martes, 18 de agosto de 2009

Las afugias del Polo

Por Mario López Castaño

El Tiempo, Bogotá

Agosto 17 de 2009

La desnaturalización en la ideología de una colectividad partidista la conduce inexorablemente al fracaso como proyecto político y, a tal punto se aproxima el Polo Democrático como alternativa de poder, ya que acusa una grave crisis ideológica, que se ha traducido últimamente en los serios cuestionamientos que, desde sus mismas filas, se le vienen haciendo a la administración de la Alcaldía de Bogotá, la cual constituye su principal baluarte político. De allí que las afugias o afanes de sus principales líderes están encauzados, mediante un protagonismo mediático, a neutralizar la campaña de desprestigio que, según Carlos Gaviria, se viene adelantando contra su partido en una coyuntura electoral dentro de la cual la incertidumbre por la indefinición del referendo afecta más, por razones ideológicas, al Polo que a las otras organizaciones políticas. Lo que no es de buen recibo es que la premura con la cual quieren reivindicarse ante la opinión pública los lleve a adelantar una diplomacia internacional paralela en contra de Colombia y en favor de Venezuela y Ecuador, en el caso del empleo de las bases militares de Colombia por Estados Unidos.

El Presidente del Polo, senador Jaime Dussán, a quién se le critica su disposición clientelista y burocrática, que ha incidido en la sensible disminución de favorabilidad del Alcalde de Bogotá, según reciente encuesta de percepción ciudadana de Bogotá cómo vamos, sin autorización del Gobierno, la cual requería, en su condición de servidor público de elección popular por ser Senador, se trasladó a Venezuela y Ecuador bajo el argumento de ayudarle a Colombia a mejorar las relaciones con los países vecinos. A este respecto, la realidad es que ese pedido de ayuda estuvo hipotecado por la declaración del senador Dussán a Chávez y Correa, en el sentido de que en Colombia no hay consenso mayoritario a favor del supuesto convenio sobre el empleo de las bases militares y de que el Gobierno aún no ha recibido la aprobación del Congreso para tal efecto. De otra parte, el ex presidente del Polo, Carlos Gaviria, en su escrito en el periódico EL TIEMPO, 'Uribe y la Boétie', se lamenta de que en Colombia haya quienes aplauden la decisión de nuestro Presidente de ceder bases militares en territorio colombiano al ejército de los Estados Unidos.

En referencia al artículo de Carlos Gaviria, existe suficiente ilustración sobre el empleo de bases, y no la cesión de las mismas a Estados Unidos ; por otra parte, en términos de soberanía, lejos de hablar de una servidumbre voluntaria, lo que hay con el país del Norte es una alianza de cooperación, como la que existe entre Venezuela y Rusia. Ahora, dependiendo de si es un nuevo convenio o una extensión del acuerdo del Plan Colombia, en este último caso, no se requiere de ningún trámite o autorización de las otras altas instituciones del Estado. En relación con el consenso sobre el empleo de las bases militares, con excepción de la radicalización del Polo Democrático, el presidente Uribe ha recibido el respaldo de todos los estamentos de la sociedad colombiana, incluso de la oposición, representada en el liberalismo oficialista.

Lo que se concluye es que la actitud del Polo en el caso de las bases militares, de hacer oposición por capricho, sin reconocer las reglas de la democracia, refleja claramente su afugia o desespero por recuperarse de los errores de la burocracia y el clientelismo, producto de la desnaturalización de su ideología, que tanto perjuicio le ha ocasionado a la administración de su principal bastión político: la alcaldía de Bogotá. Señores del Polo, están a tiempo de corregir el rumbo, por el bien de la democracia.

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