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jueves, 11 de marzo de 2010

Todo un acierto de Santos

José Manuel Restrepo

El Nuevo Siglo, Bogotá

Marzo 11 de 2010

Acertó y con lujo de detalles el exministro Juan Manuel Santos y ahora candidato presidencial con su fórmula a la Vicepresidencia de la República en cabeza de Angelino Garzón. En primer lugar se hace a una persona que sin duda se ha destacado en la vida pública, y quien históricamente ha ejercido exitosamente como Ministro, Gobernador y Embajador de nuestro país.


En todos estos espacios ejerció con dignidad y respeto por ideas divergentes su tarea diaria, teniendo siempre presente los más altos intereses de la Nación y de su departamento. Representa, además, a los trabajadores, en la medida en la cual ha sido su representante en la CUT y es reconocido como uno de ellos. Representa entonces a la población que a diario le entrega todo de sí al país.


De esta forma Juan Manuel Santos rompe con el posible planteamiento de que es únicamente el representante de los adinerados y nombra como su segundo a alguien que finalmente representa a los menos favorecidos. Es también jugada maestra en la medida en la cual Garzón reconoce públicamente los avances del proyecto de seguridad democrática en la promoción de los derechos humanos como exembajador en Ginebra, y de alguna manera atenúa el debate que se va a suscitar con el tema de los falsos positivos.


Pero finalmente se hace como segundo a una persona que es reconocida como un hombre inteligente y preparado, a quien no le queda grande su papel de Vicepresidente, y quien se destacó en su ejercicio como Gobernador del Valle.


De esta manera se anticipa un Presidente que seguirá trabajando por la seguridad, pero teniendo siempre presente su compromiso con lo social en la erradicación de la pobreza, la inequidad y la marginalidad en Colombia.


Santos con esto anticipa lo que será la era post-Uribe, una época en la cual todos los colombianos debemos pensar en la reconciliación y en el post-conflicto, momento en el cual las políticas deberán ser más de Estado y menos de Gobierno. Una época en donde será necesario el concurso de ideas provenientes de distintas aristas y actores para construir una mejor nación.


Esto me hizo recordar parte de las palabras de José Mujica, presidente de la República Oriental del Uruguay, quien frente a los intelectuales insistía en la necesidad de construir nación desde la heterogeneidad. En la capacidad para reconocer que en nuestra sociedad, más tolerante e inclusiva, es necesario tender puentes entre distintas ideas e ideologías, no para quedarse en las orillas sino para cruzar el puente y quizá encontrarse en la mitad del mismo.


Que sea este un mensaje a nuestra sociedad, de que parte de la solución a nuestro fenómeno de violencia, es reconocer al otro como un hermano compatriota que pudiendo tener posiciones diferentes, siempre será posible con él o ella construir un mejor país para nuestros hijos y nietos. ¡Bienvenida esta decisión de fórmula!

viernes, 5 de marzo de 2010

El terrorismo del transporte

José Manuel Restrepo Abondano

El Nuevo Siglo, Bogotá

Marzo 4 de 2010


Totalmente absurdo, irracional y subdesarrollado ha sido el escenario que ha vivido la capital de la República, con el paro de transportadores. Eso que pareciera un derecho de los empresarios a protestar por los abusos que pueden presentarse en su relación con el gobierno local, resulta en un acto violatorio de un derecho esencial en la vida de una nación (la movilidad).


Así como se entiende que en servicios públicos como la salud, o la defensa, no cabe la huelga o el paro, así tampoco ni en el transporte público, ni en la educación o justicia debiesen permitirse expresiones como esta, que se convierten más en chantajes sociales, para presionar gobiernos y obtener jugosas dádivas a costa del erario y con ello de los recursos de los ciudadanos.


Es totalmente reprochable que un sujeto, ya repugnante para muchos, como Alfonso Pérez, se convierta en el héroe negativo de una sociedad y sea capaz de bloquear el desarrollo de una ciudad y de una nación. Con qué derecho un sujeto es capaz de sabotear la vida normal de los ciudadanos sometiéndolos a violencia, trancones, molestias e incluso atentando contra su propia vida en buses atestados de seres humanos, que no dejan respirar libremente.


El espectáculo de Bogotá es deprimente y habla de ajustes inminentes y necesarios en todo el negocio del transporte público de la ciudad. Independiente que uno comparta o no la gestión del Alcalde de Bogotá, no cabía la menor duda que su propuesta de sistema integrado de transporte era un camino para solucionar los problemas en este servicio público. Cómo es posible que un sujeto lidere una campaña para forzar el desmonte de una propuesta que contribuye a mejorar el desarrollo urbano, y en lugar de eso pretenda sostener el negocio podrido del transporte en Bogotá. Sea, además, este el momento para identificar muy bien a aquellos “empresarios” del transporte, que terminan siendo políticos en el Concejo de Bogotá y en el propio Congreso de la República, e impedir que lleguen a estos escaños donde suelen defender sus intereses privados y nunca el bien común de la sociedad.


Peor aún es que los otrora transportadores se conviertan ahora en verdaderas guerrillas urbanas, tira-piedras, y saboteadores del sí muy eficiente sistema Transmilenio. A estos delincuentes les debe caer todo el peso de la ley encima, y debería ser este el momento para sentar un precedente histórico de la justicia en el país. De no hacerlo la lección es fácil de aprender: bloquee Transmilenio, haga operación tortuga y restrinja un servicio público y habrá usted colapsado una ciudad por cualquier motivo que pretenda ser aducido.


Quién pagará, además, los servicios de salud que tuvieron que ser utilizados por más de un centenar de personas por la supuesta “protesta pacífica” de los transportadores violentos.


Llegó el momento para que la Justicia tome verdaderas cartas en el asunto y nos evite futuras protestas violentas como las que hemos vivido esta semana en Bogotá.

jueves, 25 de febrero de 2010

Bienvenido TLC con Europa

José Manuel Restrepo Abondano

El Nuevo Siglo, Bogotá

Febrero 25 de 2010


Tuve la fortuna de participar en un reciente encuentro con un nutrido grupo de europarlamentarios, a propósito de la muy posible firma de un Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea. La visita coincide con la novena ronda de negociaciones que se realizará en Bruselas en esta semana y en donde se espera ya una decisión definitiva, pues se ha avanzado significativamente en el acuerdo.


Para anticiparnos a las posibles reacciones de quienes han tomado como deporte oponerse a los TLC de Colombia con cualquier país del mundo, siempre argumentando en contra del país y de su gobierno actual, y de paso abortando nuevas posibilidades de empleo y desarrollo productivo en nuestra nación, bien vale la pena destacar algunos hechos que hablan de la importancia de este acuerdo de comercio.


Aunque cabe reconocer que ningún acuerdo soluciona los problemas de un país, ni hace automático el mejoramiento del mismo, sí es importante reconocer que facilita el acceso a nuevos mercados de bienes y servicios, que en el caso de Europa significan 27 naciones, más de 500 millones de habitantes, un PIB per cápita de compra superior a los 37.000 dólares y acceso a la región que es en el mundo segundo importador de bienes y primer importador de servicios.


Se trata pues de una gran oportunidad para que nuestro sector productivo desarrolle estrategias de exportación a un mercado grande y exigente, que habrá de ayudarnos en la reducción de la pobreza y en la mejora sustancial de los indicadores sociales y de calidad de vida de nuestra sociedad. De hecho no hay un solo estudio técnico que demuestre lo contrario a este argumento y, por el contrario, son muchos y representativos aquellos (estudios de DNP, CAF, CAN, ANIF, Asobancaria, etc.) que concluyen sobre la forma muy benéfica como estos acuerdos contribuyen a generar comercio e inversión.


Vendrán ahora, y esperamos sin éxito, quienes alegarán que la UE no deberá firmar el TLC por temas de violación de derechos humanos, desprotección al medio ambiente, realidad sindical y violencia, y mucho más. Se les olvida a estas personas, o quizá no toman en consideración que es esta una oportunidad para primero reconocer que habiendo problemas en todo lo descrito en su crítica, la realidad de la Colombia de hoy es mucho mejor de la de ayer, y también en la importancia del acuerdo para avanzar en la solución de dichos problemas con recursos derivados de acceso a nuevos mercados.


Todo aquello que podría ser de debate y cuidado está resuelto. Los temas de banano, azúcar, carne de bovino y los mecanismos de exención arancelaria para la importación de materias primas, están solucionados en el acuerdo previsto. Adicionalmente el gobierno colombiano sabiamente ha dejado instrumentos efectivos para proteger los derechos humanos, laborales y ambientales, tales como compromisos en aplicación y promoción de leyes y prácticas y de los compromisos con acuerdos medioambientales.


Que sea esta una buena semana para Colombia y logremos el acuerdo.

jueves, 18 de febrero de 2010

El salario más mínimo y más

José Manuel Restrepo A.

El Nuevo Siglo, Bogotá

Febrero 18 de 2010

Me han sorprendido recientemente las actuaciones del Gobierno Nacional en la apertura de temas muy polémicos de política económica, social y educativa. Y digo que sorprende por cuanto no es común que ad-portas de cierre de gobierno, este tome la decisión de gastar su capital político en temas que a todas luces no logran consensos y ni siquiera acuerdos mayoritarios. Peor aún, cuando dichos debates se hacen en medio de una confusa campaña presidencial y de elección a Congreso de la República, en donde sobran los oportunistas carentes de ideas, que hacen de estos debates el tema de sus campañas. Demuestra esto último la incapacidad de dichos candidatos para proponer ideas pero, además, lo sencillo que es hacer populismo cuando se toca la fibra del bolsillo de los colombianos. Podría indicar esto también que no habrá más reelecciones y que esta es la oportunidad para responsablemente cerrar una agenda de gobierno.


Como lo defendí en este espacio, y sin aceptar los contratos millonarios “pasaditos de Tono” para los asesores de los decretos de emergencia social, o las imprecisiones parciales de los mismos, es valiente del Ministro de la Protección Social, y ahora más del propio Presidente de la República, la titánica tarea de enfrentar políticos populistas, academias médicas, sindicatos, enemigos de siempre y muchos más, para tratar de demostrarnos que el propósito es ampliar la cobertura de servicios a los menos favorecidos, evitar la evasión y corrupción en los pagos de salud, y diseñar un modelo de prestación de servicios a la medida de Cundinamarca y no de Dinamarca, que sea costeable y sostenible.


No contentos con este peligroso frente de discusión, ahora el Director de Planeación Nacional ha abierto un debate nacional al retomar la idea de salarios mínimos diferenciados por regiones. No faltaron de nuevo los populistas y enemigos de siempre rechazando la idea, sin haberle dado un debate suficiente. Una propuesta como esta tendría un resultado favorable en generar empleo formal antes inexistente en ciertas regiones con un salario a la medida del costo regional de la canasta familiar, sin perjuicio del análisis sobre los efectos negativos en una posible migración laboral a las regiones de más alto ingreso. Los argumentos en contra van por la vía de inconstitucionalidad e ilegalidad, como insinuando que es inconstitucional atacar la pobreza en el país. A propuestas como ésta, le surgen alternativas en congresistas irresponsables que prefieren elevar las cargas laborales recuperando las horas extras, para allí sí, acabar con la generación productiva del país, y de “pasadita” con la generación de empleo.


A pesar de lo tardío con que llegan estas propuestas, es valiente del Gobierno traerlas al escenario del debate y enfrentar dramas que este país nunca, por la incapacidad de sus gobernantes, ha enfrentado.
El futuro debate que se abrirá será la Reforma a la Ley 30 de 1992 de la Educación Superior. Habrá que alquilar balcón para ese nuevo berenjenal.

jueves, 11 de febrero de 2010

Evidencias encontradas

José Manuel Restrepo Abondano

El Nuevo Siglo, Bogotá

Febrero 11 de 2010


Basados en un estudio del Banco de la República de Medellín, realizado por Carlos Alberto Medina y Christian Posso, los medios de comunicación hace un mes confirmaban que Colombia era un exportador de población calificada. El planteamiento no podía ser más diciente cuando se concluía que únicamente los migrantes de menor nivel educativo volvían al país, mientras que las mejores mentes se quedaban en el exterior.


La conclusión no podría ser más directa. Mientras que otros países de América Latina como Chile, Argentina o Brasil son importadores netos de capital humano, un país como el nuestro exporta 128.000 talentos cada año. Y es aún más preocupante cuando se concluye que esas personas son las mejores posibles de aquellas que viajan o se forman en el exterior.


El destino principal: los Estados Unidos, y la razón fundamental: la ausencia de oportunidades de empleo dignas y competitivas para dicho talento. Lo que no se alcanza a decir en los medios es que la mayor parte de quienes vuelven se convierten en exitosos empresarios, que aprendiendo de su experiencia de vida en el exterior y de las buenas prácticas que encuentran allí, desarrollan habilidades que hacen posible la generación de emprendimientos y con ello de empleo.


Lo que olvidaron los investigadores o por lo menos dejaron de considerar, son los estudios concretos que se han realizado en diversas naciones del mundo sobre los efectos positivos que puede tener dicha fuga de cerebros, cuando ésta se maneja acertadamente.


Una primera conclusión de quien lee el estudio llevaría a pensar que debe evitarse a toda costa la emigración de talento al exterior, o la posibilidad de frenar o detener las políticas tendientes a la formación de capital humano en el exterior en niveles posgraduales por los riesgos derivados de la fuga de cerebros.


Afortunadamente la evidencia empírica que desconocieron los investigadores del Banco de la República demuestra lo contrario. En un reciente artículo publicado por el Journal of Development Economics por tres autores europeos bajo el título “Brain Drain and Economic Growth: theory and evidence”, se concluye sobre los efectos positivos para el desarrollo y crecimiento de la economía de dichos procesos migratorios.


En el caso de países en desarrollo pequeños e integrados al mundo, existe un gran efecto positivo en la medida en la cual los beneficios de la migración motivan un mejoramiento en el sistema educativo para justamente aprovechar esas posibilidades migratorias, que por la evidencia empírica supera enormemente al costo de la fuga de cerebros. De hecho, cualquier política que intente controlar la migración termina siendo tremendamente perjudicial para la formación del capital humano.


El mensaje al final es, por el contrario, hacer mucho más competitivo nuestro talento propio, con mayor visión internacional y conectarlo a oportunidades educativas y de actuación profesional en el exterior.
De vez en cuando es conveniente revisar con más cuidado los reportes del Banco de la República, pues pueden ser tremendamente peligrosos en el diseño de política pública.

jueves, 4 de febrero de 2010

La seguridad urbana

José Manuel Restrepo A.

El Nuevo Siglo, Bogotá

Febrero 4 de 2010


Inoportuna e inadecuada resultó la más reciente propuesta del presidente Uribe para crear una red pagada de informantes estudiantes en las grandes ciudades, como alternativa para reducir la inseguridad y frenar los actos delictivos. Una idea más que para algunos tenía el propósito de caldear el escenario político y para otros resulta una opción desesperada que busca solucionar el aumento en delincuencia que se está generando en ciudades como Medellín, terminó siendo criticada por incluso miembros del gabinete ministerial.


A todas luces dicha propuesta pretende instaurar una cultura equivocada que hace de una obligación de todo ciudadano, cual es la de informar la presencia de actos delictivos o de personas sospechosas, una mercancía que debe estar mediada por un pago. De esta manera se instaura la cultura del ”sapo pagado” y se desvirtúan las obligaciones de cualquier ciudadano. Adicionalmente en el caso de un estudiante en proceso de formación personal no constituye un gran ejemplo ni de vida, ni de actuación personal. Los acostumbra a que responderle al Estado supone una tarifa.


Pero dicho lo anterior, esta propuesta ha dado lugar a otras también del Presidente que van en la dirección acertada para eliminar ese terrible mal del delito en las grandes ciudades. Una de ellas habla de la posibilidad de fortalecer la red de informantes taxistas en ciudades como Cali, haciendo uso de sus propios sistemas de comunicación. Propuestas como estas o en general la idea de fortalecer las redes de informantes siempre serán un camino expedito para reducir la delincuencia y contribuir a que todos nos sintamos tranquilos viviendo en las ciudades.


Lo simpático del asunto es que inmediatamente sale una propuesta como estas del presidente Uribe no demoran los críticos en afirmar que es una forma de revivir los grupos de autodefensa y las Convivir, que están armando a la población civil (como si los medios de comunicación fueran armas, o como si la información fuese un arma mortal), que la política de seguridad democrática ha fallado, que estas estrategias son mafiosas y muchos otros desatinos. Lo que desconocen estos críticos es que modelos similares se han adoptado en grandes ciudades del mundo como Santiago, París, Londres y otros.


La verdad es que la seguridad democrática funciona más eficazmente en poblaciones rurales para enfrentar a la guerrilla y que era indispensable una nueva estrategia de seguridad urbana que, además, respondiese a la incapacidad de los propios alcaldes. Por ello es bienvenida esta nueva propuesta. No faltarán, claro, los enemigos sistemáticos del gobierno o los propios amigos del terrorismo, para quienes estas medidas les parecerán fascistas, o serán una razón más para descalificar al gobierno.


La verdad, ellas responden a la obligación que tenemos todos los colombianos de actuar contra el delito en Colombia. No se puede seguir pensando que la violencia y la delincuencia en Colombia son asunto exclusivo del Ejército y la Policía. Todos somos parte de la solución posible

jueves, 28 de enero de 2010

Adjetivos de la emergencia social

José Manuel Restrepo A.

El Nuevo Siglo, Bogotá

Enero 28 de 2010


A pesar de anticiparme al desdichado día sin carro, en el que por hacer “folklore criollo” tomamos la decisión irracional de no permitir la movilidad vehicular en la ciudad y afectar la productividad laboral, y que dicho esfuerzo tiene un efecto minúsculo en materia ambiental (limitado a un día, en el que remplazamos el gas carbónico de los carros particulares por el del servicio público), el tema de la semana es y seguirá siendo la emergencia social y los decretos derivados de dicha declaración.


Tal como lo señalaban algunos medios sorprende que un tema que a todas luces era urgente y reclamado por médicos, IPS, EPS, pacientes y academias termine siendo debatido y fuertemente criticado por casi la totalidad de los actores interesados. Sin duda, y tal como lo reconoce el propio Ministro de la Protección Social, faltó mucho de didáctica en presentar los nuevos decretos y sus efectos reales. Esta puede ser quizá la primera causa de algunas de las críticas a la propuesta, pero invita a comunicarla mejor. ¡Aún hay tiempo!


Dicho lo anterior creo que algunos sustantivos y adjetivos describen los decretos, y aunque parezcan contradictorios, hablan de los aciertos, los errores y las dificultades en su diseño y aplicación:


• Complejidad. Regular un tema como estos es difícil por la cantidad de interesados y afectados, y mucho más hacerlo por la vía de decretos. Con seguridad va a ser muy complejo que el Congreso y la Corte Constitucional acepten el camino adoptado.


• Valentía. Se necesita mucho valor para atreverse a cambiar el sistema de salud, definiendo de nuevo el POS y el No POS, modificando tributos a grandes “cacaos”, y atreviéndose a trabajar contra la elusión y evasión en materia de salud.


• Preocupación. La de muchas familias que perciben que tendrán que pagar por servicios que tradicionalmente recibían sin pago, con posibilidad de quiebra y la de los médicos que pueden ser enjuiciados por autorizar servicios o medicamentos que no se necesitaban.


• Incompleto. A pesar de los avances se hace indispensable anticipar ya cómo va a quedar el POS definido. No hacerlo siembra un manto de duda sobre el No POS y queda la enorme preocupación sobre enfermedades que no quedarán cubiertas.


• Responsabilidad. Y especialmente responsabilidad fiscal la que buscan los decretos, para evitar tener un sistema garantista en salud tipo Dinamarca y reconocer que estamos en Cundinamarca.


• Intereses. Muchos intereses han demostrado los empresarios de suerte y azar y de las bebidas alcohólicas, pero especialmente sorprende los de la cerveza que muy tranquilamente pretenden trasladarle el mayor impuesto a los consumidores. Algo tendrá que hacer el Gobierno para que no terminemos los consumidores asumiendo todo el costo de la emergencia.


• Equidad. Me gusta y creo que a los beneficiados también, que se unifiquen los beneficios del sistema de salud para los del régimen no contributivo o solidario. Lástima que ellos no tienen voz para defender sus derechos.

jueves, 21 de enero de 2010

"Finalmente el valle"

José Manuel Restrepo Abondano

El Nuevo Siglo, Bogotá

Enero 21 de 2010


Quizá basados en un proverbio chino, quizá no, que señala que "Hasta que no podáis ir más allá de la montaña, os será imposible alcanzar el camino" de Uei Kuan, los haitianos, con más pesimismo derivado de los hechos de su propia historia, construyeron su versión particular. Para estos, “Más allá de las montañas, hay montañas”. Esta mirada del mundo y de la vida parece ha caracterizado las dificultades y desesperanzas de una de las naciones más pobres del mundo.

Como se ha dicho ya en esta columna, la realidad de Haití, descubre la indiferencia y despreocupación del continente americano, que parece sólo reaccionar cuando la muerte, la tristeza y la pobreza llegan a su máximo posible. En medio de la tragedia del terremoto, de los ciclones, de la marginalidad, de la miseria, de la corrupción, pareciera que las montañas no se acabasen.


Y los datos no parecen corroborar lo contrario, Haití tiene el ingreso “per capita” más bajo de todo el hemisferio occidental, es el país más pobre de América y ocupa el puesto 150 entre 177 naciones en términos del índice de desarrollo humano de la ONU. Por esto también el 70% de su población vive en la pobreza absoluta, y suele alimentarse de galletas hechas de barro (lodo), manteca y sal. Como si esto fuera poco, buena parte del territorio ha sufrido de explotación forestal lo que se comprueba desde un avión cuando uno abandona la República Dominicana.


Y en medio de este desastre acumulado de años de historia, y de una aparente inviabilidad de futuro cuando en sus estadísticas sólo la mitad de los niños están vacunados y tienen acceso a asistencia médica básica, o que el 5% de los adultos está infectado con VIH; llega unos de los peores movimientos telúricos de la historia de la humanidad.


Un terremoto de dimensiones insospechadas que se suma a esa larga lista de tragedias de una nación para la cual la mala suerte no da tregua. Me niego a creer que este es el fin de la historia para Haití. Las ayudas y apoyos humanitarios por montones, los mensajes conmovedores del mundo entero, la angustia generalizada del planeta, dan buena cuenta de que está apareciendo en el horizonte el fin de las montañas y el inicio del valle.


Así suene duro para todos, de crisis como esta aparecen enormes oportunidades de reconstrucción de una nación que lo reclama a gritos. Las expresiones del gobernante francés y del estadounidense, dejan entrever que la vergüenza de haber actuado poco por Haití, ha terminado.


Además del compromiso humanitario con Haití, como colombianos esto nos deja una lección. ¿Será posible que dejemos que nuestro Departamento del Chocó siga el mismo camino? ¿Podemos aprovechar este momento para volver la mirada a esa otra región, ya no del mundo, sino de nuestra nación, que reclama a gritos apoyos similares? ¿O será necesario más destrucción, más muerte y más violencia para descubrirles ese valle anhelado?

jueves, 14 de enero de 2010

"El triste socialismo del siglo XXI"

José Manuel Restrepo Abondano

El Nuevo Siglo, Bogotá

Enero 14 de 2010


Entre preocupantes, cómicas o simplemente asombrosas han resultado las más recientes actuaciones del socialismo del siglo XXI en América Latina. Tanto, que ya la misma sociedad latinoamericana, aquella que reclamaba de esta “nueva” izquierda algo distinto, se empieza a arrepentir y a buscar nuevos aires serios y estructurados de liderazgos políticos, sociales y económicos. Por ejemplo, para nadie es un secreto que “si se respeta la voluntad ciudadana” el presidente Chávez no repetiría hoy los mismos niveles de mayoría parlamentaria.


Lo más triste es que ese socialismo trasnochado, populista y cómico, comienza a afectar al socialismo democrático que ha tenido un papel muy importante en la construcción democrática en países como Chile o Brasil. De hecho, ya son muchos expertos en política internacional que hablan de la victoria de la centro-derecha en próximas elecciones en Chile (17 de enero) y Brasil. Lo triste, consiste en que alternativas democráticas de izquierda pierden dimensión y seriedad cuando uno revisa los más recientes actos de los presidentes de Venezuela, Bolivia, Nicaragua o la misma Argentina.


No es posible darle seriedad a propuestas de gobierno que limiten las libertades individuales, de comunicación, económicas o que abusando de su condición y posición política atropellen a la sociedad y a cualquier forma de oposición intentando callarla.


El más reciente acto de la Presidenta de la Argentina, habla de hasta dónde es posible convertir un acto público en burla de todos. Para no ir tan lejos, quién puede creerle a un gobierno venezolano que por andar de “generoso populismo” en América Latina, descuida las inversiones que en materia de infraestructura de agua potable y eléctrica necesita un país. ¿Cuánta riqueza de una nación, y cuán incapaces son sus gobernantes que no se anticipan a coyunturas periódicas del medio ambiente? Estos hechos nos dejan dos lecciones a los colombianos: de un lado los riesgos de elegir en nuestro país a aquellos “juglares” que quisieran practicar el socialismo del siglo XXI entre nosotros (muy conveniente a algunos meses de elecciones) y cuán diferente es un país en donde a pesar de las diferencias ideológicas y políticas se respeta la democracia, la oposición y las libertades individuales.


Pero el novelón mayor de un gobernante es el que acaba de cometer la presidenta Kirchner al destituir al Presidente del Banco Central para abusar de recursos públicos y hacer algo más de populismo con los mismos. Novelón que continúa al perseguir a la sensata jueza que anuló el decreto presidencial, a su celular, a su casa y a sus vacaciones para apelar la decisión. Como si fuera la chequera de su propia casa o de su tienda, la presidenta Kirchner pretende anular la autonomía de un Banco Central y quedarse con la caja del mismo.


Nada muy distinto de los cierres en otras naciones de medios de comunicación, de las decisiones de devaluación manoseada, de cerrar supermercados y empleadores “opositores”, y muchas más diversiones del triste socialismo del siglo 21.

jueves, 7 de enero de 2010

El fanatismo ambiental

José Manuel Restrepo Abondano

El Nuevo Siglo, Bogotá

Enero 7 de 2010


EN pleno siglo XXI, cuando creíamos superada cualquier expresión hostil de fanatismo, parece que no es cierto. Es común oír recomendaciones de fanáticos que pretenden que la ciencia no se use en la agroindustria. Para estos sujetos los mejoramientos en semillas, y en general en especies más resistentes a ciertos climas o plagas, son inaceptables. Como si la ciencia no pudiese estar al servicio de mejorar la productividad agrícola y con ello contribuir a la reducción del hambre en el mundo.


En la reciente Cumbre de Copenhague se hizo evidente la aparición de otro ejemplo de fanatismo: el ambiental. Dicen algunos que esto puede ser la preparación para la fatídica fecha del 21 de diciembre del 2012. Uno de aquellos servidores de este tipo de mensajes, incluso a juicio de una autoridad de la economía mundial Robert Barro, es Al Gore, quien con motivo de su campaña electoral de hace algunos años llegó a recomendar el absurdo de “por razones ambientales oponerse a las exploraciones en Alaska asumiendo el también absurdo análisis de que su costo es infinito y nunca se compensa con los beneficios de su exploración”, asunto que está económicamente comprobado que es falso. Al Gore llega igualmente a posiciones tan increíbles como prohibir el motor de combustión, comparar la amenaza ambiental con el holocausto nazi o con la esclavitud y pretende hacernos pensar que todos nosotros somos unos enemigos de la humanidad y devoradores de medio ambiente.


Posiciones como las de Gore tuvieron eco en la cumbre ambiental llegando a expresiones extremistas en temas como el recalentamiento terrestre o la pérdida de la capa de ozono.


Lo increíble es que parece que el asunto no es de tan alta gravedad como pretenden hacernos creer. En recientes artículos periodísticos (Jeffrey Ball en The Wall Street Journal del 23 y 24 de noviembre de 2009, Der Spiegel del 19 de noviembre de 2009, The Times del 27 de noviembre de 2009, y más) y científicos (revista Climate Research e incluso trabajos del Climate Resarch Unit de East Anglia University en el Reino Unido), se demuestra que durante los últimos 30 años la temperatura del mundo está prácticamente estable contradiciendo fatales predicciones. Demuestran también estos artículos que hay errores en cálculos de temperatura que se divulgan por debilidades en los sistemas utilizados para abarcar la gran cantidad de microclimas en el mundo y a través de una revisión de “emails” a que se tuvo acceso entre la comunidad de “expertos ambientalistas”, se demuestra que ellos pretenden llevarnos a todos a una posición unificada en el tema medioambiental, arreglar datos para defender hipótesis preferidas y similares acciones que confirman la tesis de Tony Breton de The Times: “Los informes del Panel Intergubernamental de cambio climático parecen más ejercicios de persuasión que sobrios análisis científicos”.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Propuestas audaces a la juventud

José Manuel Restrepo A.

El Nuevo Siglo, Bogotá

Diciembre 17 de 2009


Con este título anunciaban los medios de comunicación recientemente las propuestas que los precandidatos presidenciales proponían para la juventud. Semejante título anticipaba ideas novedosas que cualquiera estaría gustoso en leerlas y deleitarse con ellas. Incluso invité a un grupo de jóvenes a que las pudiésemos discutir en profundidad para sacarles mayor provecho a las mismas y aun pulirlas.
Hecha la lectura fue muy poco lo que pudimos hacer. De hecho algunos de los jóvenes presentes me expresaban su profunda frustración por la imagen que de ellos tienen los políticos aspirantes a la Presidencia de la República. A excepción de dos propuestas, que hablaban de cambios importantes en materia de educación incluyendo calidad y cobertura, el resto concentraban sus propuestas en el consumo de droga o alcohol y la educación sexual.


Con mucha frecuencia tendemos a subvalorar a los jóvenes pensando que sus únicas preocupaciones en la vida son la sexualidad, las drogas y el alcohol, descuidando realidades tan importantes como su esperado y futuro papel en la reconstrucción de un país sumido en corrupción, desempleo estructural, violencia e inequidad. Sorprende negativamente, por ejemplo, que la mayoría de los candidatos digan muy poco sobre la forma como responderán a las demandas de empleo productivo y autoempleo en el país. Hubiese sido quizá más atractivo ver propuestas de programas para fomentar el emprendimiento entre los jóvenes y por lo menos anticipar un país más competitivo hacia adelante.


Sorprende también que se diga muy poco sobre el rol que habrá de jugar la juventud, y la forma como la estamos preparando, para enfrentar el pos-conflicto, para entender el rol que habrán de jugar las organizaciones sociales, el Estado, las instituciones y los particulares en una nueva sociedad colombiana más tolerante, integrada e incluyente.


La conclusión que uno saca es que finalmente las candidaturas prefieren temas aparentemente atractivos para supuestamente capturar el voto juvenil, pero que finalmente pueden ser hasta insultantes de cara a las reales necesidades de esa juventud en la Colombia del futuro, y a su propia inteligencia.
Nadie niega que el uso responsable de la sexualidad, o el abuso de las drogas y el alcohol sean temas a considerar, pero de allí a pretender que ellas sean “las audaces” propuestas de los precandidatos, habla mal de los esfuerzos intelectuales de las campañas políticas presidenciales.


De postre


A propósito de nuestro Premio Nobel de la Paz, no dejan de ser importantes las lecciones que nos dio en el discurso de su premio. La expresión según la cual la paz a veces necesita de la guerra que incluso es moralmente justificable, aunque parezca de Pacho Maturana, es una buena lección para todos quienes en Colombia pretenden llegar a acuerdos con el terrorismo por la vía negociada sin haber recorrido el necesario camino militar de doblegar a dichos grupos al margen de la ley. Puede que Obama no merezca el Nobel, pero dejó una buena lección al mundo entero en su discurso.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Un estudio sin estudio

José Manuel Restrepo Abondano

El Nuevo Siglo, Bogotá

Diciembre 3 de 2009


Un deporte entre los colombianos es criticar y desmontar todo esfuerzo que ha tenido algún éxito. Para la muestra, y quizá jocosamente, luego de que el Santa Fe quedara campeón de la Copa Colombia, no demoraron en aparecer periodistas-hinchas del equipo señalando que no tenía sentido ser campeón de tan poca cosa.


Ahora no podía dejar de pasar lo mismo con los avances en materia de seguridad en el país. Para nadie es un secreto lo que señalan los hechos. De 1.700 secuestros en 2002 a 100 en 2009; de múltiples municipios a donde no llegaba la fuerza pública a recuperar el control del país; de actos terroristas y casi de guerra con batallones de guerrilleros que lograban tomarse poblaciones por casi una semana a cobardes actos de terrorismo contra población civil; de una fuerza paramilitar que se multiplicaba por miles y que acudía a los asesinatos masivos, a un proceso de paz que a pesar de las dificultades va avanzando; de carreteras que no se podían recorrer a libre movilidad de los colombianos; y mucho más.


Todo esto que a todas luces es evidente y se refleja en un porcentaje de aceptación a una gestión de gobierno, a pesar de los lunares, no parece tan evidente para la Corporación Arco Iris.


Concentrándome en un solo capítulo, francamente sorprende que termine hablándose de un “declive” de la política de seguridad argumentando el gran logro de las Farc en explosivos y francotiradores. Con base en esto, recomiendan tácitamente bajar la guardia en materia de seguridad y avanzar en una estrategia de negociación. ¿Será que no se acuerdan ellos del Caguán? La última recomendación parece más asombrosa: “Desfarquizar al país”. Esto en palabras más sencillas es reconocer que las Farc ya no son un problema, lo cual parece un contrasentido con la argumentación anterior y justificaría más bien continuar en la misma senda de arrinconamiento a la guerrilla.


Lo más sorprendente en este capítulo es intentar mostrar estadísticamente un incremento en las acciones de la guerrilla metiendo en el mismo dato estadístico: campos minados, objetos explosivos y francotiradores, así como tomas a poblaciones, emboscadas y combates. Se les olvida a los “investigadores” que cualitativamente parece difícil de comparar y menos aún sumar como si fuera lo mismo una toma a una población por una semana, con poner una mina o hacer explotar una granada en un sitio específico. También pasan por alto muy rápidamente los “investigadores” que los combates del 2009 en su gran mayoría vienen por acción de la fuerza pública y no al contrario, lo que habla bien del esfuerzo de las fuerzas militares.


A los autores se les olvidan dos lecciones de cómo hacer un estudio académico: siempre que se obtienen resultados es por lo menos procedente verificar que éstos no vayan en contra de la evidencia y en segundo lugar, parece sensato nunca sumar “peras con manzanas” y si así se va a hacer, por lo menos ponderar cuáles pesan más.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Piedad para Presidente

José Manuel Restrepo Abondano

El Nuevo Siglo, Bogotá

Noviembre 26 de 2009


Como quiera que se están buscando candidatos para Presidente, y dado el entusiasmo y protagonismo que ha tenido la senadora Piedad Córdoba con su flamante “cuasi-premio Nobel de Paz”, el mismo que perdió en franca lid con el presidente Obama y 248 candidatos adicionales, y reconociéndole su labor, que cada día da la impresión de ser menos humanitaria, me permito recomendarla para Presidente.


Es destacable su defensa desinteresada del presidente Hugo Chávez y vale compartir la preocupación de que el pobre Coronel está siendo aislado por la comunidad internacional. A la senadora Córdoba le parece, por ejemplo, que el Acuerdo entre Colombia y Estados Unidos es el mecanismo inicial para arrodillar al presidente Chávez.


Tristemente la senadora no se ha leído el acuerdo con los Estados Unidos, que dista mucho de ser lo que propone, pero eso no es muy raro, ya que parece que no suele leerse mucha de la información sobre los debates en el Congreso de la República y ello explica sus crecientemente muy pobres intervenciones. De pronto le sucede esto por defender lo indefendible.


Pero entre los valores más destacados de Piedad como Presidente de la República sería su capacidad para enfrentar la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo. Ya demostró sus habilidades para frustrar la captura de “alias Danilo”, el mismo personaje que acribilló a nueve soldados, o que ha liderado acciones terroristas en Corinto o que colabora como miliciano de las Farc. Vale reconocerle a Piedad que durante su gobierno las cárceles se verán menos concurridas, menos apretujadas y hasta de pronto vacías. Será esta una gran solución a las debilidades de la realidad carcelaria en el país.


Sorprenden, además, las amistades e intereses políticos de Piedad, quien participa en un Foro de Derecho Internacional Humanitario que recibe notas y correspondencia de distinguidos personajes de la vida nacional como la nueva cabeza de las Farc en Colombia. Justamente la misma organización que es ejemplo nacional en la práctica del DIH.


Pero lo más valioso de un gobierno de Piedad sería lograr resultados tan interesantes como los que ha obtenido en su gobierno uno de sus mejores amigos, el presidente Chávez. Quién no aspiraría a que la economía se redujera en 4,5%, o que la inflación fuera superior a 25%, o que existiesen restricciones de productos agropecuarios para el consumo, o que uno tuviese que bañarse una vez a la semana, o que los medios estuviesen amordazados, o que la inversión se contraiga en más de 35%, o que las divisas no circularan libremente, o que usted no pudiese votar libremente, o que los colegios tuviesen restringida la posibilidad de educar libremente a sus hijos, etc., etc., etc.


Si todo esto le parece normal o atractivo, sin duda la senadora es su mejor opción para Presidente. Lo que igualmente todos tenemos claro es que la Presidencia en Colombia no parece el mejor sitio para que caigamos en semejante desastre.