lunes, 17 de agosto de 2009

Miguel, un rayo que no cesa

Por Oscar Tulio Lizcano

El Colombiano, Medellín

Agosto 16 de 2009

Muchas veces, durante mi secuestro, sentía que vivía sin moverme en la mitad de un túnel y que la oscura noche se convertía en la carcelera de la tierra. De pronto un soneto de simetría iluminaba mis pensamientos. Eran los versos de Miguel Hernández, que como semillitas se encubaban en mi mente y contrastaban con aquella realidad amarga en la que no había espacio para la palabra y me angustiaba el silencio indiferente de los otros.

Sentí, en medio de la soledad, el vigor y la belleza de las palabras de Hernández. Su mérito reside fundamentalmente en haber sabido unir, como pocos poetas, su propia vida a la extensa obra que dejó desde muy joven escrita.

De ahí que sea la suya, una poesía rica de pasión y talento, y marcada por su origen humilde, de infancia modesta y campesina.

Casualmente, esa historia de vida es una marca característica en su obra, a la que le otorga gran sensibilidad. Sin duda, el que su padre cuidara cabras para sobrevivir, obligó a Miguel a estar en contacto permanente con la naturaleza, de la cual extraería luego muchas de las bellas imágenes que componen sus poemas.

En su versos hay una huella conmovedora de aquellos años de infancia, para comprobarlo basta citar el poema "Las desiertas abarcas": Me vistió la pobreza / me lamió el cuerpo el río / y del pie a la cabeza / pasto fui del rocío.

¡Ah!, cómo no recordar a Hernández, si fue mi consuelo cuando me enteré del secuestro de mi hijo Juan Carlos. El poema "El niño Yuntero", fue la banda sonora de aquellos tres tristes meses en los que apenas y podía enterarme de lo que sucedía con Juan a través de las noticias que sobre ello emitía la radio. Yo, por ese entonces, cumplía seis años de secuestro, así que solo me quedaba repasar las líneas del poema. Lo repetía una y otra vez: ¿quién salvará a este chiquillo? / Menor que un grano de avena / ¿de dónde saldrá el martillo / verdugo de esta cadena?

Su situación en la historia de la poesía española está perfilada: hermano menor de la famosa generación del 27, a la que debe bastante de su formación; y pertenece cronológicamente a la generación del 36, aunque difiere de ella por su procedencia de clase campesina y su formación de autodidacto.

Al comienzo de la guerra civil se incorporó al ejército republicano en contra de Franco. Con la derrota de la república, fue encarcelado, juzgado y condenado a muerte, sin embargo la pena fue conmutada por treinta años de prisión.

Enfermó varias veces en las sucesivas cárceles y murió a los treinta y dos años. Español hasta los huesos, este hombre mediterráneo no solo combatió con su poesía el régimen de Franco, sino que además buscó el sentido de la muerte, ahondo en el contexto social en el que se desenvolvió y no excluyó de sus versos al amor. Esos fueron los grandes temas de su poesía.

Compartió sus angustias y sus vicisitudes y mostró siempre la más viva solidaridad. "Pueblo de mi misma leche", dijo en un verso bien expresivo.

Leopoldo Luis, por su parte, habló de él así; Miguel: "engendrado por un hombre y una mujer humildes cuanto que en el pecho materno mamó las desventuras de los oprimidos".

No conozco otro poeta español que en la guerra haya infundido tan conmovedor tono, como el logrado en el poema "El tren de los heridos": / ronco tren desmayado, envejecido: /: agoniza el carbón suspira el humo/ avanza con un largo desaliento / detenerse quisiera bajo un túnel / la larga madre, sollozar tendida / no hay estaciones donde detenerse / si no es el hospital, si no es el pecho.

No hay sensibilidad que pueda permanecer impermeable al enérgico valor de sus versos. Hablo del poder de sus palabras y de su capacidad como hombre y como poeta.

Sus versos, hicieron parte de esas débiles pulsaciones, de esos hondos latidos de mi vida en cautiverio. Así lo volví a sentir cuando tuve la oportunidad de atender una invitación de las autoridades de Orihuela en España, con motivo de la próxima celebración del centenario de su muerte. Fue maravilloso cumplir con ese sueño de ir a la tierra de este poeta que me ayudó a sobrevivir.

No hay comentarios: