Editorial
El País, Cali
Agosto 17 de 2009
La nueva ley otorga un poder desmedido al Estado en materia educativa y, según palabras de los diputados oficialistas, busca “ideologizar” a
En realidad la educación de los jóvenes es un asunto de la mayor importancia para la política desde que se fundaron los estados. Y ha sido una línea divisoria a lo largo de la historia para determinar el grado de despotismo o de tolerancia que aplican los gobiernos. En términos generales puede decirse que la libertad de cátedra, con sus componentes de libertad ideológica, científica e investigativa, es la mayor conquista educativa de las sociedades modernas y de los sistemas democráticos. Y que ella garantiza la evolución social por caminos de tolerancia, convivencia pacífica y diversidad cultural.
Por eso la nueva ley promulgada por el Gobierno chavista ha sido repudiada por los educadores y estudiantes venezolanos, generando un movimiento nacional de protesta y rechazo. Incluso, no porque trate de oponerse a la idea del socialismo, sino porque implanta una forma de despotismo inaceptable en cualquier sociedad que ame la libertad y crea en la pluralidad de ideologías.
De allí que los rectores de las universidades nacionales autónomas hayan manifestado su “preocupación”, junto con las organizaciones religiosas y las instituciones que agrupan a los colegios privados. Además, padres de familia han revelado su molestia al saber que la nueva ley le otorga especial poder a los consejos comunales para incidir en el nombramiento de docentes, contenidos educativos y adopción de medidas administrativas.
Este será el campo de acción de los militantes bolivarianos y agitadores del ‘Socialismo Siglo XXI’. La nueva ley incluye entre otras medidas limitaciones severas a la libertad de prensa, que ya produjeron una confrontación grave, generada por el ataque de furiosas y amaestradas hordas chavistas contra periodistas que protestaban de manera pacífica ante lo que consideran amenaza a su profesión.
Si el constante embate contra la empresa privada y las leyes electorales, no han logrado convencer que el rumbo de Chávez es contrario a cualquier tipo de democracia, esta ley de educación no deja lugar a dudas para entender que Venezuela es regida por un gobierno despótico. Pronto la palabra la tendrán los propios venezolanos, que ya manifiestan su rechazo a lo que está ocurriendo con su país.
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