miércoles, 10 de febrero de 2010

Golpe a los grandes carteles

Editorial

El Colombiano, Medellín

Febrero 10 de 2010

Colombia y Estados Unidos acaban de demostrar la fortaleza de su alianza contra las drogas ilícitas, dando de paso un mentís a quienes quieren ver fisuras en sus relaciones y alientan voces en el Congreso de Estados Unidos para mantener bloqueado el Tratado de Libre Comercio entre los dos países, pese al interés manifestado por ambos gobiernos.



Como firmes aliados contra el narcotráfico, y el terrorismo que esa actividad ilícita alimenta,
la Policía Nacional, en colaboración con la DEA (agencia antidrogas de Estados Unidos) y la Fiscalía de Dallas, acaban de dar uno de los más contundentes golpes a las grandes redes traficantes de alucinógenos, con la captura de 21 personas, la mayoría de ellas en Medellín, en la denominada "Operación Fronteras".



Además del golpe que esto representa en cuanto a la desarticulación de una red que estaba al servicio de cuatro poderosos narcotraficantes colombianos y de los muy sanguinarios carteles mexicanos de Juárez y Sinaloa, hay que destacar el profesionalismo que demostró
la Policía Nacional al trabajar encubierta, durante más de dos años, sin dejar filtrar una sola información, dentro de una investigación que arrojó resultados históricos en el combate al narcotráfico nacional e internacional.



La lucha contra el crimen organizado no ha sido nunca fácil por el volumen de dinero que manejan estas organizaciones que corrompen conciencias e infiltran instituciones, pero el nivel de compromiso y responsabilidad alcanzados por
la Policía Nacional y la forma sincronizada como trabajaron con la DEA, hicieron de ésta la operación antidrogas más importante de los últimos 10 años en el país.



Como si se tratara de la punta del iceberg, tras la diligente labor de investigación empiezan a conocerse los nombres de personas que aparentaban gran respetabilidad ante la sociedad cuando realmente derivaban sus ingresos de una actividad ilícita. "El narcotráfico no sólo se mueve en la dimensión de las bandas armadas, sino en la de personas que movilizan grandes capitales y se creen intocables", explica el General Óscar Naranjo sobre los detenidos que se daban una gran vida con dinero sucio.



En el operativo fueron capturados 12 pilotos y un controlador aéreo, pues esta red operaba una flotilla de 25 aeronaves, para movilizar la droga entre Colombia y México. La labor policial permitió además identificar rutas, aeropuertos y centros de acopio.



Sorprende lo que empieza a conocerse en torno a este golpe, el más importante desde
la Operación Milenio, hace más de una década, como que algunas de las personas capturadas podrían estar relacionadas con bandas criminales emergentes, comandadas por ex paramilitares, y narcotraficantes vinculados con las Farc, lo que pone de presente la complejidad de este negocio y la ayuda que necesita el país, no solo de Estados Unidos, para combatir un delito que, exige operaciones como ésta, pues no tiene fronteras.