martes, 18 de agosto de 2009

Despotismo en Venezuela

Editorial
El País, Cali

Agosto 17 de 2009

A las volandas, sin participación de la oposición e incluso de los diputados que la aprobaron, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó la Ley de Educación. Con ello convirtió la formación de los niños y jóvenes en campo de adoctrinamiento político.


La nueva ley otorga un poder desmedido al Estado en materia educativa y, según palabras de los diputados oficialistas, busca “ideologizar” a la Nación para que sea consciente del proceso que lleva al socialismo. Este exabrupto recuerda en mucho las determinaciones que sobre la misma materia se adoptaron en la Unión Soviética stalinista. Medidas que sumieron en el atraso al país de los soviets y sirvieron de cobertura para garantizar un poder despótico que gobernó en la desdichada Urss durante casi todo el siglo XX. Cuando los estudiantes universitarios de economía sólo podían leer a ‘El capital’ de Marx, pues todo lo demás era “propaganda capitalista”.


En realidad la educación de los jóvenes es un asunto de la mayor importancia para la política desde que se fundaron los estados. Y ha sido una línea divisoria a lo largo de la historia para determinar el grado de despotismo o de tolerancia que aplican los gobiernos. En términos generales puede decirse que la libertad de cátedra, con sus componentes de libertad ideológica, científica e investigativa, es la mayor conquista educativa de las sociedades modernas y de los sistemas democráticos. Y que ella garantiza la evolución social por caminos de tolerancia, convivencia pacífica y diversidad cultural.


Por eso la nueva ley promulgada por el Gobierno chavista ha sido repudiada por los educadores y estudiantes venezolanos, generando un movimiento nacional de protesta y rechazo. Incluso, no porque trate de oponerse a la idea del socialismo, sino porque implanta una forma de despotismo inaceptable en cualquier sociedad que ame la libertad y crea en la pluralidad de ideologías.


De allí que los rectores de las universidades nacionales autónomas hayan manifestado su “preocupación”, junto con las organizaciones religiosas y las instituciones que agrupan a los colegios privados. Además, padres de familia han revelado su molestia al saber que la nueva ley le otorga especial poder a los consejos comunales para incidir en el nombramiento de docentes, contenidos educativos y adopción de medidas administrativas.


Este será el campo de acción de los militantes bolivarianos y agitadores del ‘Socialismo Siglo XXI’. La nueva ley incluye entre otras medidas limitaciones severas a la libertad de prensa, que ya produjeron una confrontación grave, generada por el ataque de furiosas y amaestradas hordas chavistas contra periodistas que protestaban de manera pacífica ante lo que consideran amenaza a su profesión.


Si el constante embate contra la empresa privada y las leyes electorales, no han logrado convencer que el rumbo de Chávez es contrario a cualquier tipo de democracia, esta ley de educación no deja lugar a dudas para entender que Venezuela es regida por un gobierno despótico. Pronto la palabra la tendrán los propios venezolanos, que ya manifiestan su rechazo a lo que está ocurriendo con su país.


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