jueves, 1 de octubre de 2009

Las consultas internas

Editorial

El País, Cali

Octubre 01 de 2009

Ante unos resultados que estuvieron por debajo de las expectativas, las elecciones del domingo pasado, en las cuales los partidos más importantes de la oposición definieron sus candidatos, han dejado grandes inquietudes. Pero, antes que declarar la derrota del liberalismo y el Polo Democrático Alternativo, para Colombia es más importante resaltar la importancia que esas consultas tienen para institucionalizar la política.

Sin duda fue sorpresivo el hecho de que el Partido Liberal sólo obtuviera un 1.300.000 votos, incluyendo los nulos y en blanco. Sus directivas, empezando por el ex presidente César Gaviria, habían anticipado cifras que rondaban los dos millones, con lo cual se habrían convertido en la fuerza más importante dentro de las que han recurrido a la consulta interna. No fue así y quienes pretendieron justificar su discurso en la cerrada oposición contra el presidente Uribe recibieron como respuesta una apatía que no deja de ser preocupante, así se aduzcan todas las razones posibles para explicarla.

En el liberalismo la sorpresa fue la baja votación. Por lo demás, la escogencia de Rafael Pardo como candidato estaba prevista en las encuestas, mientras fue derrotada de manera contundente el ala empeñada en llevar hacia la izquierda el partido que representó el centro de la política. Lo que lleva a pensar que la confusión ideológica y la poca precisión en cuanto a sus propuestas parecen traducirse en la apatía de sus seguidores.

Otra cosa ocurrió en el Polo Democrático. Mientras su objetivo era resolver asuntos de jefaturas internas, por lo cual no eran tan notorias sus esperanzas de una caudalosa votación, sorprendió también que haya logrado apenas 500.000 votos en todo el país. Sin duda la criticable gestión del Alcalde de Bogotá, su carta de presentación en materia de Gobierno, y los radicalismos de un sector importante de su dirigencia pesaron de manera definitiva para desanimar a los 2.700.000 colombianos que hace apenas dos años y medio votaron por su candidato.

En la votación del partido que se supone agrupa la izquierda democrática hay mensajes que deben destacarse. Está en primer lugar la decisión de las urnas de dar un giro a la estrategia del Polo, manejada por la mezcla de radicalismo, dogma y populismo que representan el Moir, el Partido Comunista y la Anapo. En ese orden de ideas puede considerarse inesperado el triunfo de Gustavo Petro, ex guerrillero y congresista destacado, frente a Carlos Gaviria, ex magistrado de la Corte Constitucional y ex candidato a la Presidencia.

Pero la gran conclusión del certamen electoral es que los partidos de oposición deben aceptar la coalición como requisito principal para aspirar al poder. Y que nada bueno puede esperar el Polo si la división, las luchas intestinas y el discurso monotemático contra Uribe destruyen lo que en algún momento asomó como una alternativa democrática que respeta las diferencias. Más ahora, cuando la tercera elección consecutiva del hoy Presidente de la República sigue siendo eje del acontecer político en Colombia.

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