Por Pedro Fernández Barbadillo
Grupo de Estudios Estratégicios (GEES), Madrid
30 de Junio de 2009
En la pequeña república de Honduras se ha dado un golpe de Estado y su protagonista ha sido el presidente Manuel Zelaya. Las otras instituciones del país, el Congreso, el Tribunal Supremo y las Fuerzas Armadas, evitaron el triunfo del golpe y depusieron al gobernante.
A quienes están condicionados por su ideología o por el pensamiento dominante les basta ver a un militar en traje de combate en un conflicto para escoger bando: siempre con los que gritan al militar. Esto está ocurriendo en América y Europa a cuenta de la crisis política en Honduras. Los medios de comunicación, en su decadencia continua, no pasan del encadeno de imágenes y de titulares, sin ninguna explicación o ningún análisis, no han ido más allá de la superficie.
La realidad es que Manuel Zelaya se había puesto él mismo en la ilegalidad al pretender organizar un seudo referéndum ilegal (esto a los españoles nos suena, ¿verdad?). Zelaya, que llegó a la presidencia de Honduras después de ganar las elecciones de 2005 como candidato del Partido Liberal, decidió hace meses unirse a la revolución bolivariana: más petróleo, más poder, más apoyo de la izquierda… El presidente golpista ha vinculado a su país al ALBA (agosto de 2008[1]) y ha participado en reuniones con el venezolano Hugo Chávez, el ecuatoriano Rafael Correa, el boliviano Evo Morales, el nicaragüense Daniel Ortega y algún testaferro enviado por los hermanos Castro. Seguramente en esas reuniones Chávez, Morales y Correa le instruyeron sobre cómo hacerse con el poder absoluto: convocatoria de una asamblea constituyente que derogue la constitución vigente y establezca una nueva a medida del líder revolucionario.
Chávez hizo derogar la Constitución que él juró (y contra la que se sublevó) y aprobar otra en 1999. La anterior prohíbia la reelección inmediata del presidente; ésta en cambio no, pero fijaba un límite de dos mandatos de seis años cada uno. Entonces, 2012 estaba muy lejos, pero ya se sabe que “no hay plazo que no se cumpla”, como dice El Tenorio. Ahora 2012 está muy cerca y el militar paracaidista que no ha sido capaz ni de vencer a sus camaradas está convencido de que es imprescindible para la humanidad, de modo que trató de que se suprimiese ese tope. En diciembre de 2007 los venezolanos rechazaron la enmienda en referéndum. Pero eso no disuadió a Chávez de sus planes totalitarios: un año después, nuevo referéndum con mayor control sobre los votantes y en esta ocasión se aprobó la reforma. ¡Qué casualidad!
LA REVOLUCIÓN PERMANENTE DE ZELAYA
Zelaya, que lejos de ser un izquierdista no es más que el típico compañero de viaje de los revolucionarios, iba a ejecutar el mismo plan en Honduras. En marzo pasado[2], su Gobierno aprobó un decreto que a petición de 400.000 ciudadanos, para organizar una consulta popular con la finalidad de que los hondureños se pronunciasen sobre la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, que dicte y apruebe una nueva Constitución política. La pregunta era la siguiente: “¿Está usted de acuerdo que en las elecciones generales de noviembre de 2009 se instale una cuarta urna[3] para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que apruebe una nueva Constitución política?”. La fecha de celebración, no más allá del último domingo de junio de este año. La consulta, como no es un referéndum, no era de cumplimiento obligatorio por las instituciones y no tenía ningún mecanismo de supervisión.
La oposición y las demás instituciones del país han acusado a Zelaya, cuyo mandato concluía en enero de 2010, de buscar la remoción de obstáculos a su reelección[4]. La Constitución hondureña vigente, aprobada en 1982 después de varios años de dictaduras militares, impone taxativamente un solo mandato presidencial de cuatro años, sin permitir la reelección en ningún caso[5]. En el título sobre la reforma de la Ley Fundamental, se prohíbe cualquier reforma que pretenda derogar los límites al estatus de la presidencia[6].
En cuanto el Gobierno promulgó el decreto comenzó una batalla legal entre el presidente, sus partidarios y los contrarios a la consulta[7]. A inicios de junio, el Gobierno de Zelaya ordenó a las Fuerzas Armadas vigilar y movilizar todo el material necesario para la consulta o encuesta. El 23, el Congreso, donde el Partido Liberal, al que pertenece Zelaya, tiene la mayoría (62 diputados de 128), aprobó una ley que impide la realización de estas consultas 180 días antes y después de las elecciones generales[8]. Ante las dudas del jefe del Estado mayor Conjunto para cumplir unas órdenes presidenciales que podían ser inconstitucionales, el presidente le destituyó el 24 de junio. Al día siguiente, el fiscal general anunció que presentaría un recurso de amparo ante la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, para restituir en su cargo al jefe del Estado Mayor, porque no se habían cumplido ninguna de las tres causas legales de remoción que aparecen en la Ley Constitutiva de las Fuerzas Armadas.
Unas horas después, ese mismo día, los cinco miembros de la Sala Constitucional del Supremo –apoyados por el pleno de magistrados del tribunal- admitió los recursos del fiscal y suspendió la destitución del general Romeo Vásquez Velásquez. También el día 25, los magistrados del Tribunal Supremo Electoral dictaminaron que la encuesta no puede ser realizada por el Ejecutivo por no tener atribuciones. Los tres magistrados se desplazaron junto a varios fiscales del Ministerio Público, una base de la Fuerza Aérea, donde dejaron en calidad de prueba judicial todo el material adquirido por el Gobierno para la realización de la encuesta.
Horas más tarde, el presidente Zelaya irrumpió en la base acompañado de docenas de manifestantes y retiró en dos camiones las urnas, papeletas y demás utensilios. Con tropas militares en torno al Congreso Nacional, el presidente Roberto Micheletti presentó un proyecto para anular la destitución del general Vásquez Velásquez y solicitar su inmediato reintegro. El vicepresidente del Legislativo, Ramón Velásquez Názar, presentó una moción para que se nombrase una comisión investigadora sobre los excesos administrativos y el desacato a la ley por parte del jefe del Estado.
El viernes 26, el general Vásquez retiró a los soldados de las calles y Zelaya afirmó que el peligro de golpe había pasado. El sábado, el presidente se dedicó a solucionar los últimos detalles de la consulta ilegal[9]. La noche del sábado 27 al domingo 28, horas antes de que se abriesen las urnas, varios pelotones de soldados tomaron la residencia presidencial y expulsaron a Zelaya a Costa Rica.
El domingo, el presidente del Congreso fue elegido por la casi unanimidad de los diputados presidente interino de la República, hasta 2010[10].
ENFADO DE CHÁVEZ Y ESTUPIDEZ DE LOS PROGRES
La deposición de Zelaya ha causado la ira del caudillo Hugo Chávez y de los otros miembros del ALBA. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, llamó a la sublevación de “los maestros y los obreros” y a la sedición en las Fuerzas Armadas hondureñas: “Los soldados jóvenes y los oficiales no comprometidos con la oligarquía no tienen por qué obedecer órdenes ilegales, y por eso a rebelarse contra esa cúpula corruptas”[11]. ¡Dos golpistas como Fidel Castro[12] y Hugo Chávez protestando contra la destitución de Zelaya!
La Organización de Estados Americanos (OEA), el presidente de Estados Unidos, el presidente del Gobierno de España y los medios de comunicación han mostrado su apoyo a Zelaya, sin pararse a pensar más allá de la dicotomía presidente civil bueno, militar malo.
La estupidez ha llevado al periódico español progre por excelencia a concluir así su editorial del 29 de junio[13]:
Pero sea cual fuere el conflicto de ideologías en Iberoamérica, algo ha de quedar claro: los problemas de la política los solventan los políticos, y el Ejército, calladito y encerrado en sus cuarteles.
Sólo le ha faltado añadir que se les pueden echar cacahuetes a los militares.
¿Qué proponen El País y demás progres que deben hacer las autoridades de un país cuando una de las figuras políticas principales se decanta por la ilegalidad? ¿Dialogar hasta el anochecer?, ¿llegar a un acuerdo “como sea”?, ¿recurrir al Tribunal Constitucional y aguardar una sentencia?
Tal vez el Congreso hubiera debido ordenar a las Fuerzas Armadas la detención del presidente para salvaguardar los escrúpulos de los bienpensantes occidentales. Tal vez… Pero el responsable de la crisis en Honduras ha sido Manuel Zelaya y éste había decidido quemar etapas en su plan de subversión constitucional.
Por ahora, el presidente golpista y sus aliados están derrotados. Sólo la presión internacional sobre las autoridades legítimas hondureñas podría convertir en victoria este fracaso. Esperemos que en Washington y en otras capitales el sentido común no haya desaparecido. Devolver a Zelaya el poder del que se ha mostrado indigno equivaldría a dar la llave de la celda al preso al que se acaba de meter en ella.
[1] http://news.bbc.co.uk/hi/
[2] http://www.minuto59.com/
[3] En ese día los hondureños votarán en tres urnas para elegir la presidencia de la república, los miembros del Congreso y los alcaldes. La cuarta urna debía de ser la reservada para el referéndum sobre la convocatoria de una asamblea constituyente.
[4] http://www.andina.com.pe/
[5] Artículo 4 de la Constitución de la República de Honduras: “La forma de gobierno es republicana, democrática y representativa. Se ejerce por tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, complementarios e independientes y sin relaciones de subordinación. La alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República es obligatoria. La infracción de esta norma constituye delito de traición a la Patria”.
[6] Art. 347: “No podrán reformarse, en ningún caso, el artículo anterior, el presente artículo, los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la República, el ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier título y el referente a quienes no pueden ser Presidentes de la República por el período subsiguiente”.
[7] Seguimos el relato publicado en el diario Los Tiempos, de Colombia. http://www.eltiempo.com/mundo/
[8] http://www.bbc.co.uk/mundo/
[9] http://www.elpais.com/
[10] http://www.laprensahn.com/
[11] http://www.minuto59.com/
[12] http://www.eluniversal.com.mx/
[13] http://www.elpais.com/
1 comentarios:
EL DILEMA HONDURAS
Tan contundente ha sido la respuesta de la ONU y la OEA frente a la crisis política de Honduras que no puedo resistir la tentación de preguntarme si aquello que ha generado un consenso cerrado y evidente por parte de la comunidad internacional, es decir que la defensa de la democracia pasa por la restitución al cargo del -destituido por el Congreso- Presidente Manuel Zelaya, realmente sea lo que parece ser. Y esto por estar prevenido que en el ánimo de los teóricos marxistas siempre está presente la idea de ahorcar a los burgueses con las sogas que los propios burgueses venden, vale decir, ahogar a las democracias apropiándose del discurso democrático y desvirtuando las herramientas propias de la democracia. Venezuela es un claro ejemplo de ello.
Por cierto, no puede tomarse muy seriamente a la OEA. Nadie lo hace. El rápido pronunciamiento contra el Congreso y la Corte Suprema de Justicia de Honduras contrasta con la marcada tolerancia frente a la perpetuación de la dictadura comunista en Cuba. Recientemente el castrismo, por aquello de que es “una cosa tan fea la OEA”, se ha dado el gusto de ver al patético organismo regional irle al pie para mojarle la oreja al rechazar de plano su integración al mismo.
Tampoco puede indicar el rumbo acorde con la corrección la postura de Estados Unidos, cuya política exterior se caracteriza por el desacierto permanente y no querer entender lo que sucede en la región.
Uno de los males que afecta al desarrollo democrático en los países latinoamericanos es la tendencia al caudillismo y la obsesión de los mandatarios por acceder a reelecciones indefinidas; ya sean de izquierda como Chávez o de derecha como Uribe las ambiciones personalistas debilitan el afianzamiento de los sistemas democráticos donde la alternancia en el poder contribuye a la vitalidad del espíritu republicano. En los afanes reeleccionistas se consumen energías que deberían volcarse a la gestión, porque es dando prioridad a la resolución concreta de los muchos problemas que afectan a la calidad de vida de nuestros países, y creando consensos para la continuidad de políticas de Estado como se fortalece la democracia. Uruguay, como Chile, son países donde esto parece estar claro.
Fue esa necesidad egocéntrica de atornillar el traste al sillón presidencial la que desató el conflicto de poderes en Honduras. Esa tozudez del Presidente Zelaya al querer forzar los limites constitucionales y confrontar con las decisiones de la Corte Suprema de Justicia no puede ser obviada a la hora de decidir que pasos dar en apoyo de la democracia. La reacción de la ONU ha sido tan apurada como superficial, y por ver el árbol, que viene a ser Zelaya, no se ve el bosque, que es el complejo de las instituciones que conforman la realidad constitucional en el país de José Cecilio Del Valle.
No creo que Hugo Chávez, ni Raúl Castro, ni Evo Morales, ni Rafael Correa, ni Daniel Ortega, quieran democracia en Honduras, sería estúpidamente ingenuo suponer que estos populistas de la retrógrada ola izquierdista, a la que pretendía integrarse Zelaya, tengan por meta consolidar republicas. Y el colmo de la estupidez sería generar un clima hostil contra la pequeña Honduras que sirva de guiño para que el demagogo venezolano cumpla su bravata de intervención militar.
Alguna vez el Dr. Raúl Alfonsín dijo que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, y esa debe ser la premisa con la cual atender a la crisis de Honduras. La ONU, antes que bregar por restituir a Zelaya, debería contribuir para que las elecciones de Noviembre se lleven a cabo con la mayor tranquilidad posible, sin proscripciones y con transparencia, de modo que sean los propios hondureños quienes resuelvan la encrucijada al decidir su destino.
Civilización o barbarie, esa sigue siendo la cuestión.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
http://www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López.
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