Por Juan David Escobar Valencia
El Colombiano, Medellín
Agosto 17 de 2009
Tiene que ser uno un caradura profesional para intentar aparecer ahora como un humanista indignado hasta la medula por el acuerdo entre EE.UU. y Colombia para usar bases militares nuestras, diciendo que son "7 puñales en el corazón de América", que "Los pueblos que habitan el planeta, en todas partes, corren riesgos económicos, ambientales y bélicos, derivados de la política de Estados Unidos, pero en ninguna otra región de la tierra se ven amenazados por tan graves problemas como sus vecinos, los pueblos ubicados en este continente al Sur de ese país hegemónico", y que "la endeblez de las acusaciones contra Venezuela de suministrar armas a las Farc, asociadas a las negociaciones con el propósito de conceder siete puntos de su territorio para uso aéreo y naval de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, obligan ineludiblemente a Venezuela a invertir en armas". Qué desfachatez. ¿Será que de tanto decir mentiras terminó por creer que no lo son?
Cómo se atreve el dictador legitimado por una encadenada "democracia de partido único" criticar este acuerdo, alertando de una supuesta peligrosidad que él mismo se ha inventado durante décadas, y que ha copiado su clon venezolano como método de gobierno, llegando a decir que el futuro de la especie humana está en parte en juego por ella, cuando precisamente él puso a disposición de
Acaso cree Fidel que no entendemos que este acuerdo, además de ser un factor disuasivo que este país necesita con urgencia y que en nuestra condición no podemos configurar de otra manera, representa una dificultad y una restricción adicional para los propósitos de su nuevo patrocinador petrolero, que ha visto el retiro de las operaciones de interdicción de EE.UU. en Manta como un infortunio, pues la decisión de Correa, que para éste es una forma de facilitar las actividades de narcotráfico de sus donantes, se convierte para el presidente Chávez en una dificultad para las actividades de sus protegidos en la frontera con Colombia. No es sino ver el registro de vuelos ilegales del narcotráfico que parten desde Colombia, para comprender que es Venezuela la carretera predilecta para este negocio.
Por eso siempre que desde la guerrilla o de nuestros malos vecinos surjan críticas a alguna decisión colombiana, pueden tener la seguridad que es porque le hace daño a sus más oscuros intereses, pues a lo inofensivo nunca le tirarán piedras.
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