lunes, 17 de agosto de 2009

El chavismo colombiano

Por Dario Ruiz Gómez

El Mundo, Medellin

11 de agosto de 2009

La llamada revolución de los Ayatolás en Irán es un hecho bochornoso por la llegada al poder de un ciego fundamentalismo religioso que intentó que toda una nación renunciara al presente, a los logros de la civilización, para sumirse en una dictadura reacia al diálogo y al entendimiento con otras religiones, con otras concepciones políticas. La represión, la censura a los medios opositores, la desaparición en las cárceles de miles de opositores, el aplastamiento de las protestas universitarias, tal como se demostró en las últimas elecciones, han sido la pauta seguida por este feroz fundamentalismo cuyos científicos han desarrollado la energía nuclear y están a punto de construir bombas que se utilizarían de inmediato como chantaje frente al resto del mundo.

A este régimen terrorista se ha plegado Chávez en una de sus acostumbradas reacciones, donde la estrategia contra lo que llama imperialismo norteamericano se adopta, olvidándose de estas persecuciones, fusilamientos de líderes de izquierda. ¿De qué manera este régimen ha penetrado en Venezuela y cuáles son sus objetivos a corto y a largo plazo? Si en algo ha seguido Chávez al pie de la letra al régimen de los Ayatolás ha sido precisamente en estos métodos de represión, de chantaje contra los opositores, de despiadada persecución a los intelectuales que no comulgan con su folclórica idea de revolución, hoy, armada hasta los dientes. Ante una comunidad universal, condescendiente y cobarde, aplastó la figura cívica de la alcaldía de Caracas y quiere, como no ha dejado de repetirlo, invadir con sus divisiones los territorios que no le marchan políticamente, los estados del Táchira y Zulia.

Después de esta ocupación ¿cuál sería el paso a seguir? Su histeria actual se debe a algo con lo cual no contó: el aparatoso desmoronamiento de las Farc, espina dorsal de la revolución bolivariana, y la secuela vertiginosa que cada día desencadena la información de los computadores de Raúl Reyes, el supuesto Diario de éste, recogido y entregado por la justicia ecuatoriana. Además las relaciones Farc-Correa ya son más que evidentes tal como brillantemente lo describió y comprobó el corresponsal de El País de España. Sumemos a esto los reclamos del gobierno sueco sobre los lanzacohetes y podremos entender su bárbara reacción ante Colombia dejando atrás los mínimos protocolos internacionales. El niño grande a quien muchos gobiernos, los inevitables actores “progres” norteamericanos, el mediocre y servil grupo de intelectuales revolucionarios le rinden pleitesía, quiere mantenerse siempre en primera página mientras las gentes en Venezuela se mueren de hambre y su inmensa burocracia nada en el lujo.

¿Por qué esta intelectualidad que hasta hace solamente pocos meses escribía calurosos artículos dándole la bienvenida a Obama y presentándolo como el nuevo salvador, reacciona de repente y obedeciendo las groseras actitudes de Chávez olvida aquella esperanza y prefiere sumirse en la cobardía intelectual desenterrando gastados clichés sobre el imperialismo norteamericano? ¿No tiene Colombia el derecho a defenderse de una agresión cantada? ¿No regresarán entonces de visita a Estados Unidos Iván Cepeda, Piedad Córdoba, Jorge Enrique Robledo? Se da siempre en el proceso político algo que los representantes del Polo olvidaron y es la dialéctica desencadenante de los hechos: ya que éstos los abocan hoy a una situación donde descubiertas las artimañas con que han manejado la revolución bolivariana, la presencia entre nosotros de una fuerza chavista, hoy están recurriendo a una estrategia que Stalin y Mao utilizaron: la mentira, la negación de lo obvio al decir que desconocían a Jojoy y a Márquez como si no existiera el registro visual de esas intimidades, como aquella de Rodríguez Chacin cuando en la primera entrega de secuestrados se va hacia los comandantes de las Farc, los felicita y le dice que su gobierno está con ellas.

Si antes trabajaron para una patria proletaria cuyas capitales eran Moscú o Pekín ¿no es ahora Caracas su nueva patria? La ventaja que tenemos los demócratas es que cada atropello de Chávez nos ilustra sobre lo que sería la vida en un régimen totalitario, una vez anexada Colombia a “la nueva patria”. ¿Qué será entonces lo que el Polo va a plantearle a Chávez y a Correa sabiendo de su odio irracional a Uribe? Por último: la joven madre que utilizaron para enviar un paquete a una estación de policía en un pueblecito de Nariño y accionaron la bomba cuando estaba adentro es la manera como cada semana esta organización nos recuerda que el horror los ha situado más allá de lo humano. Y es curioso el silencio de Piedad Córdoba, de Claudia López, de cientos de colectivos femeninos y de los inefables poetas de la paz.

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