viernes, 12 de febrero de 2010

Cartas sobre la mesa (9)

Jesús Vallejo Mejía

Carta a Martín Alonso P., Medellín

Febrero 11 de 2010

“Apreciado Martín:


Así sea un poco tarde, procedo a enviarte mis comentarios sobre la suerte de la reelección en la Corte Constitucional.


A pesar de unas declaraciones optimistas y no muy sinceras de Juan Manuel Santos, yo creo que el consenso general se inclina por considerar que se trata de un caso perdido.


Tu coterráneo Sierra Porto recogió en su ponencia los temas que más discusión han suscitado acerca del procedimiento que se utilizó para dar trámite al proyecto, tanto en sus etapas iniciales como dentro del Congreso.


Aunque hay quienes sostienen que la revisión constitucional debe considerar únicamente la manifestación de la voluntad popular expresada en los varios millones de firmas (de hecho, se dice que hubo dos millones más que no alcanzaron a revisarse por la Registraduría) y el trámite del proyecto de ley en el interior del Congreso, sin detenerse a examinar los aspectos extrínsecos, la idea de que a la Corte Constitucional le corresponde la salvaguarda de la integridad de la Constitución avala la posibilidad de adentrarse precisamente en los aspectos externos que trata la ponencia. Pero, además, los vicios que se endilgan al trámite mismo de la ley, como los concernientes a la votación de los tránsfugas de Cambio Radical o a los defectos formales de la convocatoria a sesiones extras, son de suficiente entidad como para prever la declaratoria de inexequibilidad. No menos delicado es lo relativo al cambio de redacción de la propuesta e incluso al vacío de convocatoria que se ha echado de menos en el texto legal.


Veo difícil que los restantes magistrados se salgan del marco en que los encerró tu paisano, pues, por más que desde el punto de vista conceptual haya no poca tela para cortar en el asunto, habría que argumentar con muchísima finura para convencer a la opinión pública y a la posteridad de que toda esa cadena de errores carece de importancia a la hora de decidir sobre asunto de tamaña magnitud.


A principios del año antepasado asistí a una reunión en que los promotores del referendo hablaron del cronograma para sacarlo adelante. Según sus previsiones, todo habría queado listo en el primer semestre del año pasado.


Algo sucedió -los chismes hablan de los consejos de un astrólogo- para que el proceso se hubiera dilatado. Creo que en noviembre del año pasado, el ministro Valencia Cossio todavía se mostraba reticente, diciendo que el gobierno no tenía especial interés en el proyecto y que lo único que le parecía que ameritaba que se avanzara en el mismo era la satisfacción de la voluntad de los firmantes.


Yo insisto en que la solución menos mala para el país en la hora presente es que se reelija a Uribe, pero aun bajo el supuesto de que la Corte le diera el pase, los tiempos del proceso electoral ya no serían propicios.


Al tenor de unas encuestas que salieron en estos días, en una primera vuelta sin Uribe los dos ganadores podrían ser Santos y Fajardo. Pero si el primero obtuviera menos del 40% de la votación total, el segundo podría armar una coalición para frenarlo en la segunda vuelta, aunque creo que Santos puede ser más hábil para negociar que Fajardo.


Ninguno de ellos es santo de mi devoción, pero el ídem garantiza, por lo menos, la continuidad de la seguridad democrática. Fajardo, en mi concepto, es un Obama.


De todas maneras, sea quien fuere el ganador, insisto en mi argumento acerca de la debilidad que lo rodeará al no contar con una coalición sólida en el Congreso. Pienso que podría repetirse la deplorable experiencia que padeció Andrés Pastrana con unos colaboracionistas mercenarios.


Afortunadamente, la situación actual de Chávez creo que aminora un poco su peligrosidad respecto de Colombia.


(…)

Distribuiré estos comentarios entre algunos de mis corresponsales, para avivar la discusión.


Cordial saludo.


Jesús Vallejo Mejía”