martes 9 de febrero de 2010

Tiempo para el comercio

Editorial

The Washington Post, Washington

Febrero 8 de 2010

(Traducción Blog Debate Nacional)

En los últimos días parecía como si el estancamiento político sobre el comercio finalmente estaba a punto de romperse. En el informe sobre el Estado de la Unión centrado en la creación de empleos, el presidente Obama lanzó una Iniciativa Nacional de Exportación para duplicar las exportaciones de EE.UU. en cinco años. En apoyo de este objetivo, se expresó alentadoramente acerca de “fortalecer” las relaciones comerciales con Corea del Sur, Panamá y Colombia, con cada uno de los cuales tiene Estados Unidos un acuerdo de libre comercio (TLC) en espera de la aprobación del Congreso. ¿Sería que el Presidente estaba listo para lidiar con los sindicatos y otros grupos de interés demócratas que los han venido bloqueando? La situación parecía aún más esperanzadora el miércoles: el Secretario del Tesoro Timothy F. Geithner respondió "absolutamente" cuando un miembro del Congreso preguntó si la administración quería concluirlos antes de fin de año.

O eso parecía. En realidad, el Secretario había sido mal interpretado por algún cruce de palabras en la comparecencia, explicó su Departamento en un comunicado de prensa después. La posición de la administración Obama sigue siendo lo que era: se quiere ajustar los acuerdos, en cooperación con el Congreso, y "avanzar" con ellos, pero no hay fecha límite. Y así, a pesar de la prometedora charla, el futuro de los acuerdos de libre comercio sigue siendo incierto. Panamá todavía podría llegar a una votación este año, lo que estaría bien, pero es el más pequeño y menos controvertido de los tres. Un fracaso a la hora de pasar los tratados con Colombia y Corea sería malo para las empresas y los trabajadores estadounidenses.

La Iniciativa de Exportación de la Administración ofrece más apoyo coordinado del gobierno a las empresas que están tratando de vender en el extranjero. Pero cuando se trata de crear puestos de trabajo en cantidad relacionados con las exportaciones, lo crucial es eliminar las barreras arancelarias donde sea posible y tan rápido como sea posible. Mientras Estados Unidos titubea, la Unión Europea está negociando acuerdos comerciales con Corea del Sur, Colombia y otras naciones, lo que amenaza con dejar a los Estados Unidos en una situación de desventaja.

No cabe duda que el comercio es difícil de vender en un año electoral, dado el peso de sus oponentes en el Capitolio. Pero en Colombia, el caso del acuerdo es especialmente fuerte y los hechos en contra especialmente débiles. "Esta administración buscará acuerdos comerciales balanceados [y] ambiciosos que mejoren el acceso a mercado para los trabajadores, empresas, agricultores y ganaderos norteamericanos" dijo este jueves el Secretario de Comercio Gary Locke. Esta es una descripción perfecta del TLC con Colombia: sencillamente le daría a la gran mayoría de mercancía de los EEUU. el mismo acceso libre de impuestos a la economía andina de rápido crecimiento que ya los productos colombianos gozan en los Estados Unidos. Además de este apoyo a las compañías de EE.UU., el acuerdo ayudará a apuntalar un fuerte aliado de EE.UU. en una región en conflicto.

Puesto que no hay un argumento económico en contra de libre comercio con Colombia, los opositores han tenido que recurrir a uno político, a saber, que el TLC beneficiaría a un gobierno con un mal historial de derechos humanos. En verdad, Colombia ha hecho grandes progresos desde los días sangrientos del pasado. En los últimos cuatro años, los asesinatos de sindicalistas, la principal preocupación de los activistas de derechos humanos de EEUU., ha disminuido desde 60 por año hasta 28. Los sindicalistas en realidad tienen seis veces menos probabilidad que los otros colombianos de ser víctimas de homicidio, según un nuevo estudio realizado por Daniel Mejía y María José Uribe, de la Universidad de los Andes en Bogotá.

¿Seguirán los opositores al TLC aferrándose a sus argumentos a pesar de la evidencia abrumadora en contra? ¿Está el tratado de libre comercio con Colombia en el interés de EE.UU.? ¿El Presidente ha sido indulgente con los proteccionistas en el Congreso demasiado tiempo? A las tres preguntas, la respuesta es: "Absolutamente".

Los Kirchner en la picota

Ramiro Andrade Terán

El País, Cali

Febrero 09 de 2010

Es inocultable la codicia y los equívocos negocios en Argentina de Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández. Son conocidas sus oscuras andanzas, con la compra de dos millones de dólares el año pasado, en la tormenta financiera que debilitó aún más el alicaído peso argentino. En razón de su alto cargo, la célebre pareja conocía la drástica devaluación que vendría -como en efecto ocurrió- y que convirtió a los propietarios de dólares en millonarios, de la noche a la mañana. Desde su posición privilegiada, el ‘binomio de oro’, como los llamaron en la prensa de oposición, realizó operaciones que aumentaron su fortuna a niveles que aún no se conocen con exactitud. Pero que son objeto de averiguación en una demanda por presunto enriquecimiento ilícito que les ha formulado la opositora Unión Cívica Radical.

El pueblo argentino viene dando muestras de colérica fatiga frente a la corrupción entronizada en el poder. Que no es de ahora. Década tras década, la historia registra episodios de verdaderos atracos contra el patrimonio nacional que tienen origen en los más altos poderes. El Peronismo -dividido en pedazos a la muerte de Perón- tiene una negra historia de actividades ilícitas.

Ha sido manifiesta la conducta de muchos de sus líderes de manejar la Nación como un feudo productivo y facilitar grandes negocios a transnacionales. Que han hecho su agosto en la patria de Perón. Por supuesto, algunas de sus tendencias han sido de probada honestidad y respetable manejo político. Pero nunca han podido llegar al Gobierno por la hostilidad de sus propios copartidarios (caciques de vieja data que Perón y Evita protegieron en su época), y terminaron por debilitarse o desaparecer.

Volviendo a los Kirchner: su fortuna aumentó, en el 2008, un 158%. Un verdadero milagro en el caso de dos personas que no tenían un patrimonio elevado y, de un momento a otro, ya en el poder, resultaron multimillonarios.

No sólo han hecho enorme fortuna los encopetados personajes: el secretario privado, Fabián Gutiérrez, se retiró de su cargo acosado por una investigación judicial que busca determinar si se enriqueció por medios fraudulentos. Ya se sabe que su patrimonio aumentó siete veces, desde el 2003. Las investigaciones concluirán en la detención de numerosos personajes del peronismo. Del oscuro episodio, eso es algo positivo. A los responsables de la corrupción en el Gobierno -y en particular al peronismo- les llegó la hora de responder por sus deshonestos manejos. Algo clave para la recuperación de Argentina.

Desizquierdización

Vicente Torrijos

El Nuevo Siglo, Bogotá

Febrero 9 de 2010


Alfonso Cano, Daniel Ortega, la Familia Castro, Rafael Correa y Hugo Chávez están inconsolables.
No se hacían muchas ilusiones con el ex presidente Frei, pero al menos abrigaban la esperanza de que Chile siguiera comportándose como un país condescendiente, comprensivo y hasta complaciente con la Alianza Bolivariana.


En el fondo, ellos querían seguir aplaudiendo a los intelectuales chilenos encargados de perfilar el Consejo Sudamericano de Defensa con el fin de que perfeccionaran su tarea y se pudiera contener y torpedear la cooperación militar colombo-norteamericana.Para ponerlo en otros términos, ellos querían que los sectores radicales de la Concertación, siempre tan permeables al Movimiento Continental Bolivariano (copresidido por las Farc), siguieran de algún modo en el poder impidiendo que se cuestionara, se señalara o se condenara el expansionismo revolucionario.


Pero con Piñera en La Moneda se derrumbó el castillito de naipes y la neutralidad chilena se evaporó como por encanto.


En efecto, el nuevo Presidente conservará la intensa actividad comercial que ha caracterizado a Santiago en los escenarios globales, pero dejará atrás esa concepción política e ideológicamente ‘aséptica’ de la Concertación, de tal modo que dotará al país de una identidad clara en política internacional, lejos de las aguas tibias de la Socialdemocracia.


Para comenzar, Piñera ya puso los puntos sobre las íes y criticó sensiblemente “… la forma en que se concibe el modelo de desarrollo económico y la forma en que se concibe y se practica la democracia en Venezuela”.


Lo que, por supuesto, confirmó esos temores que, como se dijo al principio, tienen a los leninistas tropicales tan, pero tan desencajados, que su líder natural no encontró más opción que vociferar desde Caracas: “No se meta con nosotros, Sebastián Piñera. Póngase a gobernar Chile y no lo convierta en otra plataforma de ataque contra Venezuela”.


El problema está en que Chile es tan solo un eslabón más de la cadena de desizquierdización en América Latina. Primero fue Martinelli, en Panamá; luego, Lobo, en Honduras, y ahora vendrán Cobos o Macri en Argentina, y José Serra en Brasil. En pocas palabras, un nuevo horizonte para Unasur, para la OEA, para las Américas. Un horizonte de libertad y prosperidad compartida.

Integración caribeña

Aurelio Martínez Canabal

El Nuevo Siglo, Bogotá

Febrero 9 de 2010


EL tema se vuelve recurrente. La importancia del asunto justifica que se vuelva a examinarlo. Se trata, nada menos, de darle estructura jurídica a la Costa Caribe colombiana como una región territorial. Se volvería realidad una aspiración que de tiempo atrás se ha tenido en estas comarcas, de disponer de cierta autonomía administrativa. Esto sin atentar contra la unidad de la nación colombiana. Simplemente se ha pretendido reducir, en un grado conveniente, la dependencia de esta extensa provincia del manejo centralista.


Eduardo Verano de la Rosa, gobernador del Atlántico, ha sido adalid de esta iniciativa. Miembro que fue de la Asamblea Constituyente, que le dio vida a la actual Carta Política, el mandatario seccional le ha planteado al Consejo Nacional Electoral, llevando la vocería de los jefes de las administraciones de los siete departamentos caribeños, que en las elecciones para corporaciones públicas del 14 de marzo, las gentes de la región manifiesten su voluntad expresa de integración institucional.


Entre los avances normativos de importancia, que quedaron consagrados en la Constitución del 91, hay que destacar las disposiciones incorporadas en el Título XI “De la Organización Territorial”, que autorizan a los departamentos y municipios localizados en zonas fronterizas para que, mediante ley que se expida, puedan “adelantar directamente con la entidad territorial limítrofe del país vecino, de igual nivel, programas de cooperación e integración, dirigidos a fomentar el desarrollo comunitario, la prestación de servicios públicos y la preservación del ambiente”. No es necesario resaltar la trascendencia de esta previsión constitucional.


De igual manera, los artículos 306 y 307, del Capítulo 2 del Título antes citado, dejaron prevista la posibilidad de integrarse dos o más departamentos en “regiones administrativas y de planificación, con personería jurídica, autonomía y patrimonio propio”. Lo que ahora aparece en la palestra es la utilización de estas herramientas constitucionales, para lograr cristalizar una aspiración de quienes habitan territorios ubicados en la costa o en cercanías del Mar Caribe.


La conveniencia de esta figura de ordenamiento territorial se tiene ya experimentada en distintas latitudes. El ejemplo español es elocuente. La autonomía de que disponen las distintas regiones hispánicas ha facilitado el desarrollo de las mismas, dentro de un marco de sana emulación. Al no contarse con un esquema federal, como es también el caso de Colombia, la estructuración de regiones hace posible que, con sentido de pertenencia, los dirigentes y pobladores de cada ente seccional se esfuercen por sacar adelante las perspectivas de progreso económico y social.

El vecino incómodo

Editorial

El Universal, Cartagena

Febrero 9 de 2010

Las relaciones de Colombia con Ecuador se comienzan a normalizar, mientras que las vicisitudes de Venezuela empeoran el talante pugnaz de su presidente, cuya verborrea arrecia a medida que se le aprieta la situación en su país, cuya mala administración en casi todos los sectores oficiales comienza a surtir efecto, empeorada por El Niño, que sacó a relucir las ineficiencias e imprevisiones energéticas del régimen.

La sequía venía provocando apagones esporádicos cada vez más frecuentes, porque la represa principal del país, el embalse del Guri, cuya hidroeléctrica produce 70% de la energía de la nación, está en crisis, la que condujo al presidente Chávez a declarar la “Emergencia Eléctrica” ayer.

Chávez no encuentra cómo distraer la atención de los venezolanos, cada vez más desencantados de él, sin que eso quiera decir que se caerá en el futuro inmediato, aunque su gobierno está muy preocupado por las elecciones del 26 de septiembre, en donde necesitan barrer para afianzar más su control sobre la yugular de la democracia venezolana, en vías de extinción.

Chávez venía recurriendo a lo que en ciencias políticas se llama la “teoría del enemigo externo”, practicada por Castro durante toda la Revolución Cubana y aún hoy, que consiste en tratar de tener al pueblo convencido de que es inminente una invasión de una potencia extranjera en cualquier momento.

Mediante este subterfugio, se intenta subordinar las frustraciones domésticas al sentimiento patriótico que debe hacer surgir la amenaza de una guerra contra un invasor. Como en la historia del pastor que gritó lobo demasiadas veces, la gente se cansa y deja de creerle al pastorcito mentiroso.

El tratado mediante el cual los Estados Unidos pueden usar 7 bases militares en Colombia le dio motivos por unas semanas a la denuncia de Chávez de que se planeaba una invasión colombo estadounidense desde nuestro país, y que la población y las fuerzas armadas venezolanas deberían estar prestas a combatir.

Luego Chávez sumó la acusación de que los Estados Unidos se habían confabulado con los holandeses para lanzar un ataque a Venezuela desde Aruba, enormidad que fue desmentida de inmediato, dejando a Chávez mal parado hasta entre la izquierda europea seria que simpatizaba con él. No contento con la anterior fabricación, se inventó la del complot entre Estados Unidos y Canadá con el mismo fin: atacar a Venezuela.

No contento con agitar el coco del enemigo externo para disimular los problemas internos y tratar de mantener su popularidad, Chávez intentó deslumbrar a los venezolanos mediante el “show” de ordenar expropiaciones de algunos edificios en el centro de Caracas hace un par de días, como si fueran órdenes espontáneas y no un libreto bien preparado para ganar adeptos entre los electores más pobres.
Si Chávez no se callaba en sus épocas doradas anteriores, ahora que baja su popularidad en Venezuela aumentarán sus paranoias, volviéndolo más predeciblemente impredecible. Aunque esto no sorprenderá al Gobierno ni a la Cancillería colombiana, no pueden subestimar la irresponsabilidad de este megalómano que comienza a sentirse acorralado.

La llegada de Ramiro Valdés a Venezuela marca el fin de la democracia

Patricia Poleo

www.patriciapoleo. com

4 de febrero de 2010

La llegada de Ramiro Valdez a Venezuela marca el fin de la Democracia y confirma que Hugo Chávez ha trabajado para entregarle el país al comunismo cubano. El anuncio que hiciera Hugo Chávez el pasado martes acerca de la llegada a Venezuela del cubano Ramiro Valdez, para cumplir misiones de Gobierno, no es más que la consumación del arrebatón final.

La presencia de Ramiro Valdez en Venezuela, confirma que Hugo Chávez y quienes lo han acompañado durante 11 años de gobierno, han estado trabajando todo el tiempo en la entrega de la nación a la secta comunista del Caribe, que siempre intentó apoderarse del país, pero que también siempre se encontraba con fuertes muros democráticos…hasta ahora, pues. En 11 años de Gobierno de Hugo Chávez, el resumen de la gestión es un país donde se han alzado pocas voces para alertar y enfrentarse a la entrega criminal del país, voces inaudibles por cierto para una mayoría que estaba solo pendiente de meterle mano a lo suyo. Por un lado, está el noble y humilde pueblo que aferrado a su eterna esperanza de un futuro mejor alzaba sus manos para pedir y recibir lo que les ha sido negado a través de los años. Del otro lado, una aberrante explosión de oportunismo, ambición y poder desató una pandemia de ego que significó la destrucción de dignidad, principios y valores esenciales de vida y sana convivencia. Desde ese momento, la vida de los ciudadanos pasó a un segundo plano sin ninguna importancia.

La llegada del Comandante cubano Ramiro Valdez, marca la entrada triunfal de los bárbaros a Venezuela. No hay nada que hacer, por ahora. Se ha consumado la traición a la patria. Venezuela fue tomada por una fuerza invasora sin disparar ni un tiro, pues los ciudadanos que han debido defenderla estaban muy ocupados en recoger billetes del piso unos y otros, de llenar las bóvedas forjadas con el botín saqueado. El resumen es que los ciudadanos no hemos sabido defender a Venezuela, no hemos respetado el futuro de nuestros hijos y nietos y los líderes virtuales y mediáticos se mantienen indiferentes ante la afrenta de traición a la patria cometida por quien juró defenderla.

Parece que para el país entero es insignificante que un militar portando uniforme de opresión, llegue al país a dirigir y disponer de los bienes y riqueza que por mandato popular le fuera entregado para su mejor cuido y administració n, y además se los ceda a la secta comunista cubana. Para esa dirigencia parece que la presencia y entrada triunfal de la bota invasora cubana no tiene mayor significación frente al reto que ellos tienen de convertirse en diputados el próximo 26 de septiembre. Porque no entienden que no hay septiembre sin luz; con una PDVSA a punto de colapsar; no hay septiembre con una deuda pública a punto de insolventar; no hay septiembre sin pueblo; no hay septiembre sin instituciones; no hay septiembre sin Constitución; no hay septiembre con una Fuerza Armada rendida ante el invasor.

La entrada de Ramiro Valdez uniformado a Caracas es el fin de nuestra democracia. Tan sencillo como eso.

Pero claro que Venezuela no es Cuba. El virus del "bochinche" del que hablaba Francisco de Miranda, terminará explotándoles en la cara. Es el mismo virus que provoca la viveza criolla; el Caracas-Magallanes; la ganancia fácil y rápida; los carnavales; Semana Santa; la parrillita; las cervecitas; la inundación de centros comerciales cuando suben el dólar; la ropa de marca y de moda; el bonche; los viajes; el carro de lujo; las bailoterapias populares. Este virus del “bochinche”, suele hacer su máxima aparición cuando es sometido.

La explosión de la crisis eléctrica; la de PDVSA que está por reventar y la insolvencia del pago de endeudamiento que se ve clarito venir, serán la espoleta que reviente la granada del "bochinche". Estas tres crisis cambiarán el curso de los acontecimientos. Pues la comida que llena las ollas de los comedores populares para entretener a los humildes; la beca que paga a las madres solteras del barrio y las otras migajas que inventan para cegar a los que menos tienen, se acabarán con la crisis. En ese momento, al pueblo se le saldrá el bochinche que lleva por dentro para transformarse en furia popular.

Nota: Esta columna ha sido escrita después de un round de reflexiones con varios exilados no sólo de éste Gobierno, sino de quienes tuvieron que abandonar el país por la dictadura perejimenizta.

El pulso firme ganó en Costa Rica

Editorial

El Colombiano, Medellín

Febrero 9 de 2010

Los resultados electorales de antier en Costa Rica no sólo dejaron como ganadora en primera vuelta a la candidata de la continuidad Laura Chinchilla Miranda, del Partido de Liberación Nacional (PLN) del actual presidente Óscar Arias, sino que confirmaron la madurez política de los ticos. La participación fue masiva, la jornada se desarrolló en completa normalidad y los otros dos candidatos reconocieron temprano la derrota en las urnas.


El triunfo de Chinchilla no es producto de endosos políticos, por más cercana que sea al Presidente Arias, sino producto de una formación académica envidiable y una claridad programática en sus planes de gobierno que los costarricenses valoraron mejor frente a los que ofrecían sus contendores. La eligieron por una amplia mayoría del 47 por ciento, escrutado el 95 por ciento de los votos.


Su victoria en las presidenciales, no obstante, la obligará a buscar alianzas con los demás partidos, pues el PLN no alcanzó las mayorías en el Congreso, donde además deberá enfrentar una dura oposición a uno de sus programas bandera: el libre comercio.


Pero si algo ha marcado la vida política de la nueva mandataria de Costa Rica es, precisamente, haber asumido posiciones firmes en relación con temas controversiales y fue ella, como Vicepresidenta, la que defendió la firma del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos, conocido como el Cafta.

De hecho, en los primeros asomos de lo que será su mandato, ayer invitó a todos los sectores políticos y sociales a liderar un gran proceso de internacionalización de Costa Rica y aseguró que su prioridad será adelantar negociaciones comerciales con la Unión Europea, China y Singapur.


Pese a ser un país pequeño, con poco más de 4,3 millones de habitantes, Costa Rica tiene el ingreso per cápita más alto de Centroamérica (11.600 dólares) y es el segundo mayor productor de banano, después de Ecuador. Está considerado como el país con la mayor concentración de biodiversidad del planeta y su desarrollo en piezas de tecnología para computadores lo ha puesto en la ruta de los grandes inversionistas americanos, chinos y europeos.


Colombia, que ayer recibió cálidos elogios de la Presidenta electa, pues sus padres fueron embajadores de Costa Rica en Bogotá, debe aprovechar las múltiples oportunidades de intercambio comercial, de inversión y de cooperación en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada.


No es un secreto que la lucha sin cuartel contra las bandas criminales y los narcotraficantes que ha librado el Gobierno colombiano ha provocado un éxodo masivo hacia Centroamérica, y Costa Rica ha visto incrementar dramáticamente sus índices de violencia. Reconforta conocer que dentro de las grandes prioridades de Laura Chinchilla está la de combatir el narcotráfico y diseñar estrategias de lucha contra la violencia urbana, aprovechando la experiencia de Colombia.


Colombia, de paso, deberá aprovechar las experiencias exitosas que Costa Rica ha desarrollado en temas de turismo, tecnología y fabricación de equipos aplicados a la medicina de alta complejidad. Nuestros votos son para que nuestras relaciones con Costa Rica sigan gozando de buena salud.

El Imperio contraataca

Alexander Cambero

El Tiempo, Bogotá

Febrero 9 de 2010

Thomas Shannon, el más importante funcionario diplomático de Estados Unidos en Brasil, ya despacha desde la moderna sede de la embajada norteamericana de ese país, ubicada en Avenida das Nações Quadra 801 de la capital amazónica.

La llegada del reconocido personaje estuvo signada por una verdadera muestra de gran simpatía por parte del gobierno socialista de Luiz Inácio Lula da Silva. Antes de ser juramentado, pasó revista a una parada militar, hecho nunca antes visto en este tipo de actos, generalmente administrativos. Una muestra del gobierno de Lula de querer transformarse en el eje de las políticas entre Washington y sus relaciones con el Hemisferio. Mover a semejante personaje desde sus cómodas oficinas de la capital estadounidense es una distinción que hace Obama al gobierno de un hombre al que reconoce como un estadista de gran talante democrático. Además, indica que desde el Departamento de Estado comienzan a leer el giro hacía la derecha que están dando muchos países, dejando en soledad al combo atorrante de Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua; con un sigiloso Rafael Correa que anda con ganas de sacudirse al tabardillo que representa Hugo Chávez, para su progresión como estadista de mediana categoría.

Después de ejercer la subsecretaría para Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon recibe el buen pro del gobierno de Barack Obama, para que, desde las trincheras del país más importante de América Latina, logre penetrar a densos sectores del continente que ven a Estados Unidos como el responsable de sus penurias. Un vuelco significativo hacia un territorio de muchas contradicciones y confusiones políticas. Que, sin embargo, siempre ha resultado terreno fértil para la ilusión de los aventureros que se escudan en las patrañas del socialismo miserable. Culpar a los demás de nuestras desdichas siempre ha sido un potente ardid de administraciones incapaces y corruptas como la venezolana.

Esta confluencia en Brasil presenta grandes lecturas. El gigante del sur anhela convertirse en una potencia mundial a corto plazo. Las visitas de Lula a los centros de poder más importantes, con propuestas en los ámbitos económico y social, apuntan hacía la conquista de mercados, tecnologías y desarrollo de empresas mixtas, con especial énfasis en áreas tan sensibles como hidrocarburos, electricidad y recursos hídricos; el fortalecimiento de la agricultura como base del despegue hacia el infinito de las naciones del primer mundo. Son puntales que mira Brasil con el cristal de un potencial que se pierde de vista.

El deslinde de Brasil está en marcha. La izquierda nostálgica, encanecida en consignas de bombas e irrupciones a la buena fe de los pobres. Sigue reuniéndose en el foro de Sao Pablo, para soñar con el asalto final, que se retrasa como el viejo tranvía obsoleto del siglo XIX. El gobierno brasileño a veces se mira en el ombligo con aquellos ancianos guerrilleros del romancero infantil. Lo hace casi con el ceremonial de recordar que todo ese fetiche marxista es incontinencia de gallinazos. Mirarse en el espejo de los fracasados adoradores del imposible, para entender que se perdió el tiempo en migajas revolucionarias que se derrocharon cuando la juventud cruzaba el umbral de la vida de un soñador Lula.

Thomas Shannon viene a poner el ojo en el gatillo. Desde Brasil observará más de cerca el acontecer regional, teniendo especial interés en lo que pasa en Venezuela. La terrible situación será vista con la precisión de un halcón de Washington. Este personaje es de mayor peligro que las supuestas bases militares en Colombia. Sus armas en vuelo, su enorme capacidad profesional, la experiencia en la toma de decisiones lo hacen el hombre indicado para socavar al comunismo en el continente y acompañar a Brasil en el transito hacía la meca del capitalismo.

Chile sigue su rumbo

Carlos Gervasoni*

El Tiempo, Bogotá

Febrero 9 de 2010

BUENOS AIRES. Cuando Sebastián Piñera, el magnate moderadamente conservador que acaba de ser elegido Presidente, asuma el cargo el 11 de marzo, Chile experimentará lo que algunos politólogos consideran un punto de inflexión en toda transición a la democracia exitosa: la alternancia de los partidos políticos en el poder.


Después de que la dictadura del general Augusto Pinochet diera paso a la democracia en 1990, la coalición de centro izquierda, conocida como Concertación, ganó cuatro elecciones presidenciales libres y justas en forma consecutiva. Tras veinte años en el poder, ahora va a ceder el poder a la Coalición por el Cambio de Piñera, compuesta por su Renovación Nacional, de centro derecha, y la más conservadora Unión Demócrata Independiente.


El largo gobierno de la Concertación reflejó su éxito. En casi todos los ámbitos, desde la estabilidad política hasta el desarrollo económico pasando por la reducción de la pobreza, Chile ha tenido un muy buen desempeño durante los dos últimos decenios, ciertamente mucho mejor que el de sus vecinos latinoamericanos. La oposición derechista tuvo que resolver el rompecabezas consistente en derrotar a una coalición que había mantenido las políticas más exitosas de Pinochet (principalmente el modelo económico de libre mercado y orientación exportadora) sin estar contaminada (como muchos de los dirigentes de la Coalición) por vínculos con su sangriento régimen,
Piñera se benefició de su propia posición crítica hacia el gobierno militar y de una campaña electoral que subrayó los aspectos liberales -mucho más que los conservadores- de su coalición. En lugar de reivindicar al ya fallecido Pinochet y apelar a los valores católicos tradicionales, Piñera ofreció una visión centrista del cambio, incluyendo más derechos para los homosexuales y un énfasis en asuntos sociales (en un país que, incluso después de veinticinco años de intenso crecimiento, sigue siendo muy desigual).


La victoria de Piñera fue facilitada por la esclerosis de la Concertación, que presentaba como candidato al demócrata cristiano Eduardo Frei, el menos popular de sus cuatro presidentes. (La actual y muy popular presidenta socialista, Michelle Bachelet, no podía presentarse legalmente a la reelección). Peor aún: después de que el Partido Socialista denegara la posibilidad de competir en elecciones primarias contra Frei a un joven diputado, Marco Enríquez-Ominami, este lanzó con mucho éxito una candidatura independiente, que dividió los votos de la Concertación en la primera vuelta. Con más democracia interna y alguna renovación dirigencial, la alianza gobernante pudo haber logrado un quinto mandato.


¿Hasta qué punto representa Piñera un cambio para Chile? En primer lugar, veamos los números: el Presidente electo venció en la segunda vuelta con sólo una ligera mayoría popular (51,6 por ciento) y en el Senado tendrá menos escaños que la Concertación. El equilibrio de poder que ha caracterizado a la política chilena durante los últimos veinte años continuará durante el mandato cuatrienal de Piñera: sólo será posible un cambio gradual y negociado.


Por otra parte, a un nivel de fondo no hay realmente mucha diferencia entre las dos alianzas (y menos aún entre el centro Piñera y Frei). Sí, grupos tradicionales de la derecha, como el sector empresarial, los militares, y la Iglesia, se encuentra un gobierno más acorde con ellos, pero un giro extremo hacia la derecha es poco probable.

El cambio más polémico que Piñera puede buscar es la privatización parcial de Codelco, enorme y muy rentable empresa de cobre de propiedad del Estado. Pero, incluso si esta medida políticamente arriesgada triunfa, sólo profundizaría del modelo económico iniciado por Pinochet y seguido por la Concertación.

En política exterior, Chile se espera que adopte una postura más dura hacia la dictadura cubana y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, manteniendo la política de integración con Argentina y Brasil, y de la negociación con Bolivia (a través de una vieja disputa territorial).

La acción real puede en realidad tener lugar dentro de las dos coaliciones políticas. Anteriores signos de agotamiento en la Concertación se han agravado después de la derrota electoral. Varios líderes de los partidos claves han renunciado. El más pequeño de los partidos de la Alianza (los Radicales) rápidamente negociaron un acuerdo con la derecha en el Congreso (aunque fue cancelado después del escándalo político que siguió). Y Enríquez-Ominami podrá continuar la construcción de su nueva fuerza a expensas de la Concertación. Otras tensiones pueden estallar sin los incentivos unificadores del poder.

Como las divisiones heredadas de la época militar se desvanecen y el océano ideológico que separaba a la izquierda y la derecha se convierte en un río navegable, existe la posibilidad de reorganización de la coalición. Piñera necesita más votos en el Congreso, y la experiencia de otras democracias presidenciales multipartidistas, como Argentina y Brasil, muestra que no es difícil para los líderes tradicionales atraer a socios de la coalición a cambio de puestos en el gobierno.

Las tensiones en la nueva coalición de gobierno son también probables. Piñera ha dicho que se hará hincapié en la competencia técnica en los nombramientos en el gabinete, con un sesgo hacia los jóvenes. Esto puede ser un mal presagio para los políticos tradicionales de la derecha que han estado esperando dos décadas por una oportunidad en el cargo.

Un factor, sin embargo, puede mantener la cohesión: Bachelet puede y debería volver a postular a la presidencia en 2013-2014. Su popularidad, además de la cifra que puede tenerse sobre la Coalición, podría a su vez convertir la estrecha derrota de la Concertación en una victoria futura. Esta perspectiva da incentivos para ambas alianzas para permanecer juntos.

*Profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Torcuato Di Tella en Buenos Aires (Argentina)

Un americano increíble

Eduardo Escobar

El Tiempo, Bogotá

Febrero 9 de 2010

Miranda y Bolívar fueron víctimas de una época más o menos ilustrada e ingenua, caída en la obsesión de destazar imperios para fundar naciones. Y en esa labor desarrollaron personalidades llenas de encanto y de vigor que aún asombran. El Bolívar amante que dictaba tres cartas al tiempo mientras leía un libro y silbaba como un toche, el bailarín y el derrotado rumbo a Santa Marta a cumplir la cita con la muerte, es el protagonista luminoso de una epopeya que también tuvo algo de barrabasada tropical. Y Miranda lo supera en cierto modo intrigando en las cortes europeas mientras toca la flauta, y escribe tomos y tomos de cartas, pensamientos y proyectos.


Los diarios de Humboldt deslumbran por el modo como a partir de un trozo de suelo sitúa cada lugar que pisa en la historia geológica, y despliega observaciones botánicas, sociológicas y de arqueólogo, y señalaron vísperas de la guerra los riesgos de la independencia americana. Miranda en su agitación se le parece por la perspicacia y por las dudas sobre la conveniencia de la magna tarea. En el centro de los más graves acontecimientos de su tiempo, la independencia de Norteamérica, y la revolución francesa que estuvo a punto de convertirlo en otra víctima inocente, Miranda estudia las formas políticas donde quiera que va, las constituciones, los ejércitos, las legislaciones, la arquitectura, hospicios y polvorines. En los tomos dedicados al Precursor por la biblioteca Ayacucho y en sus diarios según la síntesis de la desaparecida editorial Monte Ávila, de grata memoria, sobrecogen su pasión y su talento minucioso. Nada se le escapa.


Hace años, en Venezuela, pude ojear en casa de un amigo pedazos de la suma de la obra de Miranda publicada con el título de Colombeia por el gobierno venezolano. Quise hacerme a una copia. Pero fue inútil. Y estuvo bien que así fuera porque habría entrabado mis desplazamientos: según supe, consta de 23 volúmenes de buena talla. Más tarde escribí a funcionarios gubernamentales, amigos del montón y a los poetas del Techo de la Ballena, que fue el equivalente del nadaísmo en esas tierras, y nadie atendió mi requerimiento. Pero no pierdo la esperanza. Y sigo aguardando el día, estos tiempos de los apartamentos de 50 metros donde el cuerpo, la sombra y el alma apenas caben al tiempo, cuando alguien decida que le estorba su Colombeia y me la envíe de regalo o en guarda.


Yo que debí perder el alma en algún percance olvidado, soy dueño de un cuerpo tan magro que a duras penas inquieta la aguja de la báscula y tengo la sombra en la prendería, cuento con espacio suficiente para albergar su biografía fabulosa. Y me sobra curiosidad por la existencia de ese caraqueño que huyó a lo largo de casi medio siglo de la persecución de España protegido por emperatrices y reyes, para verse entregado al fin por un compatriota. Bolívar condenó a morir en prisión a un hermano que luchó por la libertad desde que fue un mocoso. Y Miranda, después de escapar del terror francés y de la Inquisición, acabó desgraciado por el bochinche latinoamericano. Bochinche fue la expresión que usó la noche desventurada de La Guaira. Y es de suponer que preso, mientras leía el Quijote y el Nuevo Testamento, rumió la idea terrible, reiterada a lo largo de sus reflexiones.


Es decir, que si América resultara incapaz de ordenarse por los parámetros de la democracia de Estados Unidos o el gobierno mixto de Inglaterra, para precipitarse en los vicios deletéreos de la revolución francesa, más le valía prolongar otro siglo la colonia. La idea suena buena para discutir este año de bicentenario. Y prometedora. Pues quizás conduzca a la contrición de corazón por la revuelta sórdida que no termina. Y al propósito de enmienda. Por lo pronto, la historia de Miranda refuerza la rancia sospecha sobre la inutilidad de todas las violencias. Aún las justificadas por el altruismo que tan bien le sirve al Patas tantas veces.


Y si suena a insolencia, mejor que mejor.

Contra la ocultación

Sergio Muñoz Bata

El Tiempo, Bogotá

Febrero 9 de 2010

En el Congreso estadounidense recién ha revivido el debate sobre el viejo tema de los límites de tolerancia de la sociedad para aceptar la identidad plena y los derechos de los homosexuales y la facultad que se arrogan ciertos grupos para decidir cómo debe la gente vivir sus vidas.


El mes pasado fue el presidente Obama quien anunció su intención de cumplir una de sus promesas de campaña y su decisión de abocarse a la derogación de una ley que incita a la hipocresía. La semana pasada fue la elocuente comparecencia ante el comité de las fuerzas armadas del Senado del almirante Mike Mullen, el Jefe de Jefes de Estado Mayor y principal asesor militar de la presidencia, la que fijó el tono adecuado para la discusión.


Abogando por la derogación de la norma que, bajo el principio de "no preguntes ni digas", obliga a los soldados gay a ocultar su sexualidad, Mullen dijo: "Cuando pienso en este asunto, no puedo evitar el desasosiego que me causa el hecho de que mantengamos vigente una política que obliga a hombres y mujeres jóvenes a mentir para poder dedicar su vida a defender a sus compatriotas", y remató diciendo: "Eso no es correcto."


El secretario de Defensa, Robert Gates, quien también estuvo en la comparecencia, fue más cauteloso pero no menos claro al señalar que el debate ahora no es si se debe repeler la ley sino la manera en la que debería hacerse el cambio. El general Colin Powell también se pronunció en contra de la ley, "al constatar que las actitudes y las circunstancias" que lo llevaron a apoyarla hace 17 años habían cambiado.


La ley que actualmente entroniza la mentira fue aprobaba en 1993, al comienzo de la presidencia de Bill Clinton, como una medida conciliatoria cuyo propósito, según se dijo en ese momento, era acabar con la discriminación basada en la orientación sexual de los reclutas. La realidad es que de entonces a la fecha ha servido para rechazar a unos 13.000 soldados que o se declararon homosexuales o fueron denunciados como tales.


Quienes se oponen a que se revoque la mordaza argumentan que la ley es necesaria "para mantener la cohesión y el espíritu de cada unidad de combate". Su argumento es falaz. En los ejércitos de 20 de los 26 países miembros de la OTAN hay soldados homosexuales y en ninguno de ellos se ha reportado problema alguno de cohesión o de falta de espíritu. Más aún, los soldados norteamericanos, gay y no gay, han combatido al lado de soldados gay y no gay de Gran Bretaña, Canadá o Australia, países donde los homosexuales sirven en la defensa de su país sin tener que ocultar su sexualidad, y nunca se han reportado problemas ni de cohesión ni de espíritus decaídos.


Pero no se vaya a pensar que en esta renovada batalla para vivir en una realidad sin apariencias, Estados Unidos está sólo en el continente. En la Ciudad de México, por ejemplo, lo que se discute ahora es el derecho de los matrimonios entre personas del mismo sexo a adoptar hijos e hijas, y en Argentina ya se permite el matrimonio entre homosexuales. En Uruguay y en Colombia no se reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero sí se permite la unión civil. Uruguay sigue la ruta marcada por el gobierno de la Ciudad de México y por Argentina y lo que ahora se discute es el derecho de una pareja del mismo sexo a tener hijos. En El Salvador fracasó un intento de prohibir expresamente los matrimonios homosexuales, aunque en Costa Rica lo que fracasó fue un intento de legalizar las uniones de hecho entre homosexuales. Bolivia y Ecuador incluyeron en sus respectivas constituciones la prohibición de la discriminación sexual, aunque el gobierno peruano ha promulgado un nuevo reglamento para la Policía que sanciona con severidad a los agentes homosexuales argumentando que su sexualidad menoscaba la imagen de la institución.


A final de cuentas, lo importante es que por todo el continente americano ha empezado a prender con fuerza una muy saludable lucha en pro del realismo y en favor de los derechos humanos y civiles de los homosexuales.

La consulta Caribe

Editorial

El Tiempo, Bogotá

Febrero 9 de 2010

Para hoy está previsto que el Consejo Nacional Electoral (CNE) defina el futuro de una interesante propuesta respaldada por los ocho gobernadores de los departamentos de la Costa Atlántica. Se trata de la "consulta Caribe", según la cual el electorado costeño tendría la posibilidad de depositar un voto adicional en las próximas elecciones del 14 de marzo para apoyar la creación de la región del mismo nombre. De encontrar eco en los magistrados, la Registraduría suministraría el respaldo logístico y la contabilización institucional de los sufragios.

La iniciativa -liderada por el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano- busca que una copiosa votación genere el necesario impulso político para que el Congreso discuta y apruebe una ley orgánica de ordenamiento territorial. En más de 18 años, igual número de intentos por reglamentar esta vital materia constitucional en el Legislativo ha fracasado. Dada la relación íntima entre territorio, manejo de los recursos públicos y distribución del poder político, los congresistas han preferido por casi dos décadas mantener el statu quo y evitar que la ley les abra la puerta a nuevas opciones de organización del país, como serían las regiones autónomas.

Al respecto, hay que decir que la diversidad geográfica, cultural y económica de Colombia es una realidad inocultable. La riqueza natural, los capitales humanos y sociales, así como el grado de fortaleza de las instituciones, varían de una región a otra del territorio nacional. En el caso de la Costa Atlántica, el 45 por ciento de sus habitantes vive en situación de pobreza. Por más esfuerzos que se hayan desplegado en los últimos 25 años en favor de la descentralización, las regiones siguen luchando contra un marcado centralismo en varios aspectos de la estructura estatal. Sin embargo, lo que los constituyentes de 1991 pretendían era precisamente que el territorio colombiano pudiera ordenarse de maneras más flexibles y gobernarse con un mayor grado de autonomía local.

Ante el flagrante vacío de reglamentación de este articulado de la Carta Política, la papeleta Caribe sería el mecanismo de participación adecuado para expresar el apoyo popular a esta nueva forma de organización. No obstante, las perspectivas en el CNE no son halagüeñas. Según declaraciones de algunos magistrados, la consulta de los costeños no cumple con los requisitos legales porque la ley de ordenamiento territorial no ha sido expedida. Por ende, el camino hacia la regionalización por medio del voto popular no sería el más adecuado.

Cabría, entonces, preguntarles a las autoridades electorales qué camino les queda a los dirigentes costeños. ¿Esperar a que por arte de birlibirloque el Congreso apruebe una ley orgánica de ordenamiento territorial que no le ha importado en 18 años? La consulta Caribe no tiene consencuencias jurídicas vinculantes ni constituye un llamado a la secesión; es un ejercicio pedagógico y de participación popular en el que los habitantes de una región del país expresan su deseo de organizarse mejor bajo las normas de la Constitución.

Más allá de si hoy los magistrados del CNE entierran la papeleta Caribe, la iniciativa costeña tiene dos grandes méritos. El primero es el de reactivar la imperiosa necesidad de que el Congreso debata y apruebe lo más pronto posible una ley de ordenamiento territorial que incorpore las nuevas realidades nacionales y modernice las normas vigentes. Así, su reglamentación podría abrirles la puerta a modelos alternativos de desarrollo para las regiones más pobres. El segundo aspecto positivo es el llamado a la voluntad popular para legitimar estas medidas. Negar la consulta es darles un portazo en la cara a los millones de habitantes de una zona del país que sólo quieren empujar a los congresistas a que cumplan con su deber.

La "Operación Fronteras"

Editorial

El Mundo, Medellín

Febrero 9 de 2010

Un fin de semana brillante para nuestra Policía, que confirma porqué está entre las mejores del mundo.

El general Oscar Naranjo, director General de la Policía Nacional, sorprendió gratamente al país y al mundo con la noticia de que 35 equipos encubiertos de su institución, con la colaboración de la Fiscalía General de la Nación y el apoyo de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos, DEA, lograron penetrar las estructuras de las cuatro más poderosas organizaciones de narcotraficantes colombianos y reunir pruebas suficientes para capturar con fines de extradición a 21 personas, en un operativo simultáneo cumplido en la madrugada del lunes en seis capitales colombianas.

Los allanamientos y detenciones tuvieron lugar en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena y Bucaramanga, además del municipio de Villanueva, Casanare y entre los capturados figuran 12 pilotos y una mujer que actuaba como enlace con los carteles de la droga mexicanos. La prensa de ese país, que hizo un gran despliegue de la noticia en sus ediciones on line, puso especial énfasis en el hecho de que el golpe en Colombia era también un golpe al siniestro cartel de Sinaloa y a su gran capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, pues los detenidos eran los encargados del acopio y transporte de la cocaína que enviaban desde aquí las organizaciones de Maximiliano Bonilla, alias “Valenciano”; Daniel Barrera, “El Loco Barrera”; los hermanos Javier Antonio y Luis Enrique Calle, conocidos como “Los Comba”, y los “herederos” de la organización de los hermanos Miguel Ángel y Víctor Manuel Mejía, alias “Los Mellizos”.

Hay que dar todo el crédito al general Naranjo, que conoce al detalle el minucioso trabajo de sus hombres a lo largo de dos años de investigaciones, cuando afirma que la llamada ‘Operación Fronteras’ es “una de las más importantes de los últimos diez años porque es un golpe estructural al narcotráfico en cuanto logramos penetrar las cuatro organizaciones mafiosas que monopolizan el tráfico de cocaína en Colombia”, sólo comparable con la famosa ‘Operación Milenio’ de finales de la década de los 90 del siglo pasado.

Hay ciertas similitudes entre las dos operaciones. La primera, coordinada por la CIA y realizada por la Policía Nacional de Colombia y por sus similares de Ecuador y Méjico, concluyó a mediados de octubre de 1999 con la captura de 32 narcotraficantes, entre ellos los capos Fabio Ochoa Vásquez y Alejandro Bernal Madrigal, socios del mexicano Amando Carrillo Fuentes, apodado ‘el señor de los cielos’, de quien se dijo que “heredó” a Bernal todas la rutas que controlaba para introducir la droga en EEUU. Tal fue el impacto de la Operación Milenio que, según analistas de la época, fue determinante para que el Gobierno Clinton pusiera en marcha el ambicioso programa de apoyo político, técnico y económico para la lucha antidrogas, preparado por el Departamento de Estado, en estrecha colaboración con el Gobierno Pastrana, y que se llamó el Plan Colombia, el mismo que ahora algunos pesimistas consideran que está en franco proceso de desmonte por parte de la administración Obama. Aunque son otros tiempos, nosotros creemos que habrá Plan Colombia para rato, con otros enfoques y con otros énfasis, y aun con otro nombre, si se quiere, pero el Imperio no va a abandonar la lucha en ese frente, sobre todo cuando su principal socio en Sudamérica le está mostrando tan excelentes resultados.

Ahí están, por ejemplo, los de la ‘Operación Fronteras’. De los capturados, dice el general Naranjo, “podemos probar de manera incontrovertible cuánta droga ha movido cada uno de ellos, cuánta droga se les ha incautado a cada uno en Honduras, en Estados Unidos, en Guatemala”. Tenían “una capacidad articulada, con laboratorios en Cauca, Valle, Nariño y en los Llanos Orientales, y además aeronaves y pistas para operarlas en por lo menos siete departamentos del país”. Sólo uno de ellos, cuenta el oficial, poseía cinco aeronaves, tipo King 500 y Centurión, en las que sacaba siete toneladas semanales de droga. A lo largo de la última década las actividades de estos delincuentes afectaron a diez países: Estados Unidos, Méjico, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, Honduras, República Dominicana, Colombia y Venezuela, con tráfico de estupefacientes y grandes operaciones de lavado de activos producto del negocio de la droga.

Crucemos los dedos para que se cumpla el pronóstico del Director de la Policía: “Esta operación se mete en el corazón de las organizaciones poniéndolas al borde de la eliminación total”. Por lo pronto, esperamos que tenga un efecto positivo en el trasegar delictivo en Antioquia de la organización de alias ‘Valenciano’, responsable de muchas de las muertes y del clima de terror que se vive en algunas comunas de Medellín y que el gobierno del alcalde Salazar, con el concurso de la Fiscalía y la Policía Nacional, viene enfrentando también con resultados no menos efectivos y espectaculares, como fue la captura la semana pasada de 21 delincuentes, entre ellos dos jefes desmovilizados del bloque Cacique Nutibara de las AUC que reincidieron en el delito y están sindicados de narcotráfico, extorsión, desplazamiento forzado y homicidio. Un fin de semana brillante para nuestra Policía, que confirma porqué está entre las mejores del mundo.

Yo fui un zurdito del Nacional de Buenos Aires

Rolando Hanglin

lanacion.com, Buenos Aires

Febrero 9 de 2010

Esto que voy a contar sucedió en 1961, cuando yo atravesaba mi tercer año en el venerable y amado Colegio Nacional de Buenos Aires, en la calle Bolívar. Ya por entonces, los adolescentes allí soportados estoicamente por el Rector Florentino Sanguinetti, que en paz descanse, ostentábamos el mismo perfil que los actuales alumnos. Estábamos intensamente politizados. De cada división de 40 chicos, unos 15 participábamos del centro de estudiantes, las asambleas, las conspiraciones, las bataholas entre "bolches" y "fachos".


En mi caso personal, me había asociado a la rama juvenil del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, conocido como MIR Praxis y orientado por un gran pensador, el doctor Silvio Frondizi, que luego moriría asesinado durante la dictadura militar. Cuando escribo "gran pensador" me refiero a su obra memorable en dos tomos, La Realidad Argentina, publicada en los años 50, donde Silvio pronosticaba la globalización económica y cultural, bajo el nombre de Integración Mundial del Capitalismo, etapa superior del Imperialismo.


Bien. Los adherentes juveniles pertenecíamos a la categoría de "activistas" mientras que otros, más adultos, figuraban como "militantes". Las actividades de Praxis, por aquel entonces, se reducían a una militancia discreta en las villas miseria, distribuyendo panfletos e intentando participar de asambleas o cooperativas obreras. Obviamente, los pobladores eran todos peronistas, de manera que nuestra visita les resultaba un poco incómoda. Pero nos toleraban.


Sobre todas las cosas, nuestra actividad política se centraba en el propio colegio. Escribíamos en revistas murales, impresas a mimeógrafo o mediante "rotaprint", participábamos de ardientes asambleas del Centro, debatíamos las obras de Franz Fanon, Antonio Gramsci, Hernández Arregui, Arturo Jauretche, Jean-Paul Sartre.


Nuestro archienemigo era el profesor de química, Luis Bontempi. Prohombre del colegio, columnista científico del diario La Prensa y anticomunista cabal. Bontempi era un hombre mayor (70 largos) que vestía siempre pantalón gris y blazer azul con botones dorados. Tenía unos pocos pelos blancos que coronaban su calva reluciente.


Bontempi entraba al claustro con cara de pocos amigos, sin saludar. En el acto se apagaba el murmullo de los alumnos. Permanecía en silencio un minuto o dos. Nosotros nos aquietábamos hasta que el profesor levantaba la cabeza y, mirándonos con seriedad, iniciaba su discurso con voz tonante:


- ¡Me jode... me jode...! - luego hacía una pausa y retomaba - ¡Me jode que se pongan de pie para saludar, se ve que tienen alma de lacayos! ¿A dónde fueron este fin de semana, a Odessa? ¿Los bolches ya recibieron la cartilla?


Bontempi sostenía que los bolches (nosotros) recibíamos desde Moscú una cartilla con instrucciones del Partido Comunista. A su juicio, dábamos un triste espectáculo en trenes y colectivos, manoseándonos con "pendejas sudadas". La cátedra de Química estaba salpicada por una serie de arbitrariedades y lagunas inconcebibles. Por ejemplo: los alumnos que portaban un apellido ilustre (recuerdo por ejemplo a Ortiz de Rozas, Peyrou, Telechea Aramburu y Charly Frondizi) recibían una nota generosa: 7 como mínimo. Otros de origen menos patricio debían conformarse con un 4. Yo, con apellido inglés, a veces zafaba con 6. Todo, independientemente de lo que escribiéramos en las pruebas escritas, que versaban siempre sobre temas que Bontempi no había explicado ni por las tapas.


Muchas veces fuimos a quejarnos a don Florentino, pero el sabio rector se encogía de hombros. Un poco, porque Bontempi era parte del riñón del colegio. Otro poco, porque Sanguinetti advertía que nosotros necesitábamos una contrapartida, un referente pedagógico del pensamiento conservador y autoritario. Es decir: que supiéramos que, saliendo de los libros de Eduardo Galeano e Ismael Viñas, había otra gente, otra realidad.


Cuando, al año siguiente, en su generosa modernidad, el rector Sanguinetti estableció el gabinete psicopedagógico y llenó el colegio de psicólogos, Bontempi estalló de ira.


Atrincherado en el gabinete de química (una especie de recinto cerrado) nos obligaba a formar fila como reclutas y allí, ordenándonos el silencio más absoluto, nos arengaba:


- ¿Saben cuál es la psicología? ¡Garrote! ¡Garrote y más garrote! ¡Sobre todo para los bolches!


En otras ocasiones, hallándose de buen humor, Bontempi nos explicaba alguna cosa sobre el sulfato de amonio o el cloruro de potasio, precipitados, reacciones y otras yerbas, siempre en tono rutinario. Como quien sabe que está diciendo algo aburrido. Y rematando la frase, expresaba quedamente:


- Todo esto sucede gracias al dedo de Dios.


Pausa. Bontempi respiraba. Alzaba la vista, abandonando por un instante las probetas y los frascos. Nos miraba.


- ¿Qué pasa, bolches? ¡Ya les ví la carita de asco! ¿No les gustó lo del dedo de Dios? ¡Así es, bolches, las cosas suceden porque lo manda Dios! Estos son los grandes misterios de la existencia, que no están al alcance de pendejos como ustedes...


Así nos chumbaba, diariamente, el brillante profesor Bontempi, de quien hemos aprendido mucho. Todos lo recordamos con afecto por su gran sentido del humor y su genial arbitrariedad.


Pero en aquel tiempo teníamos 15 o 16 años. Nuestro gran tema era "la revolución". La socialista, por supuesto. ¿Cómo sucederá? ¿Qué papel jugaremos en ella? ¿Será este mismo año, dentro de diez años, a la caída de Frondizi? Estábamos seguros de que, en un proceso histórico de irresistible aceleración, las bases obreras peronistas abandonarían a la burocracia de Andrés Framini, Augusto Vandor y José Alonso, para unirse a la vanguardia marxista con su partido armado (que éramos nosotros mismos, pero enfocados por una película de Sergio Eisenstein) y procederían a tomar el poder. Naturalmente, esta toma del poder no sería pacífica sino una verdadera revolución social, con la fórmula de la "guerra popular prolongada" (Ho Chi Minh en Vietnam) o el "foquismo latinoamericano" y finalmente el paredón de Fidel Castro y Ernesto Guevara. Eso sí: en el momento culminante de la revolución, todos los enemigos serían pasados por las armas. Como en la Revolución Rusa, la Francesa o la China. Paredones y horcas por todas partes, ya que "la violencia es la partera de la historia", según había establecido Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) o tal vez el mismo Karl Marx.


No nos atrevíamos a pensar que, en ese paredón, en esos patíbulos, serían inmolados nuestros propios padres y madres, tíos y tías, primos y primas, todos miembros de la aborrecible burguesía. Ese detalle lo dejábamos para una reflexión posterior.


Para nosotros no había nada más repulsivo que la burguesía. Siendo, nosotros mismos, hijos mimados de la burguesía argentina, enviados para nuestra educación a un colegio de excelencia histórica, sentíamos que todo lo burgués nos producía náuseas. El matrimonio burgués, las leyes burguesas, los prejuicios burgueses, la familia burguesa, los partidos políticos burgueses, las casas burguesas. En aquella época estaba de moda (entre nosotros) el arquetipo del "hombre total". Para entrar en ese molde, había que "militar". Quiero decir, realizar alguna militancia, pero no en el ámbito burgués sino en las villas obreras. Y además había que acostarse con la novia. La de uno, aclaremos. Esto nos consagraba como "hombres totales". No ya chiquilines con una noviecita burguesa para ir al cine o a tomar el té. ¡No! Una pareja militante, comprometida, involucrada, total, debía tener sexo. Y lo lográbamos, a nuestros 17 años, con chicas de 15, o más... o menos.


En fin: ese era nuestro universo mental. De aquella generación (promoción 64) saldrían los guerrilleros del año 70, cuando el izquierdismo se hizo repentinamente masivo y un remolino ideológico juntó a los trotskistas con los de la Fede (Federación Juvenil Comunista) a los social-cristianos con los tercermundistas, a los "facho-católicos" de la Guardia Restauradora Nacionalista con los "facho-populistas" de Tacuara y, todos juntos, desembocaron en el grupo Montoneros con sus agrupaciones paralelas: FAR, FAP, el ERP. Después sobrevendrían los asesinatos históricos (Aramburu, Vandor, José Alonso, José Rucci) la masacre de Ezeiza, la Triple A y la represión ilegal de Videla-Massera-Agosti.


La saga de los Montoneros sigue siendo -a mi modo de ver- la gran aventura histórica de nuestra generación. Muchos de mis compañeros del colegio están desaparecidos o muertos. Otros se exilaron. Algunos nos bajamos a tiempo del tren que conducía hacia el precipicio. Suerte. El destino que se cruza. Una novia providencial. O tal vez, sencillamente, no teníamos coraje para semejante empresa. Esas cosas. Por supuesto, están los que sobrevivieron y siguen dedicados a la política, pero ya con mucha experiencia y sin armas.


La aventura de Montoneros, como la Guerra del Paraguay, la Conquista del Desierto o la recuperación de las Malvinas, es uno de esos episodios de violencia cruel que salpican nuestra historia y no pueden dejar a nadie indiferente. Yo, al menos, leo todo lo que se publica sobre Montoneros y me conmueve encontrar nombres de ex -compañeros, porque... "yo pude haber estado ahí".


Algo debo decir para completar estos recuerdos: cuando éramos fervorosos militantes de izquierda, nunca nos interesaron los Derechos Humanos. Eran prejuicios burgueses. Eran principios que debíamos violar uno por uno, si pretendíamos realizar una verdadera revolución social con paredón, fusilados y eliminados. Aspirábamos a ser combatientes, no ciudadanos correctos de la democracia burguesa. La democracia nos parecía una estafa y un vil negocio de "marketing".


¿Cómo fue que los guerrilleros implacables se convirtieron en devotos de los derechos humanos? Eso no lo sé. Los derechos humanos eran propaganda yanqui, como lo demostraron sus grandes impulsores, Jimmy Carter y Patricia Derian, cuando hacían tambalear a los generales del proceso argentino. En mis tiempos, los DDHH no tenían nada que ver con la izquierda: eran una bandera del enemigo burgués. No comprendo cómo se operó la mutación que estamos presenciando.


¡Pero hay tantas cosas que uno no entiende!


Casi todas.

Las lecciones que deja en Colombia el referendo

Luis María Murillo Sarmiento M.D.

http://luismmurillo.blogspot.com/

Febrero 8 de 2010

Muchas lecciones deja la ponencia del magistrado Humberto Sierra Porto sobre el referendo que busca la reelección del presidente Uribe. Los vicios que el magistrado advierte, no hacen más que recoger los argumentos de sus enconados enemigos, y los temores, también, de quienes desde la postura reeleccionista advirtieron errores inauditos.

En este juego de intereses, politizado y ardiente, el decoro es el primer damnificado. En la polarización del debate ningún argumento se acepta al oponente. Los ánimos se alinean para someter por la fuerza, no por la razón, al adversario. La caballerosidad y el honor no suelen ser las virtudes de quienes rivalizan. El fin justifica los medios, en términos subversivos: todas las formas de lucha son válidas para derrotar al contrario.

Como defensor de la obra de gobierno del presidente Uribe, intuí una segunda reelección sin contratiempos, asegurada por una popularidad sin atenuantes. El paso por el Congreso manipuló y manchó la iniciativa. La llenó de los vicios que hoy advierte una justicia, más habituada a emitir conceptos políticos que fallos en derecho.

Los referendos y las iniciativas populares en Colombia son pura pantomima. Están al arbitrio de quienes desde alguna instancia del poder lo manipulen. ¡No es definitivamente el pueblo soberano! Y habrán de darme la razón, seguramente, quienes hoy festejan, del referendo de la reelección, una ponencia adversa. Porque esa es sencillamente la suerte que pueden esperar todas las iniciativas populares. Sólo se precisan tinterillos que descubran los yerros en la forma.

Me preocupa, y debería a todos preocuparnos, la forma amañada en que los colombianos procedemos. Habrá quien analice en detalle todas las objeciones del magistrado Sierra, a simple vista algunas parecen valederas. Pero hay dos protuberantes, que por inadmisibles debo refutarlas. Recibidas como los vicios más sobresalientes, son a mi juicio las más desestimables.

Si los topes financieros para la recolección de las firmas se excedieron, nada tuvo que ver con los firmantes. Otra cosa hubiera sido si la financiación hubiera tenido por objeto la compra de las firmas. Resulta artero invocar contra el referendo este argumento. Para ilustrar con un ejemplo: si quien trasporta las firmas sobrepasa la velocidad que el tránsito permite, o utiliza para trasportarlas un vehículo robado, o mata con su camioneta a un transeúnte, ¿dejan las firmas de ser válidas y se debe desconocer la voluntad del pueblo? La respuesta es tan evidente que es perogrullada consignarla. Por lo demás qué responda el conductor por su contravención o su delito.

Sostener que las firmas no apoyaban la reelección inmediata del presidente Uribe, es un argumento cínico, propio de quienes proceden sin decoro: acaso de quienes juzgan candorosamente. Pidan mi declaración, y la de todos los firmantes, bajo la gravedad del juramento, para que de la fuente original se conozca la verdadera propuesta que apoyamos. Un error de redacción no puede desvirtuar un proyecto que fue de pleno conocimiento público. ¿Pesarán más que la realidad las triquiñuelas? ¿No fue acaso el conocimiento pleno de que se pretendía una reelección inmediata la que exacerbó los ánimos de la oposición?

En pos de la victoria o frente a la derrota se debe actuar con rectitud y transparencia. Los sofismas apenas sirven a juicios amañados.

lunes 8 de febrero de 2010

Una reforma saludable

Libardo Botero C.

Blog Debate Nacional, Medellín

Febrero 8 de 2010

Ante los decretos de la emergencia social para atender la crisis del sistema de salud observamos el contraste entre una legión de críticos que se han ido lanza en ristre contra ellos, movidos más que nada por un afán oposicionista con claro tinte electoral, y por otro lado la actitud responsable del gobierno, dispuesto a encarar la situación aún a sabiendas de los riesgos que entrañaba en un ambiente caldeado por la cercanía de los comicios. Hubiera esperado unos meses por cálculo electoral, aún a riesgo de sumir en la quiebra no pocos hospitales, pero primó en él la responsabilidad a la hora de decidir.

No es de poca monta el problema. Sus causas encajan dentro de lo que los exegetas consideran hechos “sobrevinientes”, es decir, imprevistos, que colocaron al sistema de salud en peligro, sin que hubieran podido preverse fácilmente por las autoridades, para adoptar medidas preventivas con tiempo. Paradójicamente fue nuestro sistema judicial el propiciador de los severos desajustes, como veremos, el mismo que –a través de la Corte Constitucional- habrá de fallar sobre la validez de la emergencia.

El primer desajuste nace de la multiplicación exponencial de los tratamientos y medicamentos no cubiertos por el plan obligatorio de salud (POS), conocidos como No POS, ordenados por jueces a través de fallos de tutelas. Se han disparado en los dos últimos años, afectando a la vez las finanzas del régimen contributivo y las de los departamentos, que sufren el impacto de los extracostos en el régimen subsididado. El déficit se está acercando a dos billones de pesos, casi la mitad de los cuales pesaba sobre los fiscos departamentales. De ahí la preocupación de los gobernadores, que acompañaron al gobierno central en la búsqueda de salidas.

El segundo hueco se genera por la determinación de la Corte Constitucional, hace como año y medio, de igualar al POS del régimen contributivo el del subsidiado (que es menor). Además, se ha hecho indispensable, por obsoleto, revisar el mismo POS. Cumplir esas metas no es solo un imperativo legal, sino de equidad social. Pero dadas las limitaciones económicas del país, cualquiera esperaría que su adopción fuera gradual. No es solo un asunto de derechos y de justicia, es también de recursos, de respaldo fiscal. Fedesarrollo calcula que la unificación de los POS costará unos cinco billones de pesos, cifra respetable cuya consecución pondrá a prueba al erario público en los años por venir.

Pues bien, el gobierno ha adoptado, después de mucho debatir con gobernadores, expertos, gremios de la salud, ministerios, unas medidas de fondo para encarar el reto. De una parte se ha acudido a elevar algunos gravámenes (y facilitar la creación de otros), a licores, cigarrillos, actividades de juego y azar, que fortalecerán las finanzas departamentales y nacionales. Tuvo el cuidado el ejecutivo, como se sabe, de no afectar la canasta familiar. Y de otro lado, adoptó medidas tendientes a racionalizar algunos aspectos institucionales y operativos del sistema de salud, con el objetivo de aliviar las cargas económicas.

La mayor parte de las críticas a la reforma ocultan la realidad descrita, y de manera demagógica le atribuyen disposiciones y efectos no contemplados, o centran las objeciones en normas subsidiarias que, en la medida en que se ha ido detectando que pudieran tener efectos dañinos se han ido corrigiendo en los decretos reglamentarios. Como la autonomía de los médicos, el porcentaje de contratación con la red pública, la utilización de las cesantías para pagar parte de procedimientos no contemplados en el POS (“excepcionales”), etc.

Ahora se quiere olvidar la gran revolución de los últimos años, que acerca el país a la cobertura universal: pasamos en menos de ocho años de 12 a 18 millones de afiliados al régimen contributivo, y de 11 a 23 millones en el subsidiado, para 41 millones asegurados, de una población de 45 millones. Falta sin duda mejorar la calidad y oportunidad del servicio, pero el salto ha sido enorme.

Valdría la pena preguntarles, sobre todo a los candidatos al Congreso o a la Presidencia: ¿Derogarían las medidas básicas adoptadas en la emergencia social? ¿Qué otras medidas adoptarían para llenar el monumental faltante de varios billones de pesos?

¿Quiénes son los que realmente juegan con la salud de los colombianos? Vistas las cosas en su conjunto, sin apasionamientos ni sectarismo, y sin negar errores o falencias que se han corregido o pueden enmendarse, la emergencia ha producido una reforma saludable.

La utopía de la salud gratuita

Saúl Hernández Bolívar

El Mundo, Medellín

Febrero 8 de 2010

Decíamos en una columna anterior que la salud no es un cheque en blanco, y que la atención debe tener un límite porque los recursos son finitos. Lamentablemente, muchos medios de comunicación, figuras políticas y líderes de opinión están haciendo populismo barato con el tema, con el cuento de que se trata de un ‘derecho adquirido’, en tanto que al Gobierno le ha faltado hacer pedagogía.

En efecto, la Constitución de 1991 incurre en el exceso de ofrecer en abundancia derechos ilimitados, en tanto que impone muy pocos deberes, por lo que la gente se ha ido malacostumbrando y cree que papá Estado debe proveerlo todo, y que ‘los ricos’ son los que deben pagar. Para comprender el desbarajuste al que se ha llegado es muy útil la ilustración de una opositora del Gobierno como es Cecilia López (El Espectador, 30/01/2010), quien explica que “más del 50% de la población recibe gratis los servicios (de salud) a través del régimen subsidiado; del otro lado, de los 17 millones que pertenecen al régimen contributivo, solo aportan 8 millones porque los restantes 9 millones conforman sus grupos familiares. (…)Eso significa que estos ocho millones sostienen la salud de 9 millones de parientes y de casi 23 millones que no contribuyen”.

Pero eso no es todo. La cobertura del sistema de prestación de servicios de salud ha tenido un crecimiento constante. En 1990, el aseguramiento en la población colombiana apenas llegaba al 16%; y, en 2008, ya rondaba el 90%. Lo que para los expertos de la Universidad Javeriana Fernando Gómez y Enrique Peñaloza Quintero (El Espectador, 28/01/2010), es “un logro colosal en un sistema de aseguramiento donde la mancomunación para la financiación con recursos del contributivo y subsidiado permitieron un crecimiento en cobertura que difícilmente puede presentarse en otro país”.

De hecho, Cecilia López precisa que del 2002 a la fecha, el régimen subsidiado ha crecido un 100% al pasar de 11,5 millones de afiliados a los 23 millones de hoy, mientras que el régimen contributivo sólo creció alrededor de un 30%, al pasar de 13 millones a 17. Muchos analistas que antes criticaban la supuesta ausencia de políticas sociales, argumentan que el Gobierno pecó de populista excediéndose en asistencialismo. Pero la misma Corte Constitucional ha ordenado universalizar la prestación del servicio al 100% de la población y a nivelar el POS, y esto sólo se logrará cobijando en el régimen subsidiado a los seis millones de colombianos que faltan, pues ya pertenecen a los niveles 1 y 2 del Sisbén y de ahí no saldrán fácilmente. Nadie quiere tener empleos formales con todas las prestaciones porque eso significa perder el Sisbén y sus beneficios en salud, vivienda, y educación, entre otros. A esa distorsión se ha llegado.

Pero aparte de que pocos pagan, hay que entender que un sistema sin límites que cubra cualquier enfermedad, cualquier terapia, cualquier tecnología novedosa, etc., es imposible de costear aún para sociedades acaudaladas, y eso arruina el sistema. Sin embargo, debido a la mentalidad que la Constitución del 91 ha estimulado, muchos colombianos creen que la población está siendo víctima de un atropello y le ponen tinte político e ideológico al asunto cuando la verdad es que a cualquier gobierno le hubiera tocado hacer estos ajustes obligatoriamente, pues no es un asunto de política sino de plata.

Además, si bien es cierto que hay muchas fallas, la gente tiene la falsa creencia de que las EPS son de ‘ricos’ que se quedan con todo. No obstante, Saludcoop, por ejemplo, la mayor EPS del país, sólo obtuvo excedentes en 2008 por 24.000 millones de pesos, con ventas de 3 billones (Semana, 04/05/2009), para una rentabilidad inferior al 1%. Y resulta que es una cooperativa, que por ley está obligada a reinvertir y no a repartir utilidades a sus asociados (propietarios), que son una veintena de cooperativas de trabajadores y profesionales de la salud –incluyendo la de profesores de la Universidad Nacional–; el propietario no es Álvaro Uribe Vélez como asegura una leyenda urbana que se saca a relucir, de cuando en vez, con el propósito de reivindicar unos ‘derechos adquiridos ilimitados y desmedidos’ que algunos utópicos reclaman.

El Matón patriótico

Carlos Alberto Montaner

Diario de América, Nueva York

Febrero 8 de 2010

Se multiplica la violencia en Venezuela. Las turbas chavistas amenazan, golpean y acosan a los adversarios del gobierno que se atreven a protestar públicamente. A veces utilizan armas de fuego. Se desplazan en motocicletas desde las que disparan. Tienen licencia para hacer daño. Es lo que se espera de ellos. Es lo que hacen llenos de ardor ideológico. No son enfermos ni locos. No se sienten criminales. Son matones patrióticos. Son revolucionarios poseídos por la certeza de que a los enemigos del chavismo, que son, claro, los enemigos de la patria, hay que aplastarlos como si fueran cucarachas.

Hace unos cuantos años recibí en mi oficina de Madrid a un hombre joven que, en su adolescencia, había sido un matón patriótico. Decía estar arrepentido. En 1980, cuando estudiaba en una escuela secundaria (tendría unos 14 años) había participado en el asesinato de un maestro durante un ``acto de repudio''. En Cuba los actos de repudio son manifestaciones colectivas de odio organizadas por la policía política y el partido comunista. Su función es aterrorizar a la sociedad para que las personas obedezcan. En ese año hubo miles de actos de repudio porque decenas de millares de personas querían huir de la Isla. El maestro, un mulato que enseñaba inglés, había notificado que deseaba abandonar el país y el gobierno decidió darle un escarmiento con sus propios alumnos. Comenzaron a gritarle. Lo llamaban ``gusano''. Lo escupieron. Uno lo abofeteó. Cayó al suelo y empezaron a patearlo. Lo mataron a patadas. Lo aplastaron como a un ``gusano''.

Los jóvenes matones patrióticos no sintieron ningún remordimiento. En abril de 1967, el Che había prescrito la correcta actitud moral que debía acompañar a los revolucionarios en su ``Mensaje a la Tricontinental'': ``El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar''. Un buen revolucionario debía ser una fría máquina de matar. El era así. Lenin era así. Fidel y Raúl Castro son así. Nunca les ha temblado el pulso en el momento de eliminar a un supuesto enemigo de la revolución. Los nazis y fascistas eran así. Los suicidas-terroristas del mundo islámico son así. Convencidos de la santidad de la causa que defienden, los matones patrióticos son capaces de cualquier cosa.

El matón patriótico no debe ser confundido con los sicarios o con los sicópatas. Los sicarios son profesionales del crimen. Los sicópatas no necesitan razones ni justificaciones para cometer asesinatos o hacerle daño a un semejante. Son indiferentes ante el dolor ajeno. El matón patriótico es otra cosa. Cuando Hugo Chávez o los Castro alientan a sus turbas a apalear a los adversarios sienten que están cumpliendo con unas normas morales superiores vinculadas al mejor destino de la humanidad, algo que sólo ellos conocen. Por eso son tan peligrosos. No hay nadie más letal que un tipo poderoso y duro adscrito a una ética de fines dispuesto a ensayar cualquier medio para lograr sus objetivos. Así era Adolfo Hitler.

Ese es el inmenso riesgo del marxismo que hoy intentan revitalizar los partidarios del Socialismo del siglo XXI. Marx postulaba la inevitabilidad de la lucha de clases, creía que la violencia era la partera de la historia y defendía la dictadura del proletariado como forma de alcanzar el paraíso sobre la tierra. Quienes tomaron en serio sus enseñanzas causaron cien millones de muertos a lo largo del siglo XX. No ha sido la única experiencia nefasta contemporánea --el fascismo y el nazismo fueron terribles--, pero ha sido el más cruento episodio de la historia política de nuestra especie. Lenin, Stalin, Mao, Fidel Castro, Pol Pot, Ceausescu, el resto de esa destructiva banda no eran asesinos en serie. Eran matones patrióticos.

Los decretos de la emergencia

Miguel Yances Peña*

El Universal, Cartagena

Febrero 8 de 2010

En un nuevo intento por reducir los costos de la salud pública en Colombia, hacerla sostenible cerrándole espacios a la corrupción, e ir eliminando la brecha entre el régimen subsidiado y el contributivo, el gobierno nacional ha declarado la emergencia social y expedido una serie de Decretos con fuerza de Ley, que sistematizan el sector reduciendo la discrecionalidad individual del médico (detectada junto a las tutelas, como un importante foco de corrupción) que pasa ahora a una junta de funcionarios médicos pagados por el Estado.

El equivalente –digo yo- a las comisiones de regulación que existen en otros renglones de una economía de mercado.

Sistematizar y centralizar, no hay duda, mejora la eficiencia: permite hacer análisis científicos y de costos, y planear, pero deshumaniza el servicio produciendo casos, puntuales sí, pero aberrantes. Un ejemplo -tan sensible como el de la salud- se puede observar en el sector financiero, donde ya “nadie” decide nada, todo está en manos de las computadoras y los cerebros –administradores, economista e ingenieros- que las programan.

No obstante, leyendo los decretos y conociendo la realidad de primera mano, no se le puede negar al Gobierno la buena intención, el deseo de acertar y de colocar un buen arquero que evite los goles de la corrupción, al tiempo que busca nuevos recursos para financiar la salud, mejorarla y hacerla universal.

Casos específicos que se oyen en la calle cuentan de “comisiones” pagadas por los laboratorios de medicamentos, y los receptores de casos de salud (IPS y especialistas), quienes tienen y abusan de la discrecionalidad en el manejo de pacientes, originando costos innecesarios que tienen en crisis al sector.
Es de no creer; la salud pública manejada por los agentes, como si fuera un mercado de bienes materiales (carros o apartamentos), en el que quien más casos remite, más dinero gana. A eso hay que ponerle freno, y confiamos en que las recientes medidas del gobierno lo logren, sin afectar la oferta de servicios de salud, ni la remuneración de quienes laboran en el sector.

Muchos se habrán sorprendido, por ejemplo, al conocer –porque el gobierno lo elevó al 14%- que el IVA a la cerveza estuviera en el 3%. Se necesitó –al igual que en la industria del tabaco- que fuera vendida a inversionistas extranjeros, y que el Estado le metiera la mano a la financiación de las campañas políticas, para que el tributo fuera ajustado. Como también molesta saber que en los juegos de azar, otro de los que aportan recursos a la salud, hubiera tanta corrupción.

Tales decretos, han sido no obstante, fuertemente criticados por los gremios de la salud. Vaya a saber si pensando “genuinamente” en la población objetivo, o en sus intereses gremiales.

Paralelo a la higiene, tan necesaria en el sector, y a la búsqueda de nuevos recursos, el Estado tiene que diseñar políticas públicas de salud: buena alimentación, medio ambiente sano, prevención, inmunización, promoción de la capacidad auto curativa del cuerpo, desestímulos de acceso al sistema con campañas educativas y cuotas de acceso. Y buscar por todos los medios, abaratar los procedimientos, especialmente incrementando la oferta de servicios y de personal especializado.

*Ing. Electrónico, MBA, pensionado Electricaribe.

La tercera vía de la Corte Constitucional

Álvaro Forero Tascón

El Espectador, Bogotá

Febrero 8 de 2010

Casi todas las apuestas apuntan a que la Corte Constitucional dé vía libre al referendo de reelección presidencial, o a que lo sepulte.

Sin embargo, hay una vía intermedia que puede tener lógica jurídica y mucho sentido político. No la de permitir la reelección inmediata por medio de argucias jurídicas, sino declarar que existen vicios de trámite de la ley de referendo, pero que éstos son subsanables. Eso significaría que Álvaro Uribe no podría aspirar a la reelección inmediata, pero sí en 2014 o 2018, luego de que se subsanaran los vicios mediante un nuevo trámite de la ley convocante y se sancionara la violación de los topes de financiación mediante multas a los promotores.

La Corte tiene desincentivos tan grandes para declarar inexequible la convocatoria, como para darle vía libre. Habilitarla a pesar de vicios evidentes, como pretende el Procurador, sería un suicidio para la Corte porque implicaría renunciar a la prerrogativa que la ha hecho realmente poderosa frente a las otras ramas del poder público: la de tumbar leyes por vicios de trámite, en ocasiones vicios menores. Pero declarar que no pueden subsanarse los vicios de la aprobación de la iniciativa popular más importante de los últimos cincuenta años, que a diferencia de una ley cualquiera es expresión del constituyente primario, daría para que se le acusara de instaurar el gobierno de los jueces.

La ruta del medio, por el contrario, tendría muchos beneficios para los magistrados de la Corte. El más importante sería salvarse de la ira de las mayorías y, sobre todo, de una posible retaliación del uribismo, que podría cercenarle poderes frente a las otras cortes y ramas del poder, o incluso devolverla a la condición de simple sala constitucional de la Corte Suprema de Justicia, como era antes de la Constitución del 91. El camino intermedio también tiene la ventaja de salvar a la Corte de la ignominia de permitir que se desvencije la Constitución con procedimientos ilegales, cuando su única función es defenderla.

Un fallo sibilino y políticamente correcto tendría dos consecuencias prácticas muy importantes: no decapitaría políticamente a Álvaro Uribe, pues le permitiría mantener poder político mediante la expectativa de que puede regresar a la Presidencia, y no desataría una polarización política aguda en el país.

Algunos dirán que en realidad no sería una tercera vía sino una manera discreta de enterrar para siempre la reelección de Uribe, porque si tramitar el referendo fue tan difícil con él en el poder, sería imposible sacarlo adelante con Uribe en el asfalto. Sin embargo, no sería difícil para Uribe comprometer públicamente tanto a los congresistas de su coalición, como a un sucesor designado, a tramitar con éxito la autorización de una tercera reelección y dedicar todo su prestigio a garantizar que así sea, especialmente si se mantuviera cercano a sus huestes parlamentarias.

Pero la principal ventaja de un fallo triangulado para los magistrados sería que podría coincidir con la voluntad secreta de Álvaro Uribe, de no aspirar inmediatamente a la reelección, sino usar la expectativa del referendo para imponer un sucesor y unas mayorías parlamentarias que le permitan regresar posteriormente al poder, y así instaurar una hegemonía duradera, de corte peronista.