domingo, 23 de agosto de 2009

No cambiar el rumbo a Colombia

Por Vicente Noguera C.

El Heraldo, Barranquilla

Agosto 23 de 2009


Si bien nuestro país ha sido víctima durante más de cuarenta años de la más oprobiosa violencia, protagonizada originalmente por fuerzas autodenominadas ‘insurgentes’, hoy abiertamente identificadas por sus actos como narcoterroristas, al igual que diferentes carteles de la ‘droga’ y de organizaciones que en principio procuraron defender al ciudadano inerme del secuestro y la extorsión, pero que lamentablemente terminaron pareciéndose en su conducta a quienes originalmente combatían, no es menos cierto que a raíz del decisivo, decidido y sostenido empeño de nuestro actual gobernante, doctor Álvaro Uribe Vélez, en erradicar en forma definitiva del país tan horrendo capítulo, mediante la aplicación de su encomiable proyecto denominado “la seguridad democrática” al combatir sin distinción a todas las formas de violencia que nos han venido aquejando, el país ha venido proyectando a nivel internacional un especial respeto del que antes carecía, con la consecuente confianza inversionista tanto nacional como extranjera de que hoy disfruta como se ha podido poner en evidencia con el crecimiento de su economía, aún dentro del marco de influencia de la actual crisis mundial.

En efecto, desde que nuestro actual Presidente asumió tan alta investidura, y consciente de la importancia de conocer de primera mano los problemas y falencias de la población menos favorecida y por ende, potencialmente vulnerable, ha venido asumiendo un permanente contacto con quienes lo padecen en todas las regiones del país mediante los denominados ‘Consejos Comunitarios’ para personalmente oír sus quejas y aspiraciones a efecto de facilitar soluciones mucho mas rápidas que las que en el pasado escasamente se surtían a través de los parlamentarios de cada región y/o de sus gobernantes a nivel local, dejando prácticamente sin oficio a los líderes políticos de la provincia en general.

Ante tan incontrovertible realidad, ¿si se justificará que un grupo de políticos, aunque amigos del orden institucional, por sus intereses personales continúen obstaculizando el curso del trámite del referendo de reelección presidencial en el Congreso, aunque con ello terminen irremediablemente haciéndole el juego a conocidas organizaciones de oposición que en asocio de la tenebrosa coalición Petrodólares/Farc pretende incorporar a Colombia al peor régimen de que se tenga noticia en la historia de América Latina?

En efecto, de no aprobarse el referendo, y ante la desmotivación del pueblo con la consecuente abstención electoral por la no participación de Uribe como candidato, me atrevo a garantizar que ninguno de los que hasta ahora pretenden lanzarse dispone del carisma indispensable para poder garantizar que, con el poder económico a que antes me referí, se podría evitar la catástrofe a que bien aludía el mismo presidente Uribe, al obviamente llevar al país en tan fatal eventualidad, a la peor crisis moral y material de su historia. Amanecerá y veremos.

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