martes, 16 de junio de 2009

Podría decirme, ¿usted dónde está parado?

Por Rodrigo Rivera (entrevista)

El Tiempo, Bogotá

Junio 16 de 2009


'El tema esencial de esta generación es no perder el rumbo y los avances que hemos logrado en el tema de la seguridad', dice Rivera.

Rodrigo Rivera, ex senador liberal, con María Isabel Rueda.

Le acaba de mandar una carta al Presidente de la República con un programa de gobierno que denomina 'tour de unidad'. ¿Por qué nadie le ha parado bolas a unos planteamientos tan importantes sobre el futuro de Colombia?

Porque el país está en otra cosa.

Está en lo de la reelección, y usted también...

El país está en la 'escandola' de los temas estrictamente políticos y no le está poniendo atención a dos temas fundamentales: el de la seguridad, que es el trasfondo de la reelección, y al tema económico, que hoy ocupa la atención de toda la élite mundial, salvo la colombiana, que está en otro paseo.

Le repito: está en el paseo de la reelección.

Por supuesto. Pero a los colombianos no nos pueden poner como precio que se abandone el tema del referendo para ocuparnos de los demás temas. Esta democracia tiene que ser capaz de escudriñar en una pista el asunto del referendo, en otra el de la crisis económica, en otra el de la seguridad nacional. Por cierto, llevamos más de un año desde el hallazgo de los computadores de 'Raúl Reyes' y el país no ha hecho ese análisis de las nuevas Farc que se desprende de ese descubrimiento. Yo he venido planteando ese debate por meses; de ahí salió el famoso test de la seguridad democrática.

¿Usted cree que Piedad Córdoba y los demás mencionados salen untados de esa información?

No descarto nada, pero quien tiene que dar una respuesta es la justicia. Lo que ocurre con esta película de la 'farc-política' y de la 'parapolítica' es que se llama "durmiendo con el enemigo". Hay una doble vida, que comienza a ser revelada por las declaraciones de los paramilitares y con los computadores de 'Raúl Reyes'. Por ello debemos ponernos de acuerdo en que no se politice la justicia, sino que la rodeemos y le exijamos que nos dé respuestas sin un doble estándar. Que el mismo que tuvo para la narcopolítica y la parapolítica, lo tenga ahora con la 'Farcpolitica'.

Políticamente, ¿usted dónde está parado?

Para mí el tema esencial de esta generación es no perder el rumbo y los avances que hemos logrado en el tema de la seguridad y terminar por fin una tarea sustancial, que es la de acabar con más de 40 años de violencia.

¿Por qué no está participando en la consulta interna de su partido?

Porque me estoy revelando contra algo impúdico, que es la actitud del alto liderazgo político del país que cree que nos puede tener cuatro años de rodillas a los colombianos hablando de mecánica política. Solamente nos hablan de candidaturas, consultas, coaliciones, elecciones, componendas...

¡Pero doctor Rodrigo! ¡Si precisamente es el Presidente el que nos tiene a todos jugando a adivinar sus propósitos políticos!

Yo creo que el Presidente ha guardado silencio sobre la iniciativa popular del referendo.

Puede haber guardado silencio con su boca, pero con su actitud tiene a todo el aparato estatal, político, legislativo, ciudadano, trabajándole a su reelección...

Lo que está mostrando el asunto del referendo es el nerviosismo de los colombianos por la continuidad de la seguridad democrática, no el culto a la personalidad del Presidente ni que los colombianos hayan renegado de sus convicciones democráticas. Es puro instinto de conservación. ¿Por qué se presenta este temor? Porque por primera vez en muchos años los colombianos estamos viendo cómo se juega a la política partidista con un tema sagrado, que es la seguridad de los colombianos.

Pero no hay nadie, ningún candidato, que diga que no a la seguridad democrática, así la quiera bautizar con otro nombre.

Lo dicen de dientes para afuera, pero hay mucha hipocresía en esa expresión. Cuando usted los lleva al terreno concreto de los detalles, empieza a presentarse un gran espectáculo de patinaje artístico. De silencios, de ambigüedades, que demuestran que no están convencidos de los puntos cardinales de la seguridad democrática. Primero, no creen que nada justifica la violencia: te responden que la violencia la justifica la pobreza o la desigualdad, que es el discurso de las Farc. Segundo, no creen que a la violencia hay que responder sin concesiones: te dicen que hay que responder con diálogo y con negociación, y que la única salida es pidiéndole permiso a Alfonso Cano. Tercero, no creen que hay que proscribir las zonas de despeje: te responden que por lo menos para el acuerdo humanitario habría que despejar Florida y Pradera. Cuarto, no creen que hay que mantener el rescate de secuestrados: te dicen que no, que eso es muy peligroso. Quinto: no creen que hay que mantener la vigilancia en poblados y carreteras del país: te dicen que eso es muy costoso, que eso es mejor para la política social. Sexto, no creen que no hay que volver a negociar incondicionalmente con ningún grupo violento: te dicen que no, que con las Farc la única manera de hacer la paz es negociando con amnistías e indultos incondicionales. Y séptimo, no creen que al crimen no hay que responder con crímenes. Y te responden que no, que en algunos casos se justifica la violación de la ley y de los derechos humanos. Insólitamente sobre estos siete puntos cardinales todavía hay un gran debate, después de siete años de seguridad democrática, y cinco millones de colombianos o más tenemos entonces temor por su continuidad.

Oyéndolo hablar con esa convicción del tema de seguridad, se lo voy a preguntar y espero que me diga la verdad. ¿A usted le ofrecieron el Ministerio de Defensa?

Le digo la verdad. La reunión que tuve con el Presidente estaba agendada tres semanas atrás, cuando nadie estaba hablando del Ministerio de Defensa, para hablar de temas económicos. Y desde el comienzo le expresé al Presidente que lo que a mí me obsesiona es el tema económico, unas propuestas frente a la crisis que dejé consignadas por escrito porque pensé que nadie les iba a poner cuidado. Y así como el discurso de Obama del 2003 lo conocieron muy pocos, en la vida hay que ir dejando constancias históricas y por escrito de que mientras buena parte de la dirigencia política solamente se concentra en la mecánica política, hay sin embargo liderazgos que están trabajando sustantivamente en las propuestas.

¿Sí o no?

En esa reunión le planteé desde el comienzo que mi prioridad en este momento no es ninguna posición ni ninguna candidatura. Y le tengo una buena noticia: hay vida después de los puestos y las candidaturas. Y el Presidente lo entendió. A buen entendedor pocas palabras.

O sea que sí se lo ofreció pero usted no aceptó...

A buen entendedor....

Muchas voces respetables se han pronunciado contra la reelección....

Contra la reelección ya habló el Cardenal Rubiano, muy respetable. Habló la revista Semana, muy respetable. Habló The Economist, el Washington Post, hablaron los columnistas. Ahora, que nos dejen decidir a los colombianos.

Si el Presidente finalmente atiende esas voces y no va tras su reelección, ¿existe alguna posibilidad de que usted trate de sucederlo?

Estoy cumpliendo una tarea que pocos están cumpliendo en el país. El peor signo político de esta última década ha sido la polarización y estoy siendo consecuente con eso. He armado una campaña temática que se llama el 'tour de la unidad', en la que estoy hablando de dos temas sustanciales que son la seguridad de los colombianos y la seguridad económica. Estoy tendiendo temas de unidad.

Pero cuando uno tiene una plataforma política como la suya necesita una oportunidad para aplicarla...

Habrá que tomar decisiones políticas, por supuesto, cuando yo crea en mi corazón que es útil para el país y no para Rodrigo Rivera.

O sea que usted, como el Presidente Uribe, también tiene su propia encrucijada en el alma...

Tengo claridad de que lo que debo hacer es lo que estoy haciendo.

¿Que es qué?

Plantear lo que estoy planteando en este momento definitorio, cuando veo a un Congreso amedrentado por las actuaciones de la Corte, que si por eso va a quitarles a cinco millones de colombianos la libertad de decidir, eso le va a causar mucho daño a la democracia, al Congreso y a la propia Corte. Al Congreso le pido que no nos quite a los ciudadanos el derecho a decidir y confío en que la Corte archive pronto esa investigación contra derecho que abrió para que demuestre, más allá de toda duda, que sólo la mueve el interés de la justicia.

Si usted comenzó haciendo política con Luis Carlos Galán, ¿qué hace andando con José Obdulio Gaviria? El fin de semana pasado estuvieron de fiesta de contribución navegando en un barco por Cartagena...

Yo recuerdo las palabras de Galán en el último congreso liberal en Cartagena: yo no reconozco enemigos ni en mi Partido Liberal ni en la democracia colombiana. Los verdaderos enemigos son los violentos, que tienen una estrategia política y quieren ungir al próximo presidente y ser árbitros de la próxima campaña electoral, y quieren convertirla en una subasta a ver quién les ofrece más. Frente a ellos nos tenemos que unir. Y no tiene sentido que ex presidentes, en el tema del acuerdo humanitario, anden moviéndole el piso al Presidente de la República en lugar de unirnos todos.

¿Y lo del barco?

Eso tiene que preguntárselo a los organizadores del evento, el centro de pensamiento Primero Colombia, que dirige el doctor Fernando Alameda. Este evento lo organizan cada seis meses para recoger fondos que financien esa ONG. A mí me invitaron como orador a esa tertulia.

¿Cómo me explica esa paradoja? Hace seis años Rafael Pardo era uribista y reeleccionista y hoy es antiuribista y antireeleccionista. Y usted era anti uribista y antirreeleccionista y hoy es uribista y reeleccionista...

Yo nunca he sido antiuribista. Siempre he sido respetuoso con el Presidente. Por cierto, esa relación ha sido de tanta identidad, que en el año 2001 el Presidente me ofreció ser su jefe de debate, pero yo no acepté porque él no estaba dentro del Partido Liberal. Incluso, en el Congreso dije que estaba de acuerdo con la reelección, pero que debería estar acompañada de acuerdos políticos que la rodearan de garantías. Por eso la voté en contra, porque no hubo ese acuerdo político. Lo que estoy planteando ahora es que yo veo que los violentos están contando las horas para que se termine el gobierno del Presidente Uribe. Frente a ese desafío de los violentos, que ya están muy debilitados militarmente pero su fortaleza política sigue intacta, debemos tener todo el arsenal político sobre la mesa y uno de los instrumentos es que nos unamos todos para hacer de la seguridad democrática una política de Estado. Pero si eso es demasiado pedir, porque prevalecen los intereses sectarios de los partidos o las ambiciones personales, pues ahí está la popularidad del Presidente para utilizarla como un instrumento que garantice la continuidad de la seguridad democrática.

Alguna vez le escuché decir al ex presidente Gaviria, aclaro que de manera muy respetuosa, que usted está al lado del presidente Uribe porque se volvió cristiano, y encuentra en sus creencias religiosas más afinidad con el Presidente que con el Partido Liberal...

Acompaño al Presidente porque estoy absolutamente convencido de que la primera prioridad de nuestra generación es acabar con más de 40 años de violencia y pienso que todo eso está en riesgo el año entrante por la polarización política. El ex presidente Gaviria, que manejó orden público, sabe que hay una tradición en Colombia y es que a los presidentes de Colombia, al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, todos los ex presidentes y todos los partidos los rodean en temas de orden público. Estoy luchando para que esa sana costumbre se reestablezca.

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