Alfonso Monsalve Solórzano
El Mundo, Medellín
Noviembre 15 de 2009
Las desaforadas pero predecibles reacciones de Chávez, convocando a su ejército y su pueblo a la guerra contra Colombia, como lo dije en un anterior artículo, deben ser tomadas en serio.
Venezuela tiene la mayor inflación de América Latina; lleva a cabo racionamientos severos de energía y agua; existe escasez de alimentos, ocasionada por su torpe política de impedir las importaciones colombianas y desestimular la producción propia. PDVSA se encuentra en estado de deterioro tecnológico, hasta e punto de haber tenido que importar gasolina; la economía no petrolera está acorralada por las nacionalizaciones y víctima de los ataques de ira del presidente; hay un desbordamiento de la creciente violencia criminal y el abuso de los paramilitares de las milicias bolivarianas, que han convertido a Caracas en la ciudad más peligrosa del hemisferio; los planes sociales son inoperantes en manos de funcionarios corruptos. No obstante lo anterior el gobierno chavista compra armas ofensivas –que tienen como objetivo Colombia- por más de 10.000 millones de dólares. Por todo eso y más, “el socialismo del siglo XXI” en su proclamada “revolución bolivariana” está en picada, con un índice de popularidad que ya baja del 40%.
Ante tamaña situación, nada más fácil que tomar el manido camino de concitar un falso patriotismo en su pueblo contra Colombia, para distraer la atención de sus enormes problemas. Y las guerras contra un enemigo inventado, históricamente se ha demostrado, son un buen recurso para mantenerse en el poder en situaciones de extrema crisis interna.
A ello se suma el visceral odio hacia la democracia colombiana. Nuestro país es el principal objetivo de Chávez en su pesadilla mesiánica de reconstruir
Pero volviendo al punto. Aunque Chávez haya tenido que recoger parcialmente sus palabras por el repudio que causaron a nivel mundial, hasta el punto de frenarle el ingreso a Mercosur, y porque, para fortuna de todos, el propio pueblo venezolano rechaza abrumadoramente la idea chavista de ir a la guerra contra Colombia (el pueblo venezolano es inteligente y noble), sus palabras y acciones no deben echarse en saco roto. La presión interna lo hace cada vez agresivo. Y es factible que inicie una serie de provocaciones con el fin de causar un incidente internacional que le “justifique” una acción bélica escalada contra Colombia con el argumento de que está defendiendo la supervivencia de su revolución. Ya admitió que está movilizando tanques hacia nuestra frontera.
Hay que actuar sin paranoia y con mesura, pero asumiendo todas las posibles variables de tan delicado tema. Por ello es importante la diplomacia. Colombia debe señalar en todos los organismos internacionales las provocaciones y actitudes inamistosas de que viene siendo objeto, tal como ya se está haciendo y continuar afirmando que jamás agredirá al pueblo venezolano ni a ningún otro; pero debe tomar medidas preventivas que mejoren la defensa del territorio y los enclaves estratégicos de la economía y la infraestructura nacional (energética, etc,). Con seguridad que también se viene haciendo. Hay analistas, sin embargo, que han aconsejado defensas antiaéreas y antitanques, por ejemplo, sólo para estar preparados, con el fin de evitar daños a nuestros centros productivos y a la infraestructura. No soy experto en estos temas, pero sí sé que en tiempos de crisis hay que tener un suficiente poder de disuasión frente a un posible agresor. La sola reacción de Chávez, a pesar de que se ha explicado por los dos gobiernos profusamente, que no tiene carácter ofensivo contra ningún Estado, hasta el punto de publicar el Acuerdo, muestra hasta que punto era necesaria la alianza militar con Estados Unidos en el asunto de las bases militares, pues desenmascara las intenciones expansionistas de ese gobernante, que encuentra un límite a sus aspiraciones (de ahí su ira incontenida).
Pero la defensa del país no debería depender exclusivamente de dicha alianza, por la volatilidad de la política norteamericana. Adquirir armas defensivas propias, es una decisión difícil en todo momento, más en el actual, de crisis económica, así se haga, como debe ser, de manera prudente y sin ningún tipo de desmesura. Pero creo que es una medida debería considerarse urgentemente, si es que ya no se ha hecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario