viernes, 23 de octubre de 2009

La industria de las filtraciones

Editorial

El Colombiano, Medellin

Occtubre 23 de 2009

Con el tema de cooperación militar entre Colombia y Estados Unidos vuelve a imperar el afán de la primicia y el deseo de instaurar el "gobierno de los jueces", por encima de la ética, el bien común y, sobre todo, de la seguridad nacional. Se está jugando con fuego, porque se pone en riesgo el propio Estado de Derecho, que puede llevar a que Colombia deje de ser.

Vuelve y juega. Y no por mera coincidencia, sino quién sabe con qué fines y propósitos, se conoció ayer que el Gobierno fue notificado, a través de un medio de comunicación, sobre el concepto proferido por el Consejo de Estado en relación con el acuerdo de cooperación militar que nuestro país adelanta con Estados Unidos y que, por ser un tema de seguridad nacional, debería gozar de reserva.


Pero no. Tal como ha venido sucediendo sistemáticamente y siempre desde las mismas tribunas mediáticas de Bogotá, con el auspicio de algunos sectores del Poder Judicial, el país amanece bajo una misma polémica, con la que, ¡vaya casualidad!, se pretende arrinconar al Gobierno. ¿Acaso no son, precisamente, esos mismos sectores los que en forma continua reclaman la "colaboración armónica" entre las ramas del poder que demanda la Constitución?


Son frases de labios para afuera, porque lo que prima son los intereses particulares, el afán de la primicia, y el deseo de hacer imperar el cada vez más fuerte y visible llamado "gobierno de los jueces", que bastante se va pareciendo a una dictadura judicial.


No de otra forma se podría explicar la insólita "coincidencia" de que la revista Cambio traiga en su portada de ayer los alcances preliminares de una ponencia de la Sala de Consulta y Servicio Civil del Consejo de Estado sobre el acuerdo de cooperación militar con Estados Unidos y, con escasas horas de diferencia, le sea entregado al Gobierno el concepto definitivo, que ya había sido emitido desde el pasado 13 de octubre y tenía el carácter de reserva.


La justificación periodística no puede seguir sustentándose en el rating y en la primicia porque, tal como lo hemos sostenido, no todo lo que se sabe es publicable, si está en juego el interés de la Nación, la seguridad nacional y el bien común. En el caso del acuerdo de cooperación, y en tantos otros en que se han dado las "filtraciones", ese principio ha sido vulnerado. ¿Dónde queda la ética periodística?


Y respecto del Consejo de Estado cabe preguntarse: ¿Ya inició una investigación para detectar y sancionar a los responsables de las filtraciones? ¿Por qué, si el concepto definitivo fue emitido desde el pasado 13 de octubre, sólo ayer lo entregó al Gobierno? ¿Qué ha hecho frente a los antecedentes de revelación de información reservada sobre el mismo tema y al mismo grupo de medios y periodistas? ¿Habrá una "garganta profunda" en toda esta industria de las filtraciones que podría estar configurando un delito contra la seguridad del Estado?


Es clara la intención de hacer pasar el acuerdo con Estados Unidos por el Congreso, para dilatarlo o dar al traste con él. Así se da gusto a los variopintos malquerientes del Gobierno, incluidos algunos de nuestros vecinos del Alba, y a quienes en su momento, y desde otras instancias del poder, apoyaron la presencia militar de E.U. en nuestro país. ¿Acaso se les olvidó lo que se estaba negociando cuando se quiso instalar una base militar en Juanchaco?


Colombia necesita y demanda la cooperación de Estados Unidos, y del mundo entero, porque tiene la autoridad moral para reclamar la corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y los delitos conexos. No podemos quedarnos desprotegidos ante la arremetida de las guerrillas, los narcotraficantes y las bandas emergentes, favorecidos por un caos, mitigado por el Gobierno, pero que algunos pretenden volver a imponer.


Se está jugando con fuego, porque se pone en riesgo el propio Estado de Derecho, que puede llevar a que Colombia deje de ser. En ese caso, sería necesario, como lo hemos sostenido, solicitarle a la ONU la presencia de cascos azules en nuestro país.

No hay comentarios: