miércoles, 26 de agosto de 2009

Bariloche y nuestro futuro

Por José Obdulio Gaviria

El Tiempo, Bogotá

Agosto 26 de 2009

Esta semana se definirán en Bogotá y en Bariloche (Argentina) dos asuntos íntimamente ligados, que incidirán largamente en la suerte de los colombianos: 1) La aprobación por el Congreso de un referendo para que el pueblo decida si el Presidente puede inscribirse para correr en las próximas elecciones. 2) Se hará un rompimiento político definitivo con la Coordinadora Continental Bolivariana y su jefe, Chávez.

1). ¿Qué no han hecho los enemigos del referendo para impedir su convocatoria? En el 2005, con aire circunspecto, pronosticaban que la reelección era equivalente a la llegada de las Siete Plagas. Usaban palabras de grueso calibre -tiranía, dictadura, antidemocracia- y pintaban un futuro dantesco. ¿Alguien habrá pensado en un libro, entre serio y mamagallista, que recoja las cosas que se dijeron para desprestigiar la reforma que permitió la primera reelección? Comparar las calamidades que anticiparon, con las realidades positivas que fueron el proceso reeleccionista y el segundo gobierno Uribe dejaría muy maltrecha su autoproclamada condición de visionarios y de analistas políticos.

Los protagonistas de contiendas y peloteras viven un extraño fenómeno, que, paradójicamente, tiene cierto parecido con la amistad. En las pendencias largas, uno termina haciendo las cosas contra el otro y para el otro, como diría Borges -el genio que describió, reunidas, todas las características del duelo y la confrontación entre los seres humanos-. He de decir que en el actual debate echo de menos a mi cordial y duro 'enemigo', Jaime Castro. Él sí que puso sal y picante a la confrontación del 2004 y el 2005: escribimos libros, dictamos conferencias, participamos en paneles y debates. Ningún argumento se quedó en el tintero y, lo declaro, eran muchos de lado y lado. En la campaña del 2006, medio en serio, medio en broma, le propuse que montáramos una carpa con nuestro espectáculo itinerante y este anuncio: "Los duelistas", para aprovechar el renombre de la película de Ridley Scott.

Los contradictores de hoy dan grima porque evitan la esgrima conceptual: un representante a la Cámara se limitó a ofrecer cárcel (o, por lo menos, denuncia penal) a los que votaran positivamente (el voto negativo, en cambio, sería premiado con medalla de buen comportamiento). Otro, un precandidato liberal, recorre el país demostrando, con papelógrafo y videobeam, que "no hay tiempo para la aprobación del referendo". Amenazas y piruetas aritméticas, eso es todo lo que les hemos oído. (Aquí una pausa chismosa: los que saben de mecánica política y manzanilla aseguran que la maquinaria liberal (con apoyo conservador), toda, votará por Gómez Méndez para darle una paliza al candidato de Gaviria, Pardo. De ser así, Gómez es el candidato liberal porque las consultas son mecánica pura y dura).

2). Lo que ocurrirá en Bariloche -para que pasemos al segundo tema grueso- definirá la agenda del próximo presidente de Colombia. Uribe, con criterio estratégico, ganó tiempo con Chávez, el líder de la bigornia. Ya las cosas están maduras para darle curso en Bariloche a una confrontación política antagónica, que tarde o temprano teníamos que dar. Pero -y esa es la ganancia-, Chávez y Correa no podrán escalarla, como era su plan estratégico, a confrontación bélica con apoyo interno (Farc y políticos de su órbita). Los efectos económicos, igual, serán más llevaderos. Songo zorongo, Chávez fue desnudando su catadura y militancia en la Coordinadora Continental Bolivariana (que celebrará en Caracas su II Congreso con Iván Márquez como vedette) y eso lo debilitó. Evitar la confrontación, pienso, sería una defección, una debilidad costosísima. Pero -y ahí regresamos a la conveniencia de la reelección- tenemos confianza, porque contaremos, casi seguramente, con cuatro años más de conducción por un timonel con pulso firme, probado en mil batallas frente a tipos como Chávez, 'Cano', Correa y 'Jojoy'.

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