Miguel Gómez Martínez
El Espectador, Bogotá
Diciembre 13 de 2009
En las últimas semanas, varios columnistas y líderes de opinión han exigido de los Estados Unidos un apoyo verbal a Colombia en su disputa con Venezuela. Resulta extraño que prestantes figuras nacionales caigan en la trampa que nos tiende Chávez.
Precisamente lo que el mandatario venezolano quiere es que le den pretextos para seguirnos tildando de “colonia del imperialismo”. Bien ha hecho el gobierno de Estados Unidos en no entrar en el juego al que Chávez quiere llevarnos.
Los que dudan de la calidad de aliado que son los Estados Unidos para Colombia, deberían revisar nuestra historia reciente. De no ser por el apoyo financiero y militar de los Estados Unidos, este país estaría en manos de las hordas guerrilleras que lo tenían sitiado a principios de esta década. Sin el Plan Colombia, Cano no estaría huyendo en las montañas sino en el Palacio de Nariño, Raúl Reyes estaría en la Cancillería y Jojoy sería ministro de Defensa. Sin el apoyo del aliado, nuestra democracia habría sucumbido en la violencia que estaba destruyendo nuestra sociedad. El Plan Colombia todavía representa más de 500 millones de dólares anuales en apoyo a labores de seguridad y de impacto social en las zonas más difíciles de la patria. La producción de cocaína ha disminuido en un 39 por ciento y el área sembrada en 29 por ciento. Los millones de colombianos que hoy disfrutan mejores niveles de seguridad saben muy bien cuál ha sido la participación de los EE.UU. en la recuperación del orden público.
¿Qué tipo de aliado son los Estados Unidos? Un país que nos ha dado, por más de tres lustros, acceso a su mercado para el 92 por ciento de nuestros productos de exportación libre del pago de aranceles. Un 34 por ciento de nuestras exportaciones van al mercado del norte, que es el más abierto del planeta. El Atpdea, que será nuevamente extendido, ha sido un sistema de promoción de sectores enteros de la producción que no habrían tenido posibilidad de desarrollarse sin el acceso a nuestro principal mercado de exportación. Los que creen que deberíamos acercarnos al liderazgo del Brasil deberían intentar vender en ese, uno de los mercados más protegidos del mundo. Las mujeres cabeza de hogar que trabajan en las empresas de flores saben con toda claridad qué tipo de aliado son los Estados Unidos.
Los Estados Unidos constituyen el primer inversionista extranjero en Colombia. Sus empresas realizan ganancias en Colombia, pero también emplean a cientos de miles de ciudadanos que reciben salarios muy superiores en promedio a los que pagan las empresas nacionales. Trabajan en compañías que invierten en responsabilidad social, pagan impuestos y generan beneficios concretos para el país. Los que creen que el modelo nacionalista de Chávez y Correa es superior, que miren el desabastecimiento y la caída en la producción que se presenta en los sectores que son nacionalizados.
En esta región llena de líderes políticos bocones y demagogos, es importante no caer en la tentación de hablar demasiado. Los que claman por una presencia vocal de los Estados Unidos, deberían tomarse el trabajo de analizar los hechos, que hablan por sí solos.
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