependencia entre el poder judicial y el político. 

Los miembros del Consejo Superior de la Judicatura, órgano encargado de administrar la carrera judicial, son todos en el fondo nombrados por los congresistas, bien sea a través del origen mismo de la Corte Suprema de Justicia, la Corte Constitucional o el Consejo de Estado, que nombran a seis de sus magistrados o, más aún, por el nombramiento de los siete magistrados adicionales que la Constitución le reserva el derecho de elegir al propio Congreso. 

De allí que en cada región del país sea un secreto a voces cuál congresista tiene más poder o injerencia en el poder judicial de su jurisdicción; y consecuentemente también en cada región se puede pronosticar hasta donde llega la impunidad para los actos cometidos por quienes ostentan el dominio poderoso de la justicia. ¿O no será suficiente prueba este mar de impunidad en el que vivimos en Caldas? 

Esta es una de las más poderosas razones para que la política en Colombia se ejerza de una manera monárquica y que cada congresista pretenda que sus herederos continúen en el trono. ¿No sentirán temor, por ejemplo, los familiares de Ómar Yepes que tienen su vinculación laboral con la justicia colombiana, si con el retiro de la política de su mentor se acaban también sus influencias? 

Pero pasando al entorno nacional, estamos asistiendo a un estado tan lamentable de la justicia, que hemos llegado al extremo de otorgarle la credibilidad absoluta a los delincuentes y el poder para que ellos decidan sobre la suerte de sus amigos y de sus enemigos, con la complicidad de esos órganos judiciales. 

Así por ejemplo, si Mancuso amanece un día con ganas de causarle un serio perjuicio a cualquier funcionario colombiano; o si algún acusado de pertenecer a grupos paramilitares quiere involucrar a su rival político en hechos delictuosos, sólo basta con que conviertan sus inventos en una declaración pública, e inmediatamente se le viene en contra al mencionado “todo el peso de la ley” y se produce casi que una condena automática en la cual, contrariando el mandato constitucional, ese acusado es culpable hasta que demuestre su inocencia. Y el delincuente obtiene además beneficios por su “delación”. ¿Tiene esto razón de ser? 

Y como si fuera poco, esos oídos de la justicia que están prestos para atender todo lo que se relacione con vínculos con paramilitares, se ensordecen cuando se trata de vínculos con la guerrilla. De ahí que ni con cientos de evidencias encontradas en los computadores de dirigentes y militantes de las Farc se haya producido una condena, y se haya preferido guardar un silencio temeroso y cómplice con algunos de quienes hoy se precian de hacer una oposición política, pero sustentada en sus vínculos macabros con la guerrilla. 

Claro que afortunadamente también existen casos en los que son los propios jueces, fiscales y magistrados quienes hacen gala de su imparcialidad y ecuanimidad, y se convierten en garantes de una verdadera justicia, así tengan que irse en contra de los poderosos. Pero esos son quienes muchas veces resultan trasladados, destituidos o asediados por sus superiores, pues se convierten también en la piedra en el zapato de aquellos que acostumbran a delinquir con la seguridad de que sus delitos quedarán impunes. ¡Y esas son piedras que los poderosos que manejan nuestro aparato judicial no pueden tolerar! 

viernes, 22 de mayo de 2009

Las pataletas de la oposición

Por Jorge Enrique Pava Quiceno

La Patria, Manizales

Mayo 22 de 2009


¡Sí! La democracia es la dictadura de las mayorías. Y serán esas mayorías las que determinen quién será el próximo presidente de Colombia cuando, en las urnas, así lo manden. 


Como estaba previsto, se aprobó con aplastantes mayorías en el Senado de la República el proyecto de ley llamado reeleccionista, que le abre las posibilidades al presidente Uribe para aspirar a un tercer mandato. Y aunque faltan aún dos trámites adicionales, lo más seguro es que tengamos nuevamente a Álvaro Uribe
como candidato a finales de este año. 


Pero lo curioso (y hasta agradable) fue ver las pataletas de los senadores de la oposición quienes, impotentes y desesperados, se dedicaron a lanzar diatribas en contra del Gobierno Nacional, en actitudes pueriles que se asemejan a esos berrinches de niños mimados a quienes no se les da gusto en sus pedidos. Y como complemento, después de proferir amenazas en el sentido de que saldrán a las calles a hacerle oposición y que movilizarán las masas en contra de Uribe, se retiraron del recinto dejando aún más marcada la evidencia de la voluntad mayoritaria de los senadores al conseguir una votación de 62 a favor y cinco en contra del proyecto. 


Aducía la oposición que la aprobación de este proyecto era un acto antidemocrático, abusivo y corrupto. Como si no hubiera sido un proyecto que tuvo que surtir los trámites constitucionales dentro del Congreso y someterse a ocho votaciones en las diferentes cámaras y comisiones, y que tendrá que pasar por la conciliación entre Cámara y Senado para terminar con la revisión de la Corte Constitucional. ¿Quieren más? 


En el fondo, el gran problema es que la oposición colombiana, fundamentada en un Partido Liberal caduco, cuyas máximas cabezas sufren la orfandad del poder -y en el caso específico de César Gaviria, el desespero por no haber podido brillar en su presidencia como sí lo hace Uribe-, y en el PDA con su discurso comunistoide que se dedica a negarse a todo sin proponer nada, es que cuando dicen defender la democracia saben que se tienen que atener a ella; y, en este caso, esa democracia los aplastó y saben que sus alas fueron auto recortadas por esa actitud de odio y revancha. 


Pero aducen además que se sienten en una dictadura. ¡Claro! ¿Acaso la democracia no es la dictadura de las mayorías? Lo que pasa es que después de haber saboreado las mieles del poder y haber abusado de él durante años como lo hicieron quienes dominaron el país cuando el Partido Liberal se sentía su dueño, no se resignan aún a que exista un relevo político y a que hoy se estén encontrando las soluciones del país sin contar con su apoyo. Y tampoco se resignan a verse desplazados y confinados a un rincón, producto de sus desaciertos históricos y de sus erróneos comportamientos actuales. 


Y ni qué decir del PDA. En sus entrañas conviven desde quienes han buscado el poder a través de las armas, hasta quienes se aprovechan de las necesidades ajenas para mantener una relevancia nacional. Y en su labor de oposición, han acudido a medidas desesperadas llevándose al traste la imagen del país en el exterior y convirtiéndonos en unos parias internacionales por medio de falacias perversas. 
¿Y estos son quienes saldrán a oponerse a una nueva reelección? ¿Son quienes pretenden movilizar grandes masas para evitar que Álvaro Uribe siga ocupando la presidencia? Pues no puede haber mejor noticia para el uribismo, ya que el desprestigio nacional que se ha ganado la oposición, antes que quitarle votos le suma, pues el pueblo ya no está revestido de esa estulticia que solían utilizar los politiqueros para mantenerse en el poder y, por el contrario, hoy se cuestiona, se revela y protesta, pero no tirando piedras ni saqueando almacenes, sino mediante el voto consciente; ese mismo voto que ha elegido a Uribe durante dos períodos consecutivos. 


¡Sí! La democracia es la dictadura de las mayorías. Y serán esas mayorías las que determinen quién será el próximo presidente de Colombia cuando, en las urnas, así lo manden. Falta aún un trecho largo para lograr otra reelección, pues lo que se aprobó esta semana es sólo el inicio de las posibilidades de que el presidente Uribe pueda postular nuevamente su nombre. Pero en ese camino hacia la reelección somos más los colombianos conscientes de las bondades de continuar con un gobierno que ha sabido cambiar el rumbo del país y que ha sabido enfrentar a los enemigos de la patria con estoicismo y valentía, que aquellos que quieren apoderarse nuevamente de Colombia para volverlo a desangrar. ¡Y que sigan con sus pataletas! 


* * * 
Aparte de todo, qué bueno fuera que hubiera candidatos honestos de todas las vertientes y que el debate electoral se viera enriquecido con la altura de una competencia digna. Ya en la palestra está el ex canciller Fernando Araújo quien está dispuesto a enfrentársele a quien le salga; es un hombre lleno de bondad, de desprendimiento y de limpieza espiritual. Basta con oírlo para encontrar un ser que, a pesar de haber sufrido las vicisitudes de la violencia de este país, no conserva ni un ápice de resentimiento ni odio. Mucho deberían aprender los demás políticos de un hombre como este que puede mirar a los ojos sin reatos y puede andar con la frente en alto sin temores. 


Otrosí: ¿qué podrá decir Félix de Bedout de la foto que está circulando por la Web donde aparece en compañía fraternal de David Murcia Guzmán? ¡Quisiéramos oír a ese adalid de la moral dando explicaciones a los mismos oyentes ante quienes ha destruido a sus innumerables víctimas! 

 

sábado, 16 de mayo de 2009

Moralidad política

Por Jorge Enrique Pava Quiceno

La Patria, Manizales

Mayo 15 de 2009


Alguien tiene que hablarle con claridad a una oposición política que se cree con los derechos exclusivos para controvertir y disentir, y hoy se encuentra totalmente desdibujada y cuestionada. 

El circo que montaron algunos congresistas de oposición en la sesión plenaria del Senado de la República, en la noche del martes pasado, no pudo ser más execrable y ruin. 

Oír a algunos senadores expresarse en forma desobligante, irrespetuosa y vil en contra de las personas y de las instituciones, con el único propósito de desprestigiar al presidente Uribe, arrasando de paso a su familia, es un arma innoble que lleva a que los colombianos nos decepcionemos aún más de ese “Templo de la Democracia” como lo suelen llamar quienes más lo pisotean, lo degradan y lo desprestigian. 

Pasando por alto las intervenciones de Cecilia López, Luis Carlos Avellaneda y Juan Fernando Cristo en las cuales predominó el odio, el rencor, la maledicencia, las imputaciones infundadas y los deseos de destruir, tal vez la más relevante por su descaro y por las expresiones que reclamaban ética, moral y honestidad fue la del Camarada No. 

¡Qué tal el Camarada No reclamando comportamientos éticos y morales en la actividad política! Reclamando moralidad quien, para acceder al poder, usufructúa el hambre de los más pobres, la ignorancia del pueblo, la miseria de los humildes y el resentimiento de los envidiosos; quien, mediante discursos incendiarios llenos de falacias comunistoides, provoca la exacerbación de masas ignaras, que a la vez incrementan sus odios, y que sólo consiguen llevar a que su autor viva como un rey con los votos de sus obnubilados seguidores. 

Reclamando ética y honestidad quien, mediante un discurso lleno de verdades a medias -que se convierten en las mayores mentiras-, tiene la desfachatez de recorrer el mundo desprestigiando nuestro país y ayudando a que nuestra imagen se deteriore en el ámbito internacional. 

Reclamando moralidad política quien, contrariando su discurso izquierdoso, vive en la opulencia y rodeado de lujos, comodidades y boatos mientras el pueblo que lo eligió sigue a la espera de que presente siquiera un proyecto de ley que lo beneficie. 

¡Así cualquiera! Si el ejercicio de la política sólo es viable cuando se ejerce mediante la falacia, la mentira, el abuso y la perversidad, tiene razón el Camarada No en manifestarse en contra de todo y en tratar de destruir todo; y hasta podría llegar a ser el congresista del año. Pero si, por el contrario, queremos convertir a la política en una actividad noble, decente, productiva y socialmente beneficiosa, debemos rechazar al unísono estas prácticas destructivas, apátridas e indignantes que suele exhibir el citado senador, en compañía de algunos de sus colegas que lo acolitan. 

Por otro lado, mientras se debatía la moralidad política en el Senado de la República, se tuvo que interrumpir la sesión en tres oportunidades para poner a su consideración la renuncia de sendos senadores, y no propiamente por sus condiciones morales. ¡Qué paradoja! Ya en este país parece imposible conseguir decencia en la política. Y no importan los partidos, pues casi todos se encuentran cuestionados, involucrados y degradados. 

Y así el PDA se crea con la autoridad para juzgar y condenar con la severidad del impoluto, cabe preguntarnos si, por ejemplo, en la Personería de Bogotá se puede reclamar hoy ética y moral, sabiendo que a su cabeza se encuentra el más cuestionado miembro de ese partido, mientras sus militantes guardan un silencio cómplice, contradictorio y maquiavélico; como lo han guardado también en el caso de los errores e inconsistencias cometidas por el alcalde Samuel Moreno, digno representante de la ineficiencia que abunda en ese movimiento. 

Pero volviendo a esa ridícula intervención del Camarada No, no podemos dejar pasar por alto que dentro de su verborrea, existe la intención maligna de desdibujar hechos y circunstancias para acomodarlas a su antojo, alimentando así su discurso dañino, destructivo e infame en contra de los individuos que odia. ¡Tanto desperdicio en un país que necesita de soluciones, de propuestas, de sanidad mental, de conciliación…! No hay dudas sobre la inteligencia de este congresista pero, qué bueno fuera oírle propuestas en sus discursos, proyectos que busquen soluciones para el pueblo, alternativas para los más necesitados. Al fin y al cabo esa es su función, y se supone que para eso se le paga. ¡Pero es pedirle peras al olmo! 

Sé que al escribir estas líneas se pisan terrenos deleznables, peligrosos, azarosos… Pero alguien tiene que hablarle con claridad a una oposición política que se cree con los derechos exclusivos para controvertir y disentir, y hoy se encuentra totalmente desdibujada y cuestionada. Y si reclamar la moralidad política haciendo uso del derecho que nos asiste, es motivo de disgusto para quienes ejercen esa mal llamada oposición, pues bienvenidas entonces las consabidas amenazas, insultos e improperios que suelen proferir sus intocables miembros cuando se les deja en evidencia.