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jueves, 25 de febrero de 2010

La política del mal vecino

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Febrero 25 de 2010

Sin duda alguna, el bochornoso incidente entre los presidentes de Colombia y Venezuela ocurrido el primer día de la Cumbre del Grupo de Río en Cancún, dejó grandes preguntas y preocupaciones no sólo al interior de las dos naciones afectadas, sino de las demás de la región, por cuanto los mandatarios se internaron demasiado en el terreno de lo personal y esto, inevitablemente, lesiona lo nacional.

Pero, como todo en la historia, los acontecimientos no están desligados de los procesos que los determinan y ya no es desconocido para nadie que Hugo Chávez llegó a México en medio de uno de los más críticos momentos de sus 11 años de gobierno. Para muchos analistas, vive una crisis estructural producto de la fatiga que ha acumulado tanto en el aspecto institucional del Estado, como en el ideológico y operativo de su propia organización política, el Partido Socialista Unido de Venezuela.

Además, Chávez llegó a la Cumbre del Grupo de Río con su imagen internacional también muy deteriorada por cuanto Venezuela afronta un desabastecimiento prolongado y creciente; a esto se ha sumado el racionamiento de servicios públicos, las intensas revueltas estudiantiles, las renuncias, hace poco más de 15 días, de cuatro ministros que eran, además, figuras claves y fundadores de su Movimiento Bolivariano y a finales de la semana pasada, el retiro del PSUV, del actual gobernador del estado Lara, Henri Falcón, además de un significativo descenso en las encuestas.

Lo más grave de todo esto, como nos consta a los colombianos, es que Chávez, a medida que se debilita en su país, aumenta su nivel de beligerancia contra el nuestro, al punto de que, al tercer día de las fuertes protestas estudiantiles, se produjo el sobrevuelo de una nave venezolana en territorio colombiano y, más aún, sobre una base militar de los Llanos. El presidente Uribe no respondió a ninguna de las provocaciones verbales ni militares originadas desde Venezuela y esa fue una actitud que el país reconoció como acertada. De hecho, logró conjurar el agravamiento de las relaciones con el país vecino.

De esta serie de directas y veladas provocaciones de Chávez hacia el Presidente y el pueblo colombiano, posiblemente con la intención de generar un conflicto fronterizo que congelara la conflictiva realidad interna, derivó el altercado de Cancún que hizo entender a los gobiernos latinoamericanos que la situación entre Colombia y Venezuela requiere atención e intervención regional. Esto llevó a la creación de una comisión de buenos oficios para mediar ante los dos presidentes. Esperemos que el trabajo de la comisión no sea simplemente retórico y que, cuando menos, se restablezca la instancia diplomática en las relaciones binacionales para que la suerte de los dos países no este sujeta a la veleidad, la vanidad y el capricho de un mandatario en apuros.

viernes, 5 de febrero de 2010

Glosa a una "chiva"

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Febrero 5 de 2010

Para nadie es ya un misterio el sentido del proyecto de fallo que redactó y radicó en la Corte Constitucional el magistrado ponente, Humberto Sierra Porto, sobre la norma que permite que se convoque a un referendo para que la ciudadanía se pronuncie sobre la posibilidad de que el presidente Uribe Vélez sea nuevamente candidato presidencial. ¿Acaso dicho documento es público por su propia naturaleza? No, es reservado a los otros magistrados para que ellos, sosegadamente, estudien su texto y según su leal saber y entender, en sesión de la Sala Plena de la Corte Constitucional, se pronuncien a favor o en contra.

¿Por qué se divulgó por los más diversos medios de comunicación la noticia de la orientación de tal proyecto de decisión judicial? Porque el documento se filtró a periodistas y se convirtió en la “chiva” de los últimos tiempos. A estas alturas son pocos los colombianos que no se han pronunciado en privado o públicamente sobre dicha ponencia de sentencia.

Hasta allí el asunto señala que periodistas audaces lograron conocer el documento antes de ser debatido en Sala. Pero el universo del hecho tiene mucho más amplio espectro que el ser una noticia de prensa.

El debate ya no solo es en torno a la juridicidad o no del proyecto de fallo, sino que se amplía a si la independencia y tranquilidad que debe tener la Justicia puede convivir con la presión que genera el hecho de que se haya conocido públicamente, antes de tiempo, el sentido de una ponencia de fallo y si ello va o no a generar presiones sobre los magistrados, quienes, por diversos medios, tratarán de ser influidos sobre la orientación que debe tener su decisión. Y ello, lógicamente, riñe con la labor del Juez.

El proferir un fallo judicial es una actividad intelectual que exige sosiego, aislamiento, meditación, estudio y un proceso mental donde el Juez corrobora raciocinios, inducciones y deducciones frente a sus conocimientos jurídicos y analiza los medios de prueba recaudados, sin que nadie incida en su decisión.

Y en este crucial caso ello puede no darse. Así cada uno de los magistrados de la Corte Constitucional intente aislarse para decidir consciente y jurídicamente, ello será un imposible ya que la noticia ha enfrentado a la Corporación con el deseo de la opinión de que haya fallo ya.

Lo anterior quiere decir que los hechos precipitarán a la Corte Constitucional a decidir en el menor tiempo posible, impidiendo que el proceso volitivo de cada uno de sus integrantes madure en el grado que fuere de desear y eso no es sano.

Se obtuvo una resonante “chiva” pero se puso contra la pared a la Justicia, se le recortó su independencia y el tranquilo ambiente que debe rodear a una sentencia.

martes, 26 de enero de 2010

Un aplauso para el cambio de Ecuador

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Enero 26 de 2010

El cambio de actitud de Ecuador frente a Colombia y más concretamente en lo que se refiere al problema de las Farc, sólo se puede catalogar como sorprendente. De las agresiones verbales del presidente Rafael Correa al gobierno colombiano luego de la operación en su suelo que dio con la muerte del número dos de esa guerrilla, Raúl Reyes; de la rotura de relaciones diplomáticas; de las sanciones comerciales y las acusaciones ante organismos internacionales contra Colombia, así como la resonancia y obediencia a las indicaciones emanadas desde Caracas, la nación vecina ha dado un giro de casi 180 grados. Sí. De las diferentes estrategias para tratar de ocultar relaciones ‘non sanctas’ entre altos funcionarios del gobierno ecuatoriano con la cúpula de las Farc, se pasó en pocos meses a atacarlas frontalmente.

En los últimos días, tres miembros de esa organización delictiva fueron dados de baja por las autoridades de Ecuador, al tiempo que el Ejército de ese país les ha desmantelado campamentos que insisten en mantener a ese lado de la frontera. De igual manera, el eco a los delirios chavistas ha disminuido hasta volverse prácticamente imperceptible.

La diplomacia, sin lugar a dudas, puede cobrar ese éxito. En otras palabras, la manera prudente, estratégica y reflexiva en que se han manejado las relaciones, así como, hay que decirlo, los fuertes indicios de los vínculos de altos círculos oficiales de ese país con las Farc, que para nada le ayudaban internacionalmente, le han dado a Colombia un dividendo de la mayor importancia.

Importancia y categoría que es necesario darle aún más a Ecuador de ahora en adelante, si lo que se busca es mantener su cambio de actitud y desinflar la respiración artificial que hubiera podido estar prestándole a Alfonso Cano y sus filas.

Haber ganado un aliado fronterizo para debilitar aún más a las Farc, es una victoria significativa que debe afianzarse, sobre todo si se tiene en cuenta que por los lados de vecino nororiental, el socorro a la subversión no solo persiste, sino que tiene incluso la posibilidad de convertirse en una agresión militar oficial que de paso contaría con la ayuda guerrillera interna.

jueves, 10 de diciembre de 2009

El campeón de las contradicciones


Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Diciembre 10 de 2009


Que el tema de Hugo Chávez tiene ya hastiada a la gran mayoría de los colombianos, es una realidad de esas que prácticamente se puede palpar en las calles y reuniones de todas las ciudades del país. La imagen del mandatario venezolano es tan baja, que supera en negatividad incluso a la del Congreso Nacional y sólo se sitúa ligeramente por encima a la de las Farc, percepción a la cual está estrechamente ligado el presidente vecino, con todo lo que esa asociación significa de un grupo que secuestra, ataca poblaciones inermes, extorsiona y genera violencia por donde pasa. Pero ese hastío no puede convertirse en disculpa para desentenderse de las agresiones constantes del mandatario venezolano y menos aún, para cesar el análisis de sus posturas, sobre todo, cuando están plagadas de contradicciones que hay que tener en mente para contrarrestar cualquier intento de populismo y penetración en Colombia que pueda albergar para las elecciones venideras.

Es que la distancia entre lo que Hugo Chávez dice frente a lo que hace, aumenta todos los días. De hecho, esta semana quedó en evidencia una vez más, con la respuesta que le dio al vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, luego de que le recordara el bloqueo comercial al que tiene sometido al país, cuyo costo supera ya los 170 mil empleos.

Y no, no se trata de la respuesta del presidente Chávez, en el sentido de que puede comprarle al país que quiera; lo que resulta contradictorio al punto de la indignación, es que sea precisamente uno de los abanderados de la finalización del embargo de los Estados Unidos a Cuba, el principal crítico de esa política después de Fidel Castro, quien acude a ella para agredir a una nación cuyo Gobierno lo único que ha hecho, es soportar sus reiterados insultos.

Insultos que como se ha dicho ya en ocasiones anteriores, sólo buscan generar un culpable de sus desastres económicos internos, ya que no es necesario ser estratega para saber que la disculpa del convenio militar con Estados Unidos no es más que eso, una disculpa.

Es que a Hugo Chávez parece olvidársele que si el gigante del norte quisiera agredirlo, plan que hospeda en su imaginación pero que difícilmente podría estar más lejos de la realidad, no necesitaría bases en Colombia. Convenientemente olvida que a sólo hora y media en avión se encuentra el estado de la Florida de la Unión Americana, desde donde podría actuar a sus anchas sin acudir a acuerdos internacionales.

En fin, son tantas y de tal calibre las faltas a la verdad y las contradicciones del presidente venezolano, que realizar un listado de las mismas requerirían de demasiado espacio. No obstante, es necesario agregarlas al listado a medida que las va protagonizando, para no olvidar nunca lo que representa esa amenaza a la libertad y la democracia que se cierne al otro lado de la frontera.

martes, 1 de diciembre de 2009

Un flagelo llamado minas antipersonal

Editorial

Vanguardia Liberal; Bucaramanga

Noviembre 30 de 2009

Ayer 29 de noviembre, siendo presidida por Susan Eckey, embajadora de Noruega, comenzó a sesionar en Cartagena la segunda Conferencia de Examen de la Convención sobre la Prohibición de las Minas Antipersonal, la que terminará sus actividades el próximo 4 de diciembre. No es una mera coincidencia el que se haya escogido a nuestro país como sede de ella ya que desafortunadamente Colombia es una de las naciones con más víctimas de minas antipersonal o quiebrapatas como que entre 1999 y 2009 casi 7 mil compatriotas han quedado lisiados o han muerto por la acción de esta sucia arma de guerra y terror. Delegados de más de 156 países, que hacen parte de la Convención de Otawa, analizarán los temas relacionados con la asistencia social a las víctimas (el que es deficiente) y, además, el desminado humanitario, expedirán y suscribirán una declaración política, reafirmarán su compromiso con los objetivos humanitarios de la Convención de Otawa de 1999 y diseñarán el Plan de Acción de Cartagena para el período 2010 a 2014 (que busca mejorar la situación en los países más afectados por este flagelo).

La Segunda Conferencia de Examen es un desarrollo del Tratado de Otawa de 1999 que prohíbe la adquisición, producción, almacenamiento y utilización de minas antipersonal. En 10 años se ha logrado que en cerca de una decena de países disminuya el uso de tales artefactos y avances en la asistencia a las víctimas, pero en otros países (como Colombia) la situación es amarga en tal sentido pues ha aumentado dramáticamente el número de víctimas de tales minas.

Colombia es el país del mundo en que más víctimas por minas antipersonal hay, seguida de Sudán, Iraq y Afganistán, según la clasificación mundial de países víctimas de minas antipersonal, conforme a datos llevados por la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas.

Ocupar tal lugar y acompañados de países tan críticos y desmadejados institucionalmente, preocupa en grado sumo y pone sobre la mesa la necesidad de adelantar más radicales y profundas medidas contra tal flagelo.

En nuestro país, en 2008, hubo casi mil víctimas de minas antipersonal. De ellas 507 fueron miembros de las Fuerzas Armadas. De los 32 departamentos del país, en 31 de ellos ha habido víctimas. Los departamentos en que más casos de minas antipersonal se registran son Antioquia, Cundinamarca y Santander. En más del 50% de los municipios de país ha habido casos de tal tipo de artefactos de guerra y terror.

Es hora de pasar de hacer consideraciones especulativas sobre este tema y concentrar fuerzas y propósitos en el diseño de eficaces políticas que signifiquen mejoría en tal campo pues cada víctima tiene un amplio espectro que lesiona hondamente el desarrollo social y económico del país, principalmente en el sector agrario, siendo hoy una de las causas del desplazamiento masivo a las ciudades.

domingo, 29 de noviembre de 2009

A recordar a Chamberlain

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Noviembre 29 de 2009

Neville Chamberlain fue un político inglés que ocupó el cargo de Primer Ministro del Reino Unido entre 1937 y 1940. Fue un hombre bien intencionado y amante de la paz por sobre todas las cosas, que sin embargo pasó a la historia como la persona que cayó en el juego de Hitler, fue abiertamente engañado por el dictador alemán, le entregó en bandeja a Checoslovaquia y lo peor, ni así pudo evitar la guerra. Para volver corta una historia larga, la lección que le dejó Chamberlain a la posteridad consiste en que no se pueden hacer concesiones exageradas ni tomar posiciones blandas en las relaciones con gobernantes difíciles y peor aún, populistas. Y menos, cuando se trata de mandatarios que rayan en la demencia, tal como le sucedió al inglés con el Führer nazi.

Cualquier parecido con el presente que vive Colombia no es precisamente una coincidencia y si bien es necesario establecer las diferencias evidentes de contexto, son muchas las enseñanzas que podría aplicar el Gobierno Nacional en el manejo de las relaciones con el presidente venezolano, Hugo Chávez Frías.

Y no, no se trata bajo ningún punto de vista de responder las agresiones verbales del Presidente vecino con embestidas del mismo calibre callejero. Menos aún, hablar o considerar una guerra que solo traería sufrimiento y destrucción a dos pueblos hermanos, afectados ya por la pobreza y el subdesarrollo crónico.

La gran enseñanza del error de Chamberlain, es sobre la necesidad de pararse duro. De hacerse sentir y no asimilar los ultrajes sin respuesta alguna.

Es que Chávez también tiene mucho qué perder. Sus órdenes de bloqueo económico, deberían tener como réplica una suspensión de suministros vitales para ese país que Colombia ha seguido proveyendo a pesar de los insultos y las agresiones.

Tratar de razonar con el mandatario venezolano ha resultado ser imposible. Sin embargo, lo que cada vez queda más en evidencia, es la intención de Chávez de acudir a un altercado por lo menos fronterizo, que instaure un enemigo común para los venezolanos al que se le pueda echar la culpa del desastre que ha sido su Gobierno.

Colombia no puede caer en esa estrategia, razón por la cual puede resultar más beneficioso mostrar también los dientes, que poner la otra mejilla como se ha hecho hasta el momento. Otra mejilla que Chávez golpea cada vez con más confianza, tal vez bajo la convicción absoluta de que es el miedo el que prima de este lado de la frontera, cuando la verdad demuestra que en el plano militar, el Ejercito Nacional está muy por encima de las filas chavistas, por lo menos en lo que a capacidad de combate se refiere.

En otras palabras, la valentía no es precisamente una de las características de Hugo Chávez Frías. Por esa razón, una posición fuerte ante la próxima agresión, puede fácilmente servir, por contradictorio que parezca, para evitar un conflicto internacional.

sábado, 28 de noviembre de 2009

El mercado interno de estupefacientes

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Noviembre 28 de 2009

La comunidad tiende, inconscientemente, a conservar en la memoria colectiva ideas estáticas sobre los fenómenos sociales. La opinión pública fija en su conciencia los hechos como si fueran inamovibles, olvidando que tienen gran energía, agilidad y cambian en forma continua. Así, llega el momento en que el concepto social se soporta en premisas desactualizadas e incorrectas mientras que aquello que es materia de análisis avanza con una dinámica insospechada. El ejemplo más destacado de ello es lo que ocurre con el narcotráfico. La comunidad piensa en este fenómeno con las categorías con las que lo juzgaba cuando existían los carteles de Medellín y de Cali y la realidad muestra que el presente de tal tipo de delito dista mucho de lo que ocurría en los años 80 y 90 del siglo XX.

Hoy el problema no es solo la producción y mercadeo para la exportación ilegal de estupefacientes, que no cesa; Colombia actualmente no solo exporta cocaína sino que tiene un dinámico, próspero y creciente mercado interno, lo que era insospechado hace 15 o 20 años.

Los narcotraficantes de hoy no solo tienen rutas para llevar estupefacientes a Norteamérica y Europa, sino que una de sus principales fuentes de enriquecimiento es el mercado interno de cocaína, producto que llega al consumidor final, en nuestras calles, a través de una complicada red de mercadeo doméstica.

En otras palabras, hoy Colombia tiene muchos consumidores y la telaraña de ventas que se ha creado para satisfacer la demanda es de grandes proporciones y sofisticación. Tanto, que si se acabara la exportación de estupefacientes no desaparecería el problema, ya que el proveer el mercado interno genera mucha riqueza a quienes lo hacen.

Lo peor es que las autoridades no están preparadas suficientemente para enfrentar esta realidad delictiva. Aún se cree que el tráfico interno es un tanto artesanal, que hay una red no sofisticada de mayoristas y vendedores minoristas, cuando la realidad es que hay una densa y eficaz urdimbre de mercadeo doméstico.

Es imperativo adelantar un debate sobre la actualidad del hecho, estudiar en qué aciertan las autoridades al enfrentarlo, qué falencias hay en la represión actual de tan execrable delito y qué ajustes deben hacerse para poder enfrentar airosamente a tan duros y avezados traficantes.

De la inteligencia y racionalidad con que el Estado colombiano reaccione, depende el mañana de las nuevas generaciones de colombianos pues no solo se debe buscar regenerar a los que ya son adictos, combatir a fondo y con eficacia a los productores y comerciantes de drogas estupefacientes, sino de salvar a quienes aún no son consumidores con una profunda y permanente campaña educativa de carácter preventivo.

Ese es el desafío que tiene ante sí Colombia y el tiempo señalará si lo supimos enfrentar airosamente o si nos hundiremos en un laberinto en el que se perderán generaciones enteras de compatriotas.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Educación y emprendimiento

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Noviembre 26 de 2009

A principios de la centuria pasada, quienes adquirían cierta cultura ostentaban el título de “Bachiller” y era frecuente que al citar sus nombres se antepusiera tal condición. En ese tiempo, el principal empleador era el Estado y para optar a la mayoría de los cargos el único requisito exigido era haber culminado el bachillerato. A mediados del siglo XX, las exigencias aumentaron. Por esa razón, se requería que las personas dispusieran de un título profesional al tiempo que el Estado dejó de ser el principal empleador, puesto que el sector privado logró un crecimiento significativo en su tamaño y número. Quienes concluyeron estudios universitarios podían darse el lujo de escoger entre varias opciones laborales aquella que consideraban la mejor y más lucrativa. Además, no necesitaban esperar para empezar su ejercicio laboral y profesional así como para recibir sus primeros salarios que eran de tal calidad que cubrían sobradamente sus necesidades personales y familiares.

Hoy en día, para lograr una cierta competitividad en el mercado laboral, las personas no sólo deben haber concluido una carrera universitaria, sino que requieren, adicionalmente, realizar estudios de posgrado, sea de especialización, maestría, doctorado o postdoctorado. Por otra parte, ni el Estado ni las empresas han podido incrementar sus ofertas laborales a la misma tasa a la que crece la población, con lo cual la consecución de una opción laboral es cada vez más difícil y más competida. Según las estadísticas, un egresado en promedio demora cerca de nueve meses para encontrar una posibilidad de desempeño profesional. Y como los salarios también están sometidos a la Ley de la Oferta y la Demanda, al haber abundante número de graduados los salarios ofrecidos son cada vez más bajos y no alcanzan para cubrir los gastos familiares, razón por la cual ambos miembros de la pareja deben aportar al sostenimiento de sus hogares.

Las instituciones universitarias deben enfocar el énfasis en la formación de sus alumnos hacia el emprendimiento, es decir, que cada uno sea el generador de su propio trabajo y ojalá del trabajo de muchas personas más. Sólo cuando cada profesional sea un verdadero empresario en sí mismo se logrará un crecimiento de la economía realmente significativo así como unas condiciones de vida más dignas para un alto porcentaje de los colombianos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

¿Qué pasa en los colegios públicos?

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Noviembre 23 de 2009

Los resultados del Icfes y las mediciones de calidad de la educación media demuestran que la instrucción impartida en buen número de colegios privados de Santander es sobresaliente a nivel nacional, hecho que llena de orgullo a la región. Casos como el del colegio La Quinta del Puente no es producto de la casualidad sino de una paciente e inteligente orientación que a lo largo de los años ha fructificado. Igual sucede con otros reputados colegios ubicados en varios municipios de nuestra geografía. Pero, ¿qué pasa con los colegios oficiales? El impulso de la educación pública fue una de las primeras tareas emprendidas por los fundadores de la república. Ellos entendieron que sin instrucción no habría futuro.

Una de las grandes obras del gobierno del general Santander fue el haber fundado un abultado número de colegios públicos y haber impulsado la educación oficial. La obra de los hermanos Zapata en tan importante campo no tiene par y numerosos ejemplos pueden citarse para resaltar los esfuerzos que durante 200 años se han hecho para que la educación que imparten los colegios estatales sea de alta calidad. Pero, ¿qué ha ocurrido en ellos en las últimas décadas?

La calidad de la educación en un considerable número de universidades públicas de Colombia es alta. La Universidad Nacional, la UIS, la Universidad de Antioquia, la del Valle, la del Cauca y otras más son punto de referencia de todo análisis de la educación superior en Colombia. Pero, ¿por qué está tan relegada la educación que se imparte en los colegios públicos?

A raíz del repunte de los colegios privados en el escalafón de los mejores 300 colegios de Colombia y la poca calidad de la educación impartida actualmente en los colegios oficiales, se han ensayado apresuradas explicaciones, siendo ellas poco atinadas.

A mediados del siglo XX el nivel de la educación de los colegios públicos era de primerísima calidad. El declive del nivel educativo en los colegios oficiales comenzó a aflorar a finales de los años 60 del siglo pasado y de entonces a hoy la curva descendente ha sido cada vez más pronunciada.

Colombia no puede permitir que la brecha entre la calidad de la educación privada y la educación pública siga creciendo, pues ello tiene consecuencias nefastas. Es prioritario estudiar qué es lo que está sucediendo, sus causas y razones, e implementar un plan de mejoramiento continuo y acelerado para que quienes se educan en los colegios oficiales puedan emular con los que lo hacen en los colegios privados.

El país no puede tener bachilleres de primera y de segunda categoría y menos que los relegados sean los egresados de los colegios oficiales. La educación media impartida por el Estado tiene que mejorar notablemente y mientras ello no ocurra, el Ministerio de Educación está cumpliendo deficientemente su tarea.

jueves, 12 de noviembre de 2009

La Senadora del despropósito

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Noviembre 12 de 2009

En innumerables ocasiones, este espacio editorial ha citado los ejemplos y detallado las consecuencias de esa incapacidad crónica de los altos dirigentes estatales, de aprender las lecciones de sus errores. Desde presidentes de la República hasta magistrados, pero muy particularmente los congresistas, se han caracterizado por insistir en sus faltas y reiterar sus equivocaciones e irregularidades que lamentablemente, terminan por lo general perjudicando a todo el país. Sin embargo, hay quienes rompen sus propias marcas todos los días, como sin lugar a dudas lo hace la senadora Piedad Córdoba.

La controvertida parlamentaria, a quien no se le puede negar su aporte para la liberación de secuestrados por parte de las Farc, no solo parece desconocer la impopularidad que le generan muchas de sus posturas, sino que persevera en las mismas.

A las polémicas pero sobre todo ofensivas fotos con boina y de abrazo con delincuentes de las Farc, la opinión pública aún les suma sus declaraciones en México exhortando a la comunidad internacional a romper relaciones con el Gobierno colombiano.

Pero ahora hay más. No contenta con lo anterior, esta semana insiste en su apoyo a Hugo Chávez, quien mantiene a toda la región incendiada políticamente, asegurando además que existen planes para asesinar al mandatario venezolano que hasta el momento, sólo él ha denunciado, curiosamente, cada vez que se aproximan elecciones internas.

Y, sí la senadora Córdoba tiene derecho a sus opiniones, así como a expresarlas por más de que estén en contravía a las del resto del país. Ese es precisamente uno de los pilares de la democracia.

Sin embargo, cuando esas posturas van en contra de su propia nación, como en el caso más reciente al afirmar que es el Gobierno Nacional al que más le conviene la confrontación, al tiempo que resulta evidente que Chávez es su principal instigador y agresor, la congresista sí debería considerar si no está azuzando una situación de por sí particularmente difícil. Situación que a fin de cuentas ella condona, a pesar de que perjudica a su propia patria.

En pocas palabras, Piedad Córdoba como cualquier ciudadano, tiene derecho a sentar sus posiciones, pero cuando lo hace en calidad de Senadora y en contra del Estado del que hace parte para ponerse a favor de un antagonista extranjero, sí constituye una provocación innecesaria que muy posiblemente, le cobrarán los colombianos en las próximas elecciones.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Colombia, enemigo común

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Noviembre 4 de 2009


Colombia debe, en la medida de lo posible y sin soportar humillaciones o caer en el servilismo, evitar a toda costa darle pretextos a Hugo Chávez, presidente de Venezuela, para que aumente las tensiones entre los dos países. Pero la misión no es fácil, desde ningún punto de vista que se le mire.

Y no es fácil, porque Chávez busca con todos sus actos y declaraciones precisamente eso: encontrar un pretexto para presentarle al pueblo venezolano un enemigo común, en este caso Colombia, para justificar sus fracasos, lavar sus desengaños y echarle la culpa de todas sus privaciones.

La táctica, que ha sido utilizada por innumerables gobiernos despóticos y dictaduras crónicas a través de los siglos, lamentablemente sigue dando resultado.

Es que Hugo Chávez se está quedando sin disculpas ante su propio pueblo. A pesar de contar con uno de los presupuestos más opulentos de América Latina gracias al petróleo, la situación interna en Venezuela no podría ser más contraria a esa riqueza.

Escasez de alimentos, racionamientos de agua, cortes de luz, inseguridad rampante y tasas de secuestros desbocadas, todo ello amparado en la disminución de las libertades civiles, no le presentan un buen panorama a la popularidad del mandatario venezolano.

Y es precisamente por esa enciclopedia de dificultades, generada entre otras cosas por la incompetencia gubernamental, la testarudez presidencial y la corrupción rebosada, que Chávez necesita un enemigo para responsabilizarlo de todas esas calamidades.

El antagonista perfecto es Colombia. Por esa razón, actos como la muerte de los dos guardias venezolanos en la frontera deben ser reprimidos con rapidez y de la misma manera, torpezas como las cometidas por el DAS con tanta frecuencia en esa nación, no pueden volver a repetirse.

Sobre ese tema no se puede dejar de insistir. Hugo Chávez se encuentra buscando con lupa disculpas para justificar una escalada en los enfrentamientos y Colombia no puede continuar sirviéndoselas en bandeja.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Un gremio con manejo progresista

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Octubre 28 de 2009

En los últimos tiempos, se ha gestado una auténtica revolución en el manejo de uno de los sectores más importantes del país: el de la ganadería. La Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegan, bajo la batuta de José Félix Lafaurie Rivera, se encuentra decidida a marcar el paso del progreso y la senda del desarrollo que deberían imitar no solo sus colegas del agro, sino de los demás gremios del país.

Las visitas organizadas por la Federación de ganaderos colombianos a los hatos más grandes y productivos de naciones como Brasil, Argentina, los Estados Unidos e incluso Colombia, para que quienes se dedican a ese negocio puedan capacitarse y observar lo mejor del medio así como las tendencias que se están imponiendo para luego replicarlas en sus fincas, constituye una idea que debe perdurar en el tiempo.

Es que tener la posibilidad de conocer granjas donde se ordeñan 32 mil vacas diarias en núcleos de 8.000, algunas de las cuales alcanzan a producir hasta 75 kilos de leche cada 24 horas, es una experiencia que según los entendidos en la materia, abre muchas perspectivas y derriba todavía más barreras mentales que existen en el país.

Por otro lado, el sexaje de semen para producir hembras o machos según las necesidades, con precisiones de hasta un 90% en los resultados; el trasplante de embriones y la fertilización in vitro, para nombrar otros campos en donde hay beneficios con la aplicación de la tecnología de punta, son terrenos que ya no son desconocidos para cientos de ganaderos colombianos.

De hecho, obtener lecciones por medio de la experiencia de otras naciones, como esa que dice que la razón más poderosa detrás de la productividad está en el tipo de comida con el que se alimenten los animales, no tiene precio.

En fin, por donde se mire, en el campo ganadero del país están sucediendo grandes cosas y Fedegán es responsable en buena parte de ello.

martes, 27 de octubre de 2009

¿Quién será el retrasado?

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Octubre 27 de 2009

La pregunta de este espacio editorial, se la hacen en este momento no solo la totalidad de los colombianos, sino también buena parte de la opinión pública venezolana, otro tanto de la latinoamericana y por que no decirlo, hasta algunos sectores en los Estados Unidos. Después de las más recientes declaraciones en su programa semanal Aló Presidente, en el cual Hugo Chávez tildó al ministro de Defensa colombiano Gabriel Silva de retrasado mental, luego de que este último expresara su preocupación por la facilidad con que los narcotraficantes operan en el país vecino, los pueblos antes mencionados se debaten entre dos preguntas.

Y estas son: O bien el Mandatario venezolano es uno de los más serios candidatos al premio del mayor cinismo en el mundo, o sufre precisamente del impedimento que le atribuyó al ministro colombiano.

Es que no queda otra explicación, para que una persona que ostenta un cargo de tanta importancia, se atreva a vivir constantemente criticando y atacando a los demás, cuando literalmente mantiene a su país entre la pobreza absoluta, el incendio social y la debacle económica.

Chávez no ha sido capaz o no ha querido ver que la nación que ha conducido durante más de 9 años, tiene hoy en día una de las tasas de homicidios e inseguridad más altas de América Latina, puntea en atrocidades como el secuestro y ni qué decir de las tristes cifras económicas que tiene para mostrar. De hecho, sus políticas han sido tan devastadoras que internamente Venezuela vive al borde de un desabastecimiento general de alimentos.

Pero eso no es lo peor.

Lo peor, es que todo lo anterior sucede al tiempo que Chávez ha gozado de uno de los presupuestos más jugosos del continente por cuenta del petróleo, que ha desperdiciado en cantidades que harían sonrojar incluso a un jeque árabe.

De vuelta entonces al tema principal, no se puede llegar a otra conclusión. El presidente de Venezuela no tiene la autoridad moral para criticar a altos funcionarios de otros gobiernos en los términos en que lo hace. Y tal vez antes de continuar, debería responder muchas de las preguntas planteadas a lo largo y ancho del continente americano.

jueves, 22 de octubre de 2009

Extraordinaria lección

Epístolas Laicas

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Octubre 22 de 2009

Cuenta J. Aramburo que en una universidad venezolana se suscitó una discusión entre el maestro de Economía y sus alumnos. Los alumnos insistían: El socialismo es bueno, es la mejor forma de gobierno. No existen clases sociales, ni pobres ni ricos. Todos iguales. La producción y la riqueza se reparten equitativamente entre todos para el beneficio común. El maestro propuso un experimento: En adelante las calificaciones que obtenga cada quien serán promediadas entre todos los alumnos. Así se obtendrá ese “beneficio del estudio y del esfuerzo común.” No todos entendieron. Aquellos que iban peor, la mayoría, aceptaron inmediatamente. En el siguiente examen, las calificaciones promediaban 7.8/10.0 para todos. Los buenos estudiantes estaban inconformes; los peores, satisfechos y felices. Sin entusiasmo ni afán de superación, el ánimo decayó. Nadie quiso estudiar, hacer tareas ni dedicarle más tiempo a la materia.

La motivación se desplomó. Para el segundo examen, todos estudiaron menos. ¡El promedio fue 6.5! Los buenos se quejaron de que no tomaban en cuenta su dedicación. Los flojos dijeron que sí era justo obtener mejores notas a través del esfuerzo conjunto. El promedio del tercer examen fue 4.0. ¡Todos quedaron reprobados! ¡Empezó la revolución! Los estudiantes peleaban culpándose unos a otros por los fracasos. Llegaron a resentimientos e insultos; inclusive a los golpes. Ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiaran los maquetas. ¿Qué sucedió? Todos perdieron Economía. El experimento estaba consumado.

El fracaso se debe a que el ser humano se sacrifica trabajando duro cuando la recompensa es atractiva y justifica el esfuerzo propio. Cuando el gobierno suprime ese incentivo y le quita al productivo para darle al pasivo, desaparece la excelencia y aparece el fracaso general.

Lincoln expresó:

“No se puede crear prosperidad desalentando la iniciativa propia. No se puede fortalecer al débil debilitando al fuerte. No se puede ayudar a los pequeños aplastando a los grandes. No se puede mejorar al pobre destruyendo al rico. No se puede elevar al asalariado oprimiendo a quien paga los salarios. No se puede promover la fraternidad y el progreso de la humanidad promoviendo e incitando al odio de clases.”

sábado, 17 de octubre de 2009

Sumergidos en el 2029

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Octubre 17 de 2009


Las informaciones, a pesar de que cada vez son más alarmantes, parecen no calarle a la humanidad y peor aún, a quienes podrían hacer algo para revertir la situación. Según Meter Wadhams, profesor de física oceánica de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, el calentamiento global dejará sin hielo al ártico durante los veranos a partir del año 2029. El estudio, nuevamente insiste en que el derretimiento de los hielos haría aumentar el nivel del mar, cuyo efecto más directo será dejar bajo el agua extensas zonas costeras del planeta, incluidas todas las ciudades en las cuales habita un tercio de la humanidad.

El verdadero problema consiste entonces en la ignorancia de las mayorías, reforzada por la apatía de quienes estarían en capacidad de controlar las emisiones industriales responsables del calentamiento global, pero guiados por intereses económicos, se niegan a hacerlo.

De hecho, esa ignorancia y esa apatía rayan prácticamente en el suicidio, ya que exponen más allá de toda duda la falta de interés en las inmensas dificultades que va a verse obligada a enfrentar la especie humana en muy pocos años, de seguir con los hábitos de procreación, devastación, consumo y gasto desmesurados, sin pensar en la destrucción progresiva de la naturaleza, única con la capacidad al fin de cuentas de mantener vivos a los millones de seres que habitan este planeta.

Una combinación que la tecnología ya hace posible entre la conservación y el desarrollo económico, sanciones ejemplares a quienes no cesan de contaminar y aniquilar, pero sobre todo la educación ambiental que deben recibir todos los seres humanos desde niños, deben volverse medidas obligatorias en todos los países del mundo sin excepción alguna.

La Tierra es una sola. La humanidad no tiene dónde más vivir en este universo. Actualmente, las diferentes sociedades enfrentan innumerables problemas políticos y económicos que sin embargo parecerán juego de niños, comparados con los que desde ya se avizoran si no se adoptan soluciones extremas desde hoy mismo.

viernes, 16 de octubre de 2009

Agresión jurídica extrafronteriza

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Octubre 16 de 2009


Cuando a través de diálogos diplomáticos orientados por los cancilleres de Colombia y Ecuador se estaban limando las asperezas y diferencias que han aflorado a lo largo de los últimos 19 meses en las relaciones entre los dos países, el mismo juez de Sucumbíos (Ecuador) que adelanta un proceso contra el ex ministro Juan Manuel Santos, profirió orden de captura contra el comandante general de las Fuerzas Armadas de Colombia, general Fredy Padilla de León. La decisión judicial comentada tiene un penetrante olor a determinación política disfrazada de orden judicial, para ampararla bajo el principio constitucional de la división y autonomía de las ramas de Poder Público que hay en nuestros países y que está elevada a norma Constitucional en la Carta Magna de cada una de las dos naciones.

Si bien el hecho que fundamenta el proceso penal ocurrió el 1 de marzo de 2008 en territorio ecuatoriano, el cargo y la dignidad que ostenta el general Fredy Padilla de León ubica la decisión tomada no en el terreno de lo judicial, sino en el delicado universo de la soberanía de los Estados, de la dignidad nacional, del ataque a las instituciones de un país limítrofe y obliga a Colombia a estudiar lo ocurrido desde el punto de vista de los intereses superiores y de los más caros valores de nuestra nacionalidad y con base en ellos actuar.

La orden de captura librada no es contra el ciudadano Fredy Padilla de León, es contra quien representa y encarna a las Fuerzas Armadas colombianas y en consecuencia, es un golpe artero dirigido contra las instituciones patrias.

Una medida como la tomada por el Juez de Sucumbíos no pudo haber sido producto de un acto irreflexivo y precipitado del titular del citado Despacho Judicial, sino que muy probablemente fue comentado con superiores suyos y éstos, de haber sido reflexivos, habrían sugerido más prudencia y sensatez.

Librar una orden de captura contra el comandante general de las Fuerzas Armadas de un país no es tomar una decisión judicial, es arremeter contra toda una nación.

Si lo anterior no lo evaluó el Juez de Sucumbíos, su proceder fue irresponsable y torpe. Si lo evaluó y pese a ello actuó a sabiendas de las consecuencias, se pone en evidencia que estamos no solo ante una mente que no tiene la compostura ni la mesura que deben presidir los actos de toda persona que administra Justicia, sino ante una provocación premeditada contra el país.

Colombia debe responder a la afrenta con severidad y altivez so pena de que el día de mañana cualquier funcionario de otro país decida que puede, en forma ligera, artera y roma, pisotear nuestra dignidad e instituciones y ultrajar a la patria, esa que con tanta dificultad y sacrificio hemos ido edificando a lo largo de dos siglos.

domingo, 11 de octubre de 2009

Ceguera política permanente

Editorial

Vanguardia Liberal, Bucaramanga

Octubre 11 de 2009

No podían estar más equivocados, quienes en algún momento pensaron que el reemplazo de Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, por Alfonso Cano, podía con el tiempo generar algunos cambios internos en las Farc. La equivocación, no obstante, tenía algunos argumentos serios en los cuales apoyarse, como el hecho de que quien ahora comanda a esa organización criminal, es un individuo más preparado que su antecesor, quien además de que ni siquiera pudo graduarse como bachiller, se jactaba incluso de no haber estado en una ciudad grande del país desde finales de los años sesenta del siglo XX, por haber permanecido en el monte.


Frente a tamaña desconexión con la realidad nacional, fue que muchos pensaron que con el arribo de Cano, la situación en algo podría mejorar, así fuera porque difícilmente podía ser peor.


Pero no fue así.


Y no fue así, porque a pesar de su pretendida mayor preparación política y social, el nuevo jefe de las Farc ha demostrado en este año largo al mando de sus filas, que es tanto o más ciego políticamente que su predecesor.


Así queda demostrado al analizar la posición de amplios sectores de la opinión pública nacional, que se encuentran dispuestos a aceptar que se modifiquen las leyes y se tuerzan las conciencias, para asegurarse de que la política de combatir a ese grupo insurgente continúe inalterada. En fin, que se ponga en peligro la existencia misma de la democracia, con tal de garantizar que la posición del Estado de combatir a las Farc por la fuerza, seguirá en el futuro.


Mientras tanto, desconociendo abiertamente esa realidad que admiten hasta países lejanos, Cano y sus hombres insisten en mantener a miembros de la fuerza pública secuestrados en la selva, perseveran en sus ataques a poblaciones inermes, prosiguen con sus boleteos y extorsiones a los campesinos y ganaderos, perpetúan su reclutamiento de menores y no dejan pasar oportunidad que se les presente para plagiar ciudadanos de toda clase y condición.


Y como si el listado anterior no fuera suficiente, y a pesar de los fuertes golpes militares que han recibido, las Farc se niegan a expresar la más tenue señal de que estén por lo menos considerando darle una tregua a esta guerra fraticida en la cual tienen inmerso al país hace 40 años.

Políticamente, esa agrupación guerri-llera perdió el conflicto hace años con sus abusos en la zona de despeje. No obstante, lo que no deja de llamar a la sorpresa es que no solamente se rehúsa a prender la lección, sino que gracias a esa ignorancia insiste en inundar de sangre y sufrimiento al país.