lunes, 11 de enero de 2010

Encuentro de aliados

Editorial

El Mundo, Medellín

Enero 11 de 2010

Las razones políticas para suscribir el TLC con Colombia se fundamentan en el reconocimiento de la deuda de gratitud con quien en Latinoamérica ha sido el más firme aliado

La visita a Colombia del subsecretario adjunto para el hemisferio Occidental y un grupo de representantes demócratas, que tuvo el tema del TLC como centro de agenda, y el reclamo de varias asociaciones empresariales estadounidenses por la aprobación de los acuerdos comerciales ya negociados ha reavivado la esperanza de que los congresistas finalmente entiendan que tienen la responsabilidad histórica de hacer justicia a Colombia, el más importante aliado de Estados Unidos en América Latina, aprobando el Tratado que afianzaría los lazos bilaterales y le daría a nuestro país una palanca para fortalecer su sector productivo y combatir los grandes males que amenazan a las dos naciones.

En su finca El Ubérrimo, de Montería, el presidente Uribe recibió al subsecretario para el hemisferio Occidental, Christopher Mc Mullen, a los embajadores William Brownfield y Carolina Barco y a los representantes demócratas Eliot Engel, de Nueva York; Lynn Woosley, de California, y Shelley Berkeley, de Nevada, así como al comisionado puertorriqueño Pedro Pierluisi. En su encuentro de varias horas los interlocutores trabajaron en temas propios de las relaciones bilaterales y los congresistas ratificaron su respaldo a proyectos conjuntos de gran trascendencia para los países como el acuerdo militar para la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, al que ratificaron su respaldo y volvieron a notificar a los países vecinos sobre su carácter no ofensivo.

A pesar de la abundancia de asuntos en común, el tema central de la trascendental cita fue el TLC, sobre el que el representante Engel, que tuvo la vocería de sus colegas, manifestó que “es un aspecto importante de la relación entre los dos países”. Confiamos en que a su regreso a la capital estadounidense van a transmitir esa importante apreciación al presidente Obama, a quien anunciaron que van a ratificarle las bondades de mantener las mejores relaciones con Colombia, y esperamos, sobre todo, que van a tratar de influir en las apreciaciones de la señora Nancy Pelosi, quien desde su liderato de la bancada demócrata en la Cámara ha apoyado la congelación del debate del Tratado. Esperamos que los congresistas de su partido puedan lograr que modifique su posición y consigan que se debata este proyecto.

En distintos pronunciamientos, empresarios estadounidenses reclamaron el impulso de los TLC suscritos por Estados Unidos, ofreciendo argumentos económicos de peso para que el actual gobierno no descuide la política de alianzas iniciada por el presidente Clinton y fortalecida en el gobierno de George W. Bush, siendo la más importante, la defensa del empleo estadounidense, que sigue cayendo a pesar de las políticas de reactivación. Por otra parte, la reunión del presidente Uribe con los congresistas estadounidenses puso una vez más sobre la mesa las razones políticas por las cuales es conveniente que el Congreso estadounidense apruebe el TLC con Colombia. Consideramos que no son de menor cuantía las razones de defensa de la producción estadounidense gracias a que los TLC le abrirán las puertas de países emergentes que aun en crisis serias como la del 2009 demostraron estabilidad, sin embargo, en el caso colombiano, son más relevantes las de la importancia de nuestro país para el Imperio.

Las razones políticas para suscribir el TLC con Colombia se fundamentan en el reconocimiento de la deuda de gratitud con quien en Latinoamérica ha sido el más firme aliado, hecho que reconoció el representante Eliot al señalar que no hay “otro país que haya trabajado tan estrechamente con Estados Unidos en luchar contra las cosas que todos sabemos que son peligrosas para todos nuestros países”. Si Colombia ha sido miembro leal de la alianza, incluso llegando hasta aceptar sacrificios para mantenerla vigente, lo mínimo a que puede aspirar es contar con la reciprocidad del primer beneficiario de sus esfuerzos.

A pesar de manifestar su compromiso con el impulso al TLC, los representantes dejaron abierto un espacio de duda al señalar que existen razones políticas en Washington que los hacen temer que sus gestiones no sean totalmente efectivas, entre las que mencionaron la importancia que el gobierno Obama da a consolidar la recién aprobada reforma en salud y el estar en un año electoral, por las elecciones parciales de Congreso. Aunque esas circunstancias pueden distraer la atención del Presidente y el Congreso de un acuerdo tan importante para su país, no pueden ser usados como excusa para seguir evadiendo una responsabilidad fundamental. El año es largo y existen momentos en que ha de ser posible impulsar este proyecto estratégico, si existe interés en respetar y mantener los lazos de la alianza, lo que implica mutuas obligaciones.

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