viernes, 21 de agosto de 2009

Se equivoca Juanes

Por Jaime Jaramillo Panesso

21 de agosto de 2009

Juanes, el intérprete y compositor más querido por los colombianos (y por su mamá de él) anuncia que se presentará en La Habana, Plaza de le Revolución, el 20 de septiembre del año en curso. Esta plaza es famosa por ser el escenario preferido de Fidel Castro, el dictador más longevo del mundo, que por sucesión hereditaria, ha dejado a su hermano como jefe de estado y máximo dirigente del partido comunista cubano y de las Fuerzas Armadas.

En la Plaza de la Revolución se han proclamado las famosas Declaraciones de la Habana en la voz infatigable, otrora, de Fidel y la “aclamación” del pueblo, en momentos cruciales como la invasión por Bahía Cochinos en 1961, derrotada por el entusiasmo nacionalista del nuevo régimen y por la mala preparación militar de los invasores. La Plaza es, pues, el símbolo del régimen. Cantar allí es confundirse con el pasado y el presente del gobierno cubano, por la carga emocional, política y pasional ella significa. Por supuesto que el pueblo habanero debe estar de fiesta por escuchar y conocer en vivo a Juanes, en compañía de artistas de la isla, ligados al sistema. La llamada Nueva Trova cubana, corriente musical amparada por Fidel desde sus comienzos, ha tenido importantes figuras que superaron con creces las coplas revolucionarias de Carlos Puebla. Pero hoy está en decadencia. No así las tradicionales y nuevas orquestas que siguen sacando la cara por una Cuba con profunda tradición musical. Al fin de cuentas esa es la cuna del bolero, del son y del mambo, para citar los géneros más apreciados.

Juanes, que siempre ha tenido olfato político, no es comunista por supuesto. Su determinación de realizar este concierto crea desconcierto. Hasta el punto de dividir a sus seguidores y admiradores en todo el orbe. Es obvio que cantar a la paz en una Cuba que ya no está embarcada en los conflictos armados de Angola, Colombia o El Salvador, por ejemplo, es tratar de vender un producto con falsa etiqueta. Y será el régimen cubano el que se llevará los réditos políticos y Juanes se quedará con el estigma de haber apuntalado a los hermanos Castro, sin proponérselo.

La furiosa reacción de los cubanos en el exilio es una demostración de sectarismo e intolerancia. Después de cincuenta años siguen teniendo un odio patológico al gobierno comunista cubano, al fidelismo utópico y al materialismo dialéctico de Raúl Castro, que hoy se sintetiza en el simplismo huero del socialismo del siglo XXI, cuyo padre y mentor es el gran filósofo político y caudillo intelectual Hugo Chávez Frías.

Hombre Juanes: te equivocaste de pista y de amigos. Por eso no te vamos a dejar de querer. Siempre nos pondremos la camisa negra de campesino dominguero, que no gustan los europeos, porque tiene un referente negativo para ellos. Pero, hombre Juanes, podías sacar la disculpa de que estás amenazado por los sectarios del exilio, para que cancelés los mojitos que ibas a ingerir en nombre de la “paz fidelista”. Vale pelao.

No hay comentarios: