Por Jaime Jaramillo Panesso
21 de agosto de 2009
Juanes, el intérprete y compositor más querido por los colombianos (y por su mamá de él) anuncia que se presentará en
En
Juanes, que siempre ha tenido olfato político, no es comunista por supuesto. Su determinación de realizar este concierto crea desconcierto. Hasta el punto de dividir a sus seguidores y admiradores en todo el orbe. Es obvio que cantar a la paz en una Cuba que ya no está embarcada en los conflictos armados de Angola, Colombia o El Salvador, por ejemplo, es tratar de vender un producto con falsa etiqueta. Y será el régimen cubano el que se llevará los réditos políticos y Juanes se quedará con el estigma de haber apuntalado a los hermanos Castro, sin proponérselo.
La furiosa reacción de los cubanos en el exilio es una demostración de sectarismo e intolerancia. Después de cincuenta años siguen teniendo un odio patológico al gobierno comunista cubano, al fidelismo utópico y al materialismo dialéctico de Raúl Castro, que hoy se sintetiza en el simplismo huero del socialismo del siglo XXI, cuyo padre y mentor es el gran filósofo político y caudillo intelectual Hugo Chávez Frías.
Hombre Juanes: te equivocaste de pista y de amigos. Por eso no te vamos a dejar de querer. Siempre nos pondremos la camisa negra de campesino dominguero, que no gustan los europeos, porque tiene un referente negativo para ellos. Pero, hombre Juanes, podías sacar la disculpa de que estás amenazado por los sectarios del exilio, para que cancelés los mojitos que ibas a ingerir en nombre de la “paz fidelista”. Vale pelao.
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