Eduardo Posada Carbó
El Tiempo, Bogotá
Noviembre 13 de 2009
El 20 de noviembre de 1809, los miembros del Cabildo de Santa Fe firmaron el conocido Memorial de Agravios. Lo había escrito Camilo Torres Tenorio, el notable abogado neogranadino a quien -momentos antes de ordenar su fusilamiento- el general español Pablo Morillo llamara el ideólogo de la "causa de la revolución". Al celebrarse sus 200 años, es oportuno destacar el significado de aquel documento en el curso de la independencia.
El Memorial de Agravios fue una respuesta neogranadina a los dilemas planteados por la usurpación napoleónica de la corona española. El movimiento de resistencia a Napoleón había unificado esfuerzos alrededor de una Junta Central que, en enero de 1809, convocó a los americanos a elecciones de diputados ante dicho cuerpo que "gobernaba" en nombre del rey. Aquel llamado a elecciones abrió un debate sobre las relaciones entre España y América mientras se definía un interrogante fundamental: ¿quién representaba a la nación?
En ese texto, Torres se dedicó a examinar de manera sistemática el principio de igualdad que debería informar las relaciones entre América y España. Y lo hizo con una lógica neogranadina que delineaba ya una idea de "nación". No había razones para establecer diferencias: ni por la extensión del territorio, ni por la riqueza, ni por el número de la población. Reconocía la escasa "ilustración" de América frente a las provincias de España, pero esa brecha se debía a los "males de un gobierno despótico y arbitrario". Además, la falta de "luces" se compensaría en creces con los "conocimientos prácticos del país" que aportarían los representantes americanos en
El Memorial de Agravios -o "Representación a
El Memorial de Agravios no planteó entonces la independencia; tampoco lo hicieron las otras instrucciones. Pero se inscribió en una "polémica fundamental", que abrió pronto las puertas emancipadoras. "La reivindicación de la igualdad de representación -advirtió Guerra- fue una de las principales causas de los nacientes movimientos de independencia." Torres fue uno de sus destacados precursores, cuyos esfuerzos se truncaron por la represión del ejército de reconquista español. "Ah, el Catón granadino... -respondió Morillo a las peticiones de clemencia para Camilo Torres-. Es imposible perdonarlo." Lo fusilaron el 5 de octubre de 1816. El Memorial de Agravios, así como las otras Instrucciones, merecen atención especial en las conmemoraciones del bicentenario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario